Cada año, los gansos de cabeza listada viajan entre la India y las altas mesetas de Asia central, y en su ruta se levanta la cordillera más alta del mundo, el Himalaya. Un estudio internacional publicado en 2011, que siguió a estas aves con transmisores satelitales, descubrió que no rodean las montañas. Suben entre cuatro mil y seis mil metros en siete u ocho horas, a veces de noche y sin depender del viento, y cruzan los pasos del Himalaya en un solo día.
Hay montañas en la vida que no se pueden rodear, como una pérdida, una enfermedad o una decisión difícil. Dios no siempre nos evita el valle o la montaña, pero promete acompañarnos al atravesarlos. Por medio del profeta Isaías, aseguró a Su pueblo que estaría con ellos al pasar por las aguas y por el fuego. El Señor Jesús no rodeó la cruz; la atravesó por amor y venció.
Si hoy tienes delante una montaña que no puedes evitar, no camines solo. Dios te dará las fuerzas para subirla y cruzarla.
Con Dios, lo que no se puede rodear se puede atravesar.
La Biblia dice en Isaías 43:2: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti”. (RV1960).