Ornamentos

En las temporadas navideñas usualmente decoramos nuestra casa o lugar de trabajo con algunos elementos que crean un ambiente navideño. Entre ellos, el más conocido es el arbolito de navidad. Hay árboles naturales, artificiales y hasta hay una combinación de los dos en uno. También hay muchas esferas y ornamentos que adornan este árbol navideño. Algunas familias que tienen un set de ornamentos de ciertos colores para un año y de otro para el año siguiente. Parte de lo único de esta temporada es adornar el ambiente de una manera que nos remonte a la temporada más reluciente del año.

En lo particular, me fascinan los ornamentos, las esferas y las decoraciones navideñas. Me encanta ver las ciudades llenas de luces, las familias adornando sus arbolitos y todos de una u otra manera recordando consciente o inconscientemente el nacimiento de Jesús. Los ornamentos y decoraciones pueden variar de cultura a cultura y de lugar a lugar. Sin embargo, la temática es la misma. Todos, sin lugar a dudas, hasta el más escéptico se da cuenta que esta temporada es especial.

Para nosotros los creyentes, esta temporada evoca el nacimiento de Jesús, el Salvador de todo el universo. No hay ornamento que decore más que la razón misma de la navidad. ¿Es Jesús tu razón para decorarlo todo en esta temporada? La Biblia dice en Lucas 2:11 , “Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor” (NVI)

Me Tengo Que Ir

“Me tengo que ir”. Esa es la frase que constantemente escuchamos o que usamos a diario. Significa que ya no podemos estar en un lugar, evento o compromiso porque hay algún factor interno o externo que nos mueve a salir en breve de donde actualmente nos encontremos. Esto puede suceder con situaciones de rutina en la vida diaria. Pero, ¿qué decir de las personas que dicen “me tengo que ir” como una excusa para abandonar su situación? ¿Qué de aquellos que sienten prisa en salirse de algo como un escape donde perciben que ya no hay otra opción? ¿Qué de aquellos que contemplan hasta el quitarse la vida porque piensan que se tienen que ir de alguna forma abandonando la circunstancia que están viviendo?

Hay una gran diferencia entre “tener que” a “querer” hacerlo. Un buen número de personas no tienen que irse pero desean irse. Aunque parece ser un ejemplo muy cotidiano, piensa en las cosas de las cuales deseas huir. ¿Por qué deseas salir de esa relación o esa situación? ¿Cuáles son los verdaderos motivos que te quieren hacer salir corriendo? ¿Tienes que salir por alguna situación que está fuera de tu control o porque solo deseas huir? ¿Estás cansado(a) de la rutina? Todas estas preguntas tienen que ver con el estado de tu corazón. Entonces, la pregunta primaria debe ser, ¿cómo está tu corazón?

Dios desea que consideres bien las situaciones que estás viviendo. Él desea que busques ayuda y consejo en Su Palabra y con mentores que te puedan aconsejar. No es bueno “salir por salir”. Muchas veces es imprescindible, pero en otras, es solo una excusa más para no enfrentar la realidad. La Biblia dice en Juan 16:13, “Cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad. Él no hablará por su propia cuenta, sino que les dirá lo que ha oído y les contará lo que sucederá en el futuro”, (NTV).

Dios Te Protege

Un día leí la siguiente frase: “Nadie derrumba a quien Dios levanta. Nadie derrota a quien Dios protege. Nadie maldice a quien Dios bendice”. Dios es nuestra protección. Por ejemplo, las ovejas por naturaleza son animales indefensos, por eso es que el pastor utiliza algunas herramientas para cuidarlas y protegerlas. El pastor usa una vara para proteger y un cayado con un pequeño gancho para rescatarlas. Nosotros somos como ovejas perdidas, así que Jesús vino a la tierra para ser nuestro buen Pastor. Así como un pastor usa las herramientas físicas de la vara y el cayado para proporcionar dirección y protección, Dios quiere protegernos y dirigirnos.

Hay algunas maneras como Dios nos protege. Primero, si le traes tus heridas, Él es compasivo. Él tiene compasión de nosotros porque sabe que somos indefensos sin Él (Mateo 9:36). Segundo, si lo sigues, Él te lleva en la dirección correcta. Él va primero como Pastor y te conduce para que vayas por el buen camino (Juan 10:4). Tercero, si te confundes o te alejas, Jesús te traerá de vuelta. Él deja atrás a las ovejas que están bien y se va en búsqueda de la perdida hasta que la encuentra, ¡qué bendición! (Mateo 18:12). Cuarto, si fracasas o caes, Jesús te rescata y te pone en el camino de la recuperación (Mateo 12:11-12). Por último, si confías en Él para salvación, Su promesa se cumplirá.

