Atravesando Dificultades

¿Atraviesas dificultades en este momento? Tal vez estás experimentando una prueba tan intensa que te preguntas si será posible sobrevivir. Cualquiera que sea la fuente de nuestra adversidad, el apóstol Pedro nos ofrece una perspectiva clara para ayudarnos a recuperar la esperanza y el gozo. Nos recuerda que Dios nos ha reservado una herencia en el cielo, que es imperecedera, pura y eterna (1 Pedro 1:3-5). Si hemos puesto nuestras esperanzas en esta vida, las pruebas seguirán llevándonos a la desesperanza. En segundo lugar, Dios tiene el control de nuestras pruebas. Nada nos llega por azar. Nuestro Padre amoroso se asegura de que nuestras tribulaciones logren su propósito especial para cada uno de Sus hijos. Él es soberano sobre toda adversidad, incluida su duración, que es “por un poco de tiempo” en comparación con la eternidad (1 Pedro 1:6).


Por otro lado, Dios usa las pruebas para fortalecer nuestra fe. Pasar por el sufrimiento y permanecer fiel a Cristo es un testimonio para los demás de nuestra salvación. Finalmente, cada prueba hace más fuerte nuestra fe. La Biblia dice en 1 Pedro 1:7 , “7 Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica. Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro, aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro. Entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra en el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo” (NTV).

Cambia De Veras

¿Será que de veras si ha cambiado? Esa es la pregunta que nos hacemos cuando llegan noticias de alguien que dice haber tenido un cambio. Sin embargo, el cambiar quiénes somos y cómo vivimos es todo un desafío. El cambio requiere de tomar decisiones. No es suficiente con soñar y desear el cambio. El cambio es intencional. Preguntas como: ¿Voy a ser mejor dentro de un año? ¿Voy a madurar, voy a ser más fuerte o tener un mejor ritmo de vida saludable? ¿Voy a tener menos deudas? ¿Voy a parecerme más a lo que Dios quiere que sea?

Esto solo sucederá si decides cambiar. No sucederá accidentalmente. Requiere de una decisión. Muchas veces estás esperando a que Dios te cambie, pero Dios te está esperando a ti. Él está esperando que le digas: “Sí, Señor, estoy dispuesto a hacer estos cambios”. No hay crecimiento sin cambio, no hay cambio sin pérdida y no hay pérdida sin dolor. 

Es como un trapecista quien se tiene que balancear en una barra y luego se extiende para agarrarse de la otra. En algún momento tiene que soltar una barra y agarrar la otra. Quizá estás atrapado en el medio y te estás cayendo. Tienes que extenderte y abandonar la otra barra de las cosas antiguas. La Biblia dice en Efesios 4:22, “Desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño” (NTV).

Aunque No Lo Creas

¿Te has presentado con situaciones que no puedes creer? Es más, muchos conocemos la expresión que dice: “Aunque no lo creas”. Esto transmite la idea de que aunque algunas cosas parecen ser increíbles, estas pueden llegar a ser toda una realidad. Por ejemplo, aunque no lo creas, no hay nadie como tú. Aunque no lo creas, eres diseño único y eres amado con un amor incondicional, inquebrantable e inmensurable. Aunque no lo creas, eres un ganador desde el día de tu concepción. Aunque no lo creas, no eres producto de un accidente, eres alguien especial porque tienes un propósito específico que nadie puede completar por ti.


Aunque no lo creas, eres alguien importante ante los ojos de Dios. Tanta fue la importancia que te dio que decidió enviar a Su único Hijo para poder tener una relación contigo. Aunque no lo creas, el Hijo de Dios murió en tu lugar pagando una condena que tú merecías, pero también resucitó. Al hacer esto, te dio la posibilidad de llegar a tener una vida eterna, y aunque no lo creas, a través de Él puedes entrar al cielo.


Aunque no lo creas, el Creador de universo te amó y te ama tanto que tiene los mejores intereses para ti hoy y el día de mañana. Aunque no lo creas, Él desea perdonarte, darte una oportunidad y tener una relación personal contigo. ¿Deseas conocerle? La Biblia dice en 1 Juan 5:20a, “20 Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento, para que podamos conocer al Dios verdadero” (NTV).

Una Buena Sacudida

¿Has experimentado una sacudida? Bien sea en un barco, un terremoto, un accidente automovilístico, etc. En fin, son esos momentos que no esperas, pero la sacudida llega inesperadamente y sorpresivamente. Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida. Si queremos que todo siga como está, sería necesario el cambio, porque aunque pensemos que no hay cambios, todo en este mundo es cambiante. 

