Soltando El Pasado

Hay algunas personas que viven en el pasado. Viven ansiando regresar con algunas personas, vivir en algunos sitios, experimentar ciertas cosas, recuperar el tiempo perdido, resarcir lo que se pudo haber hecho mejor, etc. Sin embargo, no hay manera de regresar al pasado aunque queramos vivir en este. El pasado nos informa y puede llegar a convertirse en el maestro de muchas otras cosas. No obstante, si no sueltas el pasado, ¿con qué mano agarras el futuro? Es decir, si siempre anhelas mirar hacia atrás, ¿cómo te enfocas en lo que esta adelante? Como dicen por ahí: Un gran error es arruinar el presente, recordando un pasado que ya no tiene futuro. Esto es muy cierto. 

El pasado, ya pasó con sus victorias, derrotas y muchas lecciones. Por eso, no debemos renegar de nuestros recuerdos del pasado, porque este nos ha forjado a ser lo que ahora somos. Lo que debemos hacer es aprender de las lecciones más dolorosas, construir en las lecciones más valiosas y perdonar los errores más grandes para proseguir libremente lo que tenemos por delante. 

Recordemos que el pasado se acepta, no se lamenta. El presente se vive y no se discute y el fututo se espera y se planea. No cometamos el común error de arruinar el presente con un pasado que no tiene ningún futuro. Al contrario, pidámosle a Dios que nos ayuda a lidiar con nuestro pasado para poder vivir en plenitud en el presente y orientados hacia un gran futuro. La Biblia dice en Isaías 43:18, “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas” (NTV)    

Ríe Más

¿Ríes con frecuencia o eres de los que casi no se ríen? Algunos sueltan carcajadas fácilmente y otros parece que el compartir una sonrisa fuese un gran problema o desafío. Recientemente se ha comprobado que las personas que se ríen con frecuencia tienen una mejor calidad de vida. Es más, hay algo que se llama: Risoterapia. Esta terapia logra desatar toxinas en el cuerpo a través de la risa y mantener un mejor balance en el estrés que es usualmente acumulado por las emociones de enojo, resentimiento, amargura, falta de perdón, por mencionar algunas. 

Una vez escuché un dicho que va relacionado con esto y dice: El día más desaprovechado de la vida nos es sólo aquel en el cual hemos malgastado nuestro tiempo, sino aquel en el que no nos hemos reído. De modo que la risa no es sólo una expresión externa, sino una manera de controlar nuestras emociones. 
Entonces medita en: ¿Cuándo fue la última vez que te reíste por un buen periodo de tiempo? ¿Vives rigido(a) la vida sin reírte de las pequeñeces o de los grandes logros que conquistas? ¿Cuándo fue la última vez que disfrutaste de un tiempo jocoso que te aminoró el estrés? Quizá sea una práctica diaria para ti, pero si no lo es, te aseguro que reírte un poco más, alegrará tu vida y la de los demás alrededor tuyo. La Biblia dice en el Salmo 126:2: Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con estos” (RV1960)   

Tres “Muchos” y Tres “Pocos”

Una vez escuché lo siguiente que me llamó la atención: “Son tres muchos y tres pocos los que suelen destruir a las personas. Estos son: Mucho gastar y poco tener, mucho hablar y poco saber y mucho presumir y poco valer”. Esto es lo que yo le llamo sabiduría experiencial. Aunque estas no son las prácticas que pueden destruir a las personas, sí contienen mucha verdad. Por ejemplo, una mala mayordomía se ve reflejada en aquellos que gastan mucho sin tener nada y aún en aquellos que gastan de más aún teniendo. La mala mayordomía conduce a la ruina, pero la buena puede conducir a la riqueza y a la plenitud de vida en muchos ámbitos de nuestras vidas.  
La habilidad de controlar nuestra lengua es algo muy importante para el ser humano. No se debe hablar de más, ni hablar sin razón alguna. Algunos hablan sin saber lo cual puede ser una crítica, una mentira o una exageración a algo que no vale la pena. La lengua puede encender fuegos, pero a su misma vez, puede apagar incendios. La lengua puede edificar o destruir, bendecir o maldecir, atar o desatar. La lengua es poderosísima, así que el saber usarla es clave para toda la vida. Por último, el presumir no da más valor a nadie. De hecho, la mejor carta de presentación y cualidad de un ser humano es la humildad. La humildad dignifica y magnifica a las personas. De modo que, pidamos sabiduría a Dios para poder vivir mejor. La Biblia dice en Proverbios 2:6: “¡Pues el Señor concede sabiduría! De su boca provienen el saber y el entendimiento” (NTV)   

