Comentarios

Hay personas que viven dependiendo de los comentarios de los demás. Parece ser que les importa quedar bien con todos, lo cual es imposible por la diversidad de opiniones. Séneca, filosofo latino dijo: “Importa mucho más lo que tú piensas de ti mismo que lo que otros opinen de ti”. Hasta cierto punto esto es verdad. Sin embargo, yo diría: “Importa mucho más lo que Dios piensa de ti que lo que tú u otros opinen de ti”. Este es un principio para la vida. Si nos concentramos más en lo que Dios piensa de nosotros que lo que nosotros pensamos de nosotros mismos, nuestra vida cobraría un significado diferente.

¿Te haces esa pregunta constantemente? Te preguntas, Dios, ¿qué piensas de esta o aquella situación? La opinión de Dios hacia nosotros siempre va a estar basada en Su gran y eterno amor. Su fidelidad y Su bondad son inmensurables. Su gracia es infinita. Su dictamen es el mismo a través de Su hijo Cristo y Su concepto hacia nosotros se profiere en la palabra “redimidos”. De modo que si mantienes una buena relación con Él, tus demás relaciones estarán mucho mejor.

Recuerda que la opinión que más vale, no es la opinión de los demás, sino la opinión de Dios. Escucha Su dulce voz, no ignores Su Palabra y camina en fe creyendo firmemente en Él y en cada uno de Sus preceptos. Recuerda lo siguiente: “No vivimos buscando la aprobación de la gente. Vivimos buscando la aprobación de Dios”. La Biblia dice en el Salmo 36:7 , “¡Qué precioso es tu amor inagotable, oh Dios! Todos los seres humanos encuentran refugio a la sombra de tus alas”, (NTV).

Vivir

Una vez escuché la siguiente frase: “La vida es muy simple, pero nos empeñamos en hacerla difícil”. Esa no es siempre la realidad, porque la vida tiene altos niveles de complejidad. Sin embargo, cuando tiene episodios de simpleza, tendemos a complicarnos de más. La verdad es que no existe mejor regalo que aprovechar cada instante de nuestra vida. Debemos saber que Dios está dispuesto para ayudarnos, alentarnos y levantarnos en la vida cuantas veces sea necesario. Aunque tengamos muchos errores, Dios nos enseña en cada uno de ellos, porque la vida es demasiado corta para cargar con el peso de los errores ajenos.

Para gozar una vida en plenitud debemos entender que nuestra tendencia es tratar de realizar algo grande y de mucho significado, lo cual es de mucha importancia por la trascendencia que deseamos tener. Sin embargo, la vida se compone de cosas pequeñas que le dan sentido, propósito y significado. Como alguien dijo: “La vida no se trata de poder hacer, se trata de querer hacer”.

Nuestra vida es carente de poder sin el poder de Dios. De modo que, pidámosle a Dios el poder para enfrentar cada circunstancia, la sabiduría para tomar las mejores decisiones, la fortaleza para enfrentar las dificultades y la paz para calmar todo nuestro ser. Él lo hará. La Biblia dice en Marcos 8:36 , “¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida?” (NVI).

Sentir

Algunas veces he escuchado la siguiente frase de labios de muchas personas: “Sentir es vivir, porque el día que dejes de sentir es porque estarás muerto”. La verdad es que el poder sentir es una bendición. Dios nos ha dado la bendición de sentir a través de las facultades intrínsecas del cuerpo humano. Podemos oler, palpar, oír, degustar, percibir, entre otros. Se dice que el ser humano tiene alrededor de 26 sentidos, pero ¿para qué? Dios nos diseñó así con un gran propósito.

Él desea que usemos cada uno de los sentidos que nos ha dado para disfrutar la vida que nos ha otorgado, porque qué horrible sería la vida sin poder sentir, ¿verdad? Los sentidos nos corroboran una y otra vez que estamos vivos, que la vida es hermosa y que Dios desea que la disfrutemos.

Disfrutemos el uso de cada uno de nuestros sentidos. Cada uno de ellos nos enriquece el vivir y nos ayuda a apreciar lo únicos, completos y complejos que somos cada uno de los seres humanos. Somos la máxima expresión del diseño de Dios y hemos sido creados a Su imagen y semejanza. Así que, disfruta tu diseño y vive libremente aceptando y apreciando el diseño de tu Creador. La Biblia dice en el Salmo 119:13-14 , “Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo
y me entretejiste en el vientre de mi madre. ¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo! Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien” (NTV).

Pensar

El famoso filósofo Confucio dijo lo siguiente: “Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender es peligroso”. Él tenía la razón en esta frase. El pensar es parte integral de nuestro vivir. No podemos aprender nada, sino pensamos primero. De la misma manera, debemos también pensar antes de actuar. El pensamiento humano rige mucho del accionar y el vivir de cada persona. Es por eso que los pensamientos deben ser muy preciados y valorados.

