Fraude

¡Es todo un fraude! Fueron las palabras de un hombre frustrado quien salió de una oficina al lado de un consultorio donde yo estaba esperando para una cita. Su rostro reflejaba una gran decepción y engaño. Un fraude es algo que suena demasiado bueno para ser verdad, pero no lo es. Los fraudes son deshonestos y no llegan a convertirse en una realidad.

El primero y peor de los fraudes es engañarnos a nosotros mismos. Sin embargo, muchas veces hacemos esto consciente o inconscientemente. Pero, ¿por qué tendemos a engañarnos y a ser fraudulentos con nosotros mismos? Usualmente se debe a un inadecuado concepto de nosotros, a una mala evaluación de nuestra realidad y a un mal manejo de nuestros recursos. Debemos trabajar diligentemente para no ser un fraude ni para nosotros mismos, ni para los demás. Pero, ¿cómo evitamos el fraude? Siendo honestos, trabajando, esforzándonos, desarrollando un sentido de lealtad, creando un cultura de servicio y no viviendo bajo la mentira, sino siempre bajo la verdad.

Dios no desea ni que seas un fraude, ni que hagas fraude. Él premia la honestidad, la diligencia y la perseverancia. ¿Trabajarás en ello? La Biblia dice en Levítico 19:11 , “No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis uno al otro” (RV1960).

Un Nuevo Normal

¿Has escuchado la expresión ¨Un nuevo normal¨? Se refiere a una novedad en la vida a la cual nos tenemos que adaptar. Se refiere a los cambios indiscutibles y sorpresivos queramos aceptarlos o no, porque si hay algo seguro en nuestra existencia es que experimentaremos muchos cambios. Algunos de ellos son esperados y otros son inesperados, pero todos tienen que ver el plan de Dios. De modo que tenemos que aprender a vivir bajo un ¨nuevo normal¨.

Por ejemplo, si hemos sufrido una pérdida familiar, necesitamos enfrentar la realidad de un nuevo normal sin esa persona. Si hemos perdido una relación, hay que aprender a vivir sin ella. Si se ha perdido un negocio o trabajo, hay que modificar nuestra realidad para vivir bajo esa nueva normatividad. Si no hemos cumplido con las metas o sueños, tenemos que enfrentar y vivir nuestra realidad. En fin, ¨Un nuevo normal¨ no es necesariamente algo negativo, puede ser lo mejor que está por venir, lo que no esperabas, pero que Dios tenía preparado para ti.

Dios permite que vivamos en ¨nuevos normales¨ para mostrar Su gloria. Él desea que confíes en Sus promesas, que reposes en Su presencia y que vivas con fe en cada día de tu vida. Recuerda que ¨un nuevo normal¨ puede ser parte del plan de Dios para ti. ¡No te aferres tanto a tu normal y espera con confianza lo que Dios tiene preparado para tu caminar! La Biblia dice en el Salmo 31:15, “Mi futuro está en tus manos; rescátame de los que me persiguen sin tregua”, (NTV).

¿Dónde está tu apoyo?

¿De qué proviene tu apoyo? ¿Depende de las circunstancias, de las personas, de los ingresos, etc.? ¿En qué estás arraigado? Déjame decirte algunas cosas: Si te apoyas en tu propia opinión, fallarás, si te apoyas en otras personas, estas podrán defraudarte, si te apoyas en tu preparación no será suficiente, si te apoyas en tu experiencia quedarás corto, si te apoyas en las circunstancias estas son cambiantes, pero si te apoyas en Dios, nunca saldrás defraudado.

¨La vida es una sucesión de lecciones que deben ser vividas para ser entendidas¨ (Helen Keller). Pero ¡qué mejor si dichas lecciones están basadas en Dios! Solo allí tendrán un fundamento sólido donde se podrá construir con seguridad. Evalúa en qué te estas apoyando y verás que marcará una gran diferencia. La Palabra de Dios compara un buen apoyo con un hombre quien se asemeja a un árbol plantado junto a corrientes de aguas, el cual da su fruto a su tiempo, su hoja no cae y todo lo que hace prosperará (Salmo 1:3). También lo compara con un hombre que edificó su casa sobre la roca, donde las tormentas vendrán, pero su casa no se caerá fácilmente (Mateo 7:24).

Entonces, ¿en dónde está tu apoyo? La Biblia dice en el Salmo 121:1-2, “1 Levanto la vista hacia las montañas, ¿viene de allí mi ayuda? 2 ¡Mi ayuda viene del Señor,
quien hizo el cielo y la tierra!”, (NTV).

No Puedes Retroceder El Tiempo

“No puedes retroceder el tiempo, pero con una actitud correcta podrás recuperar en el futuro más de lo que perdiste en el pasado”. En otras palabras, no puedes cambiar tu pasado, pero sí la actitud con la que enfrentas tu presente y esperas el futuro. Como dicen por ahí: “El tiempo contesta tus preguntas o hace que ya no te importen las respuestas”. El juez llamado tiempo se encargará de poner todas las cosas en su lugar.

