Provisión en cada tramo

El Qhapaq Ñan, el gran sistema vial andino, recorría más de 30 000 kilómetros entre desiertos, valles, selvas y cumbres de más de 6 000 metros de altura. Construido a lo largo de siglos por los pueblos andinos y extendido por los incas en el siglo XV, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2014, en una postulación conjunta de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú. A lo largo de la ruta se levantaban tambos, estaciones de hospedaje y almacenamiento donde el caminante encontraba descanso, alimento y abrigo para continuar.

Aquellos tambos ilustran una verdad del camino de la fe. Dios no promete una ruta sin cansancio, pero sí provisión para cada tramo. Israel recibió maná cada mañana durante su peregrinaje, y el apóstol Pablo, desde la prisión, escribió que Dios supliría todo lo que nos falta. El Señor Jesús, por Su parte, nos enseñó a pedir el pan de cada día, no el de todo el año.

Mira hacia atrás y reconoce los tambos que Dios ha puesto en tu camino, como una palabra oportuna, un amigo fiel o una puerta que se abrió a tiempo. El mismo Dios que te sostuvo hasta aquí proveerá para el tramo que tienes por delante. Dios ya preparó provisión para el próximo tramo.

La Biblia dice en Filipenses 4:19: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. (RV1960).

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