Tragedia

Las tragedias ocurren tan frecuentemente y de manera tan consistente que casi nos volvemos inmunes a ellas. En las noticias todos los días hay algún tipo de evento que tiene el potencial de romper nuestros corazones y hacernos llorar por los afectados. Algunos eventos son tan horribles como los tsunamis, los ataques terroristas, los atentados de sicópatas a gente inocente y demás que hacen que nuestros corazones se mezclen en un dolor corporativo.

Cuando lloras por ti o por los demás, ¿en qué estás pensando? ¿Las tragedias te amargan o te hacen sentir mejor? La amargura es ciertamente comprensible, pero después de los momentos amargos, te puedes sentir mejor. La Biblia dice que con la ayuda de Dios la tristeza se puede convertir en alegría y las tragedias pueden cobrar un significado diferente.

Dios es un experto en convertir las tragedias en historias de triunfo. Solamente debemos dejarle que tome todas nuestras tragedias para que orqueste lo inesperado y lo transforme a nuestro favor. Así que cuando tengas tragedias, pídele Su consuelo y gracia. Él te sustentará. La Biblia dice, “Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas” (Salmo 128:1-2, NTV).

Paradojas

Vivimos en un mundo paradójico. La gente vive en casas móviles que no se mueven. Algunos usan ropa deportiva para trabajar. También usamos sudaderas para relajarnos. El corazón tiene razones que la razón no entiende. La mejor improvisación es la adecuadamente preparada. Cuanto más damos, más recibimos. No llega antes el que va más rápido sino el que sabe para dónde va. En fin, estas paradojas son humorísticas y en cierto punto divertidas. Pero algunas paradojas pueden ser difíciles para entenderlas y acostúmbranos a ellas.

El reino de Dios también está lleno de paradojas. Nosotros damos para recibir; vivimos muriendo; nos volvemos grandiosos siendo un siervos; y somos encontrados al perdernos totalmente en las manos de Cristo. Mientras más meditamos sobre estas verdades bíblicas, más nos acercaremos al reino de los cielos.

Dedica tiempo para meditar en las verdades bíblicas y pídele ayuda a Dios para entender Sus caminos aunque a veces parecen ser paradójicos. Él estará muy feliz de responder a tu oración por sabiduría. La Biblia dice, “Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos- dice el Señor. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse” (Isaías 55:8, NTV).

¿Es Tu Conciencia Tu Guía?

¿Has escuchado personas decir: “simplemente deja que tu conciencia te guíe? Es verdad que Dios nos ha dado una conciencia para ayudarnos y guiarnos, pero no es infalible. Tu conciencia puede estar equivocada. Cada emoción es temporal bien sea buena o mala. Por ejemplo, puedes estar fascinado con Disneyland, pero no va a durar. Puedes estar muy contento después de haber ganado un juego, pero no va a durar. Puedes estar muy contento recién casado, pero eventualmente te darás cuenta de que cada matrimonio tiene sus altos y bajos. Lo mismo sucede con los sentimientos cuando estás desanimado, enojado, eufórico, feliz o triste. Las emociones no son permanentes. 

Tienes dos opciones: puedes dejar que las emociones te guíen o que te confundan o puedes ser guiado por la Palabra de Dios. La primera te defraudará, la segunda siempre terminará en vida. Para ayudarte, hazte las siguientes preguntas: ¿has experimentado un tiempo en que tus emociones te guiaron mal? ¿cuando te diste cuenta de que tu conciencia te apartó del camino verdadero? ¿sabes cuál es la diferencia entre tu conciencia y la voz de Dios? ¿cómo puedes alimentar tu conciencia con la Palabra de Dios?

Las respuestas a estas preguntas te ayudarán para ser guiado por la voz de Dios, ejercitando tu conciencia y siendo guiados por los principios bíblicos que nunca fallarán. La Biblia dice en Proverbios 14:12, “Delante de cada persona hay un camino que parece correcto,
pero termina en muerte” (NTV).

Resurrección

¿Resurrección? ¿Volver a la vida? ¿Morir y volver a vivir? ¿Es eso posible? Han habido muchas filosofías, conjeturas y versiones de personas que han muerto y han resucitado en la historia de la humanidad, pero solo una persona ha resucitado y sigue viviendo, esa persona se llama “Jesús”. Evidencias antropológicas, arqueológicas, históricas y espirituales corroboran que Jesús vivió, fue crucificado, pero también resucitó. Pero, ¿para qué resucitó? Él resucitó para darnos vida a cada uno de nosotros. Él resucitó para darnos propósito, plenitud y un destino seguro por la eternidad. 