En relación a eso, leí lo siguiente: “Yo amo es tiempo presente, yo amé es tiempo pasado, yo amaré es tiempo futuro y amar sin ser amado es tiempo perdido”. Esto nos habla de la trascendencia del amor en el tiempo. No importa si fue ayer, si lo es hoy o lo será mañana, el amor lo trasciende todo. Así que, aunque no puedas retroceder el tiempo, sí puedes amar en tiempo y fuera de tiempo.

Debemos orar para que Dios sea nuestro reloj y Su voluntad sea nuestro caminar. Entonces ¿te encuentras haciendo la voluntad de Dios? ¿esperas tu futuro en Sus manos? La Biblia dice en Génesis 28:15, “He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho” (NTV).

Cuenta Tus Lecciones, No Tus Pérdidas

¨Cuenta tus lecciones, no tus pérdidas¨. Esta es una perspectiva muy importante, porque usualmente contamos las pérdidas y no las lecciones que aprendemos en medio de nuestras dificultades. El único error real es aquel del que no aprendemos nada. Entonces, ¿por qué no ver nuestras fallas como lecciones? ¿Por qué no contar todas las lecciones que aprendemos después de nuestros más grandes errores y de nuestras batallas más difíciles? Una maestra me dijo: ¨La vida es una buena profesora, si no aprendes la lección, te la repite las veces que sean necesarias hasta que la aprendas¨. De modo que siempre tendremos la oportunidad de convertir nuestras aparentes pérdidas en gratas lecciones.

Por lo tanto, la vida nos enseña ciertas lecciones, pero depende de nosotros el aprenderlas. Como dicen por ahí: ¨Por más consejos que se den, muchas veces solo se aprende a través de los golpes y de las pérdidas en la vida¨. Desafortunadamente lo que nos duele y nos cuesta suele convertirse en el maestro de nuestra vida. Debemos entonces tener una actualización de nuestra mente, tratar de eliminar la mayor parte de los problemas, deshacer los errores y almacenar solo los momentos gratificantes de nuestro existir.

De manera que, ¨cuenta tus lecciones y no solo tus pérdidas¨. Te aseguro que te ayudará a crecer en todas las áreas de tu vida. La Biblia dice en el Salmo 32:8, “El Señor dice: «Te guiaré por el mejor sendero para tu vida; te aconsejaré y velaré por ti”, (NTV).

Prepara, No Repara

La siguiente frase dice: ¨Prepara, no repara¨. La preparación es vital en nuestra vida ya que muchas veces nos la pasamos reparando las cosas que no preparamos. Albert Einstein dijo: ¨La vida es una preparación para el futuro; y la mejor preparación para el futuro, es vivir como si no hubiera ninguno¨. En otras palabras, debemos vivir un día a la vez, planeando de la mejor manera posible y esperando el futuro con fe. No se trata de tener suerte como algunos dicen tener; es planear de la mejor manera posible. Como alguien dijo: ¨La suerte es un cruce de vías en donde la preparación y la oportunidad se encuentran¨.

La preparación en su más simple definición es: ¨ La disposición o arreglo de las cosas necesarias para realizar algo para un fin determinado¨ (RAE). Por otro lado, la reparación significa: ¨Arreglo de una cosa estropeada, rota o en mal estado¨(RAE). Las dos acciones tienen que ver con la palabra ¨arreglar¨. Una con arreglar de antemano y la otra con arreglar lo que no se preparó.

Dios ha preparado Su creación de antemano para Sus propósitos. Aunque el pecado trató de dañar dichos propósitos, el Señor Jesús reparó todo lo que había sido estropeado, roto y quedado en mal estado. Él es experto en reparar lo que parecía estar destruido. Él ha decidido restaurar nuestra vida, darle un nuevo significado y prepararnos mejor en esta vida para la vida venidera. La Biblia dice en Lucas 12:35, “35 Estad siempre preparados y mantened las lámparas encendidas” (LBLA).

De Todo Corazón

La frase ¨de todo corazón¨ quiere decir que estamos haciendo las cosas con todo nuestro ser, con excelencia y sobrepasando las expectativas nuestras y las de los demás . Lo que hoy siente tu corazón, mañana lo entenderá tu cabeza. Algunos dicen tener corazonadas, es decir, presentimientos o sentimientos fuertes en referencia a algo o a alguien, pero cuando las cosas se hacen con el corazón, se hacen grandes esfuerzos, sacrificios y compromisos. La conclusión es que en el corazón radica la fuente de nuestros más sinceros y profundos sentimientos.