La Biblia dice en Juan 10:11, “»Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida en sacrificio por las ovejas” (NTV).

Totalmente Presente

A todos nos ha pasado alguna vez que estamos físicamente en un lugar, pero nuestros pensamientos están en otro lado. Es decir, estamos presentes físicamente, pero no emocionalmente. En otras palabras, no estamos totalmente presentes. Estar totalmente presente significa que estas conectado física, emocional y espiritualmente en el mismo momento. Significa que no estás dividido y que estás íntegramente en el mismo lugar. 

Sin embargo, en nuestros días, la cultura y las tantas distracciones hacen de esta práctica algo completamente desafiante. El estar totalmente presente se ha vuelto difícil. La interconectividad con nuestros teléfonos y la era digital ha tornado nuestra sociedad en algo cada vez más impersonal. Entonces, ¿qué hacer para estar totalmente presentes? Primero, debemos decidir estar totalmente presentes donde quiera que estemos. Debemos valorar a las personas, sucesos y eventos de los cuales somos parte. Además, debemos desconectarnos de lo que nos robe la atención en ese momento. Pero, sobre todo, debemos intencionalmente hacer un esfuerzo por estar totalmente allí. 

La Biblia dice en Éxodo 33:14 , “Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso” (RV1960).

Restauración

Cualquiera que ha restaurado un viejo mueble sabe que es mucho trabajo. Por ejemplo, ponerse los guantes, poner los químicos, lijar la pintura vieja, perfeccionar la pieza, pintarla de nuevo, en fin, es todo un proceso. Después de algunos días usualmente se tiene una pieza linda y lista para ser reusada.

De la misma manera, el restaurar una relación toma un trabajo arduo. El dar el primer paso, el hablar, el confesar, el perdonar, entre otras acciones, no es nada fácil. Remover el resentimiento, las heridas y la falta de confianza puede restaurar una relación a su estado original de gloria. Las Escrituras nos instan a hacer todo lo que sea necesario para restaurar nuestras relaciones con los demás. Es algo duro de implementar.

Afortunadamente, tenemos el mejor modelo de reconciliación que pueda existir. Dios envió a Su único Hijo para que nosotros pudiéramos ser perdonados y tener una relación restaurada con Él. Sigamos el ejemplo de Dios en dar el primer paso hacia la reconciliación. La Biblia dice en Romanos 12:10,21, “10 Ámense unos a otros con un afecto genuino y deléitense al honrarse mutuamente… 21 No dejen que el mal los venza, más bien venzan el mal haciendo el bien” (NTV).

Dosis Familiar

“Todos necesitamos una buena dosis familiar”. Los estudios han arrojado que las personas que crecen en un buen ambiente familiar poseen fundamentos sólidos que los capacitan para tener más éxito en la vida. Algunos son bendecidos con lindas familias. Otros, son carentes de una familia biológica pero si tienen un círculo familiar donde son recibidos, aceptados y animados.

Se dice que cada familia tiene un intelectual, un alborotador, un organizador, un tío rico, una oveja negra, un pacificador y uno que otro loco. Y tú, ¿cuál de esos eres? Independientemente si gozas de familia consanguínea o no, nos es necesario vivir bajo un ambiente familiar. Algo que me parece impresionante es que la Biblia habla de una gran familia la cual es el gran sueño de Dios. Nos habla de una familia compuesta por toda raza, tribu, lengua y nación. Lo único que debemos hacer es “creer” en Jesús.

Así que, te guste o no tu familia biológica, también puedes tener una familia espiritual en todos los lugares del mundo. ¿No te parece impresionante tener hermanos y hermanas en todo el mundo? Entonces, siéntete privilegiado de ser parte de esta familia y si no lo eres, ¿qué esperas? Sólo debes creer en Jesús. La Biblia dice, “Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo”, (Efesios 1:5, NTV).

Reír Sin Parar

¿Te has reído sin parar por algún lapso de tiempo? La risa atrae la alegría, nos libera de la negatividad y muchas veces nos conduce a la sanidad de nuestra alma. A los que les cuesta reír, les cuesta sentir de corazón. Alguien dijo que la risa es la distancia más corta entre dos personas. La risa nos une, nos anima y se ha comprobado que libera muchas toxinas que afectan negativamente a nuestro cuerpo. Una sonrisa y una cara amable nos ayuda a sobrellevar nuestras dificultades. 

