El Hubiera Sí Existe

Todos hemos escuchado la frase que dice: “El hubiera no existe”, sin embargo, yo digo que “el hubiera sí existe”. Es verdad que no podemos cambiar las decisiones, actos o palabras del pasado, pero sí podemos aprender las grandes lecciones que el pasado posee. El hubiera sí existe cuando reconocemos nuestros errores, cuando enfrentamos las consecuencias de nuestras malas decisiones y cuando tratamos de resarcir lo que parece ser irreparable.

Aunque no podemos cambiar el pasado, sí podemos ser estudiantes del mismo. Es más, en repetidas ocasiones lo que lamentamos no haber dicho o hecho se nos presenta de nuevo. En esa instancia, el hubiera puede ayudarnos. De modo que ya no esperes más para decir, hacer o emprender lo que “el hubiera” te ha dejado. Si el hubiera te ha marcado, deja que te marque de la mejor manera posible y cambia tu “hubiera” en un “pudiera”.

Desde hoy puedes comenzar a decir: “Yo pudiera hacer esto o aquello en lugar de decir lo hubiera hecho”. Te aseguro que esta práctica tan simple, puede cambiar mucho de tu vivir. La Biblia dice en Isaías 43:18, “Pero olvida todo eso; no es nada comparado con lo que voy a hacer” (NTV).

Realidad

¡Es toda una realidad! ¿De verdad? ¡No lo puedo creer! Esta es la expresión que usamos muchas veces como sorpresa por algo que no esperábamos y fuese una realidad. Algunos no desean enfrentar su realidad, otros la evaden, unos la idealizan y otros viven en una realidad ficticia. Sin embargo, lo que somos , lo que tenemos y los que está alrededor nuestro constituye nuestra verdadera realidad. 


Dios es un Dios de realidades. Él desea que vivamos en el presente disfrutando de la realidad que nos permite experimentar. Él ha gestionado todo a favor nuestro y no hay nada que le sorprenda ni que se salga de Sus manos. No obstante, Él desea que aprendamos en medio de nuestra realidad actual. Él desea que aprendamos de nuestras decisiones, de nuestras circunstancias, de las personas que ha puesto alrededor de nosotros, de nuestros errores, de nuestras batallas, de nuestros desafíos, de nuestras victorias y de nuestras derrotas. 

Él desea que aprendamos de Su Palabra y que vivamos cada día en dependencia de Él, pero a la luz de la eternidad. Es decir, Él espera que enseñarnos las más gratas lecciones y hacer de nuestra realidad parte de Sus propósitos y de Sus planes para nuestras vidas. La Biblia dice en 1 Juan 1:6, “6 Por lo tanto, mentimos si afirmamos que tenemos comunión con Dios pero seguimos viviendo en oscuridad espiritual; no estamos practicando la verdad” (NTV).

Elección

Los anunciantes y los especialistas en “marketing” saben que dar a los consumidores demasiadas opciones en un producto, es decir, demasiados colores, tamaños, formas o estilos conduce a la pasividad en la compra. Los consumidores no pueden decidir, por lo que simplemente no eligen comprar. Lo mismo nos pasa con seleccionar tantos canales de televisión.

Por lo tanto, los especialistas en “marketing” limitan las opciones a los productos con diferencias claras y específicas entre ellos. Los consumidores elegirán si sus opciones son claras. Nos gusta que nuestras elecciones sean claras en todo, ¿verdad? Por ejemplo, no nos gusta la letra pequeña que no podemos entender, que nos hablen con rodeos o con doble sentido.

Afortunadamente para nosotros, la Biblia está llena de opciones que son muy claras. Nunca podremos decirle a Dios, ¿por qué no lo dijiste? Jesús es la única manera de conocer al Padre. No podría decirlo y hacerlo más claro. La Biblia dice, “…Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí”, (Juan 14:6 NTV).

