Siendo Negativos

Hay personas que son muy negativas. Aunque las cosas vayan muy bien, estas personas siempre buscan algo malo en lo cual enfocarse. El enfocarse en lo negativo y en lo difícil de las cosas, nos impide ver las maravillas que Dios está haciendo en y por medio de nosotros. Como dice una frase: “Una mente negativa nunca podrá darte una vida positiva”. En cierta manera, cuesta el mismo trabajo ser negativo que positivo, pero los resultados son completamente diferentes.

Esta bien reconocer que la actitud positiva no es el todo en la vida, ni que tampoco resolverá todos tus problemas, pero sí cambiará muchas circunstancias y molestará a suficientes personas para que el esfuerzo de ser positivo valga la pena. Esta comprobado que las malas actitudes y la negatividad tienen un efecto negativo y grandes consecuencias en todo tipo de relación.

Nuestro Padre celestial desea que desarrollemos la mente de Cristo, es decir, una mente que confía en las promesas de Dios, que espera lo mejor y que recibe lo que viene de parte de Él como parte de Su plan divino. De manera que “desarrolla una actitud positiva”. Serás altamente beneficiado(a). La Biblia dice en 1 Crónicas 16:11-12, “11 Busquen al Señor y su fuerza, búsquenlo continuamente. 2 Recuerden las maravillas y los milagros que ha realizado, las resoluciones que ha dictado” (NTV).

Los Milagros Aún Suelen Pasar

“Todavía existen los milagros”. Hace poco una persona se me acercó y me dijo: “Quizá usted no se acuerde de mí porque estaba por morirme en la cama de un hospital. Escuché sus oraciones y las de mi familia cuando estaba a punto de morir. Solo le quería decir que soy un milagro andante”. Un milagro es un evento tan maravilloso y excepcional que es atribuido a la intervención divina. La palabra en sí proviene del latín “miraculum”, que significa, objeto de “admiración” y de la palabra “smeiros” que significa “sonrisa”. Esto es exactamente lo que sucede cuando un milagro se suscita. Tenemos que atribuirlo al poder de Dios y nos produce una sonrisa.

Piensa en los milagros que a diario ocurren en tu vida. Desde la sonrisa que podemos ver en nuestros seres queridos, como el aire que podemos respirar. El solo abrir los ojos, el caminar, hablar y pensar, son vívidos milagros, ya que muchos querrían poseer dichas cualidades. ¿Por qué menospreciamos las pequeñeces de la vida cuando pueden ser milagros?

Yo puedo testificar de milagros en la vida de mi familia, de personas por las que he podido orar y en mi propia vida. Puede ser que Dios no sane tu enfermedad de la manera que esperes o que obre como tú desees. Sin embargo, cuando Él le place, lo hace “sorprendiéndonos y admirándonos”. La Biblia dice en Marcos 10:27, “Jesús los miró fijamente y dijo: Humanamente hablando, es imposible, pero no para Dios. Con Dios, todo es posible” (NTV).

Jesucristo Basta

Me fascina el canto que tiene como título, “Jesucristo basta”. Muchas veces solo tenemos que recordar que el nombre de Jesús es poderoso. Cuando Él está, es suficiente. Él nos libra de todas nuestras aflicciones. Él nos escucha en lo más profundo de nuestro corazón. Él es el único que nos comprende a cabalidad. Él es quien puede suplir todas nuestras necesidades. Él es quien nos levanta en los momentos de más necesidad. Él es quien quita todos nuestros temores. Él es quien nos protege y nos guía. Él es el que nos sana de todas nuestras dolencias. Él es suficiente. Además, Él llevó nuestros pecados en la cruz y el pago de todas nuestras enfermedades recayó sobre Él.

¿Crees que Jesucristo basta? Si no lo crees, déjame decirte que Él sanó a muchos enfermos dando vista a ciegos, levantando paralíticos, limpiando leprosos, sanando enfermedades extremas, liberando endemoniados y hasta resucitando a muertos. Es más, la misma creación como las aguas del mar le obedecieron. Su nombre ha sido, es y será suficiente. Su sacrificio nos compró un lugar en el cielo que nos ofrece gratuitamente y nos está preparando un lugar allí para que estemos junto a Él por la eternidad. Entonces, ¿crees que Jesús basta? La Biblia dice en Filipenses 2:10-11, “10 para que, ante el nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, 11 y toda lengua declare que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre” (NTV).

Angustia

Vivimos en un mundo de personas angustiadas. Unos se angustian de la nada y otros por razones muy verídicas. La angustia es un sentimiento agobiador, azotador, desalentador y muchas veces frustrante. Martín Heidegger dijo: “La angustia es la disposición fundamental que nos coloca ante la nada”. En otras palabras, es un sentimiento que emocionalmente hablando nos deja sin bases sustentables. La angustia suele ser constantemente irracional porque tiende a opacar nuestro razonamiento al punto de pensar cosas que nunca pensaríamos sino estuviésemos angustiados. Es por eso que todos queremos vivir sin angustia.

