Una Buena Sacudida

¿Has experimentado una sacudida? Bien sea en un barco, un terremoto, un accidente automovilístico, etc. En fin, son esos momentos que no esperas, pero la sacudida llega inesperadamente y sorpresivamente. Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida. Si queremos que todo siga como está, sería necesario el cambio, porque aunque pensemos que no hay cambios, todo en este mundo es cambiante. 

¿Qué decir de los momentos donde tenemos una sacudida física o emocional? Es decir, una enfermedad inesperada o una situación emocional no deseada. Son esos momentos donde parece que todo se encuentra estable y de repente se sacude todo de una manera impresionante. Muchas veces esas sacudidas producen grietas, escombros y parece que todo se ha derribado o terminado. Sin embargo, no es el fin del mundo, puede ser el comienzo de uno nuevo. 

Muchas veces una buena sacudida es necesaria para recordarnos que estamos vivos, que no tenemos control de todo y que de vez en cuando una estremecida es necesaria para despertarnos, animarnos y desafiarnos. Como dijo Steve Jobs: “Cada día me miro en el espejo y me pregunto: Si fue hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Si la respuesta es no, sé que necesito cambiar algo”. La Biblia dice en Ezequiel 36:26, “26 Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo” (NTV).

De Todos Modos, Dios Te Ama

Dios no dejará de amarnos cuando nos equivocamos. El mensaje central de la Biblia es este: “Dios no te ama a causa de quién eres o lo que hayas hecho, sino a causa de quién es Él y lo que Él ha hecho”. Dios te hizo y Él te ama, ¡fin de la discusión! No puedes hacer que Dios te ame más o que te ame menos. Él te ama tanto en tus malos días como en los buenos. Su amor no se basa en tu desempeño. Tus fracasos no sorprenden a Dios. Él los espera. Él sabe de lo que estás hecho porque Él te creo.

La Biblia tiene una palabra para esto, se llama “amor” y es absolutamente sorprendente. Dios nos mira y nos dice: “Elegí amarte y no puedes hacer que deje de hacerlo”. Incluso cuando estamos ridículamente equivocados, Dios no deja de amarnos. Es verdaderamente un amor sorprendente. Cuando entiendas Su amor, podrás descansar de tus fracasos y tener la confianza de tomar más riesgos. Tal vez no estás seguro de que merezcas Su amor y Su gracia y piensas que se ha cansando de tus constantes esfuerzos de cambio.

Sin embargo, puedes descansar. Dios nunca se cansa de tener una conversación contigo. Nunca está demasiado ocupado. No importa cuántas veces vengas a Él para pedir perdón, Él estará esperándote con los brazos abiertos. La Biblia dice en el Salmo 103:14, “Pues él sabe lo débiles que somos; se acuerda de que somos tan solo polvo” (NVI).

Pies

Una frase común dice: “Mantén los ojos en las estrellas y los pies en la tierra”. Esta expresión “pies en la tierra” es usada constantemente para hacernos comprender que debemos ser realistas aunque tengamos gran optimismo y fe. Tener los pies sobre la tierra significa sopesar cada una de las situaciones que nos están pasando, evaluar con claridad cada una de nuestras posibilidades y no dejar que el orgullo nos enceguece o nos haga pensar algo que no es una realidad.

Pies sobre la tierra también significa que tenemos un sentido de responsabilidad. Como escuché el otro día en una conferencia para padres donde decían: “Si usted quiere que sus hijos tengan los pies sobre la tierra, colóqueles alguna responsabilidad sobre los hombros”. No se puede pretender que las personas serán responsables, sino aprenden desde pequeños a desarrollar un sentido de responsabilidad porque como dicen por ahí: “No se trata de tener el mundo a tus pies, sino dejar una huella en todo el mundo”.

Medita por unos momentos en dónde estás pisando y qué huella estás dejando. Cuáles pasos estás dando en las decisiones que estas tomando. De la misma manera, ¿cómo estás siendo de bendición a otros? La Biblia dice en Romanos 10:15, “15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” (RV1960).

Cuando La Fe Suele Perderse

Las expresiones “No pierdas la fe” o “La fe es lo último que se pierde” nos muestran que aún puede haber esperanza en un mundo que carece de esperanza. La fe nos ayuda a comprender que las circunstancias no dictaminan nuestra felicidad, ni nuestra paz interior. La fe es el antiséptico del alma y el multivitamínico que nutre todo nuestro ser.

