El camino hacia tus sueños

No te preocupes por la cantidad de millas que vas a caminar detrás de tus sueños, mejor preocúpate por disfrutar el viaje y seguir a Dios. Un viaje de mil millas comienza con un solo paso. Como dice la siguiente frase: “Podrán romperte los sueños, podrán hacerte llorar, pero siempre podrás soñar una vez más”. Los sueños son sumamente importantes. Nada se hace sin que antes se imagine. Así como la vida te dio la posibilidad de soñar, también te dio la posibilidad de convertir tus sueños en realidad cuando son parte del gran sueño de Dios para ti.

Las personas que no luchan por conseguir sus sueños suelen decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos. ¡No les creas! Al principio los sueños parecen imposibles, luego improbables y eventualmente inevitables. Como dijo Richard Branson: “ Si tus sueños no te asustan, no son lo suficientemente grandes”. Yo creo que el futuro le pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños y quienes trabajan diligentemente para obtenerlos.

Pon todos tus sueños en las manos de Dios. Él puede darles dirección, proveerte de fuerzas para perseguirlos y la sabiduría para modificarlos cuando sea necesario. La Biblia dice en Lamentaciones 3:22-23, “¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana” (NTV).

Quitar para recibir

He entendido que muchas veces Dios nos quita lo que tenemos para darnos lo que Él tiene para nosotros. Usualmente lo que nosotros tenemos no es mejor que lo que Él tiene preparado. Una frase dice: “Algunas veces Dios quita algo que nunca pensaste perder para darte algo que nunca pensaste tener”. Los planes de Dios son perfectos y si Él quita algo de tu vida es porque está gestionando algo mejor para ti.

En otras palabras, todo lo que Dios hoy te quita y te causa dolor, mañana lo agradecerás, porque verás y entenderás el porqué Él no permitió que tuvieras cerca de ti aquello que quitó de tu vida. Si Dios quita de tu vida algo o alguien es porque estos detendrían o dañarían el gran propósito que Él tiene diseñado para ti. Como dicen por ahí: “Dios quita, pero cuando devuelve, multiplica”.

Entonces, cuando Dios quita algo de tu camino o cambia tus planes, déjalo actuar porque Él siempre sabe lo que hace. Su tiempo es perfecto y Su plan es maravilloso. Recuerda que simplemente cuando Dios te quita algo de tu mano, no te está castigando, simplemente está abriendo tus manos para que recibas algo mejor. Solo recíbelo gratamente y sé feliz. La Biblia dice en Job 11: 16-17, “Olvidarás tu sufrimiento; será como agua que corre. Tu vida será más radiante que el mediodía; y aun la oscuridad brillará como la mañana” (NTV).

En las manos del alfarero

¿Sabías algo? Dios todavía está escribiendo tu historia. No dejes que se apague tu fe por lo que todavía no has visto. Dios es especialista en tomar piezas de algo quebrado y hacer de ello una obra maestra. Aunque te duela, no te preocupes, es Dios trabajando en ti. Somos barro en las manos del alfarero. Una vez escuché otra frase que dice: “¿Te duele? No te preocupes, es Dios haciéndote de nuevo”.

Muchas veces nuestro Señor Jesús recoge lo que parecen ser escombros y los convierte en una pieza maestra. Por ejemplo, Él sanó al leproso que ya había sido excluido de la sociedad. Él perdonó a una adultera a quien estaban a punto de apedrear diciéndole: “Ve y no peques más”. Él habló con la samaritana la cual se convirtió en una evangelista entrañable. Él levantó al paralítico, le dio vista a los ciegos, liberó al endemoniado, resucitó a Lázaro de la tumba y les dio una oportunidad a Sus discípulos, quienes a los ojos del mundo, no parecían ser muy prometedores.

Dios es experto en hacernos útiles, en darle propósito a nuestras vidas y hacer de nosotros toda una pieza maestra. La Biblia dice en Isaías 64:8, “Y a pesar de todo, oh Señor, eres nuestro Padre; nosotros somos el barro y tú, el alfarero. Todos somos formados por tu mano” (NTV).

La sanidad en los tiempos

“Pon a Dios en tu presente para que sane tu pasado y bendiga tu futuro”. Aprende a perdonar porque es imposible caminar feliz por la vida con tantas heridas abiertas. El perdón es un regalo silencioso que dejas en el umbral de la puerta de aquellos que te han hecho daño. Perdonar es mirar hacia el futuro sin guardar recuerdos. El perdón no es excusar el comportamiento del ofensor, es abandonar el resentimiento y contemplar al otro como un ser humano a pesar de lo que ha hecho. El otras palabras, él perdonar es poder ir al pasado y volver ileso.