Jesús resucitó y con Él resucitó la oportunidad de una nueva vida para toda la humanidad. Resucitó el amor incondicional, eterno y real. Resucitó la puerta y el camino hacia el cielo. Resucitó la fuerza para vivir esta vida. Resucitó la esperanza, pero sobre todo, resucitó nuestra relación con Él. 

La resurrección es más que un hecho histórico, es una realidad permanente. Todos los días Sus misericordias son nuevas, Su amor es real y Su gracia es infinita. Todos los días resucitan las oportunidades, resucita el perdón sustentado por el amor. Y para ti, ¿qué significa la resurrección? ¿Ha resucitado Jesús en tu corazón? La Biblia dice en Juan 11:25-26, “ 25 Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. 26 Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá” (NTV).

Sin Condiciones

Lo haré solo con una condición. Esa es la frase que tanto escuchamos. Estamos en un mundo condicionados a situaciones externas que se salen de nuestro control, estamos condicionados a las reacciones de otros, a situaciones y a muchas condiciones día tras día. No obstante, no estamos condicionados por el amor de Dios. Él nos ha amado sin condiciones. Él nos ha rescatado sin merecerlo. Él ha dado el todo de sí sin esperar nada a cambio.


El único que puede ofrecer una relación sin condiciones se llama Jesús. Él lo dio todo por nosotros. Su amor lo llevó a encarnarse en un cuerpo humano, a vivir una vida humana, pero sin pecado. Lo llevó a ser criticado, traicionado, abandonado, vituperado, maltratado, lacerado y crucificado. Sin embargo, este amor lo llevó a levantarse de los muertos, a restaurar a sus discípulos, a encomendarles una tarea de llevar esperanza a un mundo sin esperanza otorgándoles la autoridad en Su nombre. 

Este amor nos acompaña a través del Espíritu Santo, nos capacita, nos da fuerzas, nos guía, nos alimenta y cada día nos da una nueva oportunidad. ¿Deseas responder al amor incondicional de Dios? Quizá has buscado este amor en muchas partes, de muchas maneras y a través de muchas personas. Sólo Él te puede amar así. La Biblia dice en 1 Juan 4:10, “ 10 En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados” (NTV).

Justificados

¿Cuántas veces tratamos de justificarnos por lo que hemos hecho o dejado de hacer? ¿Cuántas veces tratamos de justificarnos por nuestras acciones o por nuestras palabras? Creo que todos accederíamos a decir que “muchas veces”. Nos justificamos con o sin razón y en repetidas ocasiones sin propósito alguno lo cuál muestra nuestra condición de corazón. Tratamos de excusarnos, de esconder nuestros errores y algunas faltas. ¿Por qué? Simplemente por nuestro diseño pecaminoso. 

Sin embargo, hay una solución. Jesús nos ha justificado. Esta es una palabra teológica que significa un veredicto jurídico. Dios nos declara justos a través del sacrificio de Su hijo Cristo en la cruz del calvario. Una definición práctica de esta palabra es “Justo como si no hubiésemos pecado”, ¿Te imaginas? Dios nos ha dado la oportunidad de tener una relación con Él, nos da un título que no merecíamos y una posición que no podríamos alcanzar sino a través de Jesús. 

¿Has dejado que Jesús te justifique? Si no lo has hecho, deja de justificarte porque nunca lograrás cambiar por ti mismo. Sólo Jesús es quien te puede justificar totalmente.
La Biblia dice en Romanos 5:1 , “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (RV1960).

Derrota A Los Gigantes

¿Cómo vences a los gigantes que obstruyen que seas lo que Dios quiere que seas? ¿Cómo vences los temores que evitan que seas la persona que Él quiere que seas? Si quieres ser una persona de una gran fe con un gran sueño y un gran trabajo en la vida, haz las mismas cosas que hizo David para vencer a los gigantes del retraso, desánimo, desaprobación y de la duda.

He aquí algunas pautas: 1. Recuerda cómo te ha ayudado Dios en el pasado. Cuando recuerdas las formas en las que Dios te ha ayudado en el pasado, te da confianza para el futuro. 2. Usa las herramientas que Dios te ha dado ahora. David usó las herramientas que Dios le proveyó y le fortalecieron. 3. Ignora los cazadores de sueños. Después de un tiempo, cuando otros hablaban en contra de él, David mantuvo su enfoque en el Señor. Por último, “Espera que Dios te ayude para Su gloria”. David creyó que Su visión era la visión de Dios y le trajo gloria a Él.

