Renunciando A Lo Negativo

“Debemos renunciar a los pensamientos negativos, porque una mente negativa nunca podrá darte una vida positiva”. Aunque el positivismo no lo es todo, ni garantiza el éxito, es notorio y comprobado que aquellos que piensan en lo positivo, les sonríe más la vida que aquellos que son sumamente negativos. Aún de lo más negativo se saca algo positivo. Como dicen por ahí: “Eres lo que piensas”. La mente es un campo de batalla donde la mayor parte de las luchas se libran para bien o para mal.

Los malos pensamientos pueden hacerte más daño que tus peores enemigos. Entre más alimentes los pensamientos negativos, más derrotado estarás. En cambio, si alimentas tus pensamientos con la Palabra de Dios, te aseguro que tendrás más victorias en tu vida. La forma más segura de renunciar a lo negativo es depositando todas nuestras cargas, luchas, pruebas, dolores y frustraciones en las manos de Dios. Él es quien puede cambiar nuestra manera de pensar para así también afectar nuestra manera de vivir.

Dios nos ha dado el poder para quitar de nuestra mente todo lo que nos perturbe, porque si no existe en nuestra mente, tampoco tendrá lugar en nuestra vida. La Biblia dice en el Salmo 139:23, “23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan.” (NTV).

Pasado Y Futuro

“Tu vergüenza del pasado es tu testimonio para el futuro”. Las cosas de las cuales no te quieres recordar hoy se vuelven en la fortaleza sobre la cual te levantarás mañana. Es más, en las luchas de tu pasado y tu presente, Dios está forjando armas en ti para enfrentar tu futuro. El pasado nos informa, pero Dios nos transforma. El pasado nos puede enseñar lo que el presente suele necesitar.

Dios es el Dios de los tiempos. Nuestro pasado es usado por Él para cumplir Sus propósitos trazados para nuestras vidas. Tanto el pasado como el futuro son valiosos en los planes de Dios para nosotros. No seríamos lo que somos sin los dolores y experiencias del ayer. No construimos un presente bueno sin la preparación del ayer y no podemos esperar un buen futuro si no trabajamos diligentemente en el presente anhelando con esperanza un hermoso futuro.

No somos definidos por los aciertos o desaciertos del ayer. No somos lo que somos por las vergüenzas del ayer. Somos lo que somos por el que conoce nuestro pasado, el que sustenta nuestro presente y el que construye nuestro futuro. Dios es el mismo ayer, hoy y por siempre, ¿Le entregarás tu pasado y le confiarás tu futuro a Él? La Biblia dice en el Salmo 31:15, “En tu mano están mis tiempos; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores” (NTV).

Reír Sin Parar

¿Te has reído sin parar por algún lapso de tiempo? La risa atrae la alegría, nos libera de la negatividad y muchas veces nos conduce a la sanidad de nuestra alma. A los que les cuesta reír, les cuesta sentir de corazón. Alguien dijo que la risa es la distancia más corta entre dos personas. La risa nos une, nos anima y se ha comprobado que libera muchas toxinas que afectan negativamente a nuestro cuerpo. Una sonrisa y una cara amable nos ayuda a sobrellevar nuestras dificultades.

Aunque la risa no es siempre sinónimo de alegría, nos ayuda a encarar las circunstancias más adversas que se presentan en la vida. Muchas veces nos tenemos que reír aún de nuestros mismos errores una vez y hemos aprendido algo en cada uno de ellos. Como dicen por ahí: “La risa es la música del alma”. La risa ha probado ser una forma económica para mejorar nuestra salud.

Así que, sonríe un poco más. La risa es un tónico, un alivio y un respiro que nos permite apaciguar el dolor. Dios desea convertir tu lamento en gozo.
La Biblia dice en el Salmo 126:2, “Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos” (RV1960).

Disfrutando

Disfrutar algo a veces se convierte en un desafío para algunas personas. Algunos no disfrutan el hoy porque quieren vivir en el ayer. Otros optan por no disfrutar el presente por vivir en un futuro incierto. Algunos expertos explican que la gente no disfruta el presente por las siguientes razones: falta de contentamiento con lo que actualmente tienen, carencias de provisión financiera, falta de apoyo emocional y psicológico, problemas familiares, rupturas laborales, la soledad, la depresión, el estrés y la ansiedad. Aunque la lista es mucho más larga, estas son las razones más prominentes que le roban al ser humano de poder disfrutar su realidad.