Juan Pablo II dijo: ¨La peor prisión es un corazón cerrado¨. Entonces, la pregunta que me surge es, ¿cómo está tu corazón? ¿De qué o de quién depende tu corazón? ¿Cómo lo estás alimentando? Si lo estás alimentando de tus emociones o situaciones, no llegarás a ningún lado seguro ni satisfactorio, pero si lo estás alimentando de una búsqueda sincera de Dios y de Su Palabra, alcanzarás la plenitud de vida y te irá mucho mejor.

Como dice un proverbio ruso: ¨El corazón es como un niño: espera lo que desea¨. De modo que si desea la Palabra de Dios, todo puede llegar a pasar, pero si desea todo menos la Palabra de Dios, el rumbo será incierto, inestable y muy impredecible. Entonces, ¿deseas buscar a Dios de todo tu corazón? La Biblia dice en Jeremías 29:13, “13 Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón”, (NVI).

Los Sentimientos Cambian

Nuestros sentimientos son cambiantes, por eso no nos podemos basar en ellos. Como leí el otro día: “La gente cambia, los sentimientos cambian, las cosas cambian, pero la vida sigue y para poder avanzar, hay que aceptar y soltar”. Uno de los problemas más recurrentes con los que batalla el ser humano es con sus propios sentimientos. Sin embargo, los sentimientos son un distintivo de que estamos vivos y de que somos diferentes a los demás. Alguien dijo lo siguiente: ¨Los sentimientos son aquellos que nos recuerdan que estamos vivos, que somos más que máquinas y que tenemos corazón¨. ¡Esa es una gran verdad!

Parece ser que los sentimientos se convierten en un obstáculo para algunos, ya que los sentimientos no mueren fácilmente porque nuestra memoria los continúa alimentando. Entonces, debemos trabajar en nuestros pensamientos para poder controlar nuestros emociones. La frustración radica en el hecho que tratamos de hacer lo contrario. Procuramos esperar que cambien los sentimientos cuando lo primero que tiene que cambiar son los pensamientos que alimentan nuestros sentimientos.

De modo que trabajemos en alimentar bien nuestros pensamientos para poder modificar nuestros sentimientos. De otra manera, nuestros sentimientos serán cambiantes y muy frustrantes. La Biblia dice en el Salmo 139:23, “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan” (NTV).

Renunciar

¿Cuántas veces hemos querido desistir o renunciar a sueños, situaciones o relaciones en nuestra vida? El sentido de renuncia es innato al ser humano. Como dicen comúnmente: ¨Queremos tirar la toalla¨. Pero, ¿qué difícil es decidir cuando tu mente te dice renuncia y el corazón te pide a gritos un último intento? John D. Rockefeller dijo: ¨No tengas miedo de renunciar a lo bueno para ir a lo mejor¨. Muchas veces tienes que renunciar a personas, no porque no te importen, sino porque no les importas a ellos.

No obstante, la vida cristiana pide que renunciemos constantemente a nuestro yo, a nuestro ego. Es más, si no renunciamos a nuestro ego, no podremos vivir una vida cristiana fructífera y en bendición. Pero, ¿cómo nos cuesta renunciar a nosotros mismos, verdad? No nos gusta renunciar a nuestros ideales egoístas, a nuestros planes altruistas y a algunas de nuestras metas equívocas. Sin embargo, para llegar realmente a Dios y tener una comunión con Él, debemos entregar y renunciar a muchas cosas de este mundo.

La vida cristiana está llena de sacrificio y entrega. Es una renuncia constante de nuestro ¨Yo¨ para que ¨El gran Yo Soy¨ pueda reinar en nosotros. Entonces, ¿a qué tienes que renunciar hoy? La Biblia dice en Lucas 9:62, “62 Jesús le respondió: Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios.” (NVI).

Da Un Paso Con Fe

Martin Luther King dijo: “Da tu primer paso con fe, no es necesario que veas la escalera completa, sólo da tu primer paso”. Dar el primer paso siempre es desafiante. Desde el niño que está tambaleando tratando de balancearse para dar su primer paso, como el adulto que analiza una y otra vez antes de dar un paso hacia delante, al igual que el que se queda estático con temor de no poder proseguir. Un viaje de mil millas comienza con el primer paso.

Déjame darte unas razones por las cuales no das el primer paso: ¨Temor, confusión, inseguridad, incertidumbre, ansiedad, preocupación y la falta de preparación, entre otros¨. Dios desea que des un paso de fe. Esto no quiere decir que la fe es incierta o insegura, al contrario, cuando damos pasos de fe, estamos demostrando que creemos en un Dios poderoso, protector, amoroso y que desea lo mejor para nosotros.

Entonces, ¿qué esperas para dar un paso de fe? Como decía un viejo amigo: ¨Quien no mira hacia delante, atrás se queda¨. Mira hacia delante, porque el primer paso no te lleva a dónde quieres ir, pero te saca de dónde estás. La Biblia dice en Proverbios 3:6 “6Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino correcto” (DHH)