Lo Que No Debes Hacer Con Tu Dinero

La Biblia es el mejor manual de administración que pueda existir. Allí encontramos muchos principios de qué hacer y qué no hacer con el dinero. Te compartiré cuatro cosas que no debemos hacer con el dinero de acuerdo a la Palabra de Dios. Primero, no desperdicies tu dinero. Todo lo que tenemos le pertenece a Dios y es un regalo de Él incluyendo el dinero. Debemos cuidar lo que le pertenece a Él. 

Segundo, no ames tu dinero. Tienes que decidir si Dios ocupará el primer puesto en tu vida o si el hacer dinero será tu meta primordial. No puedes tener dos prioridades. Tercero, no confíes en tu dinero. No importa cuánto tengas, siempre puedes perderlo. El centro de tu vida tiene que girar en torno a algo que nunca puedas perder y ese es el amor de Dios hacía ti. 

Por último, no esperes tener satisfacción por tu dinero. Si crees que tener más te hará sentir más valioso, más seguro y más feliz, estás sumamente equivocado porque el dinero no da satisfacción. ¡Qué absurdo es pensar que las riquezas traen verdadera felicidad! (Eclesiastés 5:10, NTV). Estos principios te ayudarán a recordar lo que no debemos hacer con el dinero. No lo olvides. La Biblia dice en Lucas 12:15, “¡Tengan cuidado con toda clase de avaricia! La vida no se mide por cuánto tienen” (NTV).

Enfréntate A La Verdad

El secreto para el cambio personal no es la fuerza de voluntad. La clave está en reconocer y enfrentar las verdades sobre nosotros mismos, nuestras relaciones y nuestra propia naturaleza. Nada cambiará tu vida hasta que reconozcas y enfrentes la verdad en cuanto a tus debilidades, tus éxitos, tus fallas, tu pasado y lo que esperas del futuro. 

¿Por qué es necesario aprender la verdad antes de que algo cambie en ti? He aquí el porqué: “Detrás de cada hábito autodestructivo en tu vida hay una mentira en la que has creído. Por ejemplo, si te endeudas es porque creíste que podrías gastar mucho sin acarrear las consecuencias. Seguramente sobreestimaste cuánto ganarías y creíste la mentira de que lo necesitabas cuando no era así”.
Debes hacerte las siguientes preguntas: ¿Estás seguro que es la verdad? ¿Puedes probar que es verdad? ¿Estás absolutamente convencido de que lo que crees es verdad? La Biblia enseña que el verdadero cambio personal comienza al enfrentar nuestras verdades más íntimas. Pero, ¿quién es la verdad? Jesús. Es la verdad la que te hace libre. Él siempre te dirá la verdad, te podrá cambiar y estará contigo. De modo que enfrenta tus verdades y podrás cambiar. 

La Biblia dice en 3 Juan 1:4, “Nada me produce más alegría que oír que mis hijos practican la verdad” (NVI).

Estrés

El estrés es considerado en nuestros días como el problema más grande en la salud integral. De acuerdo a la Asociación de Psicología Americana (American Psychological Association), la tercera parte de la población en los Estados Unidos vive en un estado de estrés extremo, mientras que cerca de la mitad (48 por ciento) considera que su estrés ha aumentado en los últimos cinco años.

El dinero y el empleo siguen siendo las causas principales del estrés. Cerca de la mitad de las personas en los Estados Unidos reportó que el estrés tiene un efecto negativo en sus vidas personales, relacionales y profesionales. La mayor causa del estrés en tu vida es la “preocupación”. Nos preocupamos porque nos preguntamos si tendremos lo que necesitamos cuando lo necesitemos. Si esperamos que otras personas satisfagan nuestras necesidades reemplazando a Dios, hagamos lo que hagamos, quedaremos frustrados y desilusionados.

La cura para el estrés es simple: “Busca siempre a Dios para que Él satisfaga ‘todas’ tus necesidades”. Es simple y a su vez difícil. Si pones tu seguridad en tu matrimonio, tu trabajo, tu salud, tu dinero, tu experiencia y tus habilidades o hasta en tu vida espiritual, saldrás defraudado. Pon tu confianza en Jesús y en Sus promesas. La Biblia dice en Romanos 8: 32, “Dios no nos negó ni siquiera a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, así que también nos dará junto con él todas las cosas”, (TLA).