¿Disfrutas tu realidad? Evalúa si alguna de estas razones te esta robando el gozo de disfrutar lo que Dios te ha dado. Quizá no disfrutas lo que tienes por querer lo que no tienes. Aprende a desarrollar un espíritu de contentamiento y agradecimiento. Esta demostrado que los que practican la gratitud y el contentamiento están mucho más cerca de experimentar la plenitud en sus vidas.

Entonces, disfruta de las bendiciones que Dios te ha dado y recibe con gozo aquellas que aún han de venir.
La Biblia dice en Romanos 12:12, “Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración” (NVI).

Fobias

¿Cuántos no sufren de fobias en nuestros días? La respuesta es “muchos”. De hecho, se dice que cada ser humano ha experimentado alguna de las cinco fobias más comunes que son la agorafobia, claustrofobia, aracnofobia, acrofobia y glosofobia. La agorafobia tiene que ver con el miedo irracional a los espacios abiertos. La claustrofobia tiene que ver con miedo excesivo a los espacios cerrados. La aracnofobia se define como el intenso miedo hacia las arañas. La acrofobia es el miedo a las alturas y la glosofobia es el miedo a hablar en público. ¿Cuántas de estas fobias has experimentado?

Creo que todos, sin lugar a dudas, hemos tenido algún tipo de fobia. La pregunta que surge es, ¿nos dejaremos controlar por ellas? Si las fobias son comunes en los seres humanos, el adoptarlas como una condición de vida es lo que marca la diferencia. En otras palabras, no porque experimentes una fobia momentánea quiere decir que siempre la tendrás. De modo que, enfrenta y encara tus fobias de una manera saludable. He aquí unos pasos: identifica tu fobia, estúdiala, enfréntala con la ayuda de otros y pide ayuda de parte de Dios para vencer tus fobias día tras día. Él te dará la victoria. La Biblia dice en el Salmo 56:3, “Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza” (NVI).

Acción de Gracias

“Un corazón agradecido da para no volver a acordarse, pero nunca olvida algo cuando lo recibe”. Un corazón agradecido cuenta las bendiciones de Dios y al final de cuentas aunque el saldo no sea grande, siempre termina siéndolo. Un corazón agradecido no se fija en lo suyo propio, sino en el beneficio de los demás. Un corazón agradecido da las gracias en todo momento aunque no lo sienta. Un corazón agradecido aprecia lo que tiene y espera con fe lo que aún no tiene. Un corazón agradecido dice “no” a la apatía y dice “sí” a la compasión. Un corazón agradecido no guarda un archivo de lo que hace, sino de lo que puede llegar a hacer.

Y tú, ¿cómo expresas tu agradecimiento? ¿Desarrollas la gratitud o un espíritu de queja? Todos los días deben ser un día de acción de gracias, porque el dar gracias es una acción. Entonces, lo primero que debemos hacer al levantarnos cada día es dar gracias a Dios por el regalo de la vida, por las relaciones cercanas que tenemos, por los recursos que poseemos y por los que aún no tenemos. Debemos dar gracias por las luchas, porque sin ellas, no seríamos fuertes. Debemos dar gracias por el dolor, porque sin él, no conoceríamos la sanidad ni la tranquilidad. Debemos dar gracias por la intranquilidad, porque en medio de ella conocemos la paz.

¿Por qué puedes dar gracias a Dios hoy? La Biblia dice en 1 Tesalonicenses 5:18, “Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús” (NTV).

Aflicciones

La siguiente frase me llamó la atención: “No te desesperes por las aflicciones de tu vida, pues de las nubes más negras cae agua limpia y fecunda”. Las aflicciones aunque parezcan eternas, son momentáneas. La aflicción es la maestra de las destrezas más grandes para el vencimiento de cualquier obstáculo o batalla. La aflicción no solo viene a nosotros para hacernos sentir preocupados o en dificultad, sino que viene a nosotros para hacernos más sabios.

En otras palabras, toda aflicción que llega a nuestras vidas acaba por irse de una u otra forma. Por otro lado, nunca se está más cerca de Dios que durante la aflicción, porque esta nos induce a la purificación de nuestra alma. Las aflicciones tratan con nuestros sentimientos, con nuestras emociones y alteran nuestra voluntad. Estas nos fortalecen, nos purifican y nos enseñan lecciones que nunca hubiéramos estado preparados o dispuestos para recibir.

