Cambia de veras

¿Será que de veras si ha cambiado? Esa es la pregunta que nos hacemos cuando llegan noticias de alguien que dice haber tenido un cambio. Sin embargo, el cambiar quiénes somos y cómo vivimos es todo un desafío. El cambio requiere de tomar decisiones. No es suficiente con soñar y desear el cambio. El cambio es intencional. Preguntas como: ¿Voy a ser mejor dentro de un año? ¿Voy a madurar, voy a ser más fuerte o tener un mejor ritmo de vida saludable? ¿Voy a tener menos deudas? ¿Voy a parecerme más a lo que Dios quiere que sea?

Esto solo sucederá si decides cambiar. No sucederá accidentalmente. Requiere de una decisión. Muchas veces estás esperando a que Dios te cambie, pero Dios te está esperando a ti. Él está esperando que le digas: “Sí, Señor, estoy dispuesto a hacer estos cambios”. No hay crecimiento sin cambio, no hay cambio sin pérdida y no hay pérdida sin dolor.

Es como un trapecista quien se tiene que balancear en una barra y luego se extiende para agarrarse de la otra. En algún momento tiene que soltar una barra y agarrar la otra. Quizá estás atrapado en el medio y te estás cayendo. Tienes que extenderte y abandonar la otra barra de las cosas antiguas. La Biblia dice en Efesios 4:22, “Desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño” (NTV).

El Dinero Te Pone A Prueba

“El dinero muestra lo que más amas”. Si realmente quieres saber qué es importante para ti, consulta tu calendario y tu estado de cuenta, porque la forma en que inviertes tu tiempo y tu dinero les comunica a los demás lo que más amas. El dinero también muestra en lo que más confías. Es decir, ¿confías en tu dinero para tu seguridad o confías en Dios? ¿Confías de que el dinero te traerá felicidad o confías en Dios para tu felicidad? ¿Confías en el dinero para sentirte bien contigo mismo? Es más, creo que el dinero muchas veces pone a prueba nuestra fe porque tiene que ver con nuestra confianza.

El dinero no solo muestra si confías en Dios, pero también muestra si Dios puede confiarlo en ti. Él nos dice que si somos fieles en lo poco, lo seremos en lo mucho. Este es un principio de administración. Como manejas tu dinero determina cuanto Dios puede llegar a bendecirte si es Su voluntad. Una vez que entiendas que hay una conexión directa entre el manejo del dinero y la bendición de Dios, serás motivado a poner tus finanzas en orden para seguir recibiendo la bendición de Dios.

¿Cuál dirías que es el deseo de tu corazón en la forma como gastas e inviertes tu dinero? ¿Confías en Dios o en tu dinero? La Biblia dice en Mateo 6:21, “Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón” (NTV).

Pensar Y Ser

He estado meditando en esta frase desde que me levanté hoy: “Lo que piensas, eso eres”. Hay muchas personas que se definen sin saberlo y actúan por lo que piensan de sí mismos. Con el paso del tiempo, los pensamientos se convierten en el amo de nuestro proceder. Terminamos siendo lo que pensamos de nosotros mismos. Si pensamos que somos malos, perdedores, menos que otros, brutos, tontos, desventajados, despreciados, entre otros adjetivos calificativos, eso seremos sin lugar a dudas.

Entonces, hay que cambiar la manera de pensar. La batalla por el pecado comienza en tu mente y no en tu comportamiento. La manera en que piensas determina la manera como te sientes y la manera como te sientes determina la manera como actúas. Todo ser humano “piensa, siente y actúa”. De modo que si deseas cambiar la manera como actúas, comienza por cambiar la manera como piensas. Si deseas cambiar la manera como te sientes, debes comenzar por cambiar lo que piensas. Esta última se llama en la psicología “terapia cognitiva”. En resumidas cuentas, comenzamos por reemplazar el pensamiento, para luego poder lograr cambiar el sentimiento.

La renovación de tu mente se relaciona con la palabra arrepentimiento. Arrepentirse significa hacer un cambio mental para cambiar de dirección. De modo que “arrepiéntete”. La Biblia dice en Efesios 4:23, “En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes”, (NTV).

Él lleva tu carga

Por muchos años no entendía la Escritura donde Jesús dice que “su yugo era fácil y ligara su carga”. Cuando Jesús dijo: “Pónganse mi yugo” sonaba como si Él quisiera darme una carga adicional. Entonces aprendí que un yugo es en realidad una tabla con dos arcos que se pone sobre dos bueyes para que puedan jalar un carretón.

