Pedir ayuda en el camino

La noche del 13 de abril de 1970, la nave Apolo 13 viajaba rumbo a la Luna cuando un tanque de oxígeno explotó en el módulo de servicio. Segundos después, el astronauta Jack Swigert llamó al centro de control con una frase que se volvió célebre, “Houston, hemos tenido un problema”. Los equipos en la Tierra trabajaron sin descanso para traerlos de vuelta. Entre otras soluciones, diseñaron un adaptador para limpiar el aire, y los astronautas lo armaron con cartón, bolsas de plástico y cinta adhesiva. El 17 de abril, los tres astronautas amerizaron sanos y salvos en el océano Pacífico.

Aquella llamada sincera puso en marcha el rescate. Muchos creyentes, en cambio, cargan sus crisis en silencio, por vergüenza o por orgullo. El salmista proclamó que Dios es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, y el Señor Jesús invitó a los trabajados y cargados a venir a Él.

¿Qué problema enfrentas a solas? Díselo a Dios con sinceridad y busca a un hermano maduro o a tu pastor. Pedir ayuda no es debilidad; es el primer paso para volver a casa.

Pedir ayuda a tiempo puede salvar el viaje.

La Biblia dice en Salmos 46:1: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. (RV1960).

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