Procesos

Los procesos y temporadas no son eternos. No duran para siempre. En repetidas ocasiones al atravesar por una situación en particular pensamos que ésta será por siempre cuando de verdad es sólo temporal. Sin embargo, la vida esta llena de procesos, procesos y más procesos. Como dicen por ahí: “Nunca se quiere ser parte del proceso, pero sí se quiere ser parte del resulto”. De modo que no se pueden obviar, ignorar o evitar los procesos, al contrario, durante el proceso es donde descubres quién merece ser parte del resultado. 

Usualmente digo que como creyentes somos “producto en proceso” ya que Dios no ha acabado Su obra en nuestra vida. Por lo tanto, hay cosas que aprender y cosas que reprogramar. Hay cosas que somos, hay cosas que queremos cambiar y cosas que queremos llegar a ser. Hay cosas que no sabemos, pero queremos lograr saber. Somos un edificio en construcción que aún no pasa por la demolición, sino que sigue construyendo hasta su último piso.  
Entonces, ¿deseas aprender en el proceso? ¿Deseas progresar y llegar a ser lo que Dios quiere que seas? Sólo debemos entregarnos a Él. Sin lugar a duda, seremos dirigidos y protegidos por Él.  La Biblia dice en Efesios 4:23, “En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes” (NTV)

A Plazos

No se si tu has sido una de esas personas que ha comprado algo a plazos. Es decir, que lo vas pagando poco a poco hasta que finalmente es tuyo. Por ejemplo, una joya, una ropa fina, un electrodoméstico, un carro, etc. Afortunadamente muchas cosas se pueden comprar a plazos incluyendo la casa donde vivimos, sin embargo, no todo en la vida se compra y menos a plazos. Es más, son más las cosas del diario vivir que se necesitan comprar de una sola vez que las que se compran a plazos.    

La vida cristiana tiene estos dos componentes. Cristo ya pagó la cuota y saldo total en la cruz por todos y cada uno de nuestros pecados. No necesitamos pagar nada a plazos. Sin embargo, nuestro crecimiento espiritual parece darse paso a paso, un día a la vez, una prueba a la vez y un logro a la vez. Lo más importante es saber que Dios no nos ve y trata a plazos. Para Él hemos sido justificados, lavados y adoptados como parte de Su familia. Él ve la historia completa y no sólo parte de nuestro caminar. Él ve el trabajo completo y no sólo una fracción de este. Él ve el potencial y todo lo que llegaremos a ser. ¿Le conoces a Cristo? ¿Tienes una relación con Él? Si no es así, hoy es tiempo de hacerlo. 


La Biblia dice en Romanos 5:1, “Por lo tanto, ya que fuimos hechos justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros” (NTV)

Tiempo Y Eternidad

Cuando estaba chico, me gustaban los rompecabezas. Ya en mis tiempos de estudiante trabajé con unos amigos en uno llamado, “casi eternidad”. Consistía de 209 piezas donde cada pieza tenía unas treinta piezas pequeñas en un ángulo de 90 grados. Era tan eterno que no recuerdo que lo acabamos. En 1999, una versión sofisticada de un rompecabezas enorme ganó el premio de un millón de libras esterlinas en Inglaterra.

Aunque ese rompecabezas eterno parecía ser muy difícil, hay otro rompecabezas que puede ser más fácil de resolver: es el rompecabezas de la vida eterna de cada persona. El versículo más famoso de la Biblia, Juan 3:16, lo resuelve para quien lo lee, y lo adopta.

El rompecabezas se resuelve de la siguiente manera: “Quien sea que crea en Jesús tendrá vida eterna”. Este es el rompecabezas completo. La Biblia dice, “les digo la verdad, todos los que escuchan mi mensaje y creen en Dios, quien me envió, tienen vida eterna. Nunca serán condenados por sus pecados, pues ya han pasado de la muerte a la vida”, (Juan 5:24, NTV).