Aunque la risa no es siempre sinónimo de alegría, nos ayuda a encarar las circunstancias más adversas que se presentan en la vida. Muchas veces nos tenemos que reír aún de nuestros mismos errores una vez y hemos aprendido algo en cada uno de ellos. Como dicen por ahí: “La risa es la música del alma”. La risa ha probado ser una forma económica para mejorar nuestra salud. 

Así que, sonríe un poco más. La risa es un tónico, un alivio y un respiro que nos permite apaciguar el dolor. Dios desea convertir tu lamento en gozo.
La Biblia dice en el Salmo 126:2, “Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos” (RV1960).

Discutir

“Ya no discutas más” son las palabras que he escuchado en el transcurso de mi vida cuando he presenciado altercados y diferencias que son un poco desagradables. Las discusiones pueden desafiarnos hacia lo bueno o hacia lo malo. Usualmente son una prueba hacia nuestro carácter. La diferencia radica en la paciencia que ejercemos al enfrentar cada una de ellas. Herbert Spencer dijo: “Conserva la calma en las discusiones, porque el apasionamiento puede convertir el error en falta y la verdad en descortesía”. 

Las discusiones son una prueba del control de nuestras emociones. Usualmente, las discusiones se suscitan por la falta de control emocional. Entonces ¿qué hacer cuando se está discutiendo? Pensar antes de actuar. No reaccionar en ira, ni por impulso. No dar rienda a nuestras emociones ni a nuestras palabras. Callar cuando sea necesario. Calmarnos antes de actuar. Orar a Dios para responder de la mejor manera posible y retirarnos de la persona o del lugar en caso que la situación este por salirse de las manos. 

En conclusión: “No le demos rienda ni a las emociones ni a nuestras palabras”. Nos evitaríamos muchas de nuestras discusiones. La Biblia dice en Proverbios 15:1, “La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego” (NVI)

Algo Duradero

Un discípulo mío quien recientemente se casó escribió en su invitación de bodas su emblema de vida para su matrimonio que dice: “Que nuestra vida sea como un viaje misionero que dure para toda la vida”. ¡Qué lindas y más sinceras palabras! Hablan de una larga duración. Pero, ¿pensamos en algo duradero o solo en algo pasajero? ¿Pensamos en lo permanente o en lo inestable? Debemos pensar en las cosas que son de larga duración. Es decir, en lo trascendente y eterno. 

El enfocarnos en las cosas pasajeras nos impedirá ver con claridad lo que Dios ha preparado. Él desea que invirtamos nuestras vidas en lo no perecedero, en lo infinito que afecta lo finito. Se nos recuerda una y otra vez en las Sagradas Escrituras el poner nuestra mirada en las cosas de arriba, en lo celestial y no solo en lo terrenal. Se nos anima a ver más allá de nuestras posibilidades, predicciones o preferencias. 

¿Te has puesto a pensar si estás solo sobreviviendo en tu vida o si verdaderamente estas concentrando tus esfuerzos en lo que vale la pena? ¿Estas enfocándote en lo duradero o en lo perecedero? Si te enfocas en lo perecedero, perecerás, pero si te enfocas en lo permanente y en lo eterno, vivirás en plenitud no solo en esta vida, sino por la eternidad. La Biblia dice en 1 Juan 2:17, “17 y este mundo se acaba junto con todo lo que la gente tanto desea; pero el que hace lo que a Dios le agrada vivirá para siempre” (NTV).

Autoridad

Cuando un policía detuvo a un conductor por exceso de velocidad, el hombre no estaba muy contento. ¿Por qué no se organizan estos policías? Dijo el conductor. ¿Ayer me quitaste mi licencia de conducir y hoy quieres verla de nuevo? Un poco cómico, ¿verdad?

Es fácil encontrarnos perturbados con nuestros funcionarios públicos, especialmente cuando nos atrapan haciendo algo malo. Pero la Biblia tiene dos soluciones simples para este dilema. Primero, debemos ver a las autoridades civiles como representantes de Dios. En segundo lugar, debemos orar constantemente por ellos. Siempre me sorprende lo difícil que es enojarse con alguien por el cual oro para que Dios le bendiga. Aunque no estemos de acuerdo con el proceder de algunos funcionarios públicos, Dios nos llama a obedecer y respetar a las autoridades civiles.

El apóstol Pablo nos recuerda que Dios ha permitido que todas las autoridades estén allí durante este tiempo, nos guste o no. Entonces, seamos un buenos ciudadanos y demos gloria a Dios. La Biblia dice, “1 En primer lugar, te ruego que ores por todos los seres humanos. Pídele a Dios que los ayude; intercede en su favor, y da gracias por ellos, (1 Timoteo 2:1, NTV).