No hay tregua

“No hay tregua”. Es una frase que usamos comúnmente para decir que ya no hay más oportunidad, que ya se ha acabado el tiempo, que ya no se puede seguir adelante o que ya todo está por terminar. Por otro lado, puede también usarse como una advertencia hacia una última oportunidad en una batalla. Otros usan la expresión: “No más tregua” para explicar que ya no hay nada más que se pueda hacer en una relación, discusión o situación.

¿Te imaginas si la vida se viviera de está manera, sin treguas? Simplemente, no podríamos vivir porque la vida está llena de oportunidades y de treguas. Es más, la Biblia dice que la misericordia de Dios se renueva cada mañana. De modo que siempre hay una tregua disponible a través de Él. Dios es el Dios de las oportunidades. En Él sí hay tregua siempre y cuando vengamos a Él con todo nuestro corazón.

Si Dios nos otorga una tregua ¿por qué no podemos otorgarla fácilmente a los demás? Nos es difícil otorgar una tregua hacia otros debido a nuestro egoísmo y a nuestro pecado. Sin embargo, recordemos que por gracia hemos sido perdonados y por gracia lo debemos hacer con los demás. Así que, “otorga la tregua que otros tanto están esperando de ti hoy”. La Biblia dice en Proverbios 17:9, “Cuando se perdona una falta, el amor florece, pero mantenerla presente separa a los amigos íntimos” (NTV).

Burla

“En la casa de la burla reside la estupidez”. Hay muchas personas que les fascina burlarse de otros. Son unos burlones. Sin embargo, a ellos no les gusta que se burlen de ellos. La burla es insensata, porque una persona prudente y sensata no participa de dicha práctica. Es más, la burla procede de un corazón insatisfecho, descontento y con grandes problemas de identidad. Los “burlones” llaman la atención de otros proyectando sus propias fallas y carencias.

Entonces ¿qué debemos hacer cuando hay burla alrededor de nosotros? Primero, no debemos participar de ella. Si se están burlando de otros, simplemente no participes. Acuérdate que tú puedes ser el siguiente. En segundo término, práctica la regla de oro: “Trata a otros como quieres que te traten a ti”. Tercero, redirige y corrige a otros cuando tengas la oportunidad. Por último, comparte con otros que la burla es solo una señal de estupidez.

Pidámosle sabiduría a Dios para ejercitar el discernimiento, para tratar bien a otros, para evitar la burla, pero sobre todo, para no actuar con estupidez. La Biblia dice en Proverbios 3:34 , “El Señor se burla de los burlones, pero muestra su bondad a los humildes”, (NTV).

No Pain, No Gain

“No pain, no gain”, es una frase comúnmente conocida en inglés que significa literalmente: “No dolor, no ganancia” o en su mensaje más claro: “Sin dolor no hay ganancia”. Este concepto lo recordé un día cuando mi compañero en el gimnasio me compartió una rutina para fortalecer mis piernas porque no acostumbraba a ejercitarlas mucho, pero al hacerlo, me produjo mucho dolor. Lo cómico es que está frase la he recordé en los siguientes días ya que solo al caminar y al hacer mis actividades cotidianas, parecía que caminaba como un hombre de la tercera edad.

Así pasa en nuestra vida diaria. Si no sentimos dolor, muchas veces no habrá ganancia. Es decir, nada que cueste en la vida viene sin algún tipo de esfuerzo, sacrificio y trabajo diligente. Así como los músculos tienen que experimentar dolor para ser fortalecidos, de la misma manera sucede con nosotros. De modo que no debemos ir por la vida esperando que nada nos duela y que todo salga bien. A veces nos va a doler el tomar algunas decisiones como el establecer algunas rutinas o el decir no a algunas relaciones. Sin embargo, mantengamos una postura sana al enfrentar el dolor.

Recordemos que el dolor es momentáneo, pero la ganancia puede ser permanente. No dejes de entrenar en el gimnasio de la vida, porque en la misma escuela del dolor se encuentra la fortaleza. La Biblia dice en el Salmo 73:26, “Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna”, (NVI).

Tanta Belleza No Existe

“Tanta belleza no existe”. Esta es una frase con la que he estado meditando por algún tiempo. Se refiere a que aunque todo parezca estar bien en ‘uno’ como persona, siempre hay alguna batalla, debilidad o situación que no sea tan ‘bella’ en nosotros. Hay algo que no queremos que la otros vean. Pueden ser nuestros momentos de frustración en los que decimos cosas hirientes o actuamos de maneras que otros no reconocerían o esperarían de nosotros.

