Raíces en tierra firme

El 3 de agosto de 1970, el huracán Celia golpeó la costa de Texas con vientos devastadores. Los árboles con raíces superficiales cayeron en horas. Los que habían extendido sus raíces en profundidad sobrevivieron, aunque el paisaje alrededor quedó devastado.

De manera similar, la estabilidad espiritual no se improvisa cuando llega la tormenta. Se construye antes, en los días ordinarios, en la quietud y en la obediencia que nadie celebra. El Señor Jesús fue claro. El que edifica sobre la roca resiste porque fundó bien, no porque la tormenta fuese menor. Además, hay etapas de calma que son, en realidad, la oportunidad de profundizar las raíces. Así que, aprovecha los días tranquilos para echar raíces. La tormenta revela lo que se construyó antes.

La Biblia dice en Mateo 7:24-25: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca”. (RV1960).

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