Luces que desvían

Cuando las tortugas marinas salen del cascarón en las playas de Florida, buscan el mar guiándose por la luz. En una playa oscura, el horizonte más brillante es el del océano, y hacia allí se dirigen. Según una organización de Florida dedicada a proteger a las tortugas marinas, las luces artificiales de casas, calles y comercios las confunden. Muchas caminan tierra adentro o se quedan dando vueltas en la arena hasta agotar las fuerzas que necesitaban para sobrevivir. Una luz equivocada las aleja de su destino.

El corazón humano también se deja atraer por luces que prometen mucho y desvían del camino, como el éxito sin Dios, el placer sin límites o la aprobación de los demás. El Señor Jesús declaró que Él es la luz del mundo, y que quien le sigue no andará en tinieblas.

Pregúntate hoy qué luces están captando tu atención. Apaga las que te alejan de Dios y vuelve la mirada hacia Cristo, que siempre conduce a la vida.

No toda luz lleva a casa; solo Cristo es la luz verdadera.

La Biblia dice en Juan 8:12: “Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. (RV1960).

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