El valle tiene un propósito

Los valles del Himalaya concentran la mayor biodiversidad de toda esa región montañosa. No son las cumbres las que sostienen la vida; son las hondonadas donde el agua se acumula, donde el suelo es más fértil y los ecosistemas prosperan. Lo más visible está en las alturas, pero la vida se sostiene en los valles.

El Salmo 23 no promete evitar el valle de sombra de muerte; promete compañía al atravesarlo. La presencia de Dios no está condicionada a los momentos de claridad espiritual. Está especialmente activa en los valles: en el duelo, en la crisis, en la espera que no termina. El pastor no rodea al rebaño por el valle; lo acompaña a través de él.

Por lo tanto, en el valle más oscuro, no estás solo. Hay un pastor que conoce ese camino. La Biblia dice en Salmos 23:4: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. (RV1960).

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