Gustos O Valores

La siguiente frase me puso a pensar el día que la leí y dice: “No busques personas con tus mismos gustos, busca personas con tus mismos valores”. La verdad es que usualmente nos inclinamos por convivir y frecuentar con personas que tienen los mismos gustos o que comparten algo en común con nosotros, lo cual es totalmente normal. Sin embargo, hay veces que los gustos no son necesariamente buenos y nos llevan al desosiego y a la desilusión. 
En repetidas ocasiones los gustos pueden ser hábitos malos, rutinas nocivas y situaciones que nos prueban nuestros valores haciéndonos caer en ciclos nocivos que no son de beneficio para nosotros, ni mucho menos para los que están alrededor nuestro. ¿Qué tal si alineamos nuestras amistades o compañías con nuestro rubro de valores y no necesariamente con nuestros gustos? En repetidas ocasiones podremos encontrar personas que tengan los mismos gustos y valores, pero comencemos por acentuar más nuestro valores que nuestros gustos podrán ajustarse más fácilmente. Te aseguro que esto nos protegerá, nos ayudará a crecer y será de bendición para los demás. La Biblia dice en Proverbios 13:20: “Camina con sabios y te harás sabio; júntate con necios y te meterás en dificultades.” (NTV)   

Sin Merecerlo

¿Has experimentado algo sin merecerlo? ¿Has recibido algo sin merecerlo? Por ejemplo, un regalo inesperado, un trato bueno de alguna persona aún cuando nosotros no lo hallamos hecho con ella, una sorpresa, etc. Creo que todos de alguna manera hemos sido recíprocos de algo que no merecíamos. Es más, todos los días recibimos pequeños gestos, algunas cosas y algunas circunstancias sin esperarlo y merecerlo. 

La mayor parte de las veces que recibimos algo sin merecerlo es porque la persona quien lo otorga ama el hacerlo o nos ama a nosotros. El amor es el antídoto del egoísmo. El amor es el propulsor para hacer cosas sin esperar nada a cambio y ofrecer desinteresadamente mucho de nuestro ser para los que están alrededor nuestro. 

Medita en las cosas que tienes o has recibido sin merecerlo y examina como tú puedes hacer lo mismo por los demás. Por ahí alguien dijo que si el ser humano ofreciera de si mismo desinteresadamente, el mundo sería totalmente diferente. La realidad más grande es que Dios nos ha amado con un amor exorbitante y extravagante sin merecerlo. El envío a Su Hijo para vivir una vida perfecta, morir por nuestras faltas y darnos la oportunidad de una vida eterna y en plenitud. Sin merecerlo te amó, te escogió y tiene grandes propósitos para ti. Y tú, ¿cómo respondes a este amor inmerecido?   La Biblia dice en 1 Juan 4:10, En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados” (NTV)  

Si No Lo Usas Lo Pierdes

“Use it or lose it”, es una expresión que en inglés significa: “Si no lo usas, lo pierdes”. Se refiere la mayor parte del tiempo a las cosas, dones y talentos que si no se usan con el tiempo suelen perderse o desperdiciarse. ¿Qué cosas no estás usando? ¿Qué recursos estas desaprovechando? ¿Qué talentos estas guardado? ¿Qué dones estas escondiendo por algún periodo de tiempo?

La mayordomía de la vida esta relacionada con el manejo de nuestro cuerpo, de nuestros recursos tangibles e intangibles, de nuestro tiempo y de nuestros talentos. Una buena mayordomía de la vida nos dará la plenitud de vida para la cual estamos diseñados. Pero, una mala mayordomía de la vida, nos causará frustración, desánimo y terminará por suprimir el propósito por el cual hemos sido creados. 

Piensa entonces en lo que tienes a la mano y hazte las siguientes preguntas: ¿Estoy usando todo lo que tengo? ¿Estoy desarrollando bien mis dones y talentos? ¿Estoy malgastando o desaprovechando el tiempo? ¿Cómo puedo optimizar todo lo que tengo en las manos? ¿Cómo puedo mejorar en el ejercicio de mis dones para servir mejor a los demás? Estas pocas preguntas te ayudarán a mantenerte usando lo que tienes sin preocupación de perderlo. La Biblia dice en 1 Pedro 4:10, “Dios, de su gran variedad de dones espirituales, les ha dado un don a cada uno de ustedes. Úsenlos bien para servirse los unos a los otros” (NTV)    

No Me Lo Esperaba

“Yo no me esperaba esto”. Esta es la frase que se me viene a mente cuando escucho noticias inesperadas, respuestas sin razón y acciones sin explicación de algunas personas cercanas o no tan cercanas a mi. Son cosas que no esperas. Algunas veces son sorpresas para bien, y en otras ocasiones, no son tan buenas. Sin embargo, la vida esta llena de este tipo de noticias inesperadas. 

