El Rey Y Su Reino

¿Quién es un rey y cuál es su reino? Un rey es aquel que ejerce dominio sobre un territorio o un grupo de personas. Es aquella figura pública que gobierna y protege a los que están bajo su soberanía. Es quien lucha por el bienestar común y por la justicia en el pueblo al cual sirve y representa. En la Biblia la promesa del “Rey y Su reino” es muy notoria. Desde el comienzo, en el libro de Génesis, se promete que Dios enviaría a un Rey. Él no reinaría temporalmente en los tronos de palacios hechos por hombres, sino que reinaría en todo aquel que le recibiese en el trono de su corazón. 

Este Rey trascendería a toda lengua, raza, cultura y línea de tiempo. Este Rey tendría un trono de justicia y equidad. Este Rey restauraría lo que ningún otro rey habría podido restaurar, brindando esperanza, gozo, paz y amor. Este Rey sería adorado de generación en generación y sempiternamente. Este Rey haría todo de nuevo, derrocando el poder del pecado y de la muerte, al formar una familia que reinará con Él por la eternidad. ¡Ese Rey es Jesús! ¿Es Jesús el Rey de tu corazón? 

La Biblia dice en Génesis 49:10, “El cetro no se apartará de Judá, ni la vara de mando de sus descendientes, hasta que venga aquel a quien le pertenece, aquel a quien todas las naciones honrarán” (NTV).

Emanuel

El profeta Isaías predijo que una virgen daría a luz un hijo y que se llamaría Emanuel, que significa: “Dios con nosotros”. Esto se hizo realidad cuando ella dio a luz a Jesús. Jesús es “Emanuel”. Si bien no tenemos constancia de que alguna vez se haya llamado así, Él es Dios quien descendió para estar con nosotros. Filipenses 2: 7b nos dice que Él “adoptó la humilde posición de un esclavo y nació como un ser humano” (NTV). 

A pesar de que Él abandonó el reino físico al ascender al cielo después de la resurrección, todavía está con nosotros a través del Espíritu Santo. Antes de que Jesús viniera, solo teníamos la ley y los profetas. Todo era impersonal. Pero con la obra expiatoria de Cristo en la cruz, nos reunimos con Dios Padre. Ya no necesitamos sacrificios humanos, Jesús fue el sacrifico máximo. Ahora tenemos libre acceso al Padre a través de Jesús y poder en el Espíritu Santo. 

Al realizar tus actividades en esta temporada navideña recuerda que Dios está contigo. Él se complace en ti y desea que crezcas en tu relación con Él. Dale gracias a Él de que no estás solo. Realmente hemos recibido el mejor regalo de navidad: “Emanuel”. La Biblia dice en Isaías 7:14, “14 Muy bien, el Señor mismo les dará la señal. ¡Miren! ¡La virgen concebirá un niño! Dará a luz un hijo y lo llamarán Emanuel (que significa: “Dios está con nosotros”)” (NTV).

Mar Adentro

“Hay lecciones que Jesús no enseña en la orilla de la tranquilidad, sino en las tormentas mar adentro”. Bien dice el dicho: “Después de la tormenta llega la calma”. Las tormentas suelen ser estruendosas, escrupulosas y escandalosas. En sí, una tormenta es un fenómeno caracterizado por la coexistencia de dos o más masas de aire de diferentes temperaturas. Dicho contraste desemboca una inestabilidad caracterizada por lluvias, vientos, relámpagos, rayos y otros fenómenos meteorológicos. 

Las tormentas en el mar parecen acentuarse aún más. Las grandes olas impetuosas parecen desestabilizar las embarcaciones, pero los marineros saben como soportar las olas y mantener la embarcación a salvo. De la misma manera ocurre en nuestra vida. Las tormentas pueden ser enfermedades, problemas relacionales o financieros, noticias inesperadas, en fin, un cúmulo de más de dos factores que acrecientan los niveles de estrés en nuestras vidas. 

Sin embargo, al pasar por estas tormentas debemos recordar unas cosas muy importantes: todas las tormentas son temporales, los grandes vientos no tienen porqué derrumbarnos en las tormentas, siempre habrá algo que aprender en cada tormenta y el capitán de nuestra embarcación, Jesús, nos puede mantener a salvo. La Biblia dice en Job 11:17-18, “Tu vida será más radiante que el sol de mediodía, y la oscuridad será como el amanecer.18 Vivirás tranquilo, porque hay esperanza; estarás protegido y dormirás confiado” (NTV).

Bajo Construcción

¿Has visto los anuncios que dicen: “bajo construcción”? Son los anuncios que comúnmente se encuentran en los lugares donde se está llevando a cabo una obra que aún no ha sido completada. Muchas veces, debajo de ese anuncio se encuentra una foto de lo que será la obra cuando sea completada. Al mirar lo que está a la vista, parece ser todo menos la foto del anuncio, sin embargo, después de un periodo de construcción y limpieza, el objetivo es que se vea de dicha manera.

