Tanta Belleza No Existe

“Tanta belleza no existe”. Esta es una frase con la que he estado meditando por algún tiempo. Se refiere a que aunque todo parezca estar bien en ‘uno’ como persona, siempre hay alguna batalla, debilidad o situación que no sea tan ‘bella’ en nosotros. Hay algo que no queremos que la otros vean. Pueden ser nuestros momentos de frustración en los que decimos cosas hirientes o actuamos de maneras que otros no reconocerían o esperarían de nosotros.

La belleza es otra forma de verdad aún cuando esta no sea tan bella. Como dice otra frase: “La belleza es como un libro, no puede ser juzgado solo por sus tapas”. Este libro es nuestro corazón y este es pecaminoso. La belleza exterior es solo una representación a corto plazo, la representación a largo plazo proviene de lo más íntimo de nuestras entrañas.

Cada persona tiene su belleza exterior e interior. La belleza exterior es notoria, pero la belleza interior solo Dios la puede ver. Al igual que el dolor, la belleza fingida del corazón nos hace sufrir. Finalmente, la belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y apreciarla. Dios conoce lo más profundo de ti y te ama con lo bello de ti y con lo que no es tan bello. La Biblia dice en 1 Pedro 3:4, “En cambio, vístanse con la belleza interior, la que no se desvanece, la belleza de un espíritu tierno y sereno, que es tan precioso a los ojos de Dios” (NTV).

Estrés

El estrés es considerado en nuestros días como el problema más grande en la salud integral. De acuerdo a la Asociación de Psicología Americana (American Psychological Association), la tercera parte de la población en los Estados Unidos vive en un estado de estrés extremo, mientras que cerca de la mitad (48 por ciento) considera que su estrés ha aumentado en los últimos cinco años.

El dinero y el empleo siguen siendo las causas principales del estrés. Cerca de la mitad de las personas en los Estados Unidos reportó que el estrés tiene un efecto negativo en sus vidas personales, relacionales y profesionales. La mayor causa del estrés en tu vida es la “preocupación”. Nos preocupamos porque nos preguntamos si tendremos lo que necesitamos cuando lo necesitemos. Si esperamos que otras personas satisfagan nuestras necesidades reemplazando a Dios, hagamos lo que hagamos, quedaremos frustrados y desilusionados.

La cura para el estrés es simple: “Busca siempre a Dios para que Él satisfaga ‘todas’ tus necesidades”. Es simple y a su vez difícil. Si pones tu seguridad en tu matrimonio, tu trabajo, tu salud, tu dinero, tu experiencia y tus habilidades o hasta en tu vida espiritual, saldrás defraudado. Pon tu confianza en Jesús y en Sus promesas. La Biblia dice en Romanos 8: 32, “Dios no nos negó ni siquiera a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, así que también nos dará junto con él todas las cosas”, (TLA).

¿Cómo Manejar A La Gente Grosera?

¿Cómo manejas a las personas groseras y desafiantes? Hay personas que son muy groseras y despectivas quienes menosprecian y atacan a otros sin escrúpulo alguno. La tecnología y los medios sociales han contribuido a esto. Las personas se ocultan detrás de la pantalla y dicen cosas en línea que no tendrían el valor de decirlo cara a cara a otros.

Pero ¿cómo manejar a la gente grosera? Bueno, primero, no lo hagas tú, deja que Dios los maneje y que Él sea tu defensor. El rey David fue un profesional en esto. Él sabía lo que significaba ser atacado emocionalmente, verbalmente y físicamente. Cuando era joven, Samuel lo ungió para ser el próximo rey de Israel. Sin embargo, David fue perseguido durante dos años huyendo de su predecesor, el rey Saúl, quien quería matarlo. Él se escondió en cuevas mientras era criticado constantemente a sus espaldas. Pero David nunca pronunció una mala palabra en contra del rey. Tampoco tomó represalias porque Dios lo estaba preparando para ser el rey según Su corazón.
Se necesita de mucha fe y humildad para descansar y confiar en Dios cuando se está siendo atacado injustamente. Cuando esto sucede, confía en Jesús. Él es tu abogado quien vindicará tu vida para Su gloria. La Biblia dice en 1 Pedro 4:19, “De modo que, si sufren de la manera que agrada a Dios, sigan haciendo lo correcto y confíenle su vida a Dios, quien los creó, pues él nunca les fallará”, (NTV).

Edifiquemos Con Fe

Un día leí la siguiente frase que me puso a pensar: “No construyas tu vida sobre cimientos ajenos, porque si un día se mueven, te puedes quedar sin vida. Edifica sobre tus propias raíces”. La pregunta que surge es ¿cuáles son tus raíces? La sencillez, la fe, el amor y la alegría son magníficas piedras para edificar la casa de la vida.