Autenticidad

Muchos hemos escuchado la frase que dice: “No todo lo que brilla es oro”. En otras palabras, no todo lo que pensamos que es realmente lo es. Esta es una gran verdad que nos habla de la autenticidad. Aunque nuestros ojos puedan ver algo lindo y reluciente por fuera, no significa que este lindo y reluciente por dentro. La autenticidad es la cualidad de auténtico, original y único. La autenticidad es lo contrario a las apariencias de las cuales se puede desconfiar. 

¿Qué ven otros en ti? ¿Cuál es la apariencia que das a aquellos que están alrededor tuyo? ¿Proyectas lo que está adentro de tu corazón? Quizá la respuesta a alguna de estas preguntas es no. Probablemente tu corazón se encuentra cargado, lastimado y amargado. Quizá tu corazón quiera desfallecer y no palpitar más. Quizá das una cara amable al mundo cuando por dentro tu corazón está hecho añicos. Quizá estás sangrando emocionalmente y pones una cara como si todo estuviera bien. 

Las mejores noticias es saber que Dios desea sanar tu corazón. Él desea enmendar todas tus heridas, llevar todas tus cargas, aliviar tus dolores y menguar tus frustraciones. Solo ven a Él con un corazón auténtico. Te aseguro que no serás echado fuera. La Biblia dice en el Salmo 51:17, “17 El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios” (NTV).

Él Lleva Tu Carga

Por muchos años no entendía la Escritura donde Jesús dice que “su yugo era fácil y ligara su carga”. Cuando Jesús dijo: “Pónganse mi yugo” sonaba como si Él quisiera darme una carga adicional. Entonces aprendí que un yugo es en realidad una tabla con dos arcos que se pone sobre dos bueyes para que puedan jalar un carretón.

El valor de un yugo es que reduce la carga a la mitad. Si pones un yugo sobre dos bueyes, entonces los dos animales jalan juntos la carga y la carga pesa la mitad. Cuando Jesús dice que tomes su yugo sobre ti, no está diciendo que te va a dar sus problemas. ¡Jesús no tiene ningún problema! Él está diciendo que va a llevar tus problemas y tus cargas. Él va a tomar tu peso sobre sí mismo y llevarlo junto a ti. Él usa tres verbos notables en este versículo: venir, aprender y tomar. Cuando estás en yugo con Cristo te mueves en la misma dirección y en la misma velocidad. 

La Biblia dice en Mateo 11:28-30, “Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana” (NTV).

La Verdadera Libertad

El polaco Josef Hofmann nacido en 1876 fue un aclamado y reconocido músico e instructor de algunos de los pianistas más brillantes del mundo. A lo largo de sus años de enseñanza observó que muchos músicos nunca alcanzaron su potencial porque se dejaron llevar por su “libertad”. Una vez dijo: “No se pueden imaginar en qué medida su ‘libertad’ distorsiona la música que tocan . Su ‘libertad’ es una licencia, no una libertad. La verdadera libertad proviene de la disciplina. Esa disciplina proporciona una base a la música y permite que surja la verdadera libertad”.

¿La libertad está relacionada a la disciplina? Esta idea puede parecer extraña para muchas personas. Muchos se pierden en su noción de libertad en su vida espiritual. Viven una vida de libertinaje acobijada por una supuesta libertad. Sin embargo, la Biblia nos recuerda una verdad básica: “Nos convertimos en esclavos de lo que obedecemos y de lo que domina nuestras vidas. La verdadera libertad proviene de rendir nuestras vidas al señorío de Jesucristo, de vivir en obediencia a Dios y a Su palabra”.

Todos los días te enfrentas a muchas elecciones y opciones en cuanto a tu libertad. Renueva tu compromiso con Dios hoy. Él puede darte la verdadera libertad. La Biblia dice en Gálatas 5:1, “Por lo tanto, Cristo en verdad nos ha liberado. Ahora asegúrense de permanecer libres y no se esclavicen de nuevo a la ley” (NTV)

Malas Noticias

¿Cuál quieres primero, las buenas o las malas noticias? Muchos de nosotros escogemos que nos digan primero las malas noticias, porque queremos dejar lo mejor para lo último, o como dicen por ahí: “amortiguar el golpe”. La verdad es que las malas noticias pueden ser un buen preámbulo para las buenas, ya que estas nos han dado perspectiva. 