Esto me puso a pensar en la vida de todos los seguidores de Cristo. Dios no nos ve como estamos ahora, sino como podremos estar luego. Él no ve lo que actualmente somos, sino todo lo que llegaremos a ser. Él ve el producto terminado, porque conoce nuestro futuro. Él ve como todas las cosas que ahora no hacen sentido, lo harán. Él ve como todos los eventos que parecen ser desafiantes son parte de la preparación de lo que está siendo construido en nosotros.

Recuerda que todos tenemos ese letrero que dice: “Bajo construcción”. Lo más hermoso de todo es saber que Dios sigue obrando en nosotros y que no ha acabado Su obra en nuestras vidas hasta que nos llame a Su presencia. La Biblia dice en Filipenses 1:6 , “estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús” (LBLA).

Nuevas Oportunidades

Cuando menos lo esperas, la vida te sorprende con nuevas oportunidades. En cierta instancia, todos los días son una nueva oportunidad. Nunca es tarde para emprender un nuevo rumbo, vivir una nueva historia o construir un nuevo sueño. Algunos resisten el cambio porque tienen miedo a lo desconocido, pero muchas veces el cambio es el camino a nuevas oportunidades hacia el éxito.

No olvidemos que las dificultades dominadas son oportunidades ganadas. Cada nuevo amanecer puede traer nuevos pensamientos, nuevas esperanzas y un sinfín de nuevas oportunidades. A veces toca comenzar de cero, sin embargo, aunque toque hacerlo, recibirás una nueva oportunidad para hacer las cosas bien. Como alguien bien lo dijo: “La capacidad de cambiar tu mundo es tan grande como las ganas que tengas de hacerlo”.

Dios es un Dios de nuevas oportunidades. Él no se cansa de ser paciente, perdonador y compasivo. ¿Deseas una oportunidad de parte de Él? Sólo pídela y Él te la dará. La Biblia dice en el Salmo 103:8, “Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia” (RV1960)

Regalos Sin Abrir

Una de las cosas más complicadas para los niños pequeños durante la temporada de navidad es ver los regalos sin abrir debajo del arbolito de navidad antes del día de navidad. Algunos de ellos los miran día tras día especulando y pensando en qué habrá adentro de la envoltura de estos regalos. La mayoría piensa si verdaderamente este regalo es algo de lo que ellos tanto anhelan y la espera de sólo algunos días suele hacerse eterna. 

De la misma manera, Dios nos ha diseñado con muchos regalos en nuestra unicidad. Estos son algunos talentos y dones que nos ha dado innatamente para servir a los demás. Sin embargo, muchas veces no abrimos dichos regalos y nos quedamos viéndolos por fuera como si fueran para otros cuando son realmente nuestros. A esto le llamo: “regalos sin abrir”. Personas llenas de dones y talentos metidas dentro de una caja que nunca es abierta. ¡Qué pérdida tan grande! Una vida que no pone en uso sus talentos es una gran pérdida para la sociedad. Recodemos que así como el ignorante esta muerto antes de morir, el hombre o mujer de talento vive aún después de morir.   

¿Sabes cuáles son los regalos que Dios te ha dado? ¿Puedes enumerar algunos de tus talentos? ¿Puedes compartir con otros los dones que Dios te ha entregado?

La Biblia dice en 1 Pedro 4:10, “Dios, de su gran variedad de dones espirituales, les ha dado un don a cada uno de ustedes. Úsenlos bien para servirse los unos a los otros” (NTV) 

Provisión

¿Te has sorprendido por la provisión sobrenatural de algo en tu vida? ¿Te has quedado anonadado(a) por la manera como Dios te ha provisto cuando menos lo esperabas? ¿De qué manera has recibido la provisión de Dios? ¿De qué manera ha movido Dios a las personas para obrar a favor tuyo?

Jesús conoce nuestras necesidades. La Biblia relata la historia de que en una ocasión la multitud había estado con Él por tres días y tenían hambre. Él conocía las necesidades que tenían por el tiempo que habían estado con en camino con Él. Jesús conoce exactamente las necesidades individuales que tenemos. Él conoce cada detalle de nuestra vida y nada le es oculto. Tenemos periodos de necesidad material que Dios conoce. Él no es ajeno a nuestras necesidades físicas, emocionales o espirituales. Él siempre provee. La palabra provee, viene de la raíz de prever, es decir, de ver antes de que suceda. Dios “ve antes” todas nuestras necesidades y las suplirá en su debido tiempo.

