En 1846, un grupo de ochenta y siete hombres, mujeres y niños, conocido como la caravana Donner, viajaba en carretas hacia California. En el camino decidió seguir un atajo que, según su promotor, les ahorraría tiempo. La ruta resultó más lenta y difícil de lo prometido, y les consumió provisiones y animales. En octubre, al llegar a la sierra Nevada, los sorprendió la primera gran nevada del invierno, y quedaron atrapados durante cuatro meses. Según el Servicio de Parques Nacionales, cuarenta de ellos murieron.
Los atajos espirituales suelen tener la misma apariencia. Prometen llegar más rápido a la meta sin pasar por la obediencia, la paciencia o el proceso. El libro de Proverbios advierte que hay caminos que al hombre le parecen derechos, pero su final es camino de muerte. El Señor Jesús habló de una puerta estrecha y un camino angosto que llevan a la vida.
Antes de tomar una decisión que parece ahorrarte tiempo, preséntala a Dios en oración y escucha Su consejo. Lo que parece un rodeo puede ser el camino que te protege.
El camino de Dios nunca es un atajo, pero siempre llega.
La Biblia dice en Proverbios 14:12: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte”. (RV1960).