La belleza es otra forma de verdad aún cuando esta no sea tan bella. Como dice otra frase: “La belleza es como un libro, no puede ser juzgado solo por sus tapas”. Este libro es nuestro corazón y este es pecaminoso. La belleza exterior es solo una representación a corto plazo, la representación a largo plazo proviene de lo más íntimo de nuestras entrañas.

Cada persona tiene su belleza exterior e interior. La belleza exterior es notoria, pero la belleza interior solo Dios la puede ver. Al igual que el dolor, la belleza fingida del corazón nos hace sufrir. Finalmente, la belleza no hace feliz al que la posee, sino a quien puede amarla y apreciarla. Dios conoce lo más profundo de ti y te ama con lo bello de ti y con lo que no es tan bello. La Biblia dice en 1 Pedro 3:4, “En cambio, vístanse con la belleza interior, la que no se desvanece, la belleza de un espíritu tierno y sereno, que es tan precioso a los ojos de Dios” (NTV).

Estrés

El estrés es considerado en nuestros días como el problema más grande en la salud integral. De acuerdo a la Asociación de Psicología Americana (American Psychological Association), la tercera parte de la población en los Estados Unidos vive en un estado de estrés extremo, mientras que cerca de la mitad (48 por ciento) considera que su estrés ha aumentado en los últimos cinco años.

El dinero y el empleo siguen siendo las causas principales del estrés. Cerca de la mitad de las personas en los Estados Unidos reportó que el estrés tiene un efecto negativo en sus vidas personales, relacionales y profesionales. La mayor causa del estrés en tu vida es la “preocupación”. Nos preocupamos porque nos preguntamos si tendremos lo que necesitamos cuando lo necesitemos. Si esperamos que otras personas satisfagan nuestras necesidades reemplazando a Dios, hagamos lo que hagamos, quedaremos frustrados y desilusionados.

La cura para el estrés es simple: “Busca siempre a Dios para que Él satisfaga ‘todas’ tus necesidades”. Es simple y a su vez difícil. Si pones tu seguridad en tu matrimonio, tu trabajo, tu salud, tu dinero, tu experiencia y tus habilidades o hasta en tu vida espiritual, saldrás defraudado. Pon tu confianza en Jesús y en Sus promesas. La Biblia dice en Romanos 8: 32, “Dios no nos negó ni siquiera a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, así que también nos dará junto con él todas las cosas”, (TLA).

¿Cómo Manejar A La Gente Grosera?

¿Cómo manejas a las personas groseras y desafiantes? Hay personas que son muy groseras y despectivas quienes menosprecian y atacan a otros sin escrúpulo alguno. La tecnología y los medios sociales han contribuido a esto. Las personas se ocultan detrás de la pantalla y dicen cosas en línea que no tendrían el valor de decirlo cara a cara a otros.

Pero ¿cómo manejar a la gente grosera? Bueno, primero, no lo hagas tú, deja que Dios los maneje y que Él sea tu defensor. El rey David fue un profesional en esto. Él sabía lo que significaba ser atacado emocionalmente, verbalmente y físicamente. Cuando era joven, Samuel lo ungió para ser el próximo rey de Israel. Sin embargo, David fue perseguido durante dos años huyendo de su predecesor, el rey Saúl, quien quería matarlo. Él se escondió en cuevas mientras era criticado constantemente a sus espaldas. Pero David nunca pronunció una mala palabra en contra del rey. Tampoco tomó represalias porque Dios lo estaba preparando para ser el rey según Su corazón.
Se necesita de mucha fe y humildad para descansar y confiar en Dios cuando se está siendo atacado injustamente. Cuando esto sucede, confía en Jesús. Él es tu abogado quien vindicará tu vida para Su gloria. La Biblia dice en 1 Pedro 4:19, “De modo que, si sufren de la manera que agrada a Dios, sigan haciendo lo correcto y confíenle su vida a Dios, quien los creó, pues él nunca les fallará”, (NTV).

Edifiquemos Con Fe

Un día leí la siguiente frase que me puso a pensar: “No construyas tu vida sobre cimientos ajenos, porque si un día se mueven, te puedes quedar sin vida. Edifica sobre tus propias raíces”. La pregunta que surge es ¿cuáles son tus raíces? La sencillez, la fe, el amor y la alegría son magníficas piedras para edificar la casa de la vida.

Nuestra vida también podría ser comparada con un edificio. De hecho, así lo comparó el Señor Jesús en Mateo 7: 24-27. De modo que la calidad de la vida depende de cómo se construya nuestro edificio. Tristemente muchos construyen sus vidas sobre fundamentos falsos o débiles y les espera un derrumbe final. Cuando la vida se construye sobre la fama, el dinero, el placer, los vicios, la hipocresía o la imitación de un líder político o religioso, el derrumbe es inevitable.

