El día del Padre y el legado que se deja viviendo

Hoy celebramos el Día del Padre. Albert Schweitzer era un músico y teólogo de reconocimiento europeo cuando decidió, a los treinta años, estudiar medicina para después ir a servir como médico en Gabón, África. Vivió allí décadas. Cuando le preguntaron si había sacrificado su vida, respondió que no había sacrificado nada. Al contrario, había encontrado algo más grande que cualquier carrera. Eligió el legado sobre la comodidad.

Los padres dejan huellas que con frecuencia no eligieron conscientemente. Por ejemplo, una decisión ética que los hijos observaron en silencio. Un modelo de fe practicada en lo rutinario. Por lo tanto, los hijos aprenden más de lo que observan que de lo que escuchan en palabras. El Señor Jesús describió al Padre celestial como quien hace salir el sol sobre justos e injustos quien es constante, generoso y está presente sin condiciones.

Padre, el legado más poderoso que dejarás no está en lo que provees, sino en cómo vives delante de los tuyos.

La Biblia dice en Salmos 103:13: “Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen”. (RV1960).

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