La Biblia dice, “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”, (Filipenses 4:19, RV1960).

Cómo Encontrar La Paz

Todos los seres humanos estamos en búsqueda de la paz. Algunos buscan la paz interna y otros la externa con algunas cosas, relaciones o situaciones. Muchas veces pensamos: Si tuviéramos esas cosas, estuviera en este lugar, tuviera esa relación, gozara de dicha posición, etc., concebiría la paz. Sin embargo, la paz no se encuentra en arreglar las cosas o a las personas. La paz no se encuentra cuando finalmente todas las cosas parecen perfectas. Es más, aún si todo a nuestro alrededor fuese perfecto, aún seguiríamos sin paz, porque la verdadera paz proviene del corazón.

He concluido lo siguiente: La paz no es una cosa que podemos alcanzar, sino una persona en la que debemos confiar. Esa persona es Jesús. La paz no es un lugar donde debemos estar, sino un regalo que debemos recibir. La paz no es un dolor que debemos borrar, sino una promesa que debemos abrazar. Esa promesa es la Biblia. 
La paz no es un problema que debemos resolver, sino una presencia que debemos disfrutar. Esa presencia es Dios. Además, la paz no es una persona que debemos arreglar, sino una gracia que debemos adoptar. Esa gracia es el amor.

¿Deseas recibir ese tipo de paz? Dios desea dártela hoy. ¿La quieres recibir? La biblia dice en 2 Tesalonicenses 3:16, “Ahora, que el mismo Señor de paz les dé su paz en todo momento y en cada situación. El Señor sea con todos ustedes”. (NTV)

Sorprendente

La vida esta llena de sorpresas que nos llegan a diario. Esto me recuerda a un comentador de noticias en mi natal Colombia que todas las mañanas iniciaba sus frases de noticias con el lema: Inaudito y sorprendente. Después de eso seguían un sin número de noticias. Algunas de ellas eran de carácter bueno y otras netamente malas. Tanto unas como otras eran de verdad sorpresivas. 

¿Qué tipo de noticias recibes en tu vida? Creo que muchas nos han tomado por sorpresa. Por ejemplo, recientemente, la noticia de una pandemia global y sus distintas y casi eternas sepas. La noticia de una guerra en el otro lado del mundo. Quizá a nivel personal alguna pérdida relacional, familiar o laboral. Quizá noticias en referencia a alguien cercano a ti que aunque no te afectó directamente, el saberlo te afectó indirectamente. De modo que muchas veces lo sorpresivo es tan doloroso, pero a su vez puede ser muy benéfico. Por ejemplo, qué tal de las sorpresas buenas como regalos, visitas inesperadas que estabas esperando, respuestas a oraciones que parecían no contestarse, situaciones que se están dando sin planearse naturalmente, avances que estaban retrasados, etc. En medio de todo, debemos tener una postura de agradecimiento, fe y confianza en Dios. 
Dios puede hacer que lo sorpresivo se torne para bendición de cada uno de nosotros. La Biblia dice en Santiago 1:17, “Todo lo que es bueno y perfecto es un regalo que desciende a nosotros de parte de Dios nuestro Padre, quien creó todas las luces de los cielos. Él nunca cambia ni varía como una sombra en movimiento” (NTV) 

Premios

El mundo está lleno de premios. Desde el niño que desea ganar la medalla de asistencia perfecta al final del año escolar, como el corredor que desea ganar la medalla de oro por la que tanto ha entrenado. Desde el trabajador que desea ganar el viaje de sus sueños al alcanzar las ventas propuestas, como el niño que desea ser premiado por su buen comportamiento. La verdad es que todos, de alguna u otra manera, pensamos en una recompensa. 

La Palabra de Dios está impregnada de episodios donde se ilustra este principio. Por ejemplo, el apóstol Pablo en 1 de Corintios 3, usa metáforas para ilustrar la unidad de la iglesia con las recompensas eternas. Él usa la metáfora del agricultor y la metáfora de la arquitectura. En resumidas cuentas, se menciona que como sembremos y construyamos seremos evaluados por Dios. Como hayamos usado lo que Dios nos ha dado va relacionado con las recompensas y premios que recibiremos. Este es un principio de mayordomía para toda la vida. Pero , ¿qué nos ha sido dado para servir? La gracia, el amor, los dones, los talentos, las habilidades, el tiempo, los recursos tangibles y el Espíritu Santo. 

Si el juicio del tribunal de Cristo fuese hoy, ¿cómo responderías al Señor? Decide ser fiel con todo lo que tienes desde hoy. La Biblia dice en 1 de Corintios 3:8b, “8 El que planta y el que riega trabajan en conjunto con el mismo propósito. Y cada uno será recompensado por su propio arduo trabajo” (NTV).