Dios usará a quien confíe y espere en Él. Entonces ¿Cuáles gigantes debes derrotar hoy? La Biblia dice en 1 Samuel 17:45, “45 David le respondió al filisteo: Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo contra ti en nombre del Señor de los Ejércitos Celestiales, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien tú has desafiado” (NTV).

Dignificar

“Dios no buscó personas dignas de seguirlo, Él dignificó a los que lo siguieron”. Me fascina esa frase porque ¿cuántas veces no te has sentido indigno? Se dice que “La dignidad personal es el reconocimiento de que somos merecedores de lo mejor”, sin embargo, como seres humanos nos quedamos cortos en merecer lo mejor. Llegamos a la conclusión de que no somos dignos por nuestro mal comportamiento o proceder y nos retraemos, desanimamos y frustramos. Se ha dicho que el amor tiene un límite y se llama “dignidad”. Sin embargo, el amor de Dios no tiene límite alguno. Él nos ha amado con un amor eterno, inagotable e inmensurable. Él nos ha hecho dignos cuando éramos indignos. 

Jesús dignificó al leproso limpiándolo de su condición y reintegrándolo a la sociedad. Él dignificó a la viuda abandonada, levantó al paralítico dándole una nueva oportunidad, limpió a la mujer del flujo de sangre quien lo había intentado todo, perdonó a Zaqueo quien robaba impuestos, libertó al endemoniado que nadie quería, sanó al ciego de nacimiento, habló con la Samaritana y no lanzó piedra alguna sobre la adultera. 

Él dignificó a Sus discípulos al darles un nuevo propósito y una nueva misión. Él también te puede dignificar a ti. La pregunta es ¿le sigues? La Biblia dice en el Salmo 23:6, “Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor viviré por siempre”, (NTV).

Éxito

“Si tu éxito solamente mejora tu vida y no la vida de quienes te rodean, entonces has obtenido un rotundo fracaso”. El éxito a los ojos de Dios se presenta diferente que a los ojos del mundo. Él éxito no es una fórmula secreta, sino el reconocimiento de los errores, el resultado de la preparación, el producto del trabajo duro y de la perseverancia. 

Alguien dijo: “Si quieres llegar donde la mayoría no llega, necesitas hacer lo que la mayoría no hace”. El éxito nace cuando mueren la excusas. El verdadero éxito en la fe es depender de Dios, caminar con otros y hacer que otros brillen donde pensaron que nunca brillarían. Para esto, la disciplina se convierte en el puente entre las metas y los logros y la fe se convierte en la fuerza que ve lo que no es como si fuese. De esta manera, el éxito no se mide por lo que logras, sino por los obstáculos que superas, porque el fracaso derrota a los perdedores, pero inspira a los ganadores. 

El éxito en el caminar de la fe se basa en la premisa de amar a Dios y amar a los demás. La Biblia dice en Marcos 12:30-31 , “30 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. 31 El segundo es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Ningún otro mandamiento es más importante que estos”, (NTV).

Sacrificios No Valorados

“Los sacrificios que otros no valoran, Dios sí los valora”. ¡Actúa en vez de suplicar. Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa! Sin sacrificio, no hay victoria porque cada sacrificio es un acto de honor. Alguien dijo: “No se puede conseguir el paraíso sin sacrificios”. Este fue el ejemplo del Señor Jesús cuando al estar en la cruz, le dijo al malhechor: “Si crees, estarás conmigo en el paraíso”. Ya antes había dicho que al que cree todo le es posible.

Jesús más que nadie conoce y valora todos tus sacrificios, aun aquellos que el mundo no valora. Él valora todo tu esfuerzo, porque lo bueno llega a través de tu esfuerzo. La razón por la que las personas fracasan realmente no es porque pusieron sus metas muy altas, sino porque las pusieron muy bajas y no quisieron pasar por ningún sacrificio. El Señor Jesús no puso estándares bajos, Él dio el todo de sí ¿lo hacemos nosotros? 

No te desanimes, sigue adelante porque tu bendición viene de Dios. Esfuérzate todos los días al depositar todas tus cargas en Cristo Jesús. Aprende de Su ejemplo que nos enseña que si uno no lo ha dado todo, entonces, no ha dado nada. La Biblia dice en Tito 2:14, “Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien” (NTV).