Dios usa los tiempos para que podamos llegar a perdonar. En esta instancia, el perdón borra lo que el tiempo no borró porque el pasado no se puede cambiar pero sí se puede aprender de él. El perdón no cambia el pasado, pero sí el futuro. Otros dicen que comprenderlo todo es perdonarlo todo. De la misma manera, el primero en pedir perdón es el más valiente, el primero en perdonar es el más fuerte, pero el primero en olvidar es el más feliz.

De modo que lo que no dejas ir lo cargas y lo que cargas te pesa y lo que te pesa te puede llegar a hundir. Hoy practica el soltar, el perdonar y el dejar ir. La Biblia dice en Colosenses 3:13, “Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda. Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben perdonar a otros” (NTV).

Seguir Adelante

“Seguir cuando crees que no puedes más, es lo que te hará diferente a los demás”. La persistencia es una característica de los vencedores. Hay numerosos ejemplos de seguir adelante siendo persistentes y no desesperándonos.
La empresa Coca-Cola solo vendió 400 botellas en su primer año. El famoso basquetbolista Michael Jordan fue expulsado de su equipo en la escuela preparatoria. La primer casa publicadora rechazó los escritos del Dr. Seuss por ser irrelevantes, infantiles y poco interesantes. El científico Albert Einstein no pudo hablar hasta los cuatro años de edad. Se pensaba que tenía severos problemas de aprendizaje y pudo sobrepasarlos todos convirtiéndose en uno de los científicos más prominentes de la historia. Así como estos ejemplos, hay muchos más.

Joseph Addison dijo: “Si quieres triunfar en la vida, haz de la perseverancia tu amigo del alma, de la experiencia tu sabio consejero, de la advertencia tu hermano mayor y de la esperanza tu genio guardián”. La paciencia y la perseverancia tienen un efecto mágico ante el que las dificultades desaparecen y los obstáculos se desvanecen. No te detengas, Dios está contigo. La Biblia dice en Santiago 1:12, “Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman” (LBLA).

El Mejor Regalo

¿A quién no le gusta los regalos? Desde el bebé quien recibe su primer regalo y juega con la envoltura o la caja donde viene, como el anciano quien con lágrimas en los ojos recibe de sus bisnietos los mejores abrazos. Todos los regalos tienen una característica en común: “no los pagamos nosotros, alguien más los paga”. ¿Recuerdas los regalos más significativos que has recibido en tu vida? Quizá no sea algo material o tangible. Quizá no sea lo hayas esperado, pero lo has recibido con gusto. Quizá sea una palabra, un cariño, un abrazo o algo inesperado, porque hay muchos tipos de regalos.

El mejor regalo que Dios nos ha dado, no lo puso bajo un árbol, sino sobre una cruz. Dios nos dio el mejor regalo. Un obsequio que no merecíamos. Un regalo sacrificial con un amor inquebrantable, inagotable e inmensurable. Un regalo que fue planeado desde el principio, pero que llegó en su debido momento. Un regalo esperado, proclamado y necesitado. Un regalo invaluable y diferente a todos los demás que trascendería los tiempos y partiría la historia en dos.

Ese regalo es Jesús. ¿Lo has recibido? Si no, hoy es el día para hacerlo. ¿Lo deseas hacer? Solo recíbelo por fe y llegará a posarse en tu corazón para no irse jamás. La Biblia dice en Juan 3:16, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna” (LBLA).

Aguas profundas

Me encantó la siguiente frase que leí el otro día: “Le pregunté a Dios ¿por qué me estás llevando a aguas profundas? Y Él me contestó: porque tus enemigos no saben nadar”. ¿Has estado mar adentro? ¿Has visto las impetuosas olas del mar en medio de un gran océano? Es más, ¿has nadado mar adentro? Es una experiencia linda, pero a su vez, muy abrumadora.

La verdad es que por más expertos que seamos en aquello de la natación, no saltamos rápidamente a las aguas profundas a no ser que sepamos que podremos ser rescatados. Nuestra vida es así. Usualmente las lecciones más gratas se encuentran en aguas profundas. Se encuentran en medio de un océano de situaciones y circunstancias donde el oleaje parece pegarnos de frente para hundirnos. Sin embargo, es allí en las profundidades donde Dios nos enseña a patalear más fuerte, a fortalecer nuestra mente, a mirar hacia arriba sacando la cabeza para no hundirnos, confiando de que las grandes olas pasarán, pero nosotros permaneceremos.

