Multiples Desafíos

Parece ser que la vida no deja de sorprendernos con múltiples desafíos. Cuando piensas que ya no tienes ningún problema que resolver, se presenta otro más. Es decir, otra oportunidad más para aprender y para crecer en el caminar diario. Como alguien una vez dijo: “Los hábitos de una mente vigorosa se forman al enfrentar las dificultades”. En otras palabras, no es en la calma o en el reposo constante o pacífico donde se forja el mejor carácter, los desafíos son necesarios. 

Los múltiples desafíos son los maestros que un buen alumno nunca menospreciaría. Una de las claves para vivir plenamente es aprender a aceptar los desafíos. Una vez que alguien deja de hacer esto esta muerto. Hay dos posturas comunes ante los desafíos: Una es quejarse y murmurar de la calamidad que se está enfrentando y la otra es levantarse firmemente para enfrentarlos con valentía, humildad aprendiendo con tenacidad para poder resistir. Y tú, ¿cuál postura adoptas ante tus múltiples desafíos? Recuerda que esta vida esta llena de desafíos, pero como los enfrentas marcará la diferencia.   
La Biblia dice en el Salmo 34:19,Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová” (RV1960)   

Generosidad

¿Qué hace a una persona generosa? ¿A quién consideras como una persona generosa? ¿Consideras generosos a aquellos que han compartido algo contigo? ¿Consideras generosos a aquellos(as) que te han dado algo directamente a ti? ¿Consideras que una persona generosa es aquella que es desinteresada y comparte su vida y recursos con otras personas? En un sentido general, ¿qué es la generosidad?

De acuerdo con el diccionario, la generosidad esta definida como: “cualidad de generoso, dadivoso, franco o liberal. Aquel que obra con magnanimidad y nobleza de ánimo. Aquel que es abundante y amplio” (RAE). Si esa es la única descripción, no muchos podríamos ser catalogados bajo dicha categoría. La tendencia humana no es el compartir, sino el apropiarse, reservarse y cohibirse de vivir la vida abiertamente compartiendo con los demás.     
Al conocer a Cristo, tenemos una nueva vida y esencia espiritual. Dicha esencia, nos ha hecho participes de una nueva familia espiritual donde nuestro Padre es totalmente generoso y bondadoso. La pregunta que surge es: ¿Cómo podemos ser generosos? He aquí unas pocas pautas: desarrollando una actitud de contentamiento, reconociendo que hemos sido bendecidos para bendecir y practicando la generosidad al compartir nuestros talentos, nuestros recursos y nuestro tiempo.  La Biblia dice en Efesios 4:32a, “Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros” (NTV) 

Salir de la comodidad

Qué feo se siente cuando nos sacan de nuestra zona de comodidad. Quizá estábamos acostumbrados a lo mismo de siempre, con las mismas personas o en el mismo entorno y en la misma situación por un largo periodo de tiempo hasta que un cambio nos forzó a salir de dicho estado incomodando todo alrededor nuestro. ¿Has estado en esta situación?

El salir de la comodidad no es nada placentero. Aunque la comodidad no sea lo mejor para nosotros, nos cuesta salir de ella. ¿Qué podemos hacer? Primero, saber que detrás de una incomodidad puede haber una lección de renuncia hacia nosotros mismos. También, detrás de una aparente incomodidad puede haber una gran oportunidad. Además, las incomodidades siempre conllevan en sí una lección de aprendizaje bien sea para bien o para mal. Por último, el salir de nuestra zona de comodidad nos permitirá servir, explorar y ser de bendición a los demás. 
De modo que cuando algo o alguien te saque de tu zona de comodidad, pregúntate: ¿qué puedo aprender de esto y cómo puedo usar esta situación para servir y mejorar cada vez más? Dios es experto en hacer de nuestras incomodidades gratas oportunidades.  La Biblia dice en Efesios 5:16,16 Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos” (NTV)   

Opciones

Vivimos envueltos en un mundo de muchas opciones. Desde que nos levantamos hasta al acostarnos, nos enfrentamos a una múltiple gama de opciones las cuales nos conllevan a decisiones pequeñas y grandes. Por ejemplo, ¿qué ropa nos pondremos? ¿Qué desayunaremos? ¿Qué jugo nos tomaremos? ¿Qué llevaremos al salir de casa? ¿Qué ruta tomaremos bien sea manejando o en el bus? ¿Qué actividades desarrollaremos? En fin, son muchas las opciones que tenemos en un día. 

