Una brújula en el interior

En 1972, la revista Science publicó un estudio de los investigadores alemanes Wiltschko que confirmó algo que durante mucho tiempo pareció imposible. El petirrojo europeo posee una brújula magnética. Cuando los investigadores modificaban el campo magnético alrededor de las aves, sin que estas pudieran guiarse por el cielo, ellas cambiaban de dirección en consecuencia. Desde entonces, numerosos estudios han mostrado que muchas aves migratorias perciben ese campo invisible que envuelve el planeta y se orientan con él.

Si el Creador dotó a un ave tan pequeña de un sentido interior de dirección, ¡cuánto más guiará a Sus hijos! El Señor Jesús prometió que el Espíritu de verdad nos guiaría a toda la verdad. Por eso, cuando el cielo se nubla y las circunstancias no ofrecen ninguna pista, el creyente no queda a la deriva. La Palabra guardada en el corazón y la voz del Espíritu que la ilumina funcionan como esa brújula fiel.

¿Esperas que las circunstancias te digan hacia dónde ir? Detente, ora y escucha. El Espíritu que habita en ti conoce el rumbo aun cuando el horizonte esté cerrado.

La dirección de Dios no depende de que el cielo esté despejado. La Biblia dice en Juan 16:13: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir”. (RV1960).

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