Entonces, ¿qué albergas en tus pensamientos? ¿Cómo puedes nutrir tus pensamientos para crecer más en tu vivir? Dios desea que tengas los mejores pensamientos. Sin embargo, nuestra tendencia natural, no es el albergar los mejores pensamientos, sino aquellos que nos hacen daño. He aquí una gran lección en cuanto a los pensamientos: “Tienes que aprender a elegir tus pensamientos tal como escoges la ropa cada día”. Dios nos ha dado la capacidad de escoger lo que queramos pensar. De modo que, “escoge tus pensamientos”. Estos regirán tu vivir.

Pero, ¿en qué debemos pensar? La Biblia dice en Filipenses 4:8, “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (RV1960).

Molestar

¿Qué es lo que más te molesta en la vida? Te molesta no tener todos los recursos adecuados, tus problemas relacionales, tu situación actual, tu trabajo, tu jefe, tu familia, tu pasado, etc. En realidad, te has puesto a pensar, ¿qué es lo que más te causa molestia? Hay personas que se molestan por todo. Es decir, son aquellas que se encuentran en descontento fácilmente y a quienes cualquier circunstancia los suele molestar. Por ejemplo, una simple palabra, un simple gesto, una simple acción o reacción de alguien más parece ser lo suficiente para que estas personas se molesten por el resto del día.

Pero, ¿has meditado de dónde vienen todas nuestras molestias? Cada una de ellas proviene de lo más profundo de nuestro ser. Algunas veces proferimos palabras que no debíamos decir o actuamos mal por molestias en nuestro corazón. Entonces, ¿cómo lo resolvemos? En primer lugar, debemos examinar nuestro corazón periódicamente para que no se acumule de raíces o cosas innecesarias. En segundo término, debemos entender que el mundo está lleno de molestias y personas molestas que nos querrán cambiar el ánimo. La pregunta es, ¿dejaremos que nos moleste y nos cambie nuestro aspecto y parecer?

Pidámosle a Dios que se lleve todas nuestras molestias. Él es experto en lidiar con cada una de ellas. La Biblia dice en el Salmo 34:19, “Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas” (NVI).

Discernir

John Verdon dijo lo siguiente: “No creemos lo que pensamos porque vemos lo que vemos, sino que vemos lo que vemos porque pensamos lo que pensamos”. Esto nos habla de un término en especial llamado “discernimiento”. El discernimiento es la habilidad de obtener una percepción adecuada de las cosas para poder elegir y juzgar bien. El discernimiento está conectado con la moralidad y un buen sentido del uso común.

Una persona que discierne bien elige correctamente tomando buenas decisiones, no se apresura en hacer cambios drásticos, es cauteloso(a) con sus palabras, no emite un concepto rápido en referencia a otras personas y trata de analizar cuidadosamente los movimientos que hace en su vida, entendiendo que estos pueden afectar a los demás.

En otras palabras, los que poseen discernimiento saben cuánta diferencia puede mediar entre dos palabras parecidas, según los lugares y las circunstancias que las acompañen. De modo que, todos necesitamos discernimiento, por lo tanto, debemos pedírselo a Dios. La Biblia dice en Salmo 119:66 , “Enséñame buen juicio y conocimiento, pues creo en tus mandamientos” (BLA).

Explorar

¿Has sido parte de algún tipo de exploración? Es lo que algunos le llaman: “sentido de exploración”. Son aquellas personas que participan de cualquier tipo de exploración. Algunas son exploraciones arqueológicas, otras de índole cultural, y en muchas ocasiones, hasta en el ámbito misionero. Los exploradores tienen en sí ciertas características. Son arriesgados, inquisitivos, observadores, aventureros, analíticos y muchas veces, extremadamente valientes.

En la Biblia encontramos algunos quienes fungieron como exploradores. Hay una historia en especial que narra como doce exploradores fueron enviados por Moisés, el patriarca, para traer un reporte de la tierra prometida que el pueblo de Israel tenía que conquistar. Diez de estos exploradores trajeron un reporte totalmente negativo. Se enfocaron en lo fuertes, en los muchos gigantes, en los muchos obstáculos que tendrían que pasar para conquistar a esos pueblos. Solo dos trajeron un reporte diferente. Un reporte de posibilidad y de victoria. Estos hombres se llamaban Josué y Caleb.