Al transcurrir el día, tomamos decisiones emocionales, relacionales, laborales, sociales y hasta espirituales. Sin embargo, con tantas opciones, muchas veces caemos en dos extremos: “por un lado no hacer nada por la confusión de no haber decidido bien o el tratar de tomar muchas opciones para ver a qué, quién o cuál de estas opciones será la mejor”. 
Si queremos decidir bien, debemos seguir tres pasos: “consultar a Dios primero para que nos de Su sabiduría, tomar un buen consejo y enfocarnos en una decisión a la vez”. De modo que en medio de todas la opciones, decide buscar a Dios, esa debe ser una decisión primordial en tu vida. La Biblia dice en Job 12:13,Pero la verdadera sabiduría y el poder se encuentran en Dios; el consejo y el entendimiento le pertenecen” (NTV)

Amante de la Vida

Me levanté un día escribiendo esta frase: “Si uno le hace caso a las pequeñeces de la vida y ama los más mínimos momentos, la vida nos termina amando a nosotros”. Lo escribí después de ver a un niño incapacitado tratando de comerse un helado, quien con mucha dificultad pudo poner la cuchara en su boca, degustar el sabor del helado y después decir: ¡Qué delicioso! 

Aquello que parece simple para muchos de nosotros y que a veces lo tomamos a la ligera, no es el caso de otros donde lo simple es casi imposible. Lo que hacemos a diario con nuestro cuerpo como movernos, hablar, caminar, escuchar y demás, puede ser un milagro anhelado para muchos y una oración ferviente de todo corazón. En este contexto, todos somos un milagro andante. Todos tenemos mucho por lo cual estar agradecidos y mucho por lo cual amar la vida.

Deja de centrarte en lo que no tienes en la vida y ama lo que ya tienes. Valora los más mínimos momentos y disfruta de los milagros del día a día, no sea que la vida te los haga valorar de maneras inesperadas. ¡Ama la vida y lo que ella trae, pero sobre todo ama a Dios quien es el sustentador de la vida.   La Biblia dice en Proverbios 21:21,El que busca la justicia y el amor inagotable encontrará vida, justicia y honor” (NTV)

Comenzar de Nuevo

Un nuevo mes comienza el día de hoy, un nuevo año comienza para mí en este día de mis cumpleaños. Muchos no pueden creer que el primer mes del año ya ha pasado, pero aún hay tiempo para emprender lo que no se ha emprendido. Para algunos, todas las resoluciones que hicieron el primer día del año ya pasaron a un segundo plano, sin dar continuidad a muchas de ellas. Sin embargo, un nuevo comienzo no significa que empecemos de nuevo intentándolo sólo una vez. Significa el retomar y comenzar cuantas veces sea necesario. 


Como creyentes tenemos la oportunidad de volvernos más apegados a las cosas de Dios, es decir, a los grandiosos regalos que Él nos ha dado para que podamos vivir una vida en plenitud. En este mes podemos considerar lo siguiente: Estar atentos a las oportunidades, ya que muchas de ellas no regresarán. En segundo lugar, debemos pensar de acuerdo con la Palabra de Dios. También, debemos cultivar una vida de oración que es nuestro aliento de vida espiritual. Por otro lado, no se nos debe pasar el aprender a vivir en obediencia, la cual es una práctica y rutina diaria. Por último, recordemos esperar en el tiempo de Dios. Su voluntad es siempre perfecta. La Biblia dice en Job 8:7, “Aunque comenzaste con poco, terminarás con mucho” (NTV)

Terminando

Muchas cosas comienzan, pero otras no terminan. Algunas cosas comienzan muy bien, pero no terminan nada bien. En ocasiones, se comienza con muchas ganas, pero se termina sin ganas. Frecuentemente quedan cosas inconclusas, porque no todo lo que se comienza, se termina. Piensa en las cosas que has comenzado, en las que no has continuado y en las que no has podido terminar. Constantemente las cosas no se terminan por falta de perseverancia y de determinación.

Piensa en las cosas que no has terminado y en porqué no lo has hecho. Como dice una frase común: “Hay dos cosas que nos roban la tranquilidad: el trabajo sin terminar y el trabajo que no ha comenzado todavía”. De modo que debemos trabajar en terminar lo inconcluso para que no nos robe la paz. Mucho del estrés que se tiene hoy en día proviene de no terminar lo que se ha empezado. Martín Lutero bien lo dijo: “Nuestras vidas empiezan a terminar el día que guardamos silencio sobre las cosas que importan”.