Entonces, ¿qué podemos hacer para no angustiarnos de manera desmedida? Tomar control de nuestros pensamientos los cuales alimentan nuestros sentimientos. De la misma manera, debemos evaluar cuál es la base de la angustia, de modo que si no encontramos base alguna, dicha angustia es innecesaria. Por otro lado, debemos eliminar los factores que nos causen angustia de los cuales no tengamos el control. Por ejemplo, no podemos controlar lo que otras personas digan o hagan, lo cual es una de las propulsoras de la angustia. Finalmente, debemos confiar en Dios. Él está en control y conoce nuestra situación.

Dios puede calmar todas tus angustias, ¿dejarás que Él las lleve? La Biblia dice en Isaías 41:10, “ 10 Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa” (NVI)

Realidad

¡Es toda una realidad! ¿De verdad? ¡No lo puedo creer! Esta es la expresión que usamos muchas veces como sorpresa por algo que no esperábamos y fuese una realidad. Algunos no desean enfrentar su realidad, otros la evaden, unos la idealizan y otros viven en una realidad ficticia. Sin embargo, lo que somos , lo que tenemos y los que está alrededor nuestro constituye nuestra verdadera realidad.

Dios es un Dios de realidades. Él desea que vivamos en el presente disfrutando de la realidad que nos permite experimentar. Él ha gestionado todo a favor nuestro y no hay nada que le sorprenda ni que se salga de Sus manos. No obstante, Él desea que aprendamos en medio de nuestra realidad actual. Él desea que aprendamos de nuestras decisiones, de nuestras circunstancias, de las personas que ha puesto alrededor de nosotros, de nuestros errores, de nuestras batallas, de nuestros desafíos, de nuestras victorias y de nuestras derrotas.

Él desea que aprendamos de Su Palabra y que vivamos cada día en dependencia de Él, pero a la luz de la eternidad. Es decir, Él espera que enseñarnos las más gratas lecciones y hacer de nuestra realidad parte de Sus propósitos y de Sus planes para nuestras vidas. La Biblia dice en 1 Juan 1:6, “6 Por lo tanto, mentimos si afirmamos que tenemos comunión con Dios pero seguimos viviendo en oscuridad espiritual; no estamos practicando la verdad” (NTV).

Habla con Dios

Recuerdo en los años de mi infancia las palabras de una hermana después de la muerte de mi amada madre, quien me dijo suavemente en el oído: “Cuando no entiendas lo que esté pasando, solo habla con Dios y deja todo en Sus manos”. Este es un consejo tan simple y práctico, pero a su vez muy profundo. De repente, en momentos de prueba, frustración y espera, recuerdo este simple consejo de hablar con Dios.

Hablar con Dios es algo impresionante. Él es el Creador de todo lo que existe. Él es el Rey de reyes y Señor de señores. Él tiene el dominio sobre todas las cosas y Su Palabra tiene supremo poder. ¿Sabías que tenemos libre acceso ante Él? Pero, ¿cómo es esto? Nadie puede presentarse ante un rey humano sin ser previamente agendado y revisado. Sin embargo, nuestro Padre celestial nos recibe en cualquier momento cuando clamamos a Él en el nombre de Su hijo Jesús. Jesucristo vino a este mundo para salvar lo que se había perdido, murió por nuestros pecados, pero resucitó. Además, la división que había entre el cielo y la tierra se deshizo. Ahora a través de Jesús, tenemos libre acceso ante el trono de la gracia de Dios.

Tu Padre celestial desea hablar contigo. Él desea escuchar tu voz. Puedes venir a Él en cualquier instante a través de Jesús. ¿Deseas conversar con Él? La Biblia dice en Jeremías 33:3, “3 pídeme y te daré a conocer secretos sorprendentes que no conoces acerca de lo que está por venir” (NTV).

Sé De Inspiración

¿Cuál es la fuente de tu inspiración? ¿Lo es tu confianza, tu preparación, tu estatus, tu dinero, tu posición, tus relaciones, etc.? ¿Lo es una persona o una cosa? ¿Lo son unas palabras, un escrito, una canción o un sentimiento? Cualquiera y sea la fuente de tu inspiración y motivación tiene que ver con una palabra: “Ejemplo”. Hay personas que no se expresan con palabras elocuentes, que no escriben poemas ni canciones, pero suelen ser una fuente de inspiración para muchos con su ejemplo.