Saltas Y Pateas

Una prima en Colombia me compartió la siguiente ilustración: “Saltas y Pateas”. ¡Esta es la frase repetida del profesor de natación de nuestro hijo pequeño! Observando desde afuera de la piscina, no logro resolver un gran misterio, ¿por qué patea pero no avanza? Pensándolo bien, muchas veces me he sentido así ¡Saltando y pateando sin poder avanzar! Situaciones y cosas me hacen sentir en contra de la corriente. La Biblia lo menciona muy bien cuando nos dice que vamos a tener situaciones que nos causarán aflicción. ¡Qué alivio encontrar palabras tan realistas! Sin embargo, el Señor Jesús nos dice, “pero confía, yo he vencido sobre estas situaciones”.
Creo que no hay mejor persona que nos pueda dar ánimo que Jesús para enfrentar nuestras aflicciones. Si no es así, estaremos solo “saltando y pateando” en el mundo de aflicción sin poder avanzar si quiera un poquito. La Biblia dice, “ estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”, (Juan 16:33, RV1960).

Sepulta Tus Quejas

Había una madre que siempre se quejaba de que su hijo dañaba demasiados zapatos ya que un par de zapatos le duraba unos dos meses. Un día se quejaba con otra madre y le decía: “No puedo aguantar ya a este muchacho; me hace gastar mucho dinero en zapatos. Dale gracias a Dios que tu hijo gasta sus zapatos, le respondió la dama. Y el tuyo, ¿cuántos zapatos arruina? Mi hijo no puede caminar, es paralítico para toda la vida, le respondió con la voz entrecortada.

¿Cómo te sientes cuando a menudo escuchas esa monótona conversación quejumbrosa de alguien con que te relaciones? Molesta, ¿verdad? He conocido personas que desde que se levantan comienzan a quejarse de su vida. Pasa tiempo sin verlas pero parece que siempre comparten “una queja”.

No vale la pena quejarnos de las cosas insignificantes de la vida. Recordemos que lo que hablamos se queda grabado en nuestra mente y de tanto repetirlo desarrollamos un espíritu quejumbroso sin darnos cuenta. Comenzamos a creer en las mentiras quejumbrosas de nuestra mente. Así que, “sepulta tus quejas”. Te aseguro que te ayudará. La Biblia dice, “si decidiera olvidar mis quejas, abandonar mi cara triste y alegrarme”, (Job 9:27, NTV).

Las Cosas Pequeñas

El gran artista Miguel Ángel tardó mucho tiempo en dar los últimos toques a una de sus obras más famosas. Cierto amigo que lo visitaba casi todos los días le preguntaba siempre: ¿Qué has hecho hoy?

A lo cual el maestro contestaba: Hoy he perfeccionado ese detalle en la mano, he mejorado la sombra en aquella arruga, he arreglado la luz en aquella parte del vestido, en fin, he avanzado un poco. Pero esas son pequeñeces, dijo el visitante. Ciertamente, contestó Miguel Ángel; pero la perfección se hace de pequeñeces; y la perfección no es una pequeñez.

La vida del cristiano está hecha de pequeños detalles, de las pequeñas cosas del día a día. No hay cosa tan pequeña que no merezca nuestra atención. Puede parecer una pequeñez, pero no olvidemos que de esas pequeñeces está hecha la vida. Es decir, “las cosas pequeñas marcan la diferencia”. Dios le presta atención a los detalles más mínimos de nuestra vida y convierte nuestras pequeñeces en grandezas de acuerdo a Su voluntad.

La Biblia dice, “Es la más pequeña de todas las semillas, pero se convierte en la planta más grande del huerto; crece hasta llegar a ser un árbol y vienen los pájaros y hacen nidos en las ramas”, (Mateo 13:32, NTV).

Actuar Sin Pensar

Una vez leí una historia sobre una pareja que tenía varios años de casados sin poder tener hijos. Para suplir su soledad, compraron un cachorro pastor alemán y lo amaron como si fuera su propio hijo. El pastor alemán creció y llegó a ser un perro grande y hermoso. En muchas ocasiones salvó a la pareja de ser atacada por ladrones y los defendía de todo peligro. Luego de siete años de tener al perro, la pareja logró tener al hijo deseado de manera que su atención hacia el perro disminuyó. El perro lo sintió y ya no estaba tan feliz como antes.