De modo que si estás pasando por alguna aflicción, simplemente es una ocasión para crecer, aprender, ser desafiados, animados y fortalecidos. Dios mismo ha prometido estar contigo en la aflicción y sacarte en victoria de cada una de ellas. La Biblia dice en el Salmo 34:19, “Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová” (RV1960).

Compromisos

Compromisos, compromisos y más compromisos. Parece ser que nuestras agendas están cada vez más llenas y nuestras vidas más ajetreadas corriendo de aquí para allá, de un lado hacia el otro. Por más de que tratemos de cumplir con todos los compromisos, sentimos que no podemos cumplir con todo. Pero, ¿a qué se debe este sentimiento?

Una de las enfermedades psico-emocionales del siglo XXI se le atribuye al estrés y uno de los factores que producen más estrés en el ser humano son la acumulación excesiva de compromisos que producen ansiedad, preocupación, cansancio físico y emocional. Un consejo práctico y simple es examinar nuestros compromisos haciéndonos las siguientes preguntas: ¿Cuáles de estos son vitales y esenciales? ¿Cuáles son urgentes e importantes? ¿Cuáles pueden esperar y de cuáles se puede desistir?

Hay un compromiso que es vital y del cuál nunca debes desistir. Este compromiso es tu relación con Dios. Si tu compromiso con Dios está bien, se notará en los demás compromisos que tienes en tu vida. Pero, si tu compromiso con Dios es débil, entonces, muchos de tus otros compromisos serán afectados. ¿Estás comprometido(a) con Dios? La Biblia dice en Deuteronomio 6:5, “5 Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas” (NTV).

¿Qué es la fe?

Una vez me hicieron la siguiente pregunta, en sus propias palabras, ¿qué es la fe? A lo cual respondí: “La fe es seguir a Jesús en el peor de los casos, mientras esperas el mejor de los resultados”. Mi respuesta fue espontánea pero después la anoté porque me salió de lo más profundo del corazón. La fe en su expresión más simple es “creer”. Es por eso que todos tenemos fe. La cuestión es en quién o en qué depositamos nuestra fe, es decir, nuestras creencias.

Yo he decidido creer en Jesús. Él es el Hijo de Dios, quien vino a este mundo para vivir una vida perfecta en un mundo imperfecto. Él vino a mostrarnos el camino de la fe, porque aún en el peor de los casos, supo esperar el mejor de los resultados. Es más, horas antes de su muerte, profirió las siguientes palabras: “¡Padre mío! Si es posible, que pase de mí esta copa de sufrimiento. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía” (Mateo 26:39) ¡Qué ejemplo de fe y de confianza!

¿Cómo está tu fe? ¿En quién la depositas? Si la depositas en lo temporal y material, quedarás defraudado. Si la depositas en el hombre, saldrás decepcionado. Si la depositas en tu preparación, posición o situación, caerás muy bajo. Pero, si la depositas en Jesús, serás bendecido y tendrás vida. La Biblia dice en Juan 11:25, “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (RV1960).

Reglas

Alguien dijo: “Las reglas se hicieron para romperlas”. Parece que aunque esta frase tenga en sí un poco de sarcasmo, conlleva en sí una gran verdad. El ser humano está automáticamente programado para irrumpir las reglas. Por ejemplo, nos dicen “no” y queremos un “sí”, o nos dicen “sí” y queremos un “no”. Aunque entendemos las reglas y los beneficios de las mismas, muchas veces no queremos acatarnos a ellas o nos provoca irrumpirlas.

Pero, ¿por qué se nos hace difícil sujetarnos a las reglas? Se nos hace difícil porque queremos desafiarlas con nuestro conocimiento, experiencia o voluntad. Se nos hace difícil porque no pensamos en las consecuencias. Se nos hace difícil porque pensamos que todo estará bien aún si las seguimos infringiendo. Se nos hace fácil porque pensamos que no le hacemos daño a nadie. Sin embargo, todas estas excusas están relacionadas con una causa principal que se llama “ego”. Nuestro ego se antepone a muchas reglas por nuestra propia naturaleza.

La naturaleza pecaminosa nos incita muchas veces a irrumpir la ley, aunque esto no debe ser una excusa para hacerlo. Dios mismo desea librarnos del poder del pecado y de la ley a través de una relación con Cristo Jesús. Él nos capacitará para hacer lo que es bueno, agradable y correcto. ¿Deseas someterte a Él? La Biblia dice en Mateo 5:17, “17 »No malinterpreten la razón por la cual he venido. No vine para abolir la ley de Moisés o los escritos de los profetas. Al contrario, vine para cumplir sus propósitos” (NTV).