Cuanto exploras algo, ¿qué tipo de reporte tiendes a formular? ¿Es un reporte positivo y con fe, o uno negativo y sin esperanza? Dios desea que confiemos en Él a cada momento. La Biblia dice en Números 13:30-31, “30 Pero Caleb trató de calmar al pueblo que se encontraba ante Moisés. ¡Vamos enseguida a tomar la tierra! —dijo—. ¡De seguro podemos conquistarla!
31 Pero los demás hombres que exploraron la tierra con él, no estuvieron de acuerdo: ¡No podemos ir contra ellos! ¡Son más fuertes que nosotros!”, (NTV).

Sanar

“Sanar”. Ese es un verbo muy necesitado, trabajado y esperado. ¿Cuántas enfermedades extrañas se han descubierto recientemente? ¿Cuántas enfermedades terminales están llevando a muchas personas a la muerte? ¿Cuántas enfermedades mentales no se han descubierto? ¿Cuántas personas darían lo que fuera por ser sanados de su aflicción y de su dolor? ¿Cuántas personas no pagarían lo que fuera por vivir más cuando están a punto de morir?

Pero, ¿qué decir de aquellas personas que están enfermas y no lo saben? ¿Qué decir de aquellos que dicen estar sanos, pero con sus acciones muestran que están enfermos? Hay muchos casos de estos. Tú puedes estar enfermo físicamente y aún no saberlo. ¿Cómo lo puedes saber? Bueno, físicamente, puedes hacerte algunos exámenes de rutina. Quizá te des cuenta que no estás tan bien como creías. Emocionalmente, debes examinar tu corazón y ver si tienes allí raíz de amargura, dolor, resentimiento y odio. Espiritualmente, debes pedirle a Dios que sane tus heridas y te dé una nueva perspectiva.

Entonces, ¿deseas ser sanado(a)? Dios quiere sanar tu condición espiritual y emocional. Muchas veces, cuando es Su voluntad hasta sana tu salud física. Le puedes pedir: “Señor, si quieres, sáname”. La Biblia dice en Mateo 8:2-3 , “2 De repente, un leproso se le acercó y se arrodilló delante de él. Señor —dijo el hombre—, si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio. 3 Jesús extendió la mano y lo tocó. Sí quiero —dijo—. ¡Queda sano! Al instante, la lepra desapareció” (NIV).

Destruir

A mi hijo le encanta armar las figuras con sus LEGOS. Cuando estaba más chico, se frustraba si no las podía armar en el primer intento. Su tendencia era destruir lo que ya había hecho. Después de su berrinche, le explicaba que el destruirlo no era una buena opción. Debía intentarlo una y otra vez. En vez de destruirlo completamente por una abrupta frustración, podía tomar una pausa, retomar la tarea o esperar hasta otro día donde pudiera continuar armando la figura hasta completarla en su totalidad.

Eso me puso a pensar en las muchas veces que nosotros tendemos a tener la misma reacción. Nos frustramos y pensamos que no podemos continuar desistiendo de la tarea que nos hemos trazado. No hacemos los berrinches de un niño pequeño, pero con nuestras acciones mostramos la misma actitud. Debemos recordar que la Palabra de Dios nos habla de un adversario que quiere matar, hurtar y destruir. Al actuar impulsivamente, estamos imitando un comportamiento extremo que no nos permite crecer espiritualmente.

Meditemos en cómo está nuestro corazón. ¿Tenemos la tendencia de construir o de destruir? ¿Somos persistentes o intermitentes? ¿Seguimos adelante o nos damos por vencidos fácilmente? Opta por siempre construir, no importando lo que venga. La Biblia dice en Deuteronomio 31:8, “No temas ni te desalientes, porque el propio Señor irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonará” (NTV).

¿Qué Clase De Semilla Siembras?

Por algún tiempo mi familia y yo guardamos algunas semillas que habíamos comprado para sembrarlas cuando se presentara la oportunidad. Un día, me dio por comprar la matera donde sembrarlas y llegué emocionado a emprender la siembra con mis hijos. Así que abrimos las bolsas de tierra, las depositamos en la matera y esparcimos las semillas sembrándolas rápidamente.

Después de regar las semillas diariamente por unas semanas, mi esposa nos preguntó qué habíamos sembrado. De todas las semillas que teníamos, no pudimos recordar con precisión las que habíamos sembrado. Así que poco a poco nos estamos dando cuenta qué fue lo que realmente sembramos.

Así nos pasa muchas veces en la vida. Quizá no recordemos con precisión todo lo que hemos sembrado, pero si nos daremos cuenta con el tiempo cuál será el fruto de nuestra siembra. No hay manera que sembremos una semilla y se produzca un fruto diferente. Esto iría en contra de las leyes de la naturaleza humana y también aplica en las leyes espirituales. La pregunta que surge es, ¿qué estamos sembrando hoy para recoger mañana? . En otras palabras, “recogemos lo que sembramos”. La Biblia dice, “No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra”, (Gálatas 6:7, NTV).