Lo Que Pueda Pasar

“Normalmente le damos más importancia a lo que pueda pasar y no a lo que está pasando”. Debemos entender que lo pasado ha huido, el futuro está ausente, pero el presente es nuestro. Por lo tanto una buena postura sería: aprender del pasado, prepararnos para el futuro, pero vivir en el presente. Muchas veces esperamos el momento perfecto. Por el contrario, debemos tomar este momento y hacerlo perfecto. De esta manera el pasado suele ser una experiencia que el presente aprovecha y que el futuro perfeccionará.

He aquí algunos consejos: no dejes que el pasado te encadene y te torture, aprende de él y no cometerás los mismos errores. Prepárate en el presente e invierte muy bien tu tiempo. No corras, porque de la corrida solo queda el cansancio. Toma consejo de otros que han atravesado por el mismo camino. Permite que Dios te hable en el sendero. Espera con fe lo que viene por delante. Por último, aprende de los niños quienes viven como si no tuvieran pasado ni futuro, pero se gozan del presente, cosa que rara vez nos ocurre a nosotros.

Ora al Señor y dile: “En tus manos están mis tiempos”. La Biblia dice en Oseas 12:6, “Y tú, vuelve a tu Dios,
practica la misericordia y la justicia, y espera siempre en tu Dios” (LBLA).

Perder Una Batalla, Pero No La Guerra

“Podemos perder algunas batallas, lo que no podemos permitir es que el espíritu de derrota se apodere de nosotros como si la guerra ya estuviese perdida”. En esta vida es necesario perder algunas batallas para poder aprender. Hay que entender que antes de entrar en una batalla debemos creer en el motivo de la lucha. Habrán batallas que no vale la pena pelear y otras que con tenacidad y perseverancia se deben conquistar.

Evalúa tus batallas y hazte las siguientes preguntas: ¿Vale la pena emprender esta batalla? ¿Cuál es el motivo? ¿Es necesario pelearla o dejarla ir? ¿Cuáles son las personas o relaciones que saldrán afectadas con esta lucha? ¿Qué entrenamiento, experiencia y respaldo tengo para pelear? ¿Cuáles serán todos los costos? ¿Cuál será el beneficio de ganarla o de perderla? Estas son solo algunas preguntas que te ayudarán a emprender o no las batallas en tu vida.

Dios nos recuerda una y otra vez que cuando estamos en Su voluntad, Él es quien pelea nuestras batallas. La victoria y la gloria seguro que siempre estarán de tu lado, porque le pertenecen a Él. De tal forma que, deja que Él pelee tus batallas, ¿lo dejarás pelear por ti? La Biblia dice en Jeremías 15:20, “Pelearán contra ti como un ejército en ataque, pero yo te haré tan seguro como una pared de bronce fortificada. Ellos no te conquistarán, porque estoy contigo para protegerte y rescatarte. ¡Yo, el Señor, he hablado!” (NTV)

Siendo Negativos

Hay personas que son muy negativas. Aunque las cosas vayan muy bien, estas personas siempre buscan algo malo en lo cual enfocarse. El enfocarse en lo negativo y en lo difícil de las cosas, nos impide ver las maravillas que Dios está haciendo en y por medio de nosotros. Como dice una frase: “Una mente negativa nunca podrá darte una vida positiva”. En cierta manera, cuesta el mismo trabajo ser negativo que positivo, pero los resultados son completamente diferentes.

Esta bien reconocer que la actitud positiva no es el todo en la vida, ni que tampoco resolverá todos tus problemas, pero sí cambiará muchas circunstancias y molestará a suficientes personas para que el esfuerzo de ser positivo valga la pena. Esta comprobado que las malas actitudes y la negatividad tienen un efecto negativo y grandes consecuencias en todo tipo de relación.

Nuestro Padre celestial desea que desarrollemos la mente de Cristo, es decir, una mente que confía en las promesas de Dios, que espera lo mejor y que recibe lo que viene de parte de Él como parte de Su plan divino. De manera que “desarrolla una actitud positiva”. Serás altamente beneficiado(a). La Biblia dice en 1 Crónicas 16:11-12, “11 Busquen al Señor y su fuerza, búsquenlo continuamente. 2 Recuerden las maravillas y los milagros que ha realizado, las resoluciones que ha dictado” (NTV).

No Hagas El Ridículo

¡Estas haciendo el ridículo! Fue la expresión que usó un hijo al gritarle a su mamá en medio de la cancha cuando ella estaba siendo efusiva colmada de emoción por el desempeño de él en el juego. Se me hizo un poco ordinario y falto de tacto de parte de este hijo referirse así de su querida mamá. Creo que el que hizo el ridículo fue él, porque la gente lo reprendió al mofarlo por su mala actitud. Pero, ¿cuántas veces hacemos el ridículo? ¿Cuántas veces se nos olvida que tenemos personas alrededor y actuamos tontamente? ¿Cuántas veces hacemos el ridículo nosotros solos?