Un día, la pareja decidió hacer una carne asada en la terraza y dejaron al niño durmiendo en su cuna. Al venir a mirar al niño, vieron al perro en el pasillo con la boca ensangrentada y moviendo su cola. El dueño actuó sin pensar y tomó un cuchillo y mató al perro. Luego corrió al cuarto del bebé y encontró a una gran serpiente degollada. Este padre lloró amargamente diciendo, “he matado a mi perro fiel”.

¿Cuántas veces actuamos sin pensar? Te aseguro que muchas veces. La mayor parte de ellas nos arrepentiremos. Así que cuidado. ¡No actúes sin pensar! La Biblia dice, “No es bueno actuar sin pensar; la prisa es madre del error” (Proverbios 19:2, TLA).

Guerra y Paz

Un comunicado de estudiosos en el tema de la paz ha arrojado una información asombrosa. Según ellos, desde hace 3,600 años antes de Cristo, hasta el día de hoy se han tenido aproximadamente 292 años de paz. Esto ha producido más de catorce mil guerras y se estima que alrededor de cuatro mil millones de personas han muerto.

El valor de las propiedades destruidas de todas estas guerras es exagerado. La suma de las pérdidas es casi innumerable. El valor en oro que se calcula es exorbitante.

Desde los tiempos antiguos el problema de las guerras y la paz ha sido un problema del corazón. El egoísmo humano movido por diferentes intereses ha ocasionado guerras sin fin. El ser humano está en la búsqueda de la paz verdadera que solamente se encuentra en Cristo Jesús. Él es paz y nos la ofrece personalmente a cada uno de nosotros. Así que la próxima vez que desees iniciar una guerra personal, pídele a Dios que te colme con Su paz.

Jesús nos dice, “Les tengo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo” (Juan 14:27, NTV).

Ya Cállate Que Me Desesperas

Todos los que crecimos en Latinoamérica hace algunos años recordamos las palabras del personaje de Quico en el Chavo del Ocho quien decía efusivamente: “ya cállate que me desesperas”. Recuerdo que se lo decía constantemente al Chavo. Muchas veces, aunque nosotros no lo digamos tan abiertamente, sentimos lo mismo. A veces lo pensamos de personas que están alrededor nuestro, pero no lo podemos decir con voz audible. Muchas veces, pensamos esto de nosotros mismos y de nuestros diálogos internos.

La desesperación es algo que nos puede agobiar a todos en cualquier instante. Nos desesperamos con nuestras palabras y acciones, pero también con las acciones y palabras de otras personas. Nos desesperamos con las circunstancias que están pasando y con las cosas que se salen de nuestras manos. Entonces, ¿qué hacemos con la desesperación? Primero, tomemos un tiempo para detenernos, recobrar la calma y reenfocar nuestra atención. Evaluemos cómo podríamos evitar en lo que esté a nuestro alcance los lugares, actos y personas que nos causan desesperación. Por último, entendamos que aunque hagamos todo lo correcto, siempre lidiaremos con el sentimiento de desesperación. La biblia dice en el Salmo 62:1, “Sólo en Dios halla descanso mi alma, de él viene mi salvación” (NVI).

El Poder De La Semilla

Cada palabra es una semilla. Cada conversación es una semilla. Cada pensamiento es una semilla. Cada acción es una semilla. Cada reacción es una semilla. Cada relación es una semilla. Cada acto de acto de adoración es una semilla. Cada palabra de alabanza es una semilla. Cada oración es una semilla. Cada acto de compasión es una semilla. Cada acto de justicia es una semilla. Tiempo es una semilla. Entonces, hoy es tiempo de sembrar.

Todos debemos ser sembradores cada día. Si sembramos amor, recogeremos gracia. Si sembramos verdad, recogeremos libertad. Si sembramos bondad, segaremos justicia. Si sembramos perdón, recogeremos misericordia. Si sembramos el evangelio, podremos cambiar el mundo. Entonces, ¿qué estás sembrando hoy? Probablemente no estas recogiendo lo que esperas porque no estás sembrando lo que debes sembrar. Esta es una ley inevitable, muy verídica y a su vez demasiado práctica. La biblia dice en Gálatas 6:7, “No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra” (NTV).