Completamente Desconocido

¿Te gustan las aventuras completamente desconocidas? Hay personas que son movidas y animadas por las nuevas aventuras. Es más, si no han tenido alguna aventura nueva que les produzca un poco de adrenalina en su cuerpo, la buscan sin lugar a duda. Pero, ¿qué de las aventuras que son completamente desconocidas? Por ejemplo, vivir en un país o cultura totalmente diferente a la nuestra, afrontar un desafío en un área que no se tiene experiencia, ser parte de un equipo con puros desconocidos. Algunas veces algo tan simple como un cambio de escuela o trabajo, suele crear sentimientos de temor, ansiedad e intranquilidad.

Entonces, ¿qué debemos hacer con lo completamente desconocido? Primero, calmar nuestras ansiedades llevando nuestras emociones a Dios en oración. Segundo, reconocer que lo desconocido es una oportunidad para crecer, innovar, explorar y aprender. Tercero, reconocer que lo desconocido se vuelve familiar con el transcurso del tiempo. Cuarto, lo desconocido puede ser la puerta para florecer y comenzar de nuevo. Y, finalmente, recuerda que Dios transforma todo para bien a favor tuyo.

La Biblia dice en Hechos 17:28, “Pues en él vivimos, nos movemos y existimos. Como dijeron algunos de sus propios poetas: nosotros somos su descendencia”, (NTV).

Caminando Sólo

Abraham Lincoln dijo, “voy despacio, pero jamás desandando lo andado”. En otras palabras este hombre entendió que a veces se camina solo y lento pero se está avanzando. Muchas veces son pasos paulatinos pero a su vez progresivos. El caminar solo es bueno para la salud física, emocional y espiritual.

Los médicos y profesionales de la salud mental recomiendan el caminar por lo menos cuatro veces por semana por media hora para obtener resultados duraderos. La oxigenación que se produce en el cuerpo y la liberación de toxinas, son solo algunos de los beneficios del caminar constantemente. Cuando caminamos podemos pensar, reflexionar y meditar en lo que Dios ha hecho y puede hacer en nuestras vidas.

Pero, ¿realmente caminas solo? La Palabra de Dios nos afirma una y otra vez que Dios va delante de nosotros y camina con nosotros. Él envía ángeles que nos protegen de mal y de peligro y nos ha provisto de Su Espíritu para que repose en nuestros corazones. Así que si piensas que caminas solo, la verdad no lo estás. La presencia de Dios está alrededor tuyo. Él nunca te dejará ni desamparará. Él guarda cada uno de tus pasos para que no tropieces y si te llegas a caer, Él estará allí para recogerte. Así que nunca caminas realmente solo. Él camina contigo. La Biblia dice en Salmo 121:3, “Él no permitirá que tropieces; el que te cuida no se dormirá”, (NTV).

Pesadillas

¿Cuántos no hemos tenido pesadillas de las cuales nos hemos despertado ansiosamente? Una pesadilla es un sueño no placentero. Es un proceso del cerebro que no duerme el cual se mantiene activo atravesando por las diversas fases del sueño incluyendo los movimientos oculares rápidos (MOR). Puede hacerte sentir miedo, ansiedad o desconcierto. Las pesadillas no son reales ni pueden hacerte daño en ese preciso momento. Solo logran quitarte la tranquilidad y el descanso. Algunas pesadillas están relacionadas con la proyección de temores, dolores emocionales, ansiedades y situaciones de índole físico por los cuales se este atravesando.

Un estudio afirma que todos tenemos sueños a diario, pero los adultos ocasionalmente tenemos pesadillas, seguido por un despertar con el impacto cognitivo de lo soñado, aunque se sepa que no es cierto. Los niños menores de 11 años son más propensos a tener pesadillas por los cambios en su crecimiento. Pero, ¿cuál es la raíz de las pesadillas? Se determina que pueden ser de índole psicológico y neurológico. Entonces, ¿qué se debe hacer? Se aconseja una buena higiene del sueño. Es decir, evitar las películas de terror, la mala nutrición, no trasnochar, evitar los excesos, el estrés y las preocupaciones.

Dios ha creado el sueño para que podamos descansar y recuperarnos. De modo que, entrégale tus cargas a Él y concibe el sueño que necesitas día tras día. La Biblia dice en Proverbios 3:24, “Puedes irte a dormir sin miedo; te acostarás y dormirás profundamente”, (NTV).

Como Las Olas Del Mar

El observar las olas del mar es algo hermoso. El sentarse en la orilla de la playa y contemplar el maravilloso océano es una muestra de la grandeza de un gran diseñador de todo lo que vemos. Existen olas impetuosas que parecen llevar mucha agua y otras que son más pequeñas y con poca fuerza.