Una vez escuché una frase que siempre se me ha quedado grabada que dice: ¨Nada revela tan claramente el carácter del ser humano como aquello que muestran cuando hacen el ridículo¨. Usualmente se muestra lo que está en el corazón, porque como dicen las Escrituras: ¨De la abundancia del corazón, habla la boca¨. (Mateo 12:34). Sin embargo, a veces hacemos el ridículo con nuestras expresiones corporales, nuestras expresiones faciales y aún más con nuestras decisiones.

He aquí unos consejos para no hacer el ridículo: pensar antes de actuar y hablar, saber que siempre hay alguien alrededor de nosotros (que tenemos una audiencia), evaluar que nuestras palabras tienen poder, saber que nuestras acciones pueden afectar a otros, sobre todo, reconocer que Dios está presente en todo momento. La Biblia dice en el Salmo 84:11, “Pues el Señor Dios es nuestro sol y nuestro escudo; él nos da gracia y gloria. El Señor no negará ningún bien a quienes hacen lo que es correcto” (NTV).

Liderar

Hay más de 900 definiciones de liderazgo, pero si yo pudiera resumirlas todas en una palabra escogería la palabra ¨influencia¨. Liderazgo es en sí influencia. La tarea del líder es llevar a la gente de donde están hasta donde no han estado, pero para ello, el líder tiene que caminar tras ellos. Como dijo el gran filósofo Aristóteles: ¨El que nunca ha aprendido a obedecer no puede ser un buen comandante¨. El líder es un partidario de la verdad y trabaja para que otros persigan dicha verdad. Un gran líder no necesariamente lleva a las personas a donde quieren ir, pero sí a donde deben estar.

El Señor Jesús ha sido, es y será el mejor ejemplo de un líder. Él nos mostró una renuncia incuestionable, un sacrificio incomparable y una entrega incansable. Él nos mostró la esencia del servicio, de la perseverancia y la constancia. Él nos mostró la fidelidad a Su visión y el trabajo abnegado para lograrlo. Él nos mostró una negación a sí mismo por el beneficio de otros. Él nos mostró un amor inagotable, incondicional e inquebrantable. Él nos mostró la esencia de un liderazgo de servicio y de transformación. Él nos mostró que servir es mejor de adentro hacia fuera. Él nos mostró que la esencia del líder está en su propósito de servir, porque el verdadero líder sabe morir para vivir el propósito por el cual fue llamado. La Biblia dice en Marcos 10:45,“ 45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (RV1960).

Toma El Desafío

¨No crecemos cuando las cosas se vuelven fáciles, lo hacemos cuando afrontamos nuestros desafíos¨. Los desafíos son parte esencial de nuestras vidas. Como dicen por ahí: ¨El desafiarnos a nosotros mismos es el único camino que conduce al crecimiento¨. Esta es la idea de desafiarnos cada día para ser mejores y hacer lo mejor de lo que pudimos hacer ayer. No se trata de un esfuerzo en vano, se trata de un compromiso hacia un crecimiento integral donde Dios tiene el primer lugar en nuestras vidas.

Los desafíos son nuevos retos que nos mantienen motivados para seguir adelante. Dichos retos implican dedicación, sacrificio, entrega y un gran compromiso, porque cuanto mayor es el obstáculo, más gloria hay en superarlo. Para los seguidores de Cristo, solo Él se lleva la gloria. Dios suele retarnos para producir en nosotros algo bueno, ya que el desafío en la vida puede ser el mejor terapeuta. Como escuché el otro día: ¨En la vida ser desafiado es inevitable, pero ser derrotado es opcional¨.

Entonces, ¿cómo deseas encarar tus desafíos? ¿deseas enfrentarlos solo o con la ayuda de Dios? Él está dispuesto para ayudarte, enseñarte y levantarte si es necesario. La Biblia dice en el Salmo 37:23-24 , “23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino. 24 Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano” (NTV).

Alianzas

¿Quién es tu aliado(a)? ¿En quién te apoyas? ¿En dónde está tu confianza? En nuestros días es muy común desarrollar alianzas. Una alianza es una manera de unir fuerzas, ideas, recursos y personas para llevar a cabo una visión o para cumplir un objetivo en común. Hay alianzas con acuerdos muy específicos y estipulados, como hay otras que se hacen todos los días sin darnos cuenta.

Las alianzas requieren de compartir tiempo, recursos y personal humano. También requieren de tener una apertura hacia el cambio, hacia el aprendizaje, hacia la flexibilidad y hacia la adaptación. En el caminar de la fe debemos aliarnos con otros que tengan ideales como los nuestros, que caminen hacia el mismo objetivo y que persigan incansablemente su crecimiento espiritual. Por otro lado, debemos cortar con las alianzas que nos desaniman, que nos apartan y que nos desvían de hacer la voluntad de Dios.

