Cuando La Fe Suele Perderse

Las expresiones “No pierdas la fe” o “La fe es lo último que se pierde” nos muestran que aún puede haber esperanza en un mundo que carece de esperanza. La fe nos ayuda a comprender que las circunstancias no dictaminan nuestra felicidad, ni nuestra paz interior. La fe es el antiséptico del alma y el multivitamínico que nutre todo nuestro ser.

Déjame decirte que hay algunas realidades acerca de la fe. Primero, nuestra fe es probada y desafiada constantemente ya que está directamente conectada con nuestras creencias. Segundo, nuestra fe es cuestionada para ver si las creencias que decimos tener son firmes y sustentables. Tercero, nuestra fe es alimentada consciente o inconscientemente por las cosas, conceptos y preceptos que albergan nuestra mente. Cuarto, la fe nos mueve a la acción. En quinto lugar, la fe es la valentía de esperar que lo que creemos sucederá. Finalmente, la fe nos habilita para tener una buena relación con Dios porque sin ellas es imposible agradarle.

¿Has perdido tu fe o tu fe ha menguado? Recuerda que Dios desea que mantengas tu fe, te fortalezcas en ella y seas edificado en cada una de Sus promesas. La Biblia dice en Marcos 9:23b, “Para el que cree, todo es posible” (NVI)

Sin Parar

“Sin parar”, es la frase que comunica, “sin detenernos, sin interrupciones o sin claudicar”. Sin parar significa que debemos continuar hasta llegar a lo que nos hemos propuesto o hasta llegar a nuestro destino final. A mi no me gusta detenerme mucho, ni en los viajes por carretera, ni en muchas cosas en mi vida. No obstante, he aprendido que a veces es bueno detenernos para descansar, analizar, recobrar fuerzas o reubicarnos y de esa manera, llegar bien a nuestro destino o propósito final.

Nuestro Dios no se detuvo en Su plan de amor por nosotros. Desde que la humanidad se apartó de Él, Su propósito de rescate nunca paró. Desde el principio de todo se mostró fiel y Su amor nunca claudicó. Fue tanto Su amor que no paró ninguno de Sus planes por causa de la infidelidad o rebeldía nuestra. No se detuvo en derrochar Su amor al enviar a Su Hijo para morir en nuestro lugar para que nosotros pudiésemos tener una vida eterna junto con Él.

Él nos amó, nos ama y nos amará “sin parar”. Su amor es constante, real y fiel. Él te ama de una manera extravagante y sin reservas. La pregunta que surge es, ¿Le amas sin parar? La Biblia dice en Isaías 43:25, “Yo, sí, yo solo, borraré tus pecados por amor a mí mismo y nunca volveré a pensar en ellos” (NTV).

Lo Anhelado

Hay muchos contextos donde se usa la palabra “anhelado”. Por ejemplo, algunos dicen: “Por fin llegó el día tan anhelado. Por fin llegó el instante anhelado, la persona anhelada, la oportunidad anhelada, el tiempo anhelado, etc.” El anhelo es un deseo ferviente y profundo del corazón que requiere de una espera a veces corta, pero en otras ocasiones, prolongada y en algunas inesperada.

¿Qué anhelas de corazón? ¿Anhelas lo trascendente o lo temporal? ¿Anhelas lo primordial o solo lo importante? ¿Anhelas lo ideal o lo real? ¿Anhelas lo que es o lo que puede llegar a ser? ¿Qué hay en lo profundo de tu corazón? He aquí una clave: “Tus anhelos provienen de las intenciones de tu corazón”. Entonces, ¿qué anhela tu corazón? Has una breve y rápida evaluación de lo que albergas en tu corazón y de lo que más valoras en lo profundo de tu ser. Si tus intenciones son egoístas, también lo serán tus anhelos. Sin embargo, si tus intenciones son puras y humildes, tus anhelos siempre estarán enfocadas en servir y ayudar a los demás.

Entonces, ¿qué anhela tu corazón? Pídele a Dios que te ayude a cultivar los mejores anhelos en Su voluntad.
La Biblia dice en el Salmo 63:1, “Oh Dios, tú eres mi Dios; de todo corazón te busco. Mi alma tiene sed de ti; todo mi cuerpo te anhela en esta tierra reseca y agotada donde no hay agua” (NTV).