Las olas se suscitan sobre un mar en calma a raíz del soplo de una ligera brisa. De inmediato, aparecen irregularidades sobre la superficie del agua como en forma de diamante. Si el viento cesa, las olas capilares se deshacen por la tensión superficial del agua marina. Pero si el viento persiste, encuentra un asidero en estas ondas y las hace crecer. Hay olas que pueden llegar a medir más de 30 metros, mientras otras solo son de pocos metros y se tornan insignificantes. Los surfeadores profesionales son entrenados para que reconozcan el momento preciso donde vendrá el viento y producirá las olas para ellos surfear arriba de ellas.

¿Podemos hacer lo mismo nosotros? ¿Podemos identificar los grandes vientos que producirán las inmensas olas de problemas en nuestra vida para que cuando vengan podamos surfear arriba de ellas? Es inevitable que los vientos vengan. La cuestión es si estaremos por arriba o por debajo de las olas. Esto marcará la diferencia cuando nos enfrentemos a ellas. La Biblia dice en el Salmo 65:7, “Calmaste los océanos enfurecidos, con sus impetuosas olas, y silenciaste los gritos de las naciones”, (NTV).

Posición Cambia Situación

Una señora enviudó joven con cuatro hijos y muchas deudas que le había dejado su esposo. En el desespero para salir adelante, comenzó a hacer arepas y a venderlas para traer sustento a sus hijos. Un día, un tío le dio un buen consejo. Le dijo que fuera en su carro, le compró ropa profesional y elegante, le prestó su celular y le dijo que saliera a presentar sus arepas a las tiendas de grandes cadenas como una micro-empresaria.

Al entrar en dichas tiendas, los gerentes salían a atenderla pensando que era alguien que venía a inspeccionar la salubridad del negocio. Ella con firmeza y seguridad ofrecía sus arepas como empresaria cuando lo que tenía era un molino, una libra de maíz y muchas ganas. Esto hizo por algunos días, hasta que un gerente le dijo: “tráigame 1,500 arepas pre-cocidas para mañana”. A lo cual ella pidió un plazo de una semana diciendo que tenía que trabajar en otros pedidos. Llegó a casa, se cambió y trabajó incansablemente convirtiéndose en una empresaria que ya no tiene carro prestado, ni celular prestado. Su posición, cambió su situación. Lo mismo pasa con los creyentes.

Nuestra posición de hijos de Dios ha cambiado nuestra situación. ¿Vivimos como tal? La Biblia dice, “Ya que han sido resucitados con Cristo, pongan la mira en las verdades del cielo, donde Cristo está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios”, Colosenses 3”1, NTV

Milagros

¿Crees en los milagros? Muchas personas no creen en los milagros hoy en día. Los milagros nos muestran al dador y Creador de la vida. Nos muestran Su poder y autoridad. Los milagros existen para corroborar que Dios es real y supremo sobre todas las cosas. Todos los días vivimos por un milagro porque Dios se mueve de maneras supremamente sorprendentes.

Pero, ¿para qué más existen los milagros? He aquí una simples razones: “Para mostrar el poder absoluto de Dios, para respaldar la obra de Dios en la tierra, para que los incrédulos crean y para traer gloria a Dios”. Sin embargo, te puedo decir que la Biblia habla del milagro más grande. Nos dice que todos nacemos muertos por nuestros “pecados hasta que Cristo nos da una vida nueva”. Es decir, Él nos resucita de la muerte. Ese es el milagro del “nuevo nacimiento”. El milagro de estar muertos y ahora vivos a través de Él.

La historia, la Biblia y nuestras propias experiencias testifican del gran poder restaurador y transformador de Jesús. Cobra ánimo el día de hoy en saber del poder transformador de Dios. Si necesitas un milagro de Dios, te invito a que hagas lo siguiente: Ora, espera y confía en fe. La Biblia dice en Jeremías 32:27, “Yo soy el Señor, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para mí? (NTV)

Forzar Las Cosas

“Cuando no forzamos las cosas le damos la oportunidad para que sean como tienen que ser de acuerdo a la voluntad de Dios”. Una vez leí un letrero que decía: “Prohibido forzar: Ni el amor, ni las amistades, ni las situaciones. Absolutamente nada”. Muy popularmente se dice: “Forzados, ni los zapatos”. De modo que lo que se forza nunca sale bien. El escritor William Shakespeare dijo: “He aprendido que no puedo exigir el amor de nadie. Yo solo puedo dar buenas razones para ser querido y tener paciencia para que la vida haga el resto”. Así que tanto en el amor, en las relaciones y en las decisiones, no es bueno forzar las cosas.