Misericordia

Muchas ciudades tienen al menos un hospital conocido como el hospital de la misericordia, donde nadie es rechazado. La atención médica se brinda independientemente de la capacidad de pago. Esos hospitales tienen piedad, por así decirlo, de todos los que entran por sus puertas.

El cristianismo es como un hospital de misericordia. Venimos a Dios con las manos vacías, incapaces de pagar el costo de perdonar nuestros pecados. Le pedimos a Dios que tenga misericordia de nosotros, y lo hace. Él puede mostrar misericordia porque Su propio Hijo intervino y pagó la cuenta por nosotros.

¡Qué maravilloso es no ser rechazado! La misericordia de Dios cubre todos nuestros pecados, todas nuestras necesidades. Lo mejor es que es abundante y sin costo alguno. Su misericordia se renueva cada mañana. La Biblia dice, “Así que el Señor esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. Pues el Señor es un Dios fiel. Benditos son los que esperan su ayuda”, (Isaías 30: 18, NTV)

Confusión

¿Cuántas veces te has sentido confundido? Desde el día donde nos confundimos con la ropa que nos íbamos a poner, la ruta que íbamos tomar, o el nombre de alguien que acabamos de saludar. Sin embargo, hay otros tipos más serios de confusión. Por ejemplo, la confusión en una relación duradera, las preguntas básicas de existencialismo, la confusión respecto a algunas creencias, la confusión de las emociones y sentimientos que parecen controlar muchas de nuestras acciones.

Toda confusión trae en sí una característica fundamental llamada: “la pérdida de la tranquilidad”. Dicha pérdida ocasiona ansiedad, fobias y nos hace hacer y decir cosas que no queremos. Parece convertirse en un juego mental, emocional y espiritual. Pero, Dios nos ofrece un una receta muy simple para la confusión llamada: “claridad de pensamiento”. Él nos invita a entregarle todos nuestros pensamientos en obediencia a Él y promete controlarlos. Simplemente debemos llevárselos voluntariamente a Él.

Así que la próxima vez que te sientas confundido, entrégale tus pensamientos a Él. Te aseguro que tu confusión se acabará. La Biblia dice, “pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. (1 Corintios 14:33a , NTV).

Jesús

Un profesor de historia americana le dejó a sus estudiantes la siguiente tarea durante su clase: “recopilar una lista de los once personajes más influyentes en la historia de los Estados Unidos”. Después de unos minutos, él le preguntó a un joven si había terminado la tarea. A lo que el joven le dijo, “ya casi”, aún no puedo decidir en mi jugador favorito…

Si tuvieras que identificar la persona más influyente que ha vivido, ¿a quién escogerías? Muchas personas, incluyendo a los no cristianos, escogerían a Jesús. La combinación de su vida sacrificada y ejemplar, sin mencionar todas las buenas obras que se han hecho en Su nombre, lo ponen en ventaja con todos los demás.

La diferencia con los otros personajes de la historia es que Jesús aún vive y aún se puede hablar y convivir con Él. Lo podemos encontrar en la Biblia y a través de la oración. Experimenta una relación nueva con Él hoy. La dice Biblia que Jesús, “…comenzó a enseñar en la sinagoga, y muchos de los que lo oían quedaban asombrados. Preguntaban: «¿De dónde sacó toda esa sabiduría y el poder para realizar semejantes milagros?».”, (Marcos 6:2, NTV).

Seguridad

En un banquete de un equipo prestigiado en una universidad, el presidente felicitó al entrenador por haber ganado el campeonato en esa división. Parado junto al presidente en el pódium, el entrenador le preguntó: ¿todavía te caeré bien sino gano el próximo año? Por supuesto, le respondió el presidente de inmediato. Me caerás muy bien, solo que extrañaré el tenerte de nuevo con nosotros…

Muchas veces pensamos de Dios como este presidente de universidad. Si no somos exitosos, nos tocará empacar nuestras maletas. Pero, en nada nuestro Dios se asemeja a esta ilustración. La Biblia dice que somos salvos por gracia y no por lo que hagamos. Estamos guardados y seguros bajo esa promesa.