Déjame decirte que hay algunas realidades acerca de la fe. Primero, nuestra fe es probada y desafiada constantemente ya que está directamente conectada con nuestras creencias. Segundo, nuestra fe es cuestionada para ver si las creencias que decimos tener son firmes y sustentables. Tercero, nuestra fe es alimentada consciente o inconscientemente por las cosas, conceptos y preceptos que albergan nuestra mente. Cuarto, la fe nos mueve a la acción. En quinto lugar, la fe es la valentía de esperar que lo que creemos sucederá. Finalmente, la fe nos habilita para tener una buena relación con Dios porque sin ellas es imposible agradarle.

¿Has perdido tu fe o tu fe ha menguado? Recuerda que Dios desea que mantengas tu fe, te fortalezcas en ella y seas edificado en cada una de Sus promesas. La Biblia dice en Marcos 9:23b, “Para el que cree, todo es posible” (NVI)

Un Nuevo Normal

¿Has escuchado la expresión ¨Un nuevo normal¨? Se refiere a una novedad en la vida a la cual nos tenemos que adaptar. Se refiere a los cambios indiscutibles y sorpresivos queramos aceptarlos o no, porque si hay algo seguro en nuestra existencia es que experimentaremos muchos cambios. Algunos de ellos son esperados y otros son inesperados, pero todos tienen que ver el plan de Dios. De modo que tenemos que aprender a vivir bajo un ¨nuevo normal¨. 

Por ejemplo, si hemos sufrido una pérdida familiar, necesitamos enfrentar la realidad de un nuevo normal sin esa persona. Si hemos perdido una relación, hay que aprender a vivir sin ella. Si se ha perdido un negocio o trabajo, hay que modificar nuestra realidad para vivir bajo esa nueva normatividad. Si no hemos cumplido con las metas o sueños, tenemos que enfrentar y vivir nuestra realidad. En fin, ¨Un nuevo normal¨ no es necesariamente algo negativo, puede ser lo mejor que está por venir, lo que no esperabas, pero que Dios tenía preparado para ti. 

Dios permite que vivamos en ¨nuevos normales¨ para mostrar Su gloria. Él desea que confíes en Sus promesas, que reposes en Su presencia y que vivas con fe en cada día de tu vida. Recuerda que ¨un nuevo normal¨ puede ser parte del plan de Dios para ti. ¡No te aferres tanto a tu normal y espera con confianza lo que Dios tiene preparado para tu caminar! La Biblia dice en el Salmo 31:15, “Mi futuro está en tus manos; rescátame de los que me persiguen sin tregua”, (NTV).

Una Nueva Etapa

Recuerda que para empezar una nueva etapa, tienes que cerrar otra. No tengas miedo de decir adiós. Eso es parte de la vida. Todo comienzo tiene su encanto, por eso es necesario comenzar de nuevo cuando sea necesario. Algunos lo han dicho todo antes de empezar, uno debe de terminar antes de haber dicho todo. 

Debemos de recordar que le damos valor a nuestros días al levantarnos cada mañana para hacer que hoy sea mejor que ayer. Muchas veces del mismo dolor vendrá un nuevo amanecer. Usualmente la experiencia del pasado, se convierte en la plataforma para construir sobre un fundamento sólido, forjado por el sufrimiento, el esfuerzo y la perseverancia. 

En otras palabras, el empezar de cero nos da la oportunidad de pensar en el pasado, sopesar las cosas que hemos hecho y aplicar lo que hemos aprendido de estas experiencias en un futuro. 

Así que hoy tienes la oportunidad de escribir cada capítulo del libro de este año. Encomiendate a Dios, sigue su dirección y descansa en sus promesas.

La Biblia dice en el Salmo 37:5, “Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará” (RVR1960).

El Resentimiento

Me encanta la siguiente frase: “Vengarte de personas que te hirieron en el pasado, no mejorará en absoluto tu futuro”. Uno de los ejemplos más hermosos de un espíritu perdonador se encuentra en el libro de Génesis en la historia de José, quien tuvo una actitud de perdón que es poco común y difícil de imaginar para muchos de nosotros. A pesar de los maltratos recibidos, José no guardó resentimiento alguno. Al contrario, decidió usar todo esto como parte del trato de Dios para su vida. 

Si nos negamos a perdonar, sufriremos consecuencias dolorosas. Por ejemplo, tendremos dificultades para lidiar con el mal que nos han hecho cuando en vez de entregarlo a Dios, revivimos una y otra vez el agravio y el dolor. El resentimiento echará raíces en nuestro corazón y mente, permitiendo que la amargura crezca. La negatividad comenzará a afectar otras áreas de nuestra vida tales como nuestras relaciones, nuestras emociones, las actitudes e incluso la salud física. De la misma manera, los sentimientos de desasosiego nos privarán del gozo y del contentamiento. Además, una acumulación de malos sentimientos comenzará a dañar nuestra salud emocional lo que a su vez inhibirá nuestra capacidad de amar y de ser amado. 

