La tormenta no toma a Dios por sorpresa

En el año 1817, el general José de San Martín cruzó los Andes con miles de soldados rumbo a Chile. Nieve, vientos helados y tormentas repentinas azotaron la travesía durante casi tres semanas. Muchos no habían visto una tempestad de esa magnitud, pero la ruta se había estudiado con meses de anticipación, considerando cada cambio posible del clima.

La fe funciona de manera semejante. Ninguna tormenta que enfrentas hoy toma a Dios por sorpresa; Él conocía el camino antes de que dieras el primer paso. El Señor Jesús advirtió que las tormentas llegan a todos, pero prometió no dejar solo a quien confía en Él. La previsión divina no elimina la tempestad, la sostiene.

Quizá hoy enfrentas un cambio repentino o una noticia difícil que no anticipabas. Dios ya trazó una ruta, aunque aún no la veas con claridad. Descansa en que Su previsión es mayor que tu incertidumbre. Firmes en la tormenta, porque Dios ya conoce el camino.

La Biblia dice en Nahúm 1:3: “Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable; Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies”. (RV1960).

Leave a comment