Disfrutando

Disfrutar algo a veces se convierte en un desafío para algunas personas. Algunos no disfrutan el hoy porque quieren vivir en el ayer. Otros optan por no disfrutar el presente por vivir en un futuro incierto. Algunos expertos explican que la gente no disfruta el presente por las siguientes razones: falta de contentamiento con lo que actualmente tienen, carencias de provisión financiera, falta de apoyo emocional y psicológico, problemas familiares, rupturas laborales, la soledad, la depresión, el estrés y la ansiedad. Aunque la lista es mucho más larga, estas son las razones más prominentes que le roban al ser humano de poder disfrutar su realidad.

¿Disfrutas tu realidad? Evalúa si alguna de estas razones te esta robando el gozo de disfrutar lo que Dios te ha dado. Quizá no disfrutas lo que tienes por querer lo que no tienes. Aprende a desarrollar un espíritu de contentamiento y agradecimiento. Esta demostrado que los que practican la gratitud y el contentamiento están mucho más cerca de experimentar la plenitud en sus vidas.

Entonces, disfruta de las bendiciones que Dios te ha dado y recibe con gozo aquellas que aún han de venir.
La Biblia dice en Romanos 12:12, “Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración” (NVI).

Apégate A Dios

Piensa en tres cosas que sean siempre dependientes y que nunca cambien. Puede que tu lista incluya cosas como el amanecer y el atardecer, la ley de la gravedad, el universo o los puntos cardinales. Probablemente tu lista sea totalmente diferente. Sin embargo, al transcurrir nuestra vida entendemos que necesitamos algo sólido que nos sostenga, un compás que guíe nuestro camino y que nos mantenga en la brecha. El problema es que la mayor parte de las cosas que escogemos no nos pueden proveer la guía o la estabilidad que necesitamos o anhelamos. Déjame hacerte una pregunta, ¿tu lista incluye a Dios?

Moisés le declaró al pueblo de Israel la necesidad de apegarse a Dios, el único que nunca cambia. Después de la muerte de Moisés, Dios le prometió a Josué que siempre estaría con él, que no lo dejaría ni lo desampararía. Jesús compartió el mismo mensaje con Sus discípulos cuando les dijo: “No los abandonaré como a huérfanos; vendré a ustedes” (Juan 14:18–NTV).

Dios nunca te dejará. Nada te podrá separar del amor de Cristo. Estas dos verdades incambiables y veraces te ayudarán a mantenerte firme y en la brecha de tu vida. Así que, apégate a Dios, Él siempre se apega a ti. La Biblia dice en Deuteronomio 13:4, “Sirve únicamente al Señor tu Dios y teme solamente a él. Obedece sus mandatos, escucha su voz y aférrate a él” (NTV).

Reclamos

Los reclamos son comunes en nuestra vida. Reclamamos lo que es justo y hasta lo injusto. Reclamamos con razón o sin razón. Proferimos reclamos como también recibimos reclamamos de otros. En cuanto a eso, recuerdo haber leído una frase que dice: “Dios me creó. Así que cualquier queja o reclamo hablen con él”. Me hizo reír, pero no está del todo descabellada dicha expresión. Dios nos ha creado. Él nos ha hecho así como somos y no hay nada malo con eso. Al contrario, nos ha hecho únicos e irrepetibles.

Muchas veces le reclamamos a Él por habernos hecho como nos hizo. Los bajos de estatura desean ser altos, algunos que son altos, a veces desean tener una estatura promedio. Unos batallan con el color de su piel, otros con los rasgos peculiares de sus rostros. Algunos no les gustan sus ojos, nariz, sonrisa, etc. Otros, tienen problemas con aceptar su personalidad. En fin, le reclamamos a Dios cosas que no tienen mucho sentido. 

¿Qué tal si le reclamamos Sus promesas? ¿Qué tal si nos apropiamos de Sus promesas y vivimos en fe bajo ellas? Esta clase de reclamo será mucho más productivo para nuestra vida.   La Biblia dice en Hebreos 10:23, 23 Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa” (NTV).

La Paciencia

“La paciencia no es algo fácil de lograr, sino algo que sólo se logra al saber esperar”. La paciencia no es esperar pasivamente para que todo se termine. No es sobrevivir semana tras semana, mes tras mes y año tras año. No es esperar que una persona se vaya, que una oportunidad se presente, que nos cambiemos de lugar, de una posición o de una situación. La paciencia no es un objetivo al cual tenemos que llegar, ni una meta que debemos conquistar. Es todo lo contrario. La paciencia es una esperanza activa, proactiva y muchas veces dolorosa, dependiente y expectante. En otras palabras, el esperar produce paciencia. 

