El Desánimo

Constantemente me encuentro con personas desanimadas y decepcionadas de la vida. Sin embargo, hay una gran diferencia entre una decepción y el desánimo porque las decepciones van y vienen, pero el desánimo es una decisión que se toma. En repetidas ocasiones, nos desanimamos por las derrotas que podemos experimentar. No obstante, como dijo Robert South: “La derrota no debería ser una fuente de desánimo, sino más bien un fresco estímulo”.

El desánimo en su más simple definición es: “La falta de ánimo”. En otras palabras, es la falta de valor y de coraje. De modo que, debemos hacernos las siguientes preguntas al enfrentar el desánimo: ¿Qué me está robando el ánimo? ¿Qué me está quitando el valor y el coraje para seguir hacia delante? ¿Cuáles son las causas de mi desánimo? Al responder a estas preguntas, te darás cuenta que sus respuestas están relacionadas con dos factores en especial: las personas y las circunstancias actuales. Por lo tanto, no dependas de las personas ni de las circunstancias como tu fuente de ánimo, de ser así, estarás constantemente desanimado.

Sin embargo, en medio de todo hay una solución para el desánimo y se llama “dependencia en Dios”. Él te animará, sustentará y levantará. Deja que Él sea tu fuente de ánimo. La Biblia dice en 1 Pedro 5:7, “7 Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes” (NTV).

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