Jesucristo es el único fundamento firme. Él es la roca inconmovible de todos los tiempos en el cual podemos depositar nuestra fe y construir nuestras vidas. Él es poderoso para librarnos de caídas y calamidades, tanto en lo material como en lo espiritual. El fin no será un colapso de ruina y destrucción, sino un legado que glorifique al Señor e inspire a otros. La Biblia dice en Judas 1:24 “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída y para presentaros sin mancha en presencia de su gloria con gran alegría”, (LBLA).

La Verdad

¡Mentiras, mentiras y más mentiras! Esto parece ser lo que aplaude nuestra sociedad hoy en día. Abundan los que mienten sin escrúpulos en todas las circunstancias. Parece que la verdad es algo desconocido o algo utópico. Sin embargo, Dios nos pide que hablemos siempre con la verdad y que andemos basados en la verdad. En otras palabras, debemos hablar con la verdad aunque algunas veces esta nos duela.

La expresión de “andar en la verdad” habla de algo más profundo que el hecho de no mentir. Habla de vivir bajo la verdad de Cristo y de practicar lo que sabemos que es verdad. Habla de una vivencia personal. Alguien dijo lo siguiente: “Es mejor quedar mal por decir la verdad, que perder la confianza de alguien por sostener una mentira”. El Señor Jesús es “la verdad” que nos ha hecho libres y andar en la verdad es andar de acuerdo a como Él andaría (actuaría). Es decir, debemos cultivar la mente de Cristo para poder andar como Él.

La verdad es incontrovertible. De hecho, la malicia puede atacarla, la ignorancia puede burlarse de ella, pero al final la verdad está allí. Solo Dios y tú mismo conocen tus verdades. Sin embargo, vive, confiesa y anda siempre en la verdad de Jesús. La Biblia dice en 3 Juan 1:4, “No hay nada que me cause más alegría que oír que mis hijos siguen la verdad”, (NTV).

Descansar

¿Para qué descansar? Es una de las preguntas con la que respondo satíricamente al excusarme de mis excesos en el trabajo y el poco descanso. La verdad es que desde pequeño he sido una persona de mucha actividad y poco descanso. Desde entonces, mi papá jocosamente me llama “El ejecutivo”. Sin embargo, a través del tiempo, he aprendido a “la brava”, como dicen, que el descanso es necesario e indispensable para la salud. La Biblia está llena de instrucciones sobre el descanso y la recreación. De hecho, es tan importante que Dios lo plasmó en los diez mandamientos. Es más, después de haber terminado la creación, Dios mismo pausó el séptimo día para descansar. No lo hizo porque estuviese cansado, sino para ejemplificar lo importante que es el descanso.

Jesús dijo en Marcos 2:27 “El día de descanso se hizo para satisfacer las necesidades de la gente, y no para que la gente satisfaga los requisitos del día de descanso” (NTV). En otras palabras, Dios creó esta idea de que tomes un día libre para restaurarte, adorarle, meditar y seguir adelante. Es un principio para tu propio beneficio y para no desgastarte. Es bíblico, provechoso y saludable. La Biblia dice en Éxodo 34:21: “Tienes seis días en la semana para hacer tu trabajo habitual, pero el séptimo día dejarás de trabajar, incluso durante la temporada del arado y de la cosecha” (NTV).

¿De Qué Alimentas Tu Mente?

Todos sabemos la importancia de la nutrición. La buena comida y las buenas calorías te hacen más fuerte y saludable, además, te dan más energía. Las malas calorías y la comida chatarra perjudican tu cuerpo. Lo mismo es verdad en tu salud mental. Debes alimentar tu mente sin basura ni veneno sino con la verdad. Si quieres una mente sana, debes alimentar tu mente con verdades. El filósofo Aristóteles solía decir: “La energía de la mente es la esencia de la vida”. En otras palabras, lo que la mente dicta maneja mucho de nuestro proceder. Una mente sana nos suele conducir a una vida sana.

Necesitas la mejor información para vivir la mejor vida que Dios quiere que vivas. ¿Cuál es la fuente de tu información? Porque lo que te informa te transforma, para bien o para mal. La mejor información se encuentra en la Palabra de Dios. Él quiere que tomes las mejores decisiones y recibas lo mejor para tu vida sin muchas equivocaciones. La única manera de hacerlo sin equivocarte es alimentándote de la Palabra de Dios a lo largo de tu día y todos los días. Debe ser una nutrición constante y muy balanceada. Te ayudará a tener energía, a evitar fatigas y hasta rejuvenecerá tu vida.

Entonces, ¿cómo puedes alimentarte hoy de la Palabra de Dios? La Biblia dice en Mateo 4:4, “La gente no vive solo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios” (NTV).