Tres letras al pie de la página

Bach firmaba su música con tres letras y no eran sus iniciales. S, D, G. Soli Deo Gloria, solo a Dios la gloria. Al comenzar una obra, solía escribir J J, Jesu juva, Jesús, ayúdame. Empezaba pidiendo ayuda y terminaba dando gloria.

Entre una firma y otra estaba su trabajo de cada semana, hecho con disciplina, con ojo de artesano y con el corazón puesto en Dios. Compuso más de doscientas cantatas.

Esa es una gratitud que casi no practicamos. Agradecer no solo lo que recibimos, sino la oportunidad de trabajar, estudiar, servir y cuidar. Hoy, antes de empezar tu tarea, pídele ayuda a Dios. Al terminarla, devuélvele el mérito. Así el trabajo ordinario se convierte en adoración. Prueba escribir tus propias iniciales de gratitud en la primera hoja de tu agenda. Cada jornada puede ser una pequeña cantata.

La Biblia dice en Salmos 150:6: “Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya”. (RV1960).

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