Viejas Costumbres

Todos hemos heredado o aprendido ciertas costumbres. Algunos hemos mantenido ciertas costumbres sin saber porqué las hemos guardado como tal. Son costumbres viejas. Unas de ellas son buenas, pero otras no lo son. Si una costumbre nos invita a salir adelante o incita al aprendizaje, es una buena costumbre. Esto puede ser el leer durante el día, el meditar, el reflexionar, el escribir, etc. Sin embargo, hay otras costumbres que pueden ser nocivas como comer comida chatarra muy tarde en la noche, el no descansar ni dormir lo suficiente, etc. Todos mantenemos tanto buenas como malas costumbres. 

En la vida cristiana las malas costumbres son el ponerse la ropa vieja en la carne y vivir practicando el pecado. Muchos cristianos viven descontentos porque están usando las ropas viejas de su pasado. Estas ropas pueden ser traumas o sentimientos de la infancia, dichos inapropiados o el aferrarse a comportamientos de su vida antigua. La solución es ponerse la ropa nueva que Cristo nos da. Debemos dejar a un lado las viejas costumbres y los malos hábitos, de la misma manera que lo haríamos con la ropa sucia diariamente. No debemos hacer ni pensar en lo que hacíamos antes. En cambio, debemos ejercitar nuestros pensamientos y ponernos las vestiduras nuevas que Dios nos ha entregado. La verdadera satisfacción vendrá cuando dejemos lo viejo y nos pongamos lo nuevo. 
La Biblia dice en Romanos 13:12,12 La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz” (RV1960)   

Fuego

Cuando estamos pequeños, nuestros padres nos dicen: “No te acerques al fuego porque te quemas”. Sin embargo, como niños curiosos, muchos de nosotros queríamos saber si el fuego realmente quemaba o qué significaba el quemarse. Así que recuerdo haber metido mi dedito chico en una vela y sentir el quemazón de primera mano cuando estaba muy pequeño. 

El fuego tiene dos características principales. Puede consumir o quemar todo, y por otro lado, puede servir como un agente purificador. Todos hemos visto incendios que lo han devastado todo, pero también hemos visto oro refinado o piedras preciosas que pasadas por el fuego, han sido plenamente purificadas. En la Biblia el fuego usualmente consumía el holocausto del sacrificio para el perdón de pecados, pero también se habla del fuego como un agente purificador. De hecho, dice que el Espíritu Santo actúa como fuego purificador. Por otro lado, dice que los que no sigan a Cristo resultarán quemados en un lago de fuego eternamente. Qué realidad tan triste, ¿verdad?
De modo que para nosotros los creyentes, el fuego debe ser un agente purificador. Pidámosle a Dios que Su Espíritu nos lleve al arrepentimiento de nuestros pecados y a vivir una vida en plenitud. En otras palabras, no dejemos apagar el fuego de Dios en nosotros. La Biblia dice en Hebreos 12:29, “porque nuestro Dios es un fuego que todo lo consume” (NTV)   

Ya No Más

Ya no más. Ya no puedo más. No puedo seguir adelante. Ya quiero desistir. No puedo continuar o deseo tirar la toalla. ¿Te relacionas con estas palabras? Muchos hemos dicho estas palabras en ciertas etapas de nuestra vida. Parece que muchas veces hay decepción, angustia y tristeza porque no se logra algo que se ha propuesto y en el momento esperado.

A veces las ganas de desistir brotan porque se ha perdido el sentido de propósito y la pasión para seguir adelante. Sin embargo, cuando nosotros decimos ya no más, es donde Dios puede levantarnos y decir que aún hay más. Aún hay más batallas por conquistar, sueños por completar, proyectos por realizar y situaciones por resolver. Aún hay tiempo para progresar, para perdonar, para emprender y para restaurar. Aún hay tiempo para construir lo que se ha destruido y para rectificar o modificar lo que no ha quedado bien.

Cada día es una nueva oportunidad. La misma creación se renueva y nos muestra que aún hay mucho para hacer. Así que cuando te llegue el sentimiento de ya no querer seguir, confía en Dios. Él te levanta, te da las fuerzas cuando ya no tienes más y te da la sabiduría para comenzar o emprender de nuevo. La Biblia dice en Lamentaciones 3:23, “ Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana” (NTV)

Contagio

“Contagio”. Esa es una de las palabras más escuchadas en estos tiempos del coronavirus. Las preguntas comunes son: ¿Te has contagiado del virus? ¿Cómo puedes evitar el contagio? ¿Cómo has salido del contagio aún cuando has estado expuesto(a)? Otros emiten frases de advertencia como: Cuidado y te contagias, porque nos contagias a todos. No salgas porque te contagias. No hagas mucho para evitar el contagio. En fin, algunos han vivido por estos últimos dos años con la palabra contagio en su mente y en la práctica. Es tanto el temor que algunos han vivido basados en el miedo, y otros, como si el virus no existiera. 

Aunque debemos tomar las precauciones pertinentes y cuidarnos concienzudamente para evitar el contagio y no propagarlo, también debemos enfrentar realísticamente esta crisis mundial. ¿Qué