En nuestro caminar de la fe, las malas noticias muchas veces van relacionadas con guardar silencio de nuestros errores, es decir, de nuestros pecados. Lo mejor es recurrir a la confesión y experimentar el perdón de Dios y de otros alrededor nuestro. La confesión es la única manera de recibir perdón. Hay un pequeño proceso aquí. Primero, debes sentir la convicción de que has hecho algo mal y deseas arrepentirte. Segundo, debes confesar tus errores y admitirlos. Por último, debes tener la confianza de que una vez y lo has hecho, has sido perdonado delante de Dios, pero para los que has ofendido puede tardarse un poco más de tiempo. 

Recuerda: “convicción, confesión y confianza”. Este es un proceso simple, pero muy profundo. La Biblia dice en Salmo 32:3,Mientras me negué a confesar mi pecado, mi cuerpo se consumió, y gemía todo el día” (NTV).

Palabras Amables

Las palabras amables suelen ser cortas y fáciles de decir, pero su eco y alcance son realmente infinitos. Las palabras no siempre se las lleva el viento. Al contrario, muchas veces se quedan grabadas en la mente y en el corazón de tal manera que es difícil borrarlas. Las palabras tienen mucho poder, porque lo que decimos surge en mayor parte de lo profundo de nuestro ser. 

¿Qué tan amable eres con tus palabras? ¿Son tus palabras fáciles de recibir o son tan ásperas que nadie las quiere escuchar? Definitivamente que todos tenemos momentos donde fallamos con nuestras palabras, pero ¿cuál es nuestra actitud constante? ¿Somos conocidos por la amabilidad o por la descortesía? Optemos por ser más amables con lo que decimos. Recordemos que nuestras palabras tienen poder para atar o desatar, para bendecir o maldecir y para esclavizar o proferir libertad.
Usemos la amabilidad y estaremos sorprendidos de libertad que traeremos a nuestra vida y a la vida de los demás. La Biblia dice en Proverbios 18:21,La lengua puede traer vida o muerte; los que hablan mucho cosecharán las consecuencias” (NTV)

Mamá

“Mamá”, esa es una de las primeras palabras que todo ser humano articula con sus labios. Mamá es una palabra llena de significado por la relevancia y rol que funge en nuestra vida. Sólo el hecho de dar a luz es en sí un milagro otorgado por Dios para cada mamá. Sin embargo, mamá no es sólo la que da a luz a un hermoso bebé, sino también aquella que nutre, cuida, disciplina, anima, sustenta y se sacrifica por cada uno de sus hijos. Como bien lo encapsula una frase: Una madre entiende, perdona, cuida, protege, defiende, pero sobretodo te ama más que a ella misma. Una mamá es aquella persona que puede tomar el lugar de todos, pero nadie puede tomar el lugar de ella. 
Las mamás tienen un don especial para transmitir con sus ojos corrección, paz, tranquilidad y profundo amor al mismo tiempo. Las mamás son heroínas, luchadoras y propulsoras de vida para cada uno de sus hijos. Las mamás son un regalo de Dios para la humanidad. De modo que si eres mamá o funges una función maternal, ¡Felicidades! La Biblia dice en Éxodo 20:12, “12 »Honra a tu padre y a tu madre. Entonces tendrás una vida larga y plena en la tierra que el Señor tu Dios te da.” (NTV)

Distracciones

¿Cuántas veces solemos distraernos? Nos distraemos en hábitos poco productivos, en las redes sociales, en conversaciones sin sentido, en relaciones no promisorias, en tareas infructíferas, en fin, nos distraemos con personas, eventos y situaciones a lo largo de nuestra vida. Por más de que no queramos distraernos, solemos hacerlo y muchas veces perdemos el enfoque. Como dice un dicho: “Las distracciones más peligrosas son las que más amas, pero que no te aman de vuelta”. En otras palabras, aunque dediquemos tiempo y esfuerzo, sólo nos roban nuestro tiempo y nos desvían de las tareas más cruciales que tenemos por delante. 


¿Cómo podernos enfocar? Bueno, debemos priorizar nuestras responsabilidades, reconocer nuestras habilidades y organizar nuestro tiempo. Todo lo que valga la pena requiere de tiempo y esfuerzo. El verdadero trabajo siempre es duro. Las distracciones son abundantes y el tiempo es corto. Entonces, una forma de aumentar nuestra fuerza de voluntad y el enfoque es aprender a manejar nuestras distracciones en vez de dejar que estas nos manejen. La Biblia dice en Hebreos 12:2a, “Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe.” (NTV)