Respirar Profundo

El respirar profundamente es bueno para la salud. Desde el joven que se encuentra supremamente agitado por su ejercicio y actividad física como para la persona que acaba de recibir una noticia traumática, se les pide que respiren profundamente. La frase, “respira profundo” es escuchada en muchos contextos y practicada de muchas maneras.

Los doctores recomiendan respirar profundamente y tener una rutina de respiración ya que ayuda a oxigenar el cerebro, soltar toxinas y recobrar la calma emocional. Unos ejercicios de oxigenación pueden aminorar presiones, suprimir dolores y mejorar los dolores de cabeza en muchas ocasiones. Hay otros que afirman que la oxigenación también ayuda a mantener una sincronía en el sistema nervioso y promueve el balance químico en los órganos más vitales. ¿Sabías de todos estos beneficios al respirar profundamente?

La Palabra de Dios afirma que todo lo que respira es como una demostración de adoración al Señor. El respirar es también señal de que estamos vivos y la vida es una bendición de Dios. Así que cuando te sientas cansado, agitado, o agobiado, respira profundo. De seguro que te ayudará. Dios es el aliento de vida quien puede saciar tus ansiedades, calmar tus situaciones y sanar tu vida. La Biblia dice en Job 33:4, “El Espíritu de Dios me ha creado, y el aliento del Todopoderoso me da vida”, (Job 33:4, NTV).

Vámonos

“Vámonos” o “let’s go” en inglés era una de las frases celebres de Dora la Exploradora después de terminar una misión. Esta caricatura animada que le encantaba a mi hija cuando era bebé, siempre estaba buscando algo más que hacer después de haber concretado su misión. En el mundo de Dora, la vida es una exploración que cobra sentido cuando tiene una misión por la cual luchar, superar los obstáculos y no descansar hasta llegar a completarla.

Aunque no vivimos en el mundo de Dora ya que es un dibujo animado, si podemos acordar con su simple receta de vivir la vida como un viaje exploratorio pero con propósito. Este viaje es sorpresivo, desafiante y lleno de muchas enseñanzas que nos preparan para el siguiente paso. Vive la vida como un hermoso espionaje. Esta llena de bellos paisajes, amplios horizontes, hermosos desiertos, diferentes estaciones, diversas personas, múltiples situaciones y muchos lugares que le dan propósito y sentido cada día.

Así que, levántate y “vámonos”. La vida es un largo espionaje que vale la pena experimentar. El Señor Jesús, al terminar cada una de sus tareas, se levantaba y le decía a sus discípulos, “vámonos”. Hoy se nos recuerda esa misma premisa, “vámonos”, aún hay mucho por recorrer. La Biblia dice en Isaías 41:13, “pues yo te sostengo de tu mano derecha; yo, el Señor tu Dios. Y te digo: “no tengas miedo, aquí estoy para ayudarte”” (NTV)

En la luna

“Estas en la luna”, es la frase que se usa para describir a una persona que por el momento se encuentra desconcentrada, despistada o desubicada. Muchas veces esta expresión se usa para describir a alguien que está enamorado(a) y está constantemente pensando en su amado(a). Sin embargo, la falta de concentración y enfoque se ha convertido en uno de los problemas actuales más comunes que afectan a muchas personas hoy en día.

Las estadísticas arrojan que entre un 4 al 5% de los niños en Estados Unidos sufren de trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Las principales características son la falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Pero, ¿qué pasa con aquellas personas que aunque crecen siguen sufriendo de este trastorno? Se comenta que muchos de los problemas relacionales, laborales y aún espirituales en los adultos es porque no se les trató con su trastorno de déficit de atención.

Hasta cierto punto, todos hemos sufrido de un déficit de atención espiritual. Muchas veces Dios nos envía mensajes muy claros a los cuales hacemos caso omiso o decidimos ignorar. Estamos tan ocupados con hiperactividad que sacamos excusas y respondemos con acciones impulsivas.

Prestémosle atención a Dios. Esto verdaderamente trastornará nuestra vida para bien. La Biblia dice en Lucas 11:28, “Jesús respondió: pero aún más bendito es todo el que escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica” (NTV)

Vivir sin Pensar en Mañana

“Vivir sin pensar en el mañana”, esa es la filosofía que rige el accionar de muchas personas hoy en día. Viven como si no hubiera un mañana. Malgastan su tiempo, recursos y dinero como si no hubiera un futuro. No planean, no invierten en sus relaciones interpersonales, no se preparan vocacionalmente y rechazan todo lo que tenga que ver con una vida espiritual.

La verdad es que es importante vivir totalmente en el hoy pero con la perspectiva de que todo lo que hagamos hoy repercutirá en el mañana. Aunque el futuro en muchas instancias es incierto, la Palabra de Dios nos habla de que el futuro es seguro cuando tenemos a Cristo Jesús.