De modo que termina lo que verdaderamente te importa, completa lo que te has propuesto, adapta lo que tengas que adaptar en el camino y espera en lo que Dios pueda hacer a través de ti. La Biblia dice en Job 8:7, “Aunque comenzaste con poco, terminarás con mucho” (NTV).

Final

Por ahí dicen que: “Quien compite con los demás es ganador, pero quien compite consigo mismo es poderoso”. Al final de la carrera, ¿qué importa más: llegar primero o solo llegar? Algunos celebran con solo llegar y otros solo con ganar. La vida es una carrera maratónica con altibajos. Lo más importante es saber que estamos corriendo y queramos o no, estamos avanzando hacia la meta. Las preguntas que surgen son: ¿cómo la estamos corriendo? ¿estamos mirando constantemente hacia atrás o nos estamos enfocando hacia delante? ¿estamos llevando algún peso innecesario o estamos corriendo libremente y de la mejor manera posible?

En esta carrera de la vida, aquel que no es suficientemente valiente como para tomar riesgos, no logrará nada. Todo aquel que ha corrido físicamente sabe que su valor más importante es eliminar las tensiones y permitir liberarse de cualquier otra cosa preocupante que pueda traer el día. Entonces, ¿por qué no corremos de esa manera, dejando atrás el pasado y las preocupaciones? El no mirar atrás es característica sobresaliente del corredor exitoso. Como dijo T. S Eliot: “Solo aquellos que se arriesgan a ir demasiado lejos, pueden descubrir lo lejos que pueden llegar”.

La Biblia dice en 1 Corintios 9: 25-26, “Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno. Por eso yo corro cada paso con propósito. No solo doy golpes al aire”, (NTV).

El Dolor

“El dolor no es una herramienta de destrucción, es una herramienta de construcción”. El dolor cumple lo que promete ya que todo hombre se parece a su dolor. En otras palabras, si dejamos que el dolor nos dicte cómo vivimos nuestras vidas, entonces viviremos fracasados, frustrados y desanimados. El dolor siempre busca la causa de las cosas, mientras que las convicciones y principios se encargan de proveernos recursos para no volver nuestra mirada atrás.

¿Cómo manejas tus dolores? ¿Dejas que estos te destruyan o te construyan? Dios usa el dolor para construirnos, para darnos perspectiva, para fortalecernos, para enseñarnos, para corregirnos, para instruirnos y para hacernos dependientes en Él en nuestro caminar de la fe. El dolor nos recuerda que somos humanos, que somos imperfectos, que no podemos solos y que constantemente necesitamos ser sanados, sustentados y animados.

¡Entrégale tus dolores a Jesús! Él transforma tu dolor que parece ser destrucción, en una herramienta de construcción.

La Biblia dice en Salmos 34:17-18, “El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los rescata de todas sus dificultades.18 El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado”, (NIV).

Agárrale El Ritmo

Cuando era niño mis padres me llevaron al Conservatorio Musical en mi ciudad natal, Ibagué -Colombia. Allí incursioné en el mundo de la música desde muy temprana edad. Solo al entrar, escuchaba el sonido de los múltiples instrumentos que solían tocar los estudiantes en los pasillos y literalmente donde se pudieran acomodar. Unas veces sonaba una melodía muy acogedora, pero en otras ocasiones, parecía ser un estruendoso ruido.

Recuerdo en particular un día cuando un profesor frustrado le gritaba a su estudiante: “Agárrale el ritmo”. Sus expresiones de frustración eran evidentes. Parecía que este muchacho no podía agarrarle el ritmo a la pieza musical que estaba practicando. Yo me puse a pensar: “Si no logra agarrar el ritmo ahora, creo que será difícil que sea un buen músico porque parte de la esencia musical es poder agarrar el ritmo”. Pero ¿qué nos pasa cuando no le agarramos el ritmo a la vida? ¿Hay alguien que nos grite en voz alta que lo agarremos o solemos ignorarlo?

Desafortunadamente cuando no le agarramos el ritmo a la vida seguimos como si lo tuviéramos. Entonces, detente a pensar si todo lo que haces tiene sentido, si es relevante, si va de acuerdo a tu propósito y si va en línea con tus convicciones. ¡Agarra el ritmo! No te quedes atrás.

La Biblia dice en 1 Juan 2:17, “El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”, (NVI).