¿Cuál Es Tu Precio?

¿Eres de los que les gusta pedir rebaja al hacer una compra? ¿Eres de los que le gusta regatear en los precios? Yo soy uno de ellos. Si hay algún tipo de rebaja, yo deseo tomar ventaja de esta. Todos hemos aprendido que en esta vida todo tiene su precio. A veces el precio es demasiado alto, y en otras ocasiones, es muy bajo. Sea alto o bajo, lo que debemos evitar es la avaricia. El querer tener más cueste lo que cueste.

El Señor Jesús tenía una definición de la avaricia. En resumidas cuentas, lo definía como la práctica de medir la vida según las posesiones. La avaricia iguala el valor de una persona con su bolsillo. En otras palabras, posees mucho, vales mucho. Posees poco, eres poco. La consecuencia de tal filosofía es predecible. Si es la suma de lo que posees, es necesario que poseas todo. De modo que ningún precio es demasiado elevado y nada será suficiente. La avaricia no se define por lo que cuestan las cosas; se mide por lo que te cuestan a ti.

Por lo tanto, si alguna cosa te cuesta tu fe o tu familia, el precio es demasiado alto. Por favor: evítalo. La Biblia dice en Lucas 12:15, “15 Y luego dijo: «¡Tengan cuidado con toda clase de avaricia! La vida no se mide por cuánto tienen” (NTV).

Mi Copa

¿Has visto una copa rebosante? Son aquellas copas que están llenas y se derrama el líquido desbordándose por encima de ellas. Usualmente sucede con bebidas que tienen gas, el cual las hace rebosantes. En lo particular me gusta ver los vasos rebosantes. No me gusta ver los vasos o copas a medias. Las cosas a medias no funcionan igual. Dios quiere que seamos rebosantes. Él no desea llenarnos a medias. Él desea llenarnos completamente. El ser lleno del Espíritu es ser controlado por Dios en nuestro caminar de la fe.

No se habla de una llenura como la de un vaso, sino del control del vaso, es decir, de nuestra vida. Sin embargo, en una manera más práctica ¿de qué cosas deseas que Dios llene en tu vida? ¿cuáles son los vacíos que Él puede llenar? ¿cuáles son las áreas que Él puede suplir? Él desea que estemos llenos, completos y felices. Él desea que nuestro corazón sea saciado por Él, que nuestras acciones sean controladas por Él y que confiemos nuestro presente y nuestro futuro en Sus manos.

De modo que, Dios desea llenarte con Su amor, con Su bondad y con todo lo que emana de Su ser. La pregunta es ¿te dejarás llenar por Él? La Biblia dice en el Salmo 23:5, “Dispones ante mí un banquete en presencia de mis enemigos. Has ungido con perfume mi cabeza; has llenado mi copa a rebosar. (NVI).

Tirar La Toalla

“Tirar la toalla” es una expresión que usamos cuando estamos a punto de desistir de algo o de darnos por vencidos. Hay días que queremos tirar la toalla en nuestras relaciones, en nuestro trabajo, en nuestra salud y aún en nuestra vida espiritual. Aunque estemos en el lugar indicado, con la gente correcta, y en el momento oportuno, nos llegan esos sentimientos de querer desistir. 

El síndrome de “tirar la toalla” no es nuevo. Muchos de los hombres y mujeres exitosos de la historia sintieron y quisieron darse por vencidos. Sin embargo, la diferencia entre los que siguieron adelante y no desistieron con los que sí, es que unos no tiraron la toalla y por eso sus nombres están escritos en la historia. Los demás son NN’s porque no marcaron la diferencia. En otras palabras, el “no tirar la toalla” es una característica fundamental de aquellos con mentalidad de luchadores y vencedores. Así que si te viene el sentimiento de querer tirar la toalla, no te apures, es normal. Simplemente, no la tires y sigue persistiendo en lo que Dios te ha llamado a hacer. La Biblia dice, “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”, (2 Timoteo 4:7-8, NTV).

Tragedia

Las tragedias ocurren tan frecuentemente y de manera tan consistente que casi nos volvemos inmunes a ellas. En las noticias todos los días hay algún tipo de evento que tiene el potencial de romper nuestros corazones y hacernos llorar por los afectados. Algunos eventos son tan horribles como los tsunamis, los ataques terroristas, los atentados de sicópatas a gente inocente y demás que hacen que nuestros corazones se mezclen en un dolor corporativo.