Sin Reservas

¿Qué se te viene a la mente con la expresión “sin reservas”? Puede ser la falta de una simple reserva en un lugar, en un vuelo o en un evento especial. También puede comunicar que no hay nada que esconder ni que aparentar. “Sin reservas” puede significar, sin tapujos y muchas veces sin escrúpulos. Sin embargo, es difícil vivir sin reservas en nuestra vida. La tendencia es de reservarnos lo más que podamos para no sacar a relucir lo que está encubierto.

Dios desea que vivamos sin reservas delante Suyo. Él desea que vengamos delante de Él con un corazón sincero, humilde y transparente. Pero, ¿qué impide que no tengas reserva alguna delante Suyo? El impedimento más grande se llama “orgullo”, nuestra naturaleza egoísta, centrada en nosotros mismos y pecaminosa.

Dios desea que le entregues tu corazón sin reservas, ¿podrías hacerlo? El que vive sin reservas delante de Dios recibe bendiciones sin reservas de parte de Él.
La Biblia dice en el Salmo 51:17, “El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios” (NTV).

Un Guía

Hace unos pocos meses, durante un viaje misionero, visitamos una laguna hermosa no explorada en las montañas chapanecas en la república mexicana. Tuvimos la bendición de ser guiados por dos jóvenes quienes nos llevaron entre zonas montañosas hasta llegar a aquella hermosa reserva natural. En el transcurso del camino, me puse a pensar en que si no hubiéramos tenido la dirección de estos guías, no hubiésemos podido llegar fácilmente debido a lo complejo de las condiciones del área. Los guías son cruciales en lugares exploratorios, ya que nos conducen a los sitios correctos y nos añaden mucha información relevante mientras vamos por el camino.

De la misma manera, tenemos guías en nuestra vida. Algunos de ellos son nuestros padres, nuestros seres queridos, las costumbres, la cultura, el conocimiento, las tradiciones, las amistades, entre muchos más. En el lado emocional, nuestro corazón es nuestro guía. Sin embargo, en el lado espiritual, nuestro espíritu debe guiarnos. La Palabra de Dios dice que una de las funciones del Espíritu Santo es ser nuestro guía. No obstante, el problema radica en que constantemente no queremos ser guiados por Él. De ser así, es fácil desviarnos y perdernos como suele suceder en los lugares desconocidos.

Dios desea guiar tu vida, ¿deseas dejarte guiar por Él?
La Biblia dice en el Salmo 32:8, “El Señor dice: Te guiaré por el mejor sendero para tu vida; te aconsejaré y velaré por ti” (NTV).

Garantizado

“Garantizado”, es la palabra que se lee en los productos que compramos o en las propagandas de televisión en referencia a las expectativas o tiempo de vida de lo que hemos comprado o pretendemos obtener. Una garantía es una promesa de servicio que cumple con las expectativas del servicio al cliente. En otras ocasiones, nosotros usamos la palabra garantizado en nuestro léxico cuando prometemos hacer algo en especial.

Hay cosas que están garantizadas en nuestra vida. Por ejemplo, está garantizado que el tiempo pasa y no lo podemos detener. Está garantizado que los cambios son inminentes en la vida. Esta garantizado que nuestros cuerpos se van envejeciendo y desvaneciendo. Esta garantizado que tendremos problemas, dificultades, aflicciones, pero también está garantizado el tener momentos de alegría, plenitud y victoria. Otra cosa que está garantizada es la muerte. Tarde que temprano, todos enfrentaremos la muerte.

La muerte está garantizada para todos, usualmente en la vejez. Sin embargo, en algunas ocasiones, nos llega inesperadamente. ¿Estas listo(a) para enfrentar la muerte? La vida eterna está garantizada si tenemos a Jesús en el corazón. La Biblia dice en Hebreos 9:27, “Y así como cada persona está destinada a morir una sola vez y después vendrá el juicio” (NTV).

Con Lágrimas

¿Cuántas lágrimas no has derramado en tu vida? Muchas de ellas son provocadas por el dolor, la angustia, el duelo, la desesperación, la amargura, las pérdidas, la frustración y la rabia. También, algunas veces lloramos de gozo, paz, tranquilidad, reposo y por suma felicidad. Como dice una frase: “Las lágrimas no se deben guardar porque sino oxidan la vida”. Las lágrimas muestran nuestros más profundos y sinceros sentimientos. Ellas pueden ser como el rocío en la mañana. También pueden ser como la lluvia en sequedad. Ellas pueden ser manantial de vida mostrando que estamos vivos. También muestran lo débiles y lo fuertes que podemos ser.

