Hoy, 31 de octubre, muchas iglesias recuerdan el Día de la Reforma. Cuarenta años después de que comenzara aquel movimiento, en 1557, un monje llamado Casiodoro de Reina huyó de un monasterio cercano a Sevilla ante la amenaza de la Inquisición. Durante años vivió como extranjero en varias ciudades de Europa, mientras traducía la Biblia al castellano directamente del hebreo y del griego. En 1569 publicó en la ciudad de Basilea la primera Biblia completa en español, conocida como la Biblia del Oso por el grabado de su portada. Décadas después, Cipriano de Valera la revisó y así nació la Reina-Valera que todavía leemos.
El salmista escribió que los estatutos de Dios fueron su canto en la casa donde vivió como extranjero. Para muchos peregrinos, la Palabra ha sido compañía en el camino. El Señor Jesús afirmó que el cielo y la tierra pasarán, pero Sus palabras no pasarán.
Por lo tanto, al cerrar este mes, abraza la Palabra que otros pagaron tan caro por darte. Léela, guárdala y camina con ella. Recuerda que somos peregrinos en camino y guiados por la Palabra de Dios.
La Biblia dice en Salmos 119:54: “Cánticos fueron para mí tus estatutos en la casa en donde fui extranjero”. (RV1960).