Nuestra vida también podría ser comparada con un edificio. De hecho, así lo comparó el Señor Jesús en Mateo 7: 24-27. De modo que la calidad de la vida depende de cómo se construya nuestro edificio. Tristemente muchos construyen sus vidas sobre fundamentos falsos o débiles y les espera un derrumbe final. Cuando la vida se construye sobre la fama, el dinero, el placer, los vicios, la hipocresía o la imitación de un líder político o religioso, el derrumbe es inevitable.

Jesucristo es el único fundamento firme. Él es la roca inconmovible de todos los tiempos en el cual podemos depositar nuestra fe y construir nuestras vidas. Él es poderoso para librarnos de caídas y calamidades, tanto en lo material como en lo espiritual. El fin no será un colapso de ruina y destrucción, sino un legado que glorifique al Señor e inspire a otros. La Biblia dice en Judas 1:24 “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída y para presentaros sin mancha en presencia de su gloria con gran alegría”, (LBLA).

La Verdad

¡Mentiras, mentiras y más mentiras! Esto parece ser lo que aplaude nuestra sociedad hoy en día. Abundan los que mienten sin escrúpulos en todas las circunstancias. Parece que la verdad es algo desconocido o algo utópico. Sin embargo, Dios nos pide que hablemos siempre con la verdad y que andemos basados en la verdad. En otras palabras, debemos hablar con la verdad aunque algunas veces esta nos duela.

La expresión de “andar en la verdad” habla de algo más profundo que el hecho de no mentir. Habla de vivir bajo la verdad de Cristo y de practicar lo que sabemos que es verdad. Habla de una vivencia personal. Alguien dijo lo siguiente: “Es mejor quedar mal por decir la verdad, que perder la confianza de alguien por sostener una mentira”. El Señor Jesús es “la verdad” que nos ha hecho libres y andar en la verdad es andar de acuerdo a como Él andaría (actuaría). Es decir, debemos cultivar la mente de Cristo para poder andar como Él.

La verdad es incontrovertible. De hecho, la malicia puede atacarla, la ignorancia puede burlarse de ella, pero al final la verdad está allí. Solo Dios y tú mismo conocen tus verdades. Sin embargo, vive, confiesa y anda siempre en la verdad de Jesús. La Biblia dice en 3 Juan 1:4, “No hay nada que me cause más alegría que oír que mis hijos siguen la verdad”, (NTV).

Descansar

¿Para qué descansar? Es una de las preguntas con la que respondo satíricamente al excusarme de mis excesos en el trabajo y el poco descanso. La verdad es que desde pequeño he sido una persona de mucha actividad y poco descanso. Desde entonces, mi papá jocosamente me llama “El ejecutivo”. Sin embargo, a través del tiempo, he aprendido a “la brava”, como dicen, que el descanso es necesario e indispensable para la salud. La Biblia está llena de instrucciones sobre el descanso y la recreación. De hecho, es tan importante que Dios lo plasmó en los diez mandamientos. Es más, después de haber terminado la creación, Dios mismo pausó el séptimo día para descansar. No lo hizo porque estuviese cansado, sino para ejemplificar lo importante que es el descanso.

Jesús dijo en Marcos 2:27 “El día de descanso se hizo para satisfacer las necesidades de la gente, y no para que la gente satisfaga los requisitos del día de descanso” (NTV). En otras palabras, Dios creó esta idea de que tomes un día libre para restaurarte, adorarle, meditar y seguir adelante. Es un principio para tu propio beneficio y para no desgastarte. Es bíblico, provechoso y saludable. La Biblia dice en Éxodo 34:21: “Tienes seis días en la semana para hacer tu trabajo habitual, pero el séptimo día dejarás de trabajar, incluso durante la temporada del arado y de la cosecha” (NTV).

¿De Qué Alimentas Tu Mente?

Todos sabemos la importancia de la nutrición. La buena comida y las buenas calorías te hacen más fuerte y saludable, además, te dan más energía. Las malas calorías y la comida chatarra perjudican tu cuerpo. Lo mismo es verdad en tu salud mental. Debes alimentar tu mente sin basura ni veneno sino con la verdad. Si quieres una mente sana, debes alimentar tu mente con verdades. El filósofo Aristóteles solía decir: “La energía de la mente es la esencia de la vida”. En otras palabras, lo que la mente dicta maneja mucho de nuestro proceder. Una mente sana nos suele conducir a una vida sana.