El valor de un yugo es que reduce la carga a la mitad. Si pones un yugo sobre dos bueyes, entonces los dos animales jalan juntos la carga y la carga pesa la mitad. Cuando Jesús dice que tomes su yugo sobre ti, no está diciendo que te va a dar sus problemas. ¡Jesús no tiene ningún problema! Él está diciendo que va a llevar tus problemas y tus cargas. Él va a tomar tu peso sobre sí mismo y llevarlo junto a ti. Él usa tres verbos notables en este versículo: venir, aprender y tomar. Cuando estás en yugo con Cristo te mueves en la misma dirección y en la misma velocidad.

La Biblia dice en Mateo 11:28-30, “Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana” (NTV).

En la pérdida, busca la luz

La pérdida es una fuente común de estrés. Puedes perder tu trabajo, tu relación, tu salud, tu dinero, tu reputación o a un ser amado. Cuando las personas pasan por una pérdida, tienen dos reacciones comunes: “Una es el temor y la otra es la aflicción”. La aflicción es necesaria al pasar por las transiciones en la vida. De hecho, si no tienes aflicción, estás estancado. La aflicción no te matará, te fortalecerá.

Por otro lado, el temor es algo desafiante. En ningún lugar en la Biblia dice: “no te aflijas”, “no llores”, “no te preocupes”, “no gimas a gritos”. Lo que dice es: “no temas”. ¡Lo dice 365 veces! La aflicción no te paraliza, pero el temor sí.

Puedes estar pasando por el valle de la sombra justo ahora. Tal vez sea el valle de las sombras de muerte, deudas, conflicto, depresión, desánimo. He aprendido algunas cosas sobre las sombras: no pueden herirte, siempre son más grandes que la fuente que las origina y donde hay una sombra, tiene que haber luz. No puedes tener una sombra sin luz.

Jesús es la luz. Míralo a Él y no a tus sombras. Confía en Dios en los valles más oscuros como lo hizo el rey David. La Biblia dice en el Salmo 142:3, “Cuando me siento agobiado, solo tú sabes qué camino debo tomar” (NTV)

No todo lo que sientes es correcto

Muchas veces pensamos que lo que sentimos es correcto, pero la Biblia dice que nuestro corazón es engañoso (Jeremías 17:9). Por lo tanto, aprender a manejar lo que sentimos es clave para la paz mental. Déjame compartirte porqué debemos aprender a lidiar con los sentimientos.

Primero, nuestras emociones no son confiables. Nuestros presentimientos e intuiciones son a menudo erráticos. Las emociones nos llevan a un callejón sin salida. Así que, no podemos depender de lo que sentimos. En segundo lugar, nuestras emociones tienden a manipularnos. En otras palabras, si tu no controlas tus emociones, ellas te controlarán a ti y serás controlado por tus estados de ánimo causando estragos en tu vida.

Tercero, debemos aprender a controlar nuestras emociones para agradar a Dios ya que Él no puede gobernar tu vida si las emociones te gobiernan. Por último, si controlas tus sentimientos podrás tener éxito en la vida porque la mayor parte de las cosas en la vida se hacen por convicción y no por emoción. La Biblia dice en Proverbios 5:23, “(Gente) Morirá por falta de control propio; se perderá a causa de su gran insensatez” (NTV).

Enfréntate a la verdad

El secreto para el cambio personal no es la fuerza de voluntad. La clave está en reconocer y enfrentar las verdades sobre nosotros mismos, nuestras relaciones y nuestra propia naturaleza. Nada cambiará tu vida hasta que reconozcas y enfrentes la verdad en cuanto a tus debilidades, tus éxitos, tus fallas, tu pasado y lo que esperas del futuro.

¿Por qué es necesario aprender la verdad antes de que algo cambie en ti? He aquí el porqué: “Detrás de cada hábito autodestructivo en tu vida hay una mentira en la que has creído. Por ejemplo, si te endeudas es porque creíste que podrías gastar mucho sin acarrear las consecuencias. Seguramente sobreestimaste cuánto ganarías y creíste la mentira de que lo necesitabas cuando no era así”.
Debes hacerte las siguientes preguntas: ¿Estás seguro que es la verdad? ¿Puedes probar que es verdad? ¿Estás absolutamente convencido de que lo que crees es verdad? La Biblia enseña que el verdadero cambio personal comienza al enfrentar nuestras verdades más íntimas. Pero, ¿quién es la verdad? Jesús. Es la verdad la que te hace libre. Él siempre te dirá la verdad, te podrá cambiar y estará contigo. De modo que enfrenta tus verdades y podrás cambiar.

