En el año 1940, cientos de embarcaciones civiles británicas, muchas de ellas pequeñas y bastante frágiles, cruzaron el Canal de la Mancha bajo condiciones sumamente peligrosas para rescatar a miles de soldados atrapados en las playas de Dunkerque. Ninguna barca era lo suficientemente grande para resolver la crisis completamente sola, pero juntas lograron finalmente lo que a todos les parecía imposible.
Dios rara vez usa un solo instrumento grande para resolver una crisis igualmente grande; con mucha frecuencia usa muchas manos pequeñas dispuestas a actuar juntas. El Señor Jesús multiplicó cinco panes y dos peces, mostrando que la disposición sencilla, entregada por completo a Dios, puede sostener a multitudes enteras.
Tal vez sientes que tu aporte es demasiado pequeño frente a la magnitud del problema que tienes justo delante. Dios no necesita grandeza para actuar; necesita disposición genuina y constante. Tu barca pequeña también puede formar parte esencial del rescate completo. Por eso, ninguna aportación es demasiado pequeña para Dios.
La Biblia dice en Gálatas 6:2: “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo”. (RV1960).