¿Qué decir de los momentos donde tenemos una sacudida física o emocional? Es decir, una enfermedad inesperada o una situación emocional no deseada. Son esos momentos donde parece que todo se encuentra estable y de repente se sacude todo de una manera impresionante. Muchas veces esas sacudidas producen grietas, escombros y parece que todo se ha derribado o terminado. Sin embargo, no es el fin del mundo, puede ser el comienzo de uno nuevo. 

Muchas veces una buena sacudida es necesaria para recordarnos que estamos vivos, que no tenemos control de todo y que de vez en cuando una estremecida es necesaria para despertarnos, animarnos y desafiarnos. Como dijo Steve Jobs: “Cada día me miro en el espejo y me pregunto: Si fue hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Si la respuesta es no, sé que necesito cambiar algo”. La Biblia dice en Ezequiel 36:26, “26 Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo” (NTV).

Como Las Olas Del Mar

El observar las olas del mar es algo hermoso. El sentarse en la orilla de la playa y contemplar el maravilloso océano es una muestra de la grandeza de un gran diseñador de todo lo que vemos. Existen olas impetuosas que parecen llevar mucha agua y otras que son más pequeñas y con poca fuerza.

Las olas se suscitan sobre un mar en calma a raíz del soplo de una ligera brisa. De inmediato, aparecen irregularidades sobre la superficie del agua como en forma de diamante. Si el viento cesa, las olas capilares se deshacen por la tensión superficial del agua marina. Pero si el viento persiste, encuentra un asidero en estas ondas y las hace crecer. Hay olas que pueden llegar a medir más de 30 metros, mientras otras solo son de pocos metros y se tornan insignificantes. Los surfeadores profesionales son entrenados para que reconozcan el momento preciso donde vendrá el viento y producirá las olas para ellos surfear arriba de ellas.

¿Podemos hacer lo mismo nosotros? ¿Podemos identificar los grandes vientos que producirán las inmensas olas de problemas en nuestra vida para que cuando vengan podamos surfear arriba de ellas? Es inevitable que los vientos vengan. La cuestión es si estaremos por arriba o por debajo de las olas. Esto marcará la diferencia cuando nos enfrentemos a ellas. La Biblia dice en el Salmo 65:7, “Calmaste los océanos enfurecidos, con sus impetuosas olas, y silenciaste los gritos de las naciones”, (NTV).

Muestras De Afecto

Una palabra, un gesto, un abrazo, una caricia y una expresión de cariño son necesarias para cada ser humano. Universidades prestigiosas a nivel mundial han conducido estudios sobre la importancia de “las muestra de afecto” para todos los seres humanos. Se ha concluido que las personas que comparten y reciben muestras de cariño gozan de una mejor salud integral.

Así que las muestras de afecto son necesarias para todo ser humano. Desde aquel que dice ser reservado y no querer muestras de cariño, hasta el que constantemente las muestra, todos, sin excepción alguna necesitamos de “muestras de afecto”. Entonces, ¿cómo muestras tu afecto? ¿Cómo puedes cultivar más las expresiones de cariño? Jesús fue un hombre emotivo. Él se rió, lloró, gozó y compartió con aquellos a los cuales amaba. Él también abrazó a los niños, tocó a los leprosos, sanó a los enfermos y dio vista a los ciegos. Estas eran expresiones de cariño aún más allá de lo que la cultura apreciaba. Y tú, ¿cómo muestras tu afecto? Nunca es tarde para comenzar. La Biblia dice, “Jesús extendió la mano y lo tocó. Sí quiero, dijo :¡Queda sano! Al instante, la lepra desapareció”, (Mateo 8:3, NTV).

Con Lágrimas

¿Cuántas lágrimas no has derramado en tu vida? Muchas de ellas son provocadas por el dolor, la angustia, el duelo, la desesperación, la amargura, las pérdidas, la frustración y la rabia. También, algunas veces lloramos de gozo, paz, tranquilidad, reposo y por suma felicidad. Como dice una frase: “Las lágrimas no se deben guardar porque sino oxidan la vida”. Las lágrimas muestran nuestros más profundos y sinceros sentimientos. Ellas pueden ser como el rocío en la mañana. También pueden ser como la lluvia en sequedad. Ellas pueden ser manantial de vida mostrando que estamos vivos. También muestran lo débiles y lo fuertes que podemos ser.

Muchas veces las lágrimas son prueba de nuestra lucha como soldados en la batalla de la fe, como atletas en la carrera de la vida cristiana y como labradores en los terrenos por los cuales tenemos que sembrar. Las lágrimas son las palabras del corazón. Aunque la vida a veces es dura, esta misma trae hermosos momentos. Las lágrimas suelen ensuciarnos el rostro, pero en repetidas ocasiones, terminan por limpiar nuestro corazón.