Cuando lloras por ti o por los demás, ¿en qué estás pensando? ¿Las tragedias te amargan o te hacen sentir mejor? La amargura es ciertamente comprensible, pero después de los momentos amargos, te puedes sentir mejor. La Biblia dice que con la ayuda de Dios la tristeza se puede convertir en alegría y las tragedias pueden cobrar un significado diferente.

Dios es un experto en convertir las tragedias en historias de triunfo. Solamente debemos dejarle que tome todas nuestras tragedias para que orqueste lo inesperado y lo transforme a nuestro favor. Así que cuando tengas tragedias, pídele Su consuelo y gracia. Él te sustentará. La Biblia dice, “Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas” (Salmo 128:1-2, NTV).

Paradojas

Vivimos en un mundo paradójico. La gente vive en casas móviles que no se mueven. Algunos usan ropa deportiva para trabajar. También usamos sudaderas para relajarnos. El corazón tiene razones que la razón no entiende. La mejor improvisación es la adecuadamente preparada. Cuanto más damos, más recibimos. No llega antes el que va más rápido sino el que sabe para dónde va. En fin, estas paradojas son humorísticas y en cierto punto divertidas. Pero algunas paradojas pueden ser difíciles para entenderlas y acostúmbranos a ellas.

El reino de Dios también está lleno de paradojas. Nosotros damos para recibir; vivimos muriendo; nos volvemos grandiosos siendo un siervos; y somos encontrados al perdernos totalmente en las manos de Cristo. Mientras más meditamos sobre estas verdades bíblicas, más nos acercaremos al reino de los cielos.

Dedica tiempo para meditar en las verdades bíblicas y pídele ayuda a Dios para entender Sus caminos aunque a veces parecen ser paradójicos. Él estará muy feliz de responder a tu oración por sabiduría. La Biblia dice, “Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos- dice el Señor. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse” (Isaías 55:8, NTV).

¿Es Tu Conciencia Tu Guía?

¿Has escuchado personas decir: “simplemente deja que tu conciencia te guíe? Es verdad que Dios nos ha dado una conciencia para ayudarnos y guiarnos, pero no es infalible. Tu conciencia puede estar equivocada. Cada emoción es temporal bien sea buena o mala. Por ejemplo, puedes estar fascinado con Disneyland, pero no va a durar. Puedes estar muy contento después de haber ganado un juego, pero no va a durar. Puedes estar muy contento recién casado, pero eventualmente te darás cuenta de que cada matrimonio tiene sus altos y bajos. Lo mismo sucede con los sentimientos cuando estás desanimado, enojado, eufórico, feliz o triste. Las emociones no son permanentes. 

Tienes dos opciones: puedes dejar que las emociones te guíen o que te confundan o puedes ser guiado por la Palabra de Dios. La primera te defraudará, la segunda siempre terminará en vida. Para ayudarte, hazte las siguientes preguntas: ¿has experimentado un tiempo en que tus emociones te guiaron mal? ¿cuando te diste cuenta de que tu conciencia te apartó del camino verdadero? ¿sabes cuál es la diferencia entre tu conciencia y la voz de Dios? ¿cómo puedes alimentar tu conciencia con la Palabra de Dios?

Las respuestas a estas preguntas te ayudarán para ser guiado por la voz de Dios, ejercitando tu conciencia y siendo guiados por los principios bíblicos que nunca fallarán. La Biblia dice en Proverbios 14:12, “Delante de cada persona hay un camino que parece correcto,
pero termina en muerte” (NTV).

Resurrección

¿Resurrección? ¿Volver a la vida? ¿Morir y volver a vivir? ¿Es eso posible? Han habido muchas filosofías, conjeturas y versiones de personas que han muerto y han resucitado en la historia de la humanidad, pero solo una persona ha resucitado y sigue viviendo, esa persona se llama “Jesús”. Evidencias antropológicas, arqueológicas, históricas y espirituales corroboran que Jesús vivió, fue crucificado, pero también resucitó. Pero, ¿para qué resucitó? Él resucitó para darnos vida a cada uno de nosotros. Él resucitó para darnos propósito, plenitud y un destino seguro por la eternidad. 

Jesús resucitó y con Él resucitó la oportunidad de una nueva vida para toda la humanidad. Resucitó el amor incondicional, eterno y real. Resucitó la puerta y el camino hacia el cielo. Resucitó la fuerza para vivir esta vida. Resucitó la esperanza, pero sobre todo, resucitó nuestra relación con Él. 