Yo defino la paciencia de una manera simple. “La paciencia es la ciencia de tener paz”. Es saber concebir, mantener y compartir la paz personal en cada circunstancia de nuestra vida. La paciencia va conectada con la espera. No se lleva a cabo de la noche a la mañana como pasa con los agricultores. Ellos esperan con paciencia las lluvias tempranas y tardías. Ellos esperan con ansias a que maduren los preciosos cultivos.
En el caminar de la fe, la paciencia es esperar para que Dios produzca el fruto reconociendo que hay algo más grande que está por venir. No es una marca de tiempo, ni es una carrera de velocidad, sino una carrera de resistencia. Es una maratónica de vida. El Señor es nuestra ayuda y nos hace pacientes. La Biblia dice en Proverbios 14:29, El que es paciente muestra gran discernimiento; el que es agresivo muestra mucha insensatez” (NIV).

Sí Se Puede

“Sí se puede, sí se puede, sí se puede. Son las porras que escuchamos en los estadios, en las peleas, en las competencias, en muchos certámenes y demás”. La expresión “sí se puede” es una expresión de ánimo en medio de cualquier lucha. “Sí se puede” encapsula el apoyo, las ganas, el emprendimiento, la confianza, el desafío y el aliento. 

Sabías que Dios es el primero que dijo: “Sí se puede”. Desde el día de la creación de la humanidad, Dios expresó Su sentir de sí poder hacerlo todo. Aún cuando la humanidad se apartó de Él, Su ánimo, apoyo y respaldo nunca se apartó de Su amada creación. Es más, aunque por muchas generaciones trataron una y otra vez el seguirle, Él busco la manera de poder restablecer lo que se había roto y perdido. 
Él dijo: “Sí se puede” y envió a Su Hijo a morir por cada uno de nosotros, ¿crees no poder o continuar hacia adelante? ¿Crees no poder con algún problema, enfermedad, relación o con tu vida misma? En Cristo, “sí se puede”. Él puede hacer lo que nosotros no podemos hacer.  La Biblia dice en Juan 1:3, Dios creó todas las cosas por medio de él, y nada fue creado sin él” (NTV).

Nuevos Desafíos

Usualmente no crecemos cuando las cosas se vuelven fáciles, crecemos cuando enfrentamos desafíos. Yo creo que una vida sin desafíos no sería vida, porque la vida está llena de múltiples desafíos que nos frustran, nos prueban, pero a su vez, nos hacen crecer. A veces el desafiarnos a nosotros mismos es la mejor manera para conducirnos a un crecimiento personal, emocional y espiritual.

La verdad de todo es que nos enfrentaremos a múltiples desafíos en la vida, pero dichos desafíos, suelen prepararnos para un futuro extraordinario. Así que no debemos desistir, sino permanecer, ya que la permanencia marcará la diferencia. ¿Qué debemos hacer? Saber que los desafíos vendrán. Enfrentar cada uno de ellos con una postura de fe. Pedir sabiduría al sobrellevar cada uno de ellos. Buscar la dirección de Dios, recibir ayuda cuando sea necesario y proseguir hacia la meta que Dios nos ha puesto por delante. Además, debemos recordar que cuando Dios nos llame a una tarea más allá de nuestras capacidades, debemos confiar en lo que sabemos de Él y de Sus promesas. Él nos ayudará a enfrentar, sobrepasar y aprender de cada desafío.

La Biblia dice en Santiago 1:12, “12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (RV1960)

Nuevas Oportunidades

Cuando menos lo esperas, la vida te sorprende con nuevas oportunidades. En cierta instancia, todos los días son una nueva oportunidad. Nunca es tarde para emprender un nuevo rumbo, vivir una nueva historia o construir un nuevo sueño. Algunos resisten el cambio porque tienen miedo a lo desconocido, pero muchas veces el cambio es el camino a nuevas oportunidades hacia el éxito. 