Entonces, no podemos vivir como si no hubiera mañana. Para evitarlo debemos pedirle dirección a Dios, estar totalmente presentes en el hoy, aprender del ayer, planear para el mañana y confiar en que Dios nos puede guiar, proteger y prosperar en el futuro. En Sus manos estaremos seguros. La Biblia dice, “33 Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten.34 »Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy.”, (Mateo 6:33-34, NTV).

Sorpresa

¡Sorpresa! Es la palabra que escuchamos cuando algo nos sorprende, bien sea para bien o para mal. Hay sorpresas muy agradables como la visita de un ser querido que no veíamos desde hace mucho tiempo, un logro esperado, un trabajo anhelado, un negocio concretado, un premio recibido, etc. Por otro lado, hay sorpresas que nos cambian la vida. Por ejemplo, las pérdidas de seres queridos, el ser despedido de un trabajo o el ser diagnosticado con una enfermedad que no se esperaba. Qué decir de las rupturas relacionales o emocionales o de las noticias sorprendentes que muchas veces no podemos creer. Nos quedamos con la boca abierta y con el corazón en conflicto.

Sin embargo, las sorpresas son parte esencial de nuestra vida. Es más, le dan sentido y color a nuestro diario vivir. Si nunca somos sorprendidos, nunca hubiésemos experimentado ciertas emociones y aprendido de ciertas respuestas. Es decir, que las sorpresas pueden llegar a ser un regalo de Dios para prepararnos mejor y crear en nosotros conceptos, emociones y situaciones que nos permitan crecer en la vida.

Desde un regalo sorpresa para un niño, como una noticia sorpresa para el mismo pueden ser parte vital en la Universidad de la vida. Así que, déjate sorprender, recibe tus sorpresas, aprende de ellas y sorprende a otros. Recuerda que las sorpresas le dan color a la vida. Job dijo en la Biblia, “Señor, sé que tolo lo puedes y que nadie puede detenerte”, (Job 42:2, NTV)

Forzados ni los zapatos

“Forzados ni los zapatos”, es una frase que se usa popularmente para describir usualmente a una persona o situación que es forzada. El forzar a una persona o las cosas tiene dos posibles respuestas: puede ser productivo o contraproducente. Por ejemplo, hay niños y jóvenes que hay que forzarles a desarrollar ciertas disciplinas de comportamientos que les habilitarán a vivir de mejor manera y obtener mejores resultados en la vida. Por otro lado, hay personas que forzan situaciones o relaciones que a lo último terminan mal.
Por ejemplo, una novia o novio que forza a su pareja a quedarse con él o con ella porque sino dice que puede llegarse a quitar la vida. Ese tipo de manipulación termina mal y usualmente la relación se acaba.

Hay una gran diferencia entre “esforzarse y forzarse”. El esfuerzo es una condición interna del corazón que mueve al ser humano a dar lo mejor de sí y a sacrificarse por el beneficio propio o de otros. El forzarse o ser forzado viene de una presión externa queriendo producir sacrificio y entrega sin sentirse ni valorarse internamente. Tiene que ver con el sentido de valoración personal.

Nuestro Señor Jesús se esforzó a lo sumo para cumplir con la misión encomendada por Su Padre en la tierra. Sin embargo, también fue forzado a hacer cosas que no le fueron fáciles como cargar un madero cuesta arriba o aguantar calumnias que no eran verdad pudiendo desistir de ellas. La verdad es que en la vida tendremos que esforzarnos y muchas veces seremos forzados. Sin embargo, pidámosle a Dios que nos ayude en esos momentos. El Señor Jesús lo vivió cuando dijo, “¡Padre mío! Si no es posible que pase esta copa a menos que yo la beba, entonces hágase tu voluntad” (Mateo 26:42, NTV).

Una Cita Inesperada

¿Cuántas veces hemos tenido alguna cita inesperada? Por ejemplo alguien quien no veíamos hace tiempo, una visita en la puerta de la casa de un ser querido, una sorpresa de un familiar quien vive lejos y llegó de repente, etc. Muchos hemos tenido estas citas inesperadas. Algunas veces estamos en el supermercado y nos encontramos con personas que no pensábamos encontrarnos o que si lo hubiésemos planeado no hubiera salido tan fácil. ¡La vida está llena de citas inesperadas! Algunas son gratas y otras hubiésemos querido evadirlas.

Pero qué decir de las citas inesperadas que Dios orquesta a favor nuestro. Por ejemplo, aquella persona que nos ayuda cuando el carro falla, otros que nos levantan cuando nos caemos, aquellos que nos guían cuando nos perdemos, otros que nos advierten de peligros cercanos y los que son enviados como si fueran ángeles cuando estamos desesperados. Dios está atento a cada uno de nosotros. Su cuidado es excepcional y ningún detalle se escapa de Sus manos.