La resurrección es más que un hecho histórico, es una realidad permanente. Todos los días Sus misericordias son nuevas, Su amor es real y Su gracia es infinita. Todos los días resucitan las oportunidades, resucita el perdón sustentado por el amor. Y para ti, ¿qué significa la resurrección? ¿Ha resucitado Jesús en tu corazón? La Biblia dice en Juan 11:25-26, “ 25 Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. 26 Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá” (NTV).

Sin Condiciones

Lo haré solo con una condición. Esa es la frase que tanto escuchamos. Estamos en un mundo condicionados a situaciones externas que se salen de nuestro control, estamos condicionados a las reacciones de otros, a situaciones y a muchas condiciones día tras día. No obstante, no estamos condicionados por el amor de Dios. Él nos ha amado sin condiciones. Él nos ha rescatado sin merecerlo. Él ha dado el todo de sí sin esperar nada a cambio.


El único que puede ofrecer una relación sin condiciones se llama Jesús. Él lo dio todo por nosotros. Su amor lo llevó a encarnarse en un cuerpo humano, a vivir una vida humana, pero sin pecado. Lo llevó a ser criticado, traicionado, abandonado, vituperado, maltratado, lacerado y crucificado. Sin embargo, este amor lo llevó a levantarse de los muertos, a restaurar a sus discípulos, a encomendarles una tarea de llevar esperanza a un mundo sin esperanza otorgándoles la autoridad en Su nombre. 

Este amor nos acompaña a través del Espíritu Santo, nos capacita, nos da fuerzas, nos guía, nos alimenta y cada día nos da una nueva oportunidad. ¿Deseas responder al amor incondicional de Dios? Quizá has buscado este amor en muchas partes, de muchas maneras y a través de muchas personas. Sólo Él te puede amar así. La Biblia dice en 1 Juan 4:10, “ 10 En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados” (NTV).

Justificados

¿Cuántas veces tratamos de justificarnos por lo que hemos hecho o dejado de hacer? ¿Cuántas veces tratamos de justificarnos por nuestras acciones o por nuestras palabras? Creo que todos accederíamos a decir que “muchas veces”. Nos justificamos con o sin razón y en repetidas ocasiones sin propósito alguno lo cuál muestra nuestra condición de corazón. Tratamos de excusarnos, de esconder nuestros errores y algunas faltas. ¿Por qué? Simplemente por nuestro diseño pecaminoso. 

Sin embargo, hay una solución. Jesús nos ha justificado. Esta es una palabra teológica que significa un veredicto jurídico. Dios nos declara justos a través del sacrificio de Su hijo Cristo en la cruz del calvario. Una definición práctica de esta palabra es “Justo como si no hubiésemos pecado”, ¿Te imaginas? Dios nos ha dado la oportunidad de tener una relación con Él, nos da un título que no merecíamos y una posición que no podríamos alcanzar sino a través de Jesús. 

¿Has dejado que Jesús te justifique? Si no lo has hecho, deja de justificarte porque nunca lograrás cambiar por ti mismo. Sólo Jesús es quien te puede justificar totalmente.
La Biblia dice en Romanos 5:1 , “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (RV1960).

Derrota A Los Gigantes

¿Cómo vences a los gigantes que obstruyen que seas lo que Dios quiere que seas? ¿Cómo vences los temores que evitan que seas la persona que Él quiere que seas? Si quieres ser una persona de una gran fe con un gran sueño y un gran trabajo en la vida, haz las mismas cosas que hizo David para vencer a los gigantes del retraso, desánimo, desaprobación y de la duda.

He aquí algunas pautas: 1. Recuerda cómo te ha ayudado Dios en el pasado. Cuando recuerdas las formas en las que Dios te ha ayudado en el pasado, te da confianza para el futuro. 2. Usa las herramientas que Dios te ha dado ahora. David usó las herramientas que Dios le proveyó y le fortalecieron. 3. Ignora los cazadores de sueños. Después de un tiempo, cuando otros hablaban en contra de él, David mantuvo su enfoque en el Señor. Por último, “Espera que Dios te ayude para Su gloria”. David creyó que Su visión era la visión de Dios y le trajo gloria a Él.

Dios usará a quien confíe y espere en Él. Entonces ¿Cuáles gigantes debes derrotar hoy? La Biblia dice en 1 Samuel 17:45, “45 David le respondió al filisteo: Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo contra ti en nombre del Señor de los Ejércitos Celestiales, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien tú has desafiado” (NTV).