El playero rojizo es un ave pequeña que puede volar hasta quince mil kilómetros en cada dirección, desde el extremo sur de Sudamérica hasta el Ártico. En mayo hace una escala decisiva en la bahía de Delaware, en la costa este de Estados Unidos, justo cuando los cangrejos herradura desovan en sus playas, el mayor lugar de desove de esa especie en el mundo. Según el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, en esa escala debe duplicar su peso para enfrentar el último tramo. De ese descanso depende el resto de su travesía.
Descansar no es abandonar el camino; muchas veces es lo que permite terminarlo. David describió a Dios como el Pastor que lo hacía descansar en lugares de delicados pastos y junto a aguas de reposo. El Señor Jesús, al ver cansados a Sus discípulos, los invitó a apartarse a un lugar tranquilo para descansar un poco.
Si llevas mucho tiempo sin detenerte, haz una pausa. Busca a Dios en quietud, ora, lee Su Palabra y deja que Él renueve tus fuerzas antes del siguiente tramo.
Una pausa con Dios puede salvar el viaje.
La Biblia dice en Salmos 23:2: “En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará”. (RV1960).