Dios no nos forza a tener una relación con Él. Al contrario, nos ha mostrado Su infinito e inmensurable amor al enviar a Su Hijo para sacrificarlo todo, incluyendo su misma vida por amor a nosotros. Aunque Él tenía todo el poder para hacerlo, no usurpó del mismo por amor a nosotros. Su amor lo entregó todo, lo esperó todo y lo dio todo, ¿por qué tendríamos que forzar las cosas?

Aprendamos a no forzar nada aplicando estos dos principios: “Confiar en los tiempos y en los planes de Dios, al igual que sacrificando y dando lo mejor de nosotros mismos”. La Biblia dice en Mateo 6:34 , “
34 »Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy” (NTV).

El Hubiera Sí Existe

Todos hemos escuchado la frase que dice: “El hubiera no existe”, sin embargo, yo digo que “el hubiera sí existe”. Es verdad que no podemos cambiar las decisiones, actos o palabras del pasado, pero sí podemos aprender las grandes lecciones que el pasado posee. El hubiera sí existe cuando reconocemos nuestros errores, cuando enfrentamos las consecuencias de nuestras malas decisiones y cuando tratamos de resarcir lo que parece ser irreparable.

Aunque no podemos cambiar el pasado, sí podemos ser estudiantes del mismo. Es más, en repetidas ocasiones lo que lamentamos no haber dicho o hecho se nos presenta de nuevo. En esa instancia, el hubiera puede ayudarnos. De modo que ya no esperes más para decir, hacer o emprender lo que “el hubiera” te ha dejado. Si el hubiera te ha marcado, deja que te marque de la mejor manera posible y cambia tu “hubiera” en un “pudiera”.

Desde hoy puedes comenzar a decir: “Yo pudiera hacer esto o aquello en lugar de decir lo hubiera hecho”. Te aseguro que esta práctica tan simple, puede cambiar mucho de tu vivir. La Biblia dice en Isaías 43:18, “Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer” (NTV).

Realidad

¡Es toda una realidad! ¿De verdad? ¡No lo puedo creer! Esta es la expresión que usamos muchas veces como sorpresa por algo que no esperábamos y fuese una realidad. Algunos no desean enfrentar su realidad, otros la evaden, unos la idealizan y otros viven en una realidad ficticia. Sin embargo, lo que somos , lo que tenemos y los que está alrededor nuestro constituye nuestra verdadera realidad. 


Dios es un Dios de realidades. Él desea que vivamos en el presente disfrutando de la realidad que nos permite experimentar. Él ha gestionado todo a favor nuestro y no hay nada que le sorprenda ni que se salga de Sus manos. No obstante, Él desea que aprendamos en medio de nuestra realidad actual. Él desea que aprendamos de nuestras decisiones, de nuestras circunstancias, de las personas que ha puesto alrededor de nosotros, de nuestros errores, de nuestras batallas, de nuestros desafíos, de nuestras victorias y de nuestras derrotas. 

Él desea que aprendamos de Su Palabra y que vivamos cada día en dependencia de Él, pero a la luz de la eternidad. Es decir, Él espera que enseñarnos las más gratas lecciones y hacer de nuestra realidad parte de Sus propósitos y de Sus planes para nuestras vidas. La Biblia dice en 1 Juan 1:6, “6 Por lo tanto, mentimos si afirmamos que tenemos comunión con Dios pero seguimos viviendo en oscuridad espiritual; no estamos practicando la verdad” (NTV).

Elección

Los anunciantes y los especialistas en “marketing” saben que dar a los consumidores demasiadas opciones en un producto, es decir, demasiados colores, tamaños, formas o estilos conduce a la pasividad en la compra. Los consumidores no pueden decidir, por lo que simplemente no eligen comprar. Lo mismo nos pasa con seleccionar tantos canales de televisión.

Por lo tanto, los especialistas en “marketing” limitan las opciones a los productos con diferencias claras y específicas entre ellos. Los consumidores elegirán si sus opciones son claras. Nos gusta que nuestras elecciones sean claras en todo, ¿verdad? Por ejemplo, no nos gusta la letra pequeña que no podemos entender, que nos hablen con rodeos o con doble sentido.

Afortunadamente para nosotros, la Biblia está llena de opciones que son muy claras. Nunca podremos decirle a Dios, ¿por qué no lo dijiste? Jesús es la única manera de conocer al Padre. No podría decirlo y hacerlo más claro. La Biblia dice, “…Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí”, (Juan 14:6 NTV).