Es allí donde nadie nos ve y donde nuestros problemas y enemigos no llegarán porque las olas los habrán llevado. Allí donde la fuerza de voluntad se une con la fuerza de espíritu. Allí donde Dios nos levanta, nos lleva de Su mano y no nos deja hundir. La Biblia dice en el Salmo 23:6, “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor moraré por largos días” (NTV).

Haz Algo Nuevo

¡Haz algo nuevo hoy! Muchos se pasan toda su vida haciendo lo mismo, con los mismos y en las mismas. Tienen miedo de emprender algo nuevo hoy por temor al fracaso. Tienen las ganas, lo han pensado y formulado una y otra vez, pero cuando están a punto de hacer algo nuevo, se detienen como si al hacerlo se fuesen a tirar por un precipicio sin fondo. Si eres uno de esos, déjame decirte lo siguiente: “Solo alcanzarás algo nuevo en tu vida cuando estés dispuesto a cambiar tu antigua forma de hacer las cosas”.

¿Cuáles son tus temores? He aquí una lista de los grandes temores que albergamos para no hacer algo nuevo: el fracaso, la crítica, la burla de otros, el qué dirán, la falta de recursos, la falta de preparación, el temor, la confusión, los fracasos del pasado, el miedo a perderlo todo, la falta de apoyo de otros, la preocupación hacia el futuro y los grandes problemas que atravesamos en el presente.

Deja ya las excusas. Da el primer paso hoy. Toma pasos graduales para establecer el cambio. Rompe tus rutinas nocivas. Abandona el temor porque nunca harás nada si te dejas gobernar por él. Sigue adelante. Pide sabiduría de parte de Dios y emprende algo nuevo hoy. Te aseguro que te sorprenderás. La Biblia dice en Efesios 4:22, “desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño” (NTV).

Oraciones contestadas

“Si Dios ya ha contestado todas tus oraciones, Él ha probado tu fe. Si Él aún no lo ha hecho, está probando tu paciencia”. ¿Cuántas veces es esta una realidad en nuestras vidas? Creo que en repetidas ocasiones. Clamamos y clamamos y parece no haber respuesta. Parece que nuestras oraciones no pasan del techo, sin embargo, Dios ha prometido escucharlas todas y cada una de ellas. Nos sentimos desvalidos, desprotegidos y angustiados. Esperamos un sí ahora que se convierte en un no constante. Confiamos y esperamos, pero al parecer, no pasa nada.

La verdad de todo es que sí pasa algo. Dios está obrando. Él está presente y no se ha olvidado de nosotros. El salmista clamó muchas veces, esperó desesperadamente, se frustró constantemente y se quejó permanentemente. Sin embargo, Él llegaba a la misma conclusión diciendo: “Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos” (Salmo 40:1-2, RV1960).

La próxima vez que pienses que tus oraciones no son escuchadas, recuerda que Dios está haciendo tres cosas: probando tu fe, moldeando tu carácter y obrando a tu favor aunque tú no lo creas. La Biblia dice en Salmos 34:19-20 “La persona íntegra enfrenta muchas dificultades, pero el Señor llega al rescate en cada ocasión. Pues el Señor protege los huesos de los justos;¡ni uno solo es quebrado!” (TLA).

Todo lo que necesitas

“Si Dios es todo lo que tienes, entonces tienes todo lo que necesitas”. ¿Lo tienes? Muchas personas lo tienen todo y a su vez, no tienen nada. Pasan su vida acumulando bienes, estudios, estatus, poder y fama. Sin embargo, siguen teniendo un vacío en sus corazones.

Tratan una y otra cosa para ser felices. Buscan el afirmar su identidad en relaciones, posesiones y situaciones. Tratan de poner una cara feliz cuando por dentro se están desmoronando. Lo tienen todo, pero se sienten como si no tuvieran nada. Corren incansablemente y se cansan desmedidamente. Fallan y se levantan, pero en algunas veces, no desean levantarse. Se desviven por sus ideales, pero estos son cambiados constantemente. Son como una veleta que es arrastrada por el viento llevando la embarcación de sus vidas por un océano profundo lleno de posibilidades que se convierten en imposibilidades.

Tienen todo lo que necesitan, pero viven con mucha necesidad. El alma de ellos gime por significado, por propósito y carece de pasión. ¿Por qué? Han buscado todo menos a Jesús. De modo que si Dios es todo lo que tienes, entonces, es todo lo que necesitas. ¡Te lo aseguro! La Biblia dice en 2 Corintios 9:8, “Y Dios proveerá con generosidad todo lo que necesiten. Entonces siempre tendrán todo lo necesario y habrá bastante de sobra para compartir con otros” (NTV).