Finalmente, la desdicha echará raíces y acabará con nuestra salud emocional y hasta espiritual. Así que: “di no al resentimiento”. La Biblia dice en Efesios 4:31, “Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia” (NVI).

Un Viaje Diferente

¿Has pensado en hacer algo diferente para salir de la rutina diaria que tanto te domina? Prueba algo que no has probado. Si no te gusta algo es porque lo has probado, no porque lo desestimaste. Siempre da lo mejor de ti donde estés. Lo que se planta ahora, se cosechará más tarde. Esta es una ley natural que rige tanto a buenos como a malos. Escribe en tu corazón que cada día es el mejor día del año. Vive un día a la vez, aprendiendo del pasado, disfrutando el presente y esperando expectante el futuro. 

No tengas miedo de caerte, porque el que se queda en el miedo, nunca emprende un viaje exitoso. Recuerda que un viaje de mil millas comienza con un solo paso y el resto del viaje es un montón de pasos pequeños. Camina paso a paso pero planea correr cuando sea necesario. No te quedes atascado en el primer obstáculo, es más, espera con ansias los obstáculos para que cuando estos lleguen estés preparado para enfrentarlos. 

Cree que todo lo puedes en Cristo y estarás en la mitad del camino. Sobre todo recuerda que nadie puede volver atrás y hacer un nuevo comienzo, sin embargo, cualquiera puede comenzar a partir de ahora y hacer un nuevo final. 

La Biblia dice en el Salmo 37:3, “Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel” (NTV).

Dios te Protege

Un día leí la siguiente frase: “Nadie derrumba a quien Dios levanta. Nadie derrota a quien Dios protege. Nadie maldice a quien Dios bendice”. Dios es nuestra protección. Por ejemplo, las ovejas por naturaleza son animales indefensos, por eso es que el pastor utiliza algunas herramientas para cuidarlas y protegerlas. El pastor usa una vara para proteger y un cayado con un pequeño gancho para rescatarlas. Nosotros somos como ovejas perdidas, así que Jesús vino a la tierra para ser nuestro buen Pastor. Así como un pastor usa las herramientas físicas de la vara y el cayado para proporcionar dirección y protección, Dios quiere protegernos y dirigirnos.

Hay algunas maneras como Dios nos protege. Primero, si le traes tus heridas, Él es compasivo. Él tiene compasión de nosotros porque sabe que somos indefensos sin Él (Mateo 9:36). Segundo, si lo sigues, Él te lleva en la dirección correcta. Él va primero como Pastor y te conduce para que vayas por el buen camino (Juan 10:4). Tercero, si te confundes o te alejas, Jesús te traerá de vuelta. Él deja atrás a las ovejas que están bien y se va en búsqueda de la perdida hasta que la encuentra, ¡qué bendición! (Mateo 18:12). Cuarto, si fracasas o caes, Jesús te rescata y te pone en el camino de la recuperación (Mateo 12:11-12). Por último, si confías en Él para salvación, Su promesa se cumplirá.

La Biblia dice en Juan 10:11, “»Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida en sacrificio por las ovejas” (NTV).

La Humildad Y Las Relaciones

“El orgullo destruye las relaciones, pero la humildad es el antídoto del orgullo”. La humildad construye relaciones. El problema con el orgullo es que te engaña. Todos los demás pueden verlo en nosotros, menos nosotros mismos. El orgullo se manifiesta en maneras diferentes como por medio de la crítica, la competencia, la obstinación y la superficialidad. Sin embargo ¿cómo vamos a crecer tú y yo en humildad? Esto solo sucede al permitir que Jesucristo comience a controlar nuestros pensamientos, corazones, actitudes y reacciones. Él tiene que ser parte de este proceso.

Pero ¿cómo te conviertes en una nueva persona? ¿cómo empiezas a pensar de una manera diferente? La ley básica de las relaciones es esta: “Tú tiendes a ser como las personas con las que estás pasando tiempo”. Si pasas tiempo con gente gruñona, te vuelves más gruñón. Si pasas tiempo con gente feliz, te vuelves más feliz. Si quieres tener más humildad, pasa tiempo con Jesucristo. Él es humilde y Él quiere una relación contigo. Él quiere que pases tiempo con Él en oración, leyendo Su Palabra y hablándole. Él es humilde y a medida que lo conozcas, te volverás más como Él.

Cuando pasas tiempo con Jesús, te vuelves más humilde y eso construirá aún más todas tus relaciones. Piensa en qué necesitas cambiar en la forma que piensas de otras personas para que coincida con lo que piensa Jesús. La Biblia dice en 1 Pedro 3:8, “Por último, todos deben ser de un mismo parecer. Tengan compasión unos de otros. Ámense como hermanos y hermanas. Sean de buen corazón y mantengan una actitud humilde” (NTV)