Se ha demostrado que el ejemplo enseña más que los conocimientos impartidos conceptualmente y repetitivamente. Es más, el ejemplo puede revertir cualquier conocimiento impartido al igual que las palabras. Entonces, si deseas ser una fuente de inspiración para otros, comienza con trabajar diligentemente y con mostrar un buen ejemplo a todos los que te rodean.

La inspiración de las cosas más bellas del mundo no pueden ser tocadas ni vistas si no han nacido profundamente del corazón. Dios puede ser la fuente de toda tu inspiración. Su carácter y Su proceder nunca cambian. Su amor y Su perdón siempre están disponibles. ¡Qué más inspiración que esa! ¿verdad? La Biblia dice en 1 de Timoteo 4:12b, “Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza” (NTV).

Afirmación

Las palabras de afirmación son de mucha importancia. Muchas veces afirmamos lo que es verdadero y también podemos afirmar contraproducentemente lo que es falso. Sin embargo, se ha comprobado que las palabras de afirmación construyen confianza, desarrollan firmeza y habilitan muchas destrezas. La afirmación es como un baluarte o un fundamento sólido sobre el cual se puede construir fácilmente. El ser humano que ha carecido de afirmación, suele ser inseguro, poseer baja autoestima y se le dificulta decidir rápidamente.

Los psicólogos argumentan que las palabras de afirmación en los niños son vitales para la formación de su identidad. De la misma manera, los adultos necesitamos las palabras de afirmación como un propulsor o motor para seguir adelante, porque como dicen: “Donde la voluntad es grande, las dificultades no pueden ser tan grandes”.

Por otro lado, el que no es afirmado, no puede afirmar nada de otros, buscará siempre sin hallar lo que busca, dudará con frecuencia y desconfiará de sí mismo. Si no has sido afirmado, recuerda que Dios siempre lo hará a través de Su Hijo Cristo. Él siempre afirmará tu caminar cuando vives para Él. La Biblia dice en Mateo 3:17, “Y una voz dijo desde el cielo: Este es mi Hijo muy amado, quien me da gran gozo” (NTV).

No Te Rindas, Comienza De Nuevo

Todos, sin excepción, debemos escuchar estas palabras: “No te rindas, comienza de nuevo”. ¿Te imaginas qué hubiera pasado si las personas que tuvieron grandes ideas de inventar algo hubiesen claudicado después de su primer intento? No tuviéramos luz eléctrica, telefonía, tecnología y muchas cosas más. La clave esta en intentarlo una y otra vez. Albert Einstein dijo: “La vida es como montar en bicicleta. Si quieres mantener el equilibrio, tienes que seguir avanzando”. En cierta manera, cada “no” que recibamos en la vida debe convertirse en un impulso para continuar.

En otras palabras, el éxito en la vida no está en vencer siempre, sino en no rendirse nunca. Así que persiste en aquello para lo cual fuiste llamado(a). Recuerda que cada vez que desees rendirte debes hacer memoria de porqué comenzaste. Dios desea motivarte al no darse por vencido con nosotros. A pesar de nuestros tantos desaciertos y fracasos, Él siempre nos invita a levantarnos y nos lleva de Su mano por el camino correcto.

De modo que “no te rindas, comienza de nuevo” una y otra vez si es necesario. Recuerda que a veces la última llave que tratas es la que finalmente abrirá la puerta. La Biblia dice en 1 Timoteo 6:11, “11 Pero tú…Persigue la justicia y la vida sujeta a Dios, junto con la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidad” (NTV).

Incertidumbre

La incertidumbre es algo muy común en todos los seres humanos. Sentimos incertidumbre por lo que está pasando, pero aún más, por lo que irá a pasar. Sentimos incertidumbre ante lo desconocido, ante el peligro o ante el mismo futuro. Alguien bien dijo que la inteligencia de un individuo se mide por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar.

La verdad es que la vida se divide en el pasado, el presente y el futuro. Aprendemos que el pasado es cierto porque ya lo hemos conocido, el presente se torna cada vez más breve y el futuro parece ser incierto y hasta dudoso. Pero, ¿por qué dudamos? Dudamos porque el futuro aún no es nuestro y aunque planeemos de la mejor manera posible, suele ser sorpresivo e inesperado.

La primer estrategia que podemos aplicar para vencer la incertidumbre sería la de no enfocarnos en lo que podemos perder, sino en lo que podemos llegar a ganar. También debemos reconocer que en la vida solo hay una cosa totalmente certera y es al amor de Dios para con nosotros. Él nos ama tanto que aunque lo más certero es que algún día moriremos, Él desea darnos seguridad de una vida eterna con Él. Entonces, ¿le conoces? Si es así, tendrás mucha certeza. La Biblia dice en 1 Juan 5:12, “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (RV1960).