Antes de que pensemos y actuemos, Él ya está al pendiente de nosotros. Aunque parezcan citas inesperadas, son citas coordinadas por Él. Así que tus citas inesperadas cobran sentido cuando son orquestadas por Él. La Biblia dice, “Los ojos de Jehová están en todo lugar, vigilando tanto a los malos como a los buenos”, (Proverbios 15:3, NTV).

Compromiso

Una vez leí una anécdota de un muchacho que entró a una joyería y pidió que le mostraran el mejor anillo de compromiso que tuvieran. El joyero le presentó uno muy hermoso donde la hermosa piedra solitaria brillaba como un diminuto sol resplandeciente.

El muchacho contempló el anillo y con una sonrisa lo aprobó. De inmediato preguntó por el precio y se disponía a pagarlo cuando el joyero le preguntó, ¿Te vas a casar pronto? ¡No! – Le respondió el muchacho – Ni siquiera tengo novia. La muda sorpresa del joyero divirtió al comprador. Es para mi mamá – dijo el muchacho – Cuando yo iba a nacer estuvo sola. Alguien le consejo que me abortara y así se evitaría de problemas. Pero ella se negó y no me negó en don de la vida. La verdad si tuvo muchos problemas… demasiados diría. Fue padre y madre para mí, fue amiga y hermana, y fue mi maestra. Me hizo ser lo que soy hoy. Ahora que puedo le compro este anillo de compromiso porque nunca tuvo uno. Yo se lo doy como una promesa de que si ella hizo todo por mí, ahora yo haré todo por ella. ¡Quizá después entregue otro anillo de compromiso! El joyero no dijo nada, solamente ordenó a su cajera que hiciera al muchacho el descuento que se hacía nada más a los clientes importantes.

¿Tenemos ese tipo de compromiso sacrificial? Un compromiso desinteresado, esforzado y constante. El compromiso se torna en el motor interno que enciende lo mejor de nosotros para servir a los demás. ¿Cómo está tu compromiso con Dios? Él dio el todo de sí por ti al ofrecer a Su propio Hijo en la cruz, ¿cómo le demuestras tu compromiso? La Biblia dice, “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”, (Deuteronomio 6:5, NTV).

Todos Podemos Cantar

Fue en Noviembre del año 2015 donde tuve la bendición de viajar a Guatemala por motivos de un seminario doctoral. Aparte de conocer un poco de la herencia y cultura de ese hermoso país, lo que más me impactó no fue el seminario del cual participé. Me impactó la gente y su hermosa hospitalidad. En particular recuerdo una presentación teatral y artística de jóvenes y niños discapacitados. Entre los números del arte más preciado se encontraban dos jóvenes en sillas de ruedas con retraso mental y cuadripléjicos. Sin embargo, en el momento del solo en su canto, cantaron con todo el corazón. Sus voces no eran fuertes y totalmente afinadas pero su expresión y esfuerzo fue tanto que ganó la ovación general de toda la sala.

De repente se sintió que estos dos jóvenes al parecer débiles sacaron toda su fortaleza y dieron el todo de sí en el momento indicado. Recuerdo literalmente un letrero que decía, “todos podemos cantar”. La verdad es que sí. Todos podemos cantar de corazón. Claro que algunos tienen voces angelicales y otros es mejor que tatareen la canción escondidos o en el baño. Pero, la realidad es que hasta los pájaros cantan y elevan con su cántico una expresión de gratitud a Su Creador.

Estos dos jóvenes me enseñaron más que la clase en ese día. Me enseñaron que en la vida se puede cantar y sacar una hermosa melodía aún en medio de todos los limitantes imposibles. De modo que, “canta”. Tu melodía es hermosa para tu Creador. La Biblia dice, “Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo, (Salmos 100:1-2, RV 1960).

Celebración

Una de las características que más me gustan de la cultura Latinoamericana es el sentido de “celebración” que se guarda por diferentes razones. No importa si es una fiesta de cumpleaños, un festivo nacional, una fiesta regionalista o un festival conmemorable; lo que si es claro es que cualquier razón puede ser una excusa para armar una fiesta. Somos culturalmente fiesteros.
Juana Bordas, autora del libro, “El poder del liderazgo Latino”, muestra la cultura de celebración de los latinos como una fortaleza. Frases como, “al mal tiempo, buena cara”, o, “echarle ganas” vienen de este tipo de cultura. Las ganas de celebrar deben salir de un corazón agradecido con las cosas más sencillas de la vida. La celebración extrema puede ser un problema o una excusa para no ser responsable ya que no se puede estar en una fiesta todo el tiempo como algunos lo hacen. Sin embargo, cuando la cultura de celebración ánima, esfuerza, y levanta a los demás, es de suma importancia.

Así que celebremos la hermosa vida que Dios nos ha dado. Denotemos las grandes bendiciones que tenemos a diario, y celebremos el hecho de que Dios está de nuestro lado. Su salvación, Su presencia, Su protección y Su dirección son solo unas de las tantas razones para celebrar. La Biblia dice, “Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en Él”. (Salmos 118: 24, NTV).