Sin Merecerlo

¿Has experimentado algo sin merecerlo? ¿Has recibido algo sin merecerlo? Por ejemplo, un regalo inesperado, un trato bueno de alguna persona aún cuando nosotros no lo hallamos hecho con ella, una sorpresa, etc. Creo que todos de alguna manera hemos sido recíprocos de algo que no merecíamos. Es más, todos los días recibimos pequeños gestos, algunas cosas y algunas circunstancias sin esperarlo y merecerlo. 

La mayor parte de las veces que recibimos algo sin merecerlo es porque la persona quien lo otorga ama el hacerlo o nos ama a nosotros. El amor es el antídoto del egoísmo. El amor es el propulsor para hacer cosas sin esperar nada a cambio y ofrecer desinteresadamente mucho de nuestro ser para los que están alrededor nuestro. 

Medita en las cosas que tienes o has recibido sin merecerlo y examina como tú puedes hacer lo mismo por los demás. Por ahí alguien dijo que si el ser humano ofreciera de si mismo desinteresadamente, el mundo sería totalmente diferente. La realidad más grande es que Dios nos ha amado con un amor exorbitante y extravagante sin merecerlo. El envío a Su Hijo para vivir una vida perfecta, morir por nuestras faltas y darnos la oportunidad de una vida eterna y en plenitud. Sin merecerlo te amó, te escogió y tiene grandes propósitos para ti. Y tú, ¿cómo respondes a este amor inmerecido?   La Biblia dice en 1 Juan 4:10, En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados” (NTV)  

Si No Lo Usas Lo Pierdes

“Use it or lose it”, es una expresión que en inglés significa: “Si no lo usas, lo pierdes”. Se refiere la mayor parte del tiempo a las cosas, dones y talentos que si no se usan con el tiempo suelen perderse o desperdiciarse. ¿Qué cosas no estás usando? ¿Qué recursos estas desaprovechando? ¿Qué talentos estas guardado? ¿Qué dones estas escondiendo por algún periodo de tiempo?

La mayordomía de la vida esta relacionada con el manejo de nuestro cuerpo, de nuestros recursos tangibles e intangibles, de nuestro tiempo y de nuestros talentos. Una buena mayordomía de la vida nos dará la plenitud de vida para la cual estamos diseñados. Pero, una mala mayordomía de la vida, nos causará frustración, desánimo y terminará por suprimir el propósito por el cual hemos sido creados. 

Piensa entonces en lo que tienes a la mano y hazte las siguientes preguntas: ¿Estoy usando todo lo que tengo? ¿Estoy desarrollando bien mis dones y talentos? ¿Estoy malgastando o desaprovechando el tiempo? ¿Cómo puedo optimizar todo lo que tengo en las manos? ¿Cómo puedo mejorar en el ejercicio de mis dones para servir mejor a los demás? Estas pocas preguntas te ayudarán a mantenerte usando lo que tienes sin preocupación de perderlo. La Biblia dice en 1 Pedro 4:10, “Dios, de su gran variedad de dones espirituales, les ha dado un don a cada uno de ustedes. Úsenlos bien para servirse los unos a los otros” (NTV)    

No Me Lo Esperaba

“Yo no me esperaba esto”. Esta es la frase que se me viene a mente cuando escucho noticias inesperadas, respuestas sin razón y acciones sin explicación de algunas personas cercanas o no tan cercanas a mi. Son cosas que no esperas. Algunas veces son sorpresas para bien, y en otras ocasiones, no son tan buenas. Sin embargo, la vida esta llena de este tipo de noticias inesperadas. 

No sé si las cosas no han salido como planeabas o si las personas a tu alrededor te han sorprendido aportando algo bueno para tu vida o drenando un poco el tanque emocional que tienes. Sin embargo, déjame decirte que aunque el mundo este lleno de cosas inesperadas, muchas de ellas al final de cuenta obran a nuestro favor.
Al pasar del tiempo te das cuenta que mucho de lo inesperado obró como si se hubiera esperado todo el tiempo. Esto se llama designio divino. Dios transforma los episodios más desafiantes en lecciones apreciables, las tristezas más fuertes para fortalecer nuestro ser y los dolores más profundos para madurar como personas. Dios siempre tiene los mejores planes en mente para nosotros, aunque nosotros cometamos muchos errores y experimentemos episodios inesperados que pueden ser transformados a nuestro favor. La Biblia dice en Romanos 8:28, “Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos” (NTV) 

Tentación

“He caído en la tentación, no pude resistir, soy muy débil, etc.”. Expresiones como estas son muy comunes y describen nuestra tendencia a caer en cosas que no queremos o debemos caer. Por ejemplo, algunos malos hábitos, unas pocas malas palabras e innumerables malas acciones. En fin, esto muestra nuestra plena y llana debilidad. 