No sé si las cosas no han salido como planeabas o si las personas a tu alrededor te han sorprendido aportando algo bueno para tu vida o drenando un poco el tanque emocional que tienes. Sin embargo, déjame decirte que aunque el mundo este lleno de cosas inesperadas, muchas de ellas al final de cuenta obran a nuestro favor.
Al pasar del tiempo te das cuenta que mucho de lo inesperado obró como si se hubiera esperado todo el tiempo. Esto se llama designio divino. Dios transforma los episodios más desafiantes en lecciones apreciables, las tristezas más fuertes para fortalecer nuestro ser y los dolores más profundos para madurar como personas. Dios siempre tiene los mejores planes en mente para nosotros, aunque nosotros cometamos muchos errores y experimentemos episodios inesperados que pueden ser transformados a nuestro favor. La Biblia dice en Romanos 8:28, “Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos” (NTV) 

Tentación

“He caído en la tentación, no pude resistir, soy muy débil, etc.”. Expresiones como estas son muy comunes y describen nuestra tendencia a caer en cosas que no queremos o debemos caer. Por ejemplo, algunos malos hábitos, unas pocas malas palabras e innumerables malas acciones. En fin, esto muestra nuestra plena y llana debilidad. 

¿Cuántos hemos batallado con alguna tentación en la vida? Creo que todos. Desde el chocolate que en exceso no debemos consumir hasta los malos pensamientos que no debemos cultivar. Todos, sin excepción somos diariamente tentados. Sin embargo, la Palabra de Dios nos enseña que la tentación en sí no es pecado. Es decir, podemos ser tentados una y otra vez y no es pecado. El problema es hacia dónde nos conduce dicha tentación, ya que nos puede conducir hacia dos lugares. Primero, nos puede hacer caer en desobediencia o pecado, separándonos de Dios. Por otro lado, nos puede conducir hacia la obediencia mostrando nuestra necesidad de dependencia y confianza en Dios quien quiere que seamos victoriosos. 

De modo que si te sientes muy tentado(a), no te preocupes. Hasta nuestro Señor Jesús fue tentado, pero nunca pecó. Por eso, Él te puede ayudar a permanecer firme y se has caído, puede también restaurar tu vida. La Biblia dice en Santiago 1:12, “Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman” (NVI)  

Yo No Perdono

“Yo no perdono”, esa es la frase que he escuchado a algunas personas en diferentes ocasiones incluyendo en la consejería cuando están demasiado frustradas con sus sentimientos. Lo que realmente desean decir es que les es difícil perdonar. Perdonar no es tarea fácil para el ser humano, ya que estamos diseñados en nuestra naturaleza pecaminosa a la retaliación, a la venganza y al egoísmo. Nuestra predisposición nos invita centrarnos en las personas y en las faltas que hemos recibido o cometido. 

Sin embargo, aunque el perdonar no sea nuestra primera respuesta, puede llegar a ser de las mejores prácticas emocionales y espirituales que el ser humano pueda realizar. El perdonar es liberador y trae sanidad integral a nuestro ser y a aquellos que están alrededor nuestro. Entonces, para perdonar debemos reconocer que todos necesitamos perdón y por ende, debemos considerar el extender perdón a otros. Por otro lado, debemos reconocer nuestra necesidad de confesar nuestras faltas para poder mejorar en nuestra relación con Dios y con los demás. 
Perdonar es recordar sin dolor y aunque nos duela, Dios promete estar allí para ministrarnos, levantarnos y ayudarnos. Es más, Él ha prometido perdonarnos por Su gracia y amor hacia nosotros. Entonces, ¿deseas estar bajo Su perdón? La Biblia dice en Mateo 6:14,Si perdonas a los que pecan contra ti, tu Padre celestial te perdonará a ti” (NTV)   

Aberración

Muchos tenemos aberraciones hacia algo en la vida. Una aberración es una acción, comportamiento o producto que se aparta claramente de lo que se considera normal, natural, correcto o lícito. Es decir, cuando una persona es aberrada a algo, puede llegar al caso de irrumpir la ley en caso que sea necesario para poder obtenerlo o alcanzarlo. Una aberración puede también ser un capricho, una excentricidad, un derroche o una terquedad que nos puede llevar fácilmente a cometer muchos errores y desaciertos. 

La mayor parte de las veces nuestras aberraciones nos llevan a muchos errores. La Palabra de Dios nos hace entender que la aberración es un grave error de entendimiento que nos conlleva a una conducta inapropiada. Entonces, medita en las veces que te has aferrado a algo en particular que se haya podido convertir en una obsesión y que llegue a ser una aberración. Confiesa tu necesidad delante de Dios, reconoce tu debilidad y deja que Él te ayude a cambiar en las áreas que aún no lo puedes hacer. 
Sobre todo, deja que tu aberración más grande sea el buscar la voluntad de Dios y el pedir Su dirección en cada área de tu vida. Deja que tu aberración se vuelva en una obstinación por las cosas buenas, agradables y perfectas que surgen de Su voluntad. La Biblia dice en el Salmo 119:10,Me esforcé tanto por encontrarte; no permitas que me aleje de tus mandatos” (NTV)