No olvidemos que las dificultades dominadas son oportunidades ganadas. Cada nuevo amanecer puede traer nuevos pensamientos, nuevas esperanzas y un sinfín de nuevas oportunidades. A veces toca comenzar de cero, sin embargo, aunque toque hacerlo, recibirás una nueva oportunidad para hacer las cosas bien. Como alguien bien lo dijo: “La capacidad de cambiar tu mundo es tan grande como las ganas que tengas de hacerlo”. 

Dios es un Dios de nuevas oportunidades. Él no se cansa de ser paciente, perdonador y compasivo. ¿Deseas una oportunidad de parte de Él? Sólo pídela y Él te la dará.   La Biblia dice en el Salmo 103:8,Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia” (RV1960)

Las Reglas Del Juego

En cada deporte hay reglas de juego. No se puede jugar exitosamente sin saber las reglas del juego. En la vida hay ciertas reglas que aplicamos diariamente. Por ejemplo, leí una frase titulada siete reglas básicas de vida que dicen: “Haz las pases con tu pasado, lo que otros piensen de ti, no es de tu importancia, el tiempo casi lo cura todo así que dale tiempo, nadie es responsable de tu felicidad-sólo tú, no te compares con los demás y dejar de juzgar, deja de pensar tanto y sonríe más”.

Aunque me gustan estas reglas para la vida y deseo también practicarlas, ¿qué tal unas reglas para vivir mejor espiritualmente? Por ejemplo, buscar cada día más de Dios, escuchar Su dirección, seguir Su Palabra, cuidar de nuestras relaciones, recursos y de nuestro tiempo. Qué tal si permanecemos en la brecha de lo que nos hemos propuesto, si somos fieles a las tareas asignadas, flexibles cuando sea necesario e innovadores cuando se presente la oportunidad.

Pidámosle a Dios que nos ayude a guardar las reglas del juego, pero sobre todo a permanecer en ellas. Él nos ayudará. La Biblia dice en 2 Tesalonicenses 3:5, “5 Que el Señor les guíe el corazón a un entendimiento total y a una expresión plena del amor de Dios, y a la perseverancia con paciencia que proviene de Cristo” (NTV)

Nuevos Propósitos

Hoy es tiempo para formular nuevos propósitos para este año. Usualmente de la lista de propósitos que nos trazamos al inicio de cada año, más de la mitad de ellos se quedan sin cumplir. Sin embargo, esto no quiere decir que no debamos trazar nuevos propósitos al emprender cada año. Como alguien bien dijo: “Saludos a un nuevo año y a otra oportunidad para que lo hagamos bien”. En cierta instancia, debemos aprender del ayer, vivir en el hoy y esperar el mañana, porque el primer paso no te lleva adonde quieres ir, pero sí te saca de donde estás. 

En este año debemos intentar algo nuevo, debemos emprender, plantearnos y replantearnos. Debemos innovar, generar, reinventarnos y redireccionarnos si es necesario. Pero, ante todo, debemos saber que sólo Dios tiene el control de lo que podamos hacer o dejar de hacer. Como dicen por ahí: “Los propósitos no sólo son necesarios para motivarnos. Son esenciales para mantenernos vivos”. Sin embargo, recuerda siempre que en el futuro entenderás porqué las cosas no se dieron como tú querías. Los propósitos de Dios son buenos e increíbles.

La Biblia dice en Proverbios 16:3, “Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito” (NTV)

Nuevos Comienzos

Alguien dijo: “Nadie puede volver atrás y comenzar de nuevo, pero cualquiera puede comenzar hoy mismo y hacer un nuevo final”. El año pasado quedó atrás con todas sus sorpresas, desafíos, batallas y victorias. Ya quedaron atrás muchas cosas que quisimos hacer, decir o cumplir. Ya quedaron atrás múltiples frustraciones, temores, angustias y dolores. Aunque queramos revivir el pasado, no lo podremos hacer. 

Entonces, ¿qué debemos hacer? Aprender del pasado, tomar una nueva perspectiva en el presente y seguir expectantes erguidos de fe hacia lo que nos espera adelante. Este nuevo año como cada año nuevo es año de nuevos comienzos, es un año de nuevas aventuras, es un año de emprendimiento, es un año de pruebas, pero también de múltiples victorias e inesperadas memorias. 
Hoy podemos decidir recibir con alegría y contentamiento lo que venga de parte de Dios y esperar con fe las muchas batallas y pruebas sostenidos plenamente por Él. Así que aprende, confía y espera cosas grandes en este nuevo año. La Biblia dice en Jeremías 29:11,11 Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza” (NTV)