¿Cuántos hemos batallado con alguna tentación en la vida? Creo que todos. Desde el chocolate que en exceso no debemos consumir hasta los malos pensamientos que no debemos cultivar. Todos, sin excepción somos diariamente tentados. Sin embargo, la Palabra de Dios nos enseña que la tentación en sí no es pecado. Es decir, podemos ser tentados una y otra vez y no es pecado. El problema es hacia dónde nos conduce dicha tentación, ya que nos puede conducir hacia dos lugares. Primero, nos puede hacer caer en desobediencia o pecado, separándonos de Dios. Por otro lado, nos puede conducir hacia la obediencia mostrando nuestra necesidad de dependencia y confianza en Dios quien quiere que seamos victoriosos. 

De modo que si te sientes muy tentado(a), no te preocupes. Hasta nuestro Señor Jesús fue tentado, pero nunca pecó. Por eso, Él te puede ayudar a permanecer firme y se has caído, puede también restaurar tu vida. La Biblia dice en Santiago 1:12, “Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman” (NVI)  

Yo No Perdono

“Yo no perdono”, esa es la frase que he escuchado a algunas personas en diferentes ocasiones incluyendo en la consejería cuando están demasiado frustradas con sus sentimientos. Lo que realmente desean decir es que les es difícil perdonar. Perdonar no es tarea fácil para el ser humano, ya que estamos diseñados en nuestra naturaleza pecaminosa a la retaliación, a la venganza y al egoísmo. Nuestra predisposición nos invita centrarnos en las personas y en las faltas que hemos recibido o cometido. 

Sin embargo, aunque el perdonar no sea nuestra primera respuesta, puede llegar a ser de las mejores prácticas emocionales y espirituales que el ser humano pueda realizar. El perdonar es liberador y trae sanidad integral a nuestro ser y a aquellos que están alrededor nuestro. Entonces, para perdonar debemos reconocer que todos necesitamos perdón y por ende, debemos considerar el extender perdón a otros. Por otro lado, debemos reconocer nuestra necesidad de confesar nuestras faltas para poder mejorar en nuestra relación con Dios y con los demás. 
Perdonar es recordar sin dolor y aunque nos duela, Dios promete estar allí para ministrarnos, levantarnos y ayudarnos. Es más, Él ha prometido perdonarnos por Su gracia y amor hacia nosotros. Entonces, ¿deseas estar bajo Su perdón? La Biblia dice en Mateo 6:14,Si perdonas a los que pecan contra ti, tu Padre celestial te perdonará a ti” (NTV)   

Aberración

Muchos tenemos aberraciones hacia algo en la vida. Una aberración es una acción, comportamiento o producto que se aparta claramente de lo que se considera normal, natural, correcto o lícito. Es decir, cuando una persona es aberrada a algo, puede llegar al caso de irrumpir la ley en caso que sea necesario para poder obtenerlo o alcanzarlo. Una aberración puede también ser un capricho, una excentricidad, un derroche o una terquedad que nos puede llevar fácilmente a cometer muchos errores y desaciertos. 

La mayor parte de las veces nuestras aberraciones nos llevan a muchos errores. La Palabra de Dios nos hace entender que la aberración es un grave error de entendimiento que nos conlleva a una conducta inapropiada. Entonces, medita en las veces que te has aferrado a algo en particular que se haya podido convertir en una obsesión y que llegue a ser una aberración. Confiesa tu necesidad delante de Dios, reconoce tu debilidad y deja que Él te ayude a cambiar en las áreas que aún no lo puedes hacer. 
Sobre todo, deja que tu aberración más grande sea el buscar la voluntad de Dios y el pedir Su dirección en cada área de tu vida. Deja que tu aberración se vuelva en una obstinación por las cosas buenas, agradables y perfectas que surgen de Su voluntad. La Biblia dice en el Salmo 119:10,Me esforcé tanto por encontrarte; no permitas que me aleje de tus mandatos” (NTV)   

La Tentación Es Real

La tentación es algo palpable en el ser humano. Todo ser humano ha experimentado y experimentará la tentación por el resto de su vida. Como alguien dijo: Nadie está graduado en el arte de la vida mientras no haya sido tentado. La tentación es real, evidente e inevitable. Muchas personas batallan y se frustran con el hecho de ser tentados, pero mientras vivan, bien sea en poca o en alta proporción serán tentados. 

Unos con la práctica acceden al dicho que dice: La única manera de vencer una tentación es sucumbiendo en ella. Sin embargo, la mejor manera de vencer la tentación no es cayendo en ella. La mejor manera de vencer la tentación es reconociendo nuestra vulnerabilidad, trabajando en cada una de nuestras debilidades y construyendo en nuestras fortalezas. Debemos también reconocer que no podemos solos y que necesitamos la ayuda de Dios para resistir las tentaciones, fortalecer nuestro carácter y salir victoriosos(as) cada día. 