Espero que conozcas la promesa de seguridad que nos ofrece nuestro Dios. Uno de los regalos más hermosos de Su gracia es estar seguros que Él nunca nos dejará ni nos desamparará. La Biblia dice, “Es mejor refugiarse en Él que confiar en el hombre (Salmos 118:8, NVI)”

La Biblia

Cuando una familia joven estaba manejando de regreso a casa de la iglesia, el padre le preguntó a su hijo qué le había gustado del culto. “Bueno”, respondió el pequeño niño, “me gustaron las canciones, el pequeño drama que hicieron pero el comercial estaba muy largo, papá”.

En una cultura influenciada por Hollywood, es fácil pensar en la iglesia como un lugar de entretenimiento. Muchas veces vemos la predicación de la Palabra como una interrupción. El escuchar la Palabra de Dios es un punto central del por qué los cristianos se reúnen para adorar a Dios. Probablemente sea o no sea la parte más entretenida del culto pero es de suma importancia. La Biblia dice que la fe viene por el oír. Entonces, hay algo poderoso al escuchar la proclamación de la Palabra de Dios. Presta atención la próxima vez que estés en la iglesia, y te aseguro que escucharás de Dios de una manera muy especial. La Biblia dice, “16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. 17 Dios la usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra, (2 Timoteo 3:16-17, NTV)”

Hablar

Mientras una pareja preparaba la cena en su casa de campo, el ministro invitado le preguntó al niño si sabía qué iban a cenar ese día. El niño le dijo, “chivo viejo”. Lo que pasa es que escuché que mis papas dijeron, “vamos a tener a ese chivo viejo para cenar y acabamos de una vez por todas con ese compromiso”. Ouch. (Menos mal que no soy chivo ni estoy Viejo).

Regla número uno: no digas nada acerca de otro en sus espaldas que no serías capaz de decirlo de frente. La Biblia dice que procuremos que nuestras palabras sean para la edificación y no para la destrucción de otros.

El seguir ese consejo de parte de Dios puede ser desafiante. Sin embargo, lo que tu dices está conectado con lo que eres. Por eso es de mucha importancia controlar nuestra lengua y pedirle a Dios que siga cambiando nuestro corazón. La Biblia dice, “No empleen un lenguaje grosero ni ofensivo. Que todo lo que digan sea bueno y útil, a fin de que sus palabras resulten de estímulo para quienes las oigan, (Efesios 4:29, NTV)

Todo Pasa Por Una Razón

“Todo pasa por una razón”. Esta es una frase de cliché que he escuchado de muchas personas y en diferentes etapas de mi vida. Sin embargo, aunque parezca muy simple y hasta incómoda en el momento que la escuchamos, encapsula una gran verdad. Al final de cuentas, nos damos cuenta que lo trágico cobró un color más cálido y el tiempo nos provee perspectiva y una visión diferente de las cosas.

Aunque hay cosas que suelen pasar sin razón alguna, después cobran sentido. Lo entendamos o no, la voluntad de Dios siempre será buena aunque no lo parezca. Se tornará en agradable aunque parezca muchas veces desagradable, y en perfecta aunque vivamos en un mundo de imperfección. Usualmente las situaciones más desafiantes en nuestra vida se convierten en las experiencias más preciadas que le dan razón a nuestra existencia.

Definitivamente que todo pasa por una razón. Hay una “ley de causa y efecto” que son inevitables y que rige nuestra vida. Así que cuando te encuentres angustiado, desesperado y desilusionado, recuerda que todo hará sentido aunque en ese preciso instante no parezca tenerlo. La verdad siempre sale a la luz y Dios siempre obra a favor de Sus Hijos. La Biblia dice en Romanos 8:28, “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito”, (NIV).