Muchas veces las lágrimas son prueba de nuestra lucha como soldados en la batalla de la fe, como atletas en la carrera de la vida cristiana y como labradores en los terrenos por los cuales tenemos que sembrar. Las lágrimas son las palabras del corazón. Aunque la vida a veces es dura, esta misma trae hermosos momentos. Las lágrimas suelen ensuciarnos el rostro, pero en repetidas ocasiones, terminan por limpiar nuestro corazón.

En conclusión, aprende de todas y cada una de las lágrimas que derrames en tu vida porque detrás de cada una de ellas, hay una grata lección. La Biblia dice en el Salmo 126:6, “Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría” (NTV).

Recibido

¿Cuántas cosas recibimos en nuestra vida? Recibimos buenas y malas noticias, recibimos regalos inesperados, recibimos relaciones importantes, recibimos circunstancias adversas y a su vez muy cruciales para nuestro diario vivir. De la misma manera, recibimos regalos que nos sorprenden y otros que aunque no nos sorprendan, no dejan de ser regalos.

Los regalos tienen una característica peculiar: “no pagamos nada por ellos”. Simplemente nos los dan a nosotros y lo único que tenemos que hacer es “recibirlos”. La reacción que tomemos después de recibirlos depende de nosotros, pero el regalo no dejará nunca de ser un regalo. ¿Recuerdas algunos regalos inolvidables? Yo sí tengo una lista de ellos.

Dios, en Su gran amor por nosotros, nos ha dado un regalo muy importante. Nos ofreció una oportunidad de tener una relación con Él a través de Su hijo Jesús, ¿Has recibido dicho regalo? ¿Le has recibido en tu corazón? El que recibe el regalo de la salvación, nunca más tendrá que preocuparse de que si tiene o no la vida eterna. ¿Tienes este regalo? Es sin duda, el más importante que debes recibir. La Biblia dice en 1 Juan 5:12, “12 El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (NTV).

Espéralo

“Espéralo y puede que se haga realidad”, eran las palabras que una mamá efusivamente le decía a su hijo en una tienda que recientemente visitamos con mi familia. El niño volteó y le dijo: “De veras, ¿crees que pueda pasar?” a lo que la mamá afirmó de nuevo diciendo: “Sí, solo espéralo”.

Este ejemplo tan simple me puso a pensar en las muchas veces que actuamos como este niño delante de nuestro Padre Celestial. En repetidas ocasiones, Dios nos dice “solo espéralo y puede que se haga realidad”, pero nosotros no le creemos. Nos falta algo que se llama fe, lo cual es creer lo que no se ve como si fuese. Nos desesperamos en la espera y nos llenamos de ansiedad y de preocupación. Mientras tanto, Dios nos recuerda que Sus promesas son reales y que tarde que temprano, si esperamos en Él, Él nos responderá.

De modo que, espera cosas grandes de parte de Dios, confía en Sus promesas y verás Su poder en acción. La Biblia dice el Salmo 37:5, “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él; y Él hará” (RV1960)

Confianza

Hay personas que son muy desconfiadas, es decir, que tienen problemas con aquello de la confianza. Una frase que leí dice: “Las personas que tienen problemas de confianza solo necesitan mirarse al espejo porque allí se encontrarán con la persona que más los traicionará”. El famoso escritor inglés, William Shakespeare dijo: “Ama a todos, confía en unos pocos y no le hagas mal a ninguno”. El punto es que somos seres desconfiados por nuestras propias inseguridades, temores, errores y por las situaciones que se han salido fuera de nuestro control.

Sin embargo, cuando logras confiar, puedes divertirte mucho y cuando te diviertes, puedes hacer cosas sorprendentes. ¿Qué hacer si eres desconfiado? Primero, debes confiar en Dios, Él nunca te fallará. Segundo, debes tener confianza en lo que eres y en lo que Dios ha puesto en tus manos, porque si no tienes confianza en ti mismo, eres derrotado antes de emprender algo en tu vida. En tercer lugar, escoge bien en quién confías. Usualmente podrás confiar en los que más amas y en los que están cerca de ti. Por último, recuerda que no podemos poner toda nuestra confianza en el hombre, ya que algún día podremos salir defraudados. Confía en Jesús. Él no te defraudará.

La Biblia dice en Jeremías 17:7, “ 7 »Pero benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza” (NTV).