En conclusión, aprende de todas y cada una de las lágrimas que derrames en tu vida porque detrás de cada una de ellas, hay una grata lección. La Biblia dice en el Salmo 126:6, “Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría” (NTV).

Dios No Se Desespera

Un día recibí temprano en la mañana la siguiente frase de la cual tomé nota: “Dios no se desespera, Él hace las cosas con calma. El necio se desespera, el sabio mantiene la calma”. Me quedé pensando en cuántas veces actuamos como necios al desesperarnos y no hacer las cosas con calma. Debemos recordar como dice otra frase: “Un hombre en calma es como un árbol que da sombra. Las personas que necesitan refugio se acercan a él”.

Nada sacamos con desesperarnos. Bueno, sí hay algo que suele suceder y es que nos enfermaremos fácilmente. La desesperación es todo lo opuesto a esperar. En su forma más simple, la desesperación es una muestra de que tenemos problemas con saber esperar. ¿Se te dificulta esperar? Creo que en la sociedad en la que vivimos a muchos de nosotros nos cuesta esperar. No queremos esperar en la fila del banco, de un puente, en una oficina del doctor y en muchas situaciones de la vida diaria. Sin embargo, el sabe esperar es de suma importancia.

Como dicen por ahí, en la espera tenemos tres opciones: “Dejar que nos marque, dejar que nos destruya o dejar que nos fortalezca”. Y tú ¿actúas como sabio o como necio en tu espera? La Biblia dice en Isaías 30:18, “Así que el Señor esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. Pues el Señor es un Dios fiel. Benditos son los que esperan su ayuda” (NTV).

Tú Y Yo

“Menos de mí y más de ti”. Este debe ser el emblema de todas nuestras relaciones, empezando por nuestra relación con Dios. Sin embargo, hacemos todo lo contrario. Con nuestras acciones decimos: “Más de mi y menos de ti”. El egoísmo destruye las relaciones. Es la causa número uno de conflictos, discusiones, divorcios e incluso de las guerras. Es muy fácil que el egoísmo se deslice dentro de nuestras relaciones. Por ejemplo, cuando comienzas una relación, trabajas muy duro para no ser egoísta. Pero a medida que pasa el tiempo, el egoísmo comienza a aparecer. Tendemos a poner más empeño en iniciar y construir relaciones que en mantenerlas.

Si el egoísmo destruye las relaciones, entonces la falta de egoísmo, o un sano desinterés, es lo que las hace crecer. ¿Qué significa ese tipo de desinterés? Significa menos de “mi” y más de “la otra persona”. Ese desinterés saca lo mejor de los demás. Construye confianza en las relaciones. De hecho, si comienzas a actuar desinteresadamente en una relación, esto obliga a la otra persona a cambiar, porque tú ya no eres el mismo. Se relacionarán contigo de manera diferente.

En realidad lo he visto muchas veces: “Algunas de las personas más desagradables de las que nadie quiere estar cerca, se transforman cuando alguien es amable y desinteresado hacia ellas, cuando reciben lo que necesitan y no lo que merecen”. La Biblia dice en Filipenses 2:4, “No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás” (NTV).

Corazón Y Cabeza

Cuando escuché la siguiente frase, me llamó la atención: “Si quieres éxito, piensa con la cabeza y siente con el corazón. Si quieres fracasar, piensa con el corazón y siente con la cabeza”. Lastimosamente la mayoría de nosotros cometemos errores porque hemos pensado con el corazón e ignorado nuestra cabeza. Dios nos ha dado un intelecto para razonar, procesar, analizar y para luego actuar. Sin embargo, como seres emocionales, nos dejamos llevar por nuestros sentimientos y emociones. 

Entonces ¿qué podemos hacer? Podemos aplicar lo que los abuelos siempre recomiendan: “Piensa, analiza, evalúa y luego actúa”. Parece simple de seguir, pero es difícil de aplicar. Dios nos ha dado una cabeza para conocer, nos ha dado un corazón para sentir y unas manos para actuar. Usémoslos de la mejor manera posible. Como dicen por ahí: “Antes de actuar, hablar y escribir, hay que pensar”. En otras palabras, piensa muy detenidamente lo que debes decir o hacer. De no ser así, cometerás muchos errores y te meterás en muchos problemas. 

He aquí otro consejo: “La mayoría de nuestros problemas son por decir sí demasiado rápido y no demasiado tarde”. Recuerda: “Piensa con la cabeza y siente con el corazón”. La Biblia dice en Jeremías 17:9, “»El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es?” (NTV).