Dios desea ser tu aliado y proveerte de los recursos necesarios para que camines con Él. Además, Él ha establecido una comunidad alrededor tuyo para animarte, desafiarte y motivarte a proseguir en la fe. La Palabra de Dios algunas veces habla de las alianzas como pactos. Algo que no se rompe porque depende de Dios y no de ti. Entonces, ¿deseas aliarte con Él?
La Biblia dice en Deuteronomio 31:8 , “8 Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides” (NTV).

Fundación

¿Has visto los fundamentos de una casa o de un edificio? Después de limpiar el terreno y de nivelarlo, lo primero que hacen los constructores es trabajar en el fundamento. Usualmente los cálculos matemáticos son hechos antes de echar el fundamento para que se pueda construir la obra diseñada. Lo mismo pasa con nuestra vida. Los fundamentos son los principios básicos de cualquier conocimiento en cada área del saber. Estos poseen elementos esenciales a partir de los cuales se va desarrollando toda su complejidad.

En otras palabras, el fundamento es el principio o cimiento sobre el que se apoya y se desarrolla una idea, relación o cosa. También puede ser una base filosófica o ideológica de la cual parte un pensamiento en especial. Entonces, ¿cuál es tu fundamento? ¿En qué basas tus argumentos o pensamientos? Si tu fundamento está basado en las personas, en las circunstancias, en tu preparación o en tus experiencias, podrás defraudarte. Pero si tu fundamento es puesto en Jesús, será un fundamento sólido y confiable sobre el cual podrás construir.
Medita en los fundamentos que tienes en tu vida. Si ellos son fuertes, construye confiablemente sobre ellos, pero si ellos son débiles, fortalécelos para que estén firmes y puedas construir con confianza en los días por venir. La Biblia dice en Mateo 7:24-25 , “24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca”, (RV1960).

Realidad

¡Es toda una realidad! ¿De verdad? ¡No lo puedo creer! Esta es la expresión que usamos muchas veces como sorpresa por algo que no esperábamos y fuese una realidad. Algunos no desean enfrentar su realidad, otros la evaden, unos la idealizan y otros viven en una realidad ficticia. Sin embargo, lo que somos , lo que tenemos y los que está alrededor nuestro constituye nuestra verdadera realidad.

Dios es un Dios de realidades. Él desea que vivamos en el presente disfrutando de la realidad que nos permite experimentar. Él ha gestionado todo a favor nuestro y no hay nada que le sorprenda ni que se salga de Sus manos. No obstante, Él desea que aprendamos en medio de nuestra realidad actual. Él desea que aprendamos de nuestras decisiones, de nuestras circunstancias, de las personas que ha puesto alrededor de nosotros, de nuestros errores, de nuestras batallas, de nuestros desafíos, de nuestras victorias y de nuestras derrotas.
Él desea que aprendamos de Su Palabra y que vivamos cada día en dependencia de Él, pero a la luz de la eternidad. Es decir, Él espera que enseñarnos las más gratas lecciones y hacer de nuestra realidad parte de Sus propósitos y de Sus planes para nuestras vidas. La Biblia dice en 1 Juan 1:6, “6 Por lo tanto, mentimos si afirmamos que tenemos comunión con Dios pero seguimos viviendo en oscuridad espiritual; no estamos practicando la verdad” (NTV).

¿Cómo Así?

¿Cómo así? Es una expresión o modismo que usamos los colombianos muy coloquialmente para cuestionar que algo sea de cierto modo o también es una manera de comunicar asombro por algo recibido. Muchas veces el ¨cómo así¨ es de sorpresa. En la vida cristiana, como seguidores de Cristo tendremos muchos ¨cómo asís¨. Es decir, muchas cosas que no esperábamos, planeábamos o buscábamos. Muchas veces las sorpresas se transforman en bendiciones, pero en otras ocasiones, en grandes pruebas para nuestra fe.

Sin embargo, estoy convencido que detrás de cada ¨cómo así¨ hay un ¨así¨. Simplemente el ¨así¨ de Dios muestra Su voluntad para nuestras vidas. El ¨así¨ de Dios es lo mejor que tiene preparado para nosotros. Él siempre tiene lo mejor porque Su voluntad no es un peso que debamos cargar, sino una almohada para descansar. Job cuando fue probado lo expresó muy bien al decir: ¨Todo lo que Dios hace es bueno, todo lo que Dios permite es necesario¨(Job 2:10). De modo que un ¨cómo así¨ puede ser un ¨así¨ afirmativo de parte de Dios.

¿Deseas que Él te sorprenda con Su grande, inagotable y eterno amor? ¿Deseas que se haga Su voluntad y no la tuya? La Biblia dice en el Salmo 40:8, “me complace hacer tu voluntad, Dios mío, pues tus enseñanzas están escritas en mi corazón” (NTV).