Necesitas la mejor información para vivir la mejor vida que Dios quiere que vivas. ¿Cuál es la fuente de tu información? Porque lo que te informa te transforma, para bien o para mal. La mejor información se encuentra en la Palabra de Dios. Él quiere que tomes las mejores decisiones y recibas lo mejor para tu vida sin muchas equivocaciones. La única manera de hacerlo sin equivocarte es alimentándote de la Palabra de Dios a lo largo de tu día y todos los días. Debe ser una nutrición constante y muy balanceada. Te ayudará a tener energía, a evitar fatigas y hasta rejuvenecerá tu vida.

Entonces, ¿cómo puedes alimentarte hoy de la Palabra de Dios? La Biblia dice en Mateo 4:4, “La gente no vive solo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios” (NTV).

Cambia de veras

¿Será que de veras si ha cambiado? Esa es la pregunta que nos hacemos cuando llegan noticias de alguien que dice haber tenido un cambio. Sin embargo, el cambiar quiénes somos y cómo vivimos es todo un desafío. El cambio requiere de tomar decisiones. No es suficiente con soñar y desear el cambio. El cambio es intencional. Preguntas como: ¿Voy a ser mejor dentro de un año? ¿Voy a madurar, voy a ser más fuerte o tener un mejor ritmo de vida saludable? ¿Voy a tener menos deudas? ¿Voy a parecerme más a lo que Dios quiere que sea?

Esto solo sucederá si decides cambiar. No sucederá accidentalmente. Requiere de una decisión. Muchas veces estás esperando a que Dios te cambie, pero Dios te está esperando a ti. Él está esperando que le digas: “Sí, Señor, estoy dispuesto a hacer estos cambios”. No hay crecimiento sin cambio, no hay cambio sin pérdida y no hay pérdida sin dolor.

Es como un trapecista quien se tiene que balancear en una barra y luego se extiende para agarrarse de la otra. En algún momento tiene que soltar una barra y agarrar la otra. Quizá estás atrapado en el medio y te estás cayendo. Tienes que extenderte y abandonar la otra barra de las cosas antiguas. La Biblia dice en Efesios 4:22, “Desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño” (NTV).

El Dinero Te Pone A Prueba

“El dinero muestra lo que más amas”. Si realmente quieres saber qué es importante para ti, consulta tu calendario y tu estado de cuenta, porque la forma en que inviertes tu tiempo y tu dinero les comunica a los demás lo que más amas. El dinero también muestra en lo que más confías. Es decir, ¿confías en tu dinero para tu seguridad o confías en Dios? ¿Confías de que el dinero te traerá felicidad o confías en Dios para tu felicidad? ¿Confías en el dinero para sentirte bien contigo mismo? Es más, creo que el dinero muchas veces pone a prueba nuestra fe porque tiene que ver con nuestra confianza.

El dinero no solo muestra si confías en Dios, pero también muestra si Dios puede confiarlo en ti. Él nos dice que si somos fieles en lo poco, lo seremos en lo mucho. Este es un principio de administración. Como manejas tu dinero determina cuanto Dios puede llegar a bendecirte si es Su voluntad. Una vez que entiendas que hay una conexión directa entre el manejo del dinero y la bendición de Dios, serás motivado a poner tus finanzas en orden para seguir recibiendo la bendición de Dios.

¿Cuál dirías que es el deseo de tu corazón en la forma como gastas e inviertes tu dinero? ¿Confías en Dios o en tu dinero? La Biblia dice en Mateo 6:21, “Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón” (NTV).

Pensar Y Ser

He estado meditando en esta frase desde que me levanté hoy: “Lo que piensas, eso eres”. Hay muchas personas que se definen sin saberlo y actúan por lo que piensan de sí mismos. Con el paso del tiempo, los pensamientos se convierten en el amo de nuestro proceder. Terminamos siendo lo que pensamos de nosotros mismos. Si pensamos que somos malos, perdedores, menos que otros, brutos, tontos, desventajados, despreciados, entre otros adjetivos calificativos, eso seremos sin lugar a dudas.

Entonces, hay que cambiar la manera de pensar. La batalla por el pecado comienza en tu mente y no en tu comportamiento. La manera en que piensas determina la manera como te sientes y la manera como te sientes determina la manera como actúas. Todo ser humano “piensa, siente y actúa”. De modo que si deseas cambiar la manera como actúas, comienza por cambiar la manera como piensas. Si deseas cambiar la manera como te sientes, debes comenzar por cambiar lo que piensas. Esta última se llama en la psicología “terapia cognitiva”. En resumidas cuentas, comenzamos por reemplazar el pensamiento, para luego poder lograr cambiar el sentimiento.

La renovación de tu mente se relaciona con la palabra arrepentimiento. Arrepentirse significa hacer un cambio mental para cambiar de dirección. De modo que “arrepiéntete”. La Biblia dice en Efesios 4:23, “En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes”, (NTV).