La Biblia dice en 3 Juan 1:4, “Nada me produce más alegría que oír que mis hijos practican la verdad” (NVI).

Maneja tus emociones

Los deseos humanos son tus emociones y tus afectos. Nuestras emociones deben ser controladas por la voluntad de Dios y no por cómo nos sentimos. Déjame darte tres pautas prácticas para lidiar con tus emociones. Cuando estés enojado, molesto o frustrado, sin importar lo que sientas, considera las siguientes preguntas.

¿Cuál es la verdadera razón por la que estoy sintiendo esto? Tal vez se relacione con algo que te dijeron hace muchos años o sea un temor o preocupación. Aunque hayan pasado los años, aún proyectas muchas de tus emociones en otros, obviando la herida que está en tu corazón. Otra pregunta que te debes hacer es ¿Es cierto o verdadero lo que siento en ese momento? Muchas veces las emociones nos hacen creer en mentiras. Pensamos que somos los únicos que estamos pasando por esa situación cuando hay otros que están en condiciones más precarias a la nuestra. Al igual que el profeta Elías en la Biblia, actuamos como si fuéramos los únicos que intentamos hacer lo correcto en el mundo.

Por último, nos podemos preguntar, ¿lo que siento me está ayudando o me está lastimando? Muchos sentimientos parecen naturales, pero en realidad son contraproducentes. Recuerda que estas son solo algunas recomendaciones para controlar nuestras emociones. La Biblia dice en Proverbios 16:32, “Mejor es ser paciente que poderoso; más vale tener control propio que conquistar una ciudad” (NTV).

Dios piensa en ti

Es imposible mostrar amor a menos que entiendas y recuerdes la forma en que Dios te ama. Si no te sientes amado por Dios, seguro no vas a ofrecer amor a nadie. Necesitamos recordar a diario lo que Dios piensa de nosotros y no lo que el mundo piense de nosotros o lo que nosotros pensemos de nosotros mismos. Al recordar el amor de Dios, nuestros temores se disipan. Hay algunas verdades que nos ayudan a recordar por qué y cómo amar.

Primero, somos aceptados completamente. Gastamos mucho tiempo intentando la aceptación de otros, pero necesitamos tener en cuenta que Dios ya nos ha aceptado a través de Su Hijo Cristo. Segundo, debemos recordar que somos amados incondicionalmente. Dios no nos dice: “Te amo si o te amo porque. Él dice que nos ama y punto”. No podemos hacer que Dios nos deje de amar porque Su amor no está basado en lo que hacemos sino en lo que Él es. En tercer lugar, somos extremadamente valiosos porque somos propiedad de Dios y Él ha dado todo por nosotros, a Su Hijo Cristo.

Al saber lo que Dios piensa de ti, ¿cómo cambia tu forma de pensar de ti mismo? ¿Qué evita que ames, aceptes y perdones a otros? La Biblia dice en Isaías 54:10, “Las montañas podrán cambiar de lugar, lo cerros podrán venirse abajo, pero mi amor por ti no cambiará” (TLA).

Lo Que No Debes Hacer Con Tu Dinero

La Biblia es el mejor manual de administración que pueda existir. Allí encontramos muchos principios de qué hacer y qué no hacer con el dinero. Te compartiré cuatro cosas que no debemos hacer con el dinero de acuerdo a la Palabra de Dios. Primero, no desperdicies tu dinero. Todo lo que tenemos le pertenece a Dios y es un regalo de Él incluyendo el dinero. Debemos cuidar lo que le pertenece a Él.

Segundo, no ames tu dinero. Tienes que decidir si Dios ocupará el primer puesto en tu vida o si el hacer dinero será tu meta primordial. No puedes tener dos prioridades. Tercero, no confíes en tu dinero. No importa cuánto tengas, siempre puedes perderlo. El centro de tu vida tiene que girar en torno a algo que nunca puedas perder y ese es el amor de Dios hacía ti.

Por último, no esperes tener satisfacción por tu dinero. Si crees que tener más te hará sentir más valioso, más seguro y más feliz, estás sumamente equivocado porque el dinero no da satisfacción. ¡Qué absurdo es pensar que las riquezas traen verdadera felicidad! (Eclesiastés 5:10, NTV). Estos principios te ayudarán a recordar lo que no debemos hacer con el dinero. No lo olvides. La Biblia dice en Lucas 12:15, “¡Tengan cuidado con toda clase de avaricia! La vida no se mide por cuánto tienen” (NTV).