Dios desea empoderarnos para resistir nuestras tentaciones cualquiera y esta sea. Pero, no podemos bajar la guardia, porque de ser así sucumbiríamos fácilmente a todas las tentaciones que se nos presenten por delante. Recuerda que cada tentación tiene su salida y su aprendizaje. La Biblia dice en 1 Corintios 10:13, “Las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Y Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, él les mostrará una salida, para que puedan resistir” (NTV)    

Oración

Albert Einstein dijo: “El hombre es grande solo cuando esta de rodillas”. La oración tiene mucho poder. Aún aquellos escépticos que han probado el orar por un largo periodo de tiempo, se han encontrado con la realidad de que la oración puede cambiar la perspectiva de vida y alterar para bien nuestro diario vivir. La oración es fuente de refugio, hogar del llanto, fortaleza en los momentos de más necesidad y antesala de grandes victorias. 

La oración no es sólo hablar con Dios, es comunicarnos con Él. La oración reconoce los limitantes humanos y abre lugar al potencial divino. La oración toca los recursos celestiales y suple en medio de la deficiencia de los recursos terrestres. La oración exalta al único y sabio Dios, al creador y sustentador de todo lo que existe. La oración se acerca al trono de la gracia para hallar gracia y oportuno socorro. 
La pregunta es: ¿A quién oras? Si oras al Padre en el nombre de Jesús el Salvador y Señor del universo, tu vida puede ser totalmente cambiada. Hay infinidad de promesas que se cumplen al clamar en el nombre de Jesús. Si oramos por perdón, Él nos perdona. Si oramos por salvación, Él nos salva. Si oramos por lo más mínimo en nuestra vida, Él promete dirigirnos. Así que ora en el nombre de Jesús. Te aseguro que literalmente serás más fuerte al estar de rodillas en oración. La Biblia dice en Jeremías 33:3,Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (RV1960)

Perdonar

Perdonar es ceder el derecho a la venganza, esa es una definición que me llamó a atención. Yo comparto que perdonar es recordar sin dolor. Por otro lado, perdonar es una decisión que conlleva a una acción. Es una práctica que va en contra de nuestra naturaleza pecaminosa. La realidad es que perdonar esta considerada como una de las disciplinas emocionales más difíciles de practicar a diario.  

El perdonar es algo maravilloso, pero a su vez, es algo doloroso. El perdonar es renunciar a nosotros mismos para liberar al ofensor de su ofensa. Para perdonar tenemos que ser ofendidos, porque el perdonar por algo que se le hace a un tercero aunque sea cercano a nosotros, es diferente a perdonar la ofensa que es dirigida directamente hacia nosotros. Perdonar es liberador, restaurador y reconciliador. Pero el que no ha sido perdonado, le es difícil perdonar. Sólo aquel que ha recibido perdón, puede ejercer la gracia de ser totalmente perdonado. En otras palabras, si tu perdonas es porque has sido perdonado, pero si no perdonas es porque no has experimentado realmente lo que es el perdón.  
Si seguimos a Cristo, debemos ejemplificar Su vida. Es decir, así como Él nos ha perdonado, nosotros debemos estar listos para perdonar a otros. Si no lo puedes hacer, pídele a Dios que te ayude a emprender el proceso hacia el perdón. Serás libre y vivirás una vida más plena. La Biblia dice en Efesios 4:32, “Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo” (NTV)  

Restaurar

La Palabra restaurar viene del latín “restaurare” que significa volver a poner en pie o restablecer (Dic. RAE). El prefijo “re” significa hacia atrás y “statuare” significa hacer que se pare, establecer o determinar. En cierto sentido, aplicamos esta palabra todos los días de nuestra vida. Cuando nos levantamos cada mañana y nos ponemos de pie, estamos literalmente restaurando nuestro cuerpo para emprender un nuevo día.  

El cuerpo se restaura cada día con células que se reproducen y otras que tienen que morir como parte del proceso de salud del cuerpo. Sin embargo, las personas, más que las cosas, deben ser restauradas, renovadas, revividas y redimidas. Muchas veces toma tiempo restaurar el caos, pero aún del desorden más grande o de una pieza imperfecta puede surgir una obra hermosa. 
No obstante, para querer ser restaurado(a) se necesita tener fuerza de voluntad. Por ejemplo, los corazones rotos pueden ser enmendados, las relaciones difíciles pueden restaurarse y aún lo que se ha quebrantado puede llegar a sanarse. No culpes a nadie por tu falta de restauración. Si deseas hacerlo, Dios es experto en restaurar vidas, otorgar múltiples oportunidades y sanar corazones. La Biblia dice en Eclesiastés 3:15,15 Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó” (RV1960)