La Milla Extra

“Ve una milla extra”, es un dicho popular en inglés que significa hacer un esfuerzo más grande y sacrificarse un poco más. Este es un principio en la ética personal, relacional, laboral y hasta espiritual. Habla de la constancia, responsabilidad y la perseverancia. Si ejecutas ese principio en tu vida espiritual, tendrás una cosecha abundante en todas las áreas de tu vida. 

Jesús nos ordenó ir una milla extra. Nos aconsejó a dar más siendo generosos recordando que todo lo que el hombre siembra, sea bueno o malo, eso también cosechará. Dar la milla extra significa siempre estirar un poco más nuestro tiempo y esfuerzo con sacrificio. Es hacer algo más de lo que nos pidieron. Es quedarnos un poco después de la hora de salida del trabajo si así se requiere. Es sorprender a nuestra pareja o a nuestros familiares con algo que no esperaban. Es más que solo ser un cumplidor fiel. 

Dar la milla extra es ser excelentes, es ser generosos en todo lo que hagamos fomentando una mentalidad de responsabilidad y generosidad. Si tienes la actitud de solo cumplir con tus tareas mínimas e indispensables, le estás cerrando la puerta a las grandes bendiciones que Dios tiene preparadas para ti. 

La Biblia dice en Mateo 5:41, “y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos”, (RV1960).

La Fuerza

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, dijo refiriéndose a cada paciente: “El secreto de su fuerza está en la fuerza de sus deseos”. La fuerza se ha entendido por generaciones como el impulso o la energía que produce movimiento y sustentabilidad en la vida. La fuerza aun puede mover a los seres inertes. En sí la fuerza es vital en todas las esferas de la existencia humana. 

¿Qué decir de la fuerza interna? Dios nos ha dado la fuerza para sobrellevar, aguantar, sufragar y persistir en esta vida. De hecho, la medida más segura de toda fuerza es la resistencia que vence. La fuerza nos hace resistentes. Sin una fuerza decisiva no podemos hacer nada definitivo, pero con ella, podemos hacer todo lo honorable y glorioso. Entonces, ¿de dónde provienen tus fuerzas? Si solo provienen de tu interior se agotarán, pero si provienen de lo transcendente y eterno, se pueden renovar. 

Dios ha prometido renovar nuestras fuerzas cuantas veces sea necesario para seguir caminando, soportando y disfrutando la carrera de la vida. Aun cuando todo parece haber terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que aún vives. 

La Biblia dice en Isaías 40:29, “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (RV 1960).

Soñar

Todos hemos tenido sueños. Algunos sueñan constantemente y se levantan asustados del sueño. Otros sueñan y no desean despertarse de sus sueños porque sus sueños son mucho mejores que su propia realidad. Para algunos los sueños son un concepto muy lejano porque no les hacen sentido y muchas veces se convierten en grandes pesadillas. 

El sueño en su misma definición es “la actividad mental caracterizada por una imaginación sensomotora vivida que se experimenta como si fuera la realidad despierta, a pesar de las características cognitivas como la imposibilidad del tiempo, lugar, personas, acciones y emociones” (Hobson 2000). Sin embargo, todo acaba al despertar. Algunos desean volverse a dormir para terminar el sueño, pero al final de todo es un juego mental de la imaginación. La verdad es despertarse a la realidad aunque ésta no sea la que se quiere.

Así que si sueñas, no hay problema, pero no te aferres a tus sueños ya que solo son un producto de tu imaginación. Sueña con objetivos puros y espera lo que Dios puede hacer con tus sueños. Como dicen, “soñar no cuesta nada”, sin embargo, si te quedas soñando te costará hacerle frente diligente a tu realidad. Sueña en grande bajo los propósitos de Dios. Acuérdate lo que Él dice, “Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos- dice el Señor- Y mis caminos están por muy encima de lo que pudieran imaginarse. Pues así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos”, (Isaías 55:8-9, NTV).

La Polilla En El Corazón

Un hombre trabajó arduamente por muchos años. Este fiel trabajador con frecuencia depositaba billetes de alta denominación en una caja fuerte absteniéndose de muchas cosas y aún de compartir con otros por el celo de guardar sus posesiones hasta el día de su retiro. Todos los días soñaba con el día en que abriría su urna y disfrutaría de sus riquezas.


Con el paso del tiempo al considerar que ya era rico y que era el tiempo de disfrutar de sus haberes, trajo a un cerrajero para que abriera la urna. Tuvo que hacerlo cortando la tapa por medio de un soplete por la parte de arriba para que no viera lo que estaba adentro. Al quedar abierta el hombre despidió al cerrajero y vació la urna esperando encontrar miles de billetes. Muy grande fue su sorpresa al darse cuenta de que su fortuna se reducía a un montón de papelitos sin ningún valor. La polilla se había comido todos los billetes en esa caja. Este hombre se volvió loco y murió poco después sin recobrar la razón. Moraleja: “No ames el dinero”. Te volverás loco. Cuanta razón tiene el Señor Jesucristo cuando dice: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro. allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:l9-21, NTV)

Un Viaje Diferente

¿Has pensado en hacer algo diferente para salir de la rutina diaria que tanto te domina? Prueba algo que no has probado. Si no te gusta algo es porque lo has probado, no porque lo desestimaste. Siempre da lo mejor de ti donde estés. Lo que se planta ahora, se cosechará más tarde. Esta es una ley natural que rige tanto a buenos como a malos. Escribe en tu corazón que cada día es el mejor día del año. Vive un día a la vez, aprendiendo del pasado, disfrutando el presente y esperando expectante el futuro. 

No tengas miedo de caerte, porque el que se queda en el miedo, nunca emprende un viaje exitoso. Recuerda que un viaje de mil millas comienza con un solo paso y el resto del viaje es un montón de pasos pequeños. Camina paso a paso pero planea correr cuando sea necesario. No te quedes atascado en el primer obstáculo, es más, espera con ansias los obstáculos para que cuando estos lleguen estés preparado para enfrentarlos. 

Cree que todo lo puedes en Cristo y estarás en la mitad del camino. Sobre todo recuerda que nadie puede volver atrás y hacer un nuevo comienzo, sin embargo, cualquiera puede comenzar a partir de ahora y hacer un nuevo final. 

La Biblia dice en el Salmo 37:3, “Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel” (NTV).

Promesas

Promesas, promesas y más promesas. Ésta parece ser la insignia por la cual se rigen muchas personas. Prometen lo que no pueden cumplir y prometen dar lo que no tienen. Los políticos constantemente prometen tanto, que una vez si son elegidos, se retractan completamente de sus palabras. Pero nosotros somos políticos con nosotros mismos, prometemos hacer lo que hemos dejado de hacer y no lo hacemos. Prometemos dar lo que no hemos dado y no lo damos. Prometemos invertir en las diferentes áreas de nuestra vida y no somos intencionales en tomar pasos prácticos para llevarlo a cabo. En cierta manera, nos llenamos de promesas que después no podemos sustentar y mucho menos cumplir.

Sin embargo, las promesas son importantes ya que dependemos de confiar en las palabras de otros para poder tener relaciones significativas. La Palabra de Dios dice que sus palabras son de suma confianza y que permanecen para siempre. Sus promesas son reales y se renuevan cada mañana. Lo que sea que Él ha dicho, lo ha cumplido. Lo que dice que hará, lo cumplirá. Él nunca miente ni suele defraudarnos, ¡porque lo que él promete sí lo cumple!.

Así que promesas y promesas son las que tenemos de parte de Dios. Entonces, ¿por qué no conocer sus promesas, adoptarlas y vivir bajo ellas?

La Biblia dice en Hebreos 10:23, “Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar que Dios cumplirá su promesa”.

Una Nueva Etapa

Recuerda que para empezar una nueva etapa, tienes que cerrar otra. No tengas miedo de decir adiós. Eso es parte de la vida. Todo comienzo tiene su encanto, por eso es necesario comenzar de nuevo cuando sea necesario. Algunos lo han dicho todo antes de empezar, uno debe de terminar antes de haber dicho todo. 

Debemos de recordar que le damos valor a nuestros días al levantarnos cada mañana para hacer que hoy sea mejor que ayer. Muchas veces del mismo dolor vendrá un nuevo amanecer. Usualmente la experiencia del pasado, se convierte en la plataforma para construir sobre un fundamento sólido, forjado por el sufrimiento, el esfuerzo y la perseverancia. 

En otras palabras, el empezar de cero nos da la oportunidad de pensar en el pasado, sopesar las cosas que hemos hecho y aplicar lo que hemos aprendido de estas experiencias en un futuro. 

Así que hoy tienes la oportunidad de escribir cada capítulo del libro de este año. Encomiendate a Dios, sigue su dirección y descansa en sus promesas.

La Biblia dice en el Salmo 37:5, “Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará” (RVR1960).

Final

Por ahí dicen que: “Quien compite con los demás es ganador, pero quien compite consigo mismo es poderoso”. Al final de la carrera, ¿qué importa más: llegar primero o solo llegar? Algunos celebran con solo llegar y otros solo con ganar. La vida es una carrera maratónica con altibajos. Lo más importante es saber que estamos corriendo y queramos o no, estamos avanzando hacia la meta. Las preguntas que surgen son: ¿cómo la estamos corriendo? ¿estamos mirando constantemente hacia atrás o nos estamos enfocando hacia delante? ¿estamos llevando algún peso innecesario o estamos corriendo libremente y de la mejor manera posible? 

En esta carrera de la vida, aquel que no es suficientemente valiente como para tomar riesgos, no logrará nada. Todo aquel que ha corrido físicamente sabe que su valor más importante es eliminar las tensiones y permitir liberarse de cualquier otra cosa preocupante que pueda traer el día. Entonces, ¿por qué no corremos de esa manera, dejando atrás el pasado y las preocupaciones? El no mirar atrás es característica sobresaliente del corredor exitoso. Como dijo T. S Eliot: “Solo aquellos que se arriesgan a ir demasiado lejos, pueden descubrir lo lejos que pueden llegar”. 

La Biblia dice en 1 Corintios 9: 25-26, “Todos los atletas se entrenan con disciplina. Lo hacen para ganar un premio que se desvanecerá, pero nosotros lo hacemos por un premio eterno. Por eso yo corro cada paso con propósito. No solo doy golpes al aire”, (NTV).

Plenitud De Vida

Una de las quejas que escucho constantemente de las personas con las que hablo es que no se sienten totalmente plenas o felices. Se sienten llenas de temores, de incertidumbres y de inseguridades. Algunas personas, aunque lo tienen todo materialmente, parecen no tener nada, y otros que parecen no tener nada, viven su vida como si lo tuvieran todo. ¿Cuál es la diferencia? La diferencia radica en lo que creen ser y en lo que hacen en base a eso.

La plenitud de vida radica en lo que creemos ser y en lo que hacemos a raíz de esto. Una persona plena es una persona cabal, completa y feliz. La pregunta que surge es: ¿De dónde surge la fuente de tu plenitud? ¿Cuál es la creencia que mueve todo tu existir? ¿Depende de tus sentimientos, de las circunstancias, de las personas, de tus finanzas, de tu pasado, de tu situación actual o depende de Dios?

Dios desea darnos una vida plena. Él desea llenar cada vacío de nuestra vida, restaurar nuestro corazón, darle sentido a nuestro accionar, proveer dirección a nuestro diario vivir y transformar nuestro pasado para que Su gloria resplandezca cada vez más en nosotros. Nosotros debemos hacer algo: “Dejar que Él obre, nos llene y nos use día tras día”. ¿Dejarás que Él haga eso en ti hoy? La Biblia dice en Isaías 41:13, “Pues yo te sostengo de tu mano derecha; yo, el Señor tu Dios. Y te digo: “No tengas miedo, aquí estoy para ayudarte.” (NTV)

Derrota A Los Gigantes

¿Cómo vences a los gigantes que obstruyen que seas lo que Dios quiere que seas? ¿Cómo vences los temores que evitan que seas la persona que Él quiere que seas? Si quieres ser una persona de una gran fe con un gran sueño y un gran trabajo en la vida, haz las mismas cosas que hizo David para vencer a los gigantes del retraso, desánimo, desaprobación y de la duda.

He aquí algunas pautas: 1. Recuerda cómo te ha ayudado Dios en el pasado. Cuando recuerdas las formas en las que Dios te ha ayudado en el pasado, te da confianza para el futuro. 2. Usa las herramientas que Dios te ha dado ahora. David usó las herramientas que Dios le proveyó y le fortalecieron. 3. Ignora los cazadores de sueños. Después de un tiempo, cuando otros hablaban en contra de él, David mantuvo su enfoque en el Señor. Por último, “Espera que Dios te ayude para Su gloria”. David creyó que Su visión era la visión de Dios y le trajo gloria a Él.

Dios usará a quien confíe y espere en Él. Entonces ¿Cuáles gigantes debes derrotar hoy? La Biblia dice en 1 Samuel 17:45, “45 David le respondió al filisteo: Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo contra ti en nombre del Señor de los Ejércitos Celestiales, el Dios de los ejércitos de Israel, a quien tú has desafiado” (NTV).