En el siglo diecisiete, el científico italiano Evangelista Torricelli inventó el barómetro, permitiendo por primera vez medir con precisión la presión atmosférica y anticipar cambios de clima. Su invento salvó incontables vidas marineras en los siglos siguientes, aunque ni el instrumento más preciso jamás podrá detener la tormenta que simplemente anuncia con anticipación.
Prepararse espiritualmente para la dificultad tiene un valor semejante: no evita la prueba, pero permite enfrentarla con mayor sabiduría y menor sorpresa. El Señor Jesús instruyó a Sus discípulos a velar y orar precisamente porque el conocimiento previo nunca sustituye la dependencia constante de Dios en cada circunstancia.
Tal vez has anticipado correctamente una dificultad, pero descubres que saberlo no basta para atravesarla con paz genuina. La sabiduría humana informa y prepara el camino; solamente la presencia constante de Dios finalmente sostiene el corazón mientras la tormenta avanza.
Saber que viene la tormenta no sustituye caminar con Dios en ella.
La Biblia dice en Proverbios 18:10: “Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado”. (RV1960).