Todo Lo Que Necesitas

“Si Dios es todo lo que tienes, entonces tienes todo lo que necesitas”. ¿Lo tienes? Muchas personas lo tienen todo y a su vez, no tienen nada. Pasan su vida acumulando bienes, estudios, estatus, poder y fama. Sin embargo, siguen teniendo un vacío en sus corazones. 

Tratan una y otra cosa para ser felices. Buscan el afirmar su identidad en relaciones, posesiones y situaciones. Tratan de poner una cara feliz cuando por dentro se están desmoronando. Lo tienen todo, pero se sienten como si no tuvieran nada. Corren incansablemente y se cansan desmedidamente. Fallan y se levantan, pero en algunas veces, no desean levantarse. Se desviven por sus ideales, pero estos son cambiados constantemente. Son como una veleta que es arrastrada por el viento llevando la embarcación de sus vidas por un océano profundo lleno de posibilidades que se convierten en imposibilidades. 

Tienen todo lo que necesitan, pero viven con mucha necesidad. El alma de ellos gime por significado, por propósito y carece de pasión. ¿Por qué? Han buscado todo menos a Jesús. De modo que si Dios es todo lo que tienes, entonces, es todo lo que necesitas. ¡Te lo aseguro! La Biblia dice en 2 Corintios 9:8, “Y Dios proveerá con generosidad todo lo que necesiten. Entonces siempre tendrán todo lo necesario y habrá bastante de sobra para compartir con otros” (NTV).

Lo Que Está Fuera De La Oración

Cuando escuché la siguiente frase, me llamó la atención: “Nada está fuera del alcance de la oración, excepto lo que está afuera de la voluntad de Dios”. Muchas veces pensamos que la oración tiene límites y en cierto sentido sí los tiene, solo cuando lo que pedimos no va de acuerdo a lo que Dios quiere para nosotros. La misma Palabra de Dios nos lo advierte cuando dice: “Y, cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones”, (Santiago 4:3, NVI) 

La oración no es un intento de hacer que Dios esté de acuerdo contigo o de que provea para tus deseos egoístas, sino que es una afirmación de Su soberanía, justicia y majestad. Es el medio para conformar tus propósitos y deseos a Su voluntad y gloria. Como dijo Charles Spurgeon: “Si Dios te amó cuando estabas lleno de corrupción, ¿no escuchará tus oraciones ahora que te ha hecho heredero del cielo?”

Por otro lado, si solo oras cuando estás en problemas, entonces, estás en problemas. Nada es muy grande o pequeño para traerlo a Dios en oración. La oración es la respuesta espontánea del corazón que cree a Dios. La oración cambia las cosas y nos cambia a nosotros. La Biblia dice en 1 Juan 5:14, “Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a Su voluntad, Él nos oye” (NTV).

Cómo Manejar A La Gente Grosera

¿Cómo manejas a las personas groseras y desafiantes? Hay personas que son muy groseras y despectivas quienes menosprecian y atacan a otros sin escrúpulo alguno. La tecnología y los medios sociales han contribuido a esto. Las personas se ocultan detrás de la pantalla y dicen cosas en línea que no tendrían el valor de decirlo cara a cara a otros.

Pero ¿cómo manejar a la gente grosera? Bueno, primero, no lo hagas tú, deja que Dios los maneje y que Él sea tu defensor. El rey David fue un profesional en esto. Él sabía lo que significaba ser atacado emocionalmente, verbalmente y físicamente. Cuando era joven, Samuel lo ungió para ser el próximo rey de Israel. Sin embargo, David fue perseguido durante dos años huyendo de su predecesor, el rey Saúl, quien quería matarlo. Él se escondió en cuevas mientras era criticado constantemente a sus espaldas. Pero David nunca pronunció una mala palabra en contra del rey. Tampoco tomó represalias porque Dios lo estaba preparando para ser el rey según Su corazón. 


Se necesita de mucha fe y humildad para descansar y confiar en Dios cuando se está siendo atacado injustamente. Cuando esto sucede, confía en Jesús. Él es tu abogado quien vindicará tu vida para Su gloria. La Biblia dice en 1 Pedro 4:19, “De modo que, si sufren de la manera que agrada a Dios, sigan haciendo lo correcto y confíenle su vida a Dios, quien los creó, pues él nunca les fallará”, (NTV).

La Verdad

¡Mentiras, mentiras y más mentiras! Esto parece ser lo que aplaude nuestra sociedad hoy en día. Abundan los que mienten sin escrúpulos en todas las circunstancias. Parece que la verdad es algo desconocido o algo utópico. Sin embargo, Dios nos pide que hablemos siempre con la verdad y que andemos basados en la verdad. En otras palabras, debemos hablar con la verdad aunque algunas veces esta nos duela.

La expresión de “andar en la verdad” habla de algo más profundo que el hecho de no mentir. Habla de vivir bajo la verdad de Cristo y de practicar lo que sabemos que es verdad. Habla de una vivencia personal. Alguien dijo lo siguiente: “Es mejor quedar mal por decir la verdad, que perder la confianza de alguien por sostener una mentira”. El Señor Jesús es “la verdad” que nos ha hecho libres y andar en la verdad es andar de acuerdo a como Él andaría (actuaría). Es decir, debemos cultivar la mente de Cristo para poder andar como Él.

La verdad es incontrovertible. De hecho, la malicia puede atacarla, la ignorancia puede burlarse de ella, pero al final la verdad está allí. Solo Dios y tú mismo conocen tus verdades. Sin embargo, vive, confiesa y anda siempre en la verdad de Jesús. La Biblia dice en 3 Juan 1:4, “No hay nada que me cause más alegría que oír que mis hijos siguen la verdad”, (NTV).

De Qué Alimentas Tu Mente

Todos sabemos la importancia de la nutrición. La buena comida y las buenas calorías te hacen más fuerte y saludable, además, te dan más energía. Las malas calorías y la comida chatarra perjudican tu cuerpo. Lo mismo es verdad en tu salud mental. Debes alimentar tu mente sin basura ni veneno sino con la verdad. Si quieres una mente sana, debes alimentar tu mente con verdades. El filósofo Aristóteles solía decir: “La energía de la mente es la esencia de la vida”. En otras palabras, lo que la mente dicta maneja mucho de nuestro proceder. Una mente sana nos suele conducir a una vida sana.

Necesitas la mejor información para vivir la mejor vida que Dios quiere que vivas. ¿Cuál es la fuente de tu información? Porque lo que te informa te transforma, para bien o para mal. La mejor información se encuentra en la Palabra de Dios. Él quiere que tomes las mejores decisiones y recibas lo mejor para tu vida sin muchas equivocaciones. La única manera de hacerlo sin equivocarte es alimentándote de la Palabra de Dios a lo largo de tu día y todos los días. Debe ser una nutrición constante y muy balanceada. Te ayudará a tener energía, a evitar fatigas y hasta rejuvenecerá tu vida.

Entonces, ¿cómo puedes alimentarte hoy de la Palabra de Dios? La Biblia dice en Mateo 4:4, “La gente no vive solo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios” (NTV).

Cambia De Veras

¿Será que de veras si ha cambiado? Esa es la pregunta que nos hacemos cuando llegan noticias de alguien que dice haber tenido un cambio. Sin embargo, el cambiar quiénes somos y cómo vivimos es todo un desafío. El cambio requiere de tomar decisiones. No es suficiente con soñar y desear el cambio. El cambio es intencional. Preguntas como: ¿Voy a ser mejor dentro de un año? ¿Voy a madurar, voy a ser más fuerte o tener un mejor ritmo de vida saludable? ¿Voy a tener menos deudas? ¿Voy a parecerme más a lo que Dios quiere que sea?

Esto solo sucederá si decides cambiar. No sucederá accidentalmente. Requiere de una decisión. Muchas veces estás esperando a que Dios te cambie, pero Dios te está esperando a ti. Él está esperando que le digas: “Sí, Señor, estoy dispuesto a hacer estos cambios”. No hay crecimiento sin cambio, no hay cambio sin pérdida y no hay pérdida sin dolor. 

Es como un trapecista quien se tiene que balancear en una barra y luego se extiende para agarrarse de la otra. En algún momento tiene que soltar una barra y agarrar la otra. Quizá estás atrapado en el medio y te estás cayendo. Tienes que extenderte y abandonar la otra barra de las cosas antiguas. La Biblia dice en Efesios 4:22, “Desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño” (NTV).

En La Pérdida, Busca La Luz

La pérdida es una fuente común de estrés. Puedes perder tu trabajo, tu relación, tu salud, tu dinero, tu reputación o a un ser amado. Cuando las personas pasan por una pérdida, tienen dos reacciones comunes: “Una es el temor y la otra es la aflicción”. La aflicción es necesaria al pasar por las transiciones en la vida. De hecho, si no tienes aflicción, estás estancado. La aflicción no te matará, te fortalecerá.

Por otro lado, el temor es algo desafiante. En ningún lugar en la Biblia dice: “no te aflijas”, “no llores”, “no te preocupes”, “no gimas a gritos”. Lo que dice es: “no temas”. ¡Lo dice 365 veces! La aflicción no te paraliza, pero el temor sí.

Puedes estar pasando por el valle de la sombra justo ahora. Tal vez sea el valle de las sombras de muerte, deudas, conflicto, depresión, desánimo. He aprendido algunas cosas sobre las sombras: no pueden herirte, siempre son más grandes que la fuente que las origina y donde hay una sombra, tiene que haber luz. No puedes tener una sombra sin luz. 

Jesús es la luz. Míralo a Él y no a tus sombras. Confía en Dios en los valles más oscuros como lo hizo el rey David. La Biblia dice en el Salmo 142:3, “Cuando me siento agobiado, solo tú sabes qué camino debo tomar” (NTV)

Maneja Tus Emociones

Los deseos humanos son tus emociones y tus afectos. Nuestras emociones deben ser controladas por la voluntad de Dios y no por cómo nos sentimos. Déjame darte tres pautas prácticas para lidiar con tus emociones. Cuando estés enojado, molesto o frustrado, sin importar lo que sientas, considera las siguientes preguntas.

¿Cuál es la verdadera razón por la que estoy sintiendo esto? Tal vez se relacione con algo que te dijeron hace muchos años o sea un temor o preocupación. Aunque hayan pasado los años, aún proyectas muchas de tus emociones en otros, obviando la herida que está en tu corazón. Otra pregunta que te debes hacer es ¿Es cierto o verdadero lo que siento en ese momento? Muchas veces las emociones nos hacen creer en mentiras. Pensamos que somos los únicos que estamos pasando por esa situación cuando hay otros que están en condiciones más precarias a la nuestra. Al igual que el profeta Elías en la Biblia, actuamos como si fuéramos los únicos que intentamos hacer lo correcto en el mundo. 

Por último, nos podemos preguntar, ¿lo que siento me está ayudando o me está lastimando? Muchos sentimientos parecen naturales, pero en realidad son contraproducentes. Recuerda que estas son solo algunas recomendaciones para controlar nuestras emociones. La Biblia dice en Proverbios 16:32, “Mejor es ser paciente que poderoso; más vale tener control propio que conquistar una ciudad” (NTV).

No Todo Lo Que Sientes Es Correcto

Muchas veces pensamos que lo que sentimos es correcto, pero la Biblia dice que nuestro corazón es engañoso (Jeremías 17:9). Por lo tanto, aprender a manejar lo que sentimos es clave para la paz mental. Déjame compartirte porqué debemos aprender a lidiar con los sentimientos. 

Primero, nuestras emociones no son confiables. Nuestros presentimientos e intuiciones son a menudo erráticos. Las emociones nos llevan a un callejón sin salida. Así que, no podemos depender de lo que sentimos. En segundo lugar, nuestras emociones tienden a manipularnos. En otras palabras, si tu no controlas tus emociones, ellas te controlarán a ti y serás controlado por tus estados de ánimo causando estragos en tu vida. 

Tercero, debemos aprender a controlar nuestras emociones para agradar a Dios ya que Él no puede gobernar tu vida si las emociones te gobiernan. Por último, si controlas tus sentimientos podrás tener éxito en la vida porque la mayor parte de las cosas en la vida se hacen por convicción y no por emoción. La Biblia dice en Proverbios 5:23, “(Gente) Morirá por falta de control propio; se perderá a causa de su gran insensatez” (NTV).

Dios Piensa En Ti

Es imposible mostrar amor a menos que entiendas y recuerdes la forma en que Dios te ama. Si no te sientes amado por Dios, seguro no vas a ofrecer amor a nadie. Necesitamos recordar a diario lo que Dios piensa de nosotros y no lo que el mundo piense de nosotros o lo que nosotros pensemos de nosotros mismos. Al recordar el amor de Dios, nuestros temores se disipan. Hay algunas verdades que nos ayudan a recordar por qué y cómo amar. 

Primero, somos aceptados completamente. Gastamos mucho tiempo intentando la aceptación de otros, pero necesitamos tener en cuenta que Dios ya nos ha aceptado a través de Su Hijo Cristo. Segundo, debemos recordar que somos amados incondicionalmente. Dios no nos dice: “Te amo si o te amo porque. Él dice que nos ama y punto”. No podemos hacer que Dios nos deje de amar porque Su amor no está basado en lo que hacemos sino en lo que Él es. En tercer lugar, somos extremadamente valiosos porque somos propiedad de Dios y Él ha dado todo por nosotros, a Su Hijo Cristo. 

Al saber lo que Dios piensa de ti, ¿cómo cambia tu forma de pensar de ti mismo? ¿Qué evita que ames, aceptes y perdones a otros? La Biblia dice en Isaías 54:10, “Las montañas podrán cambiar de lugar, lo cerros podrán venirse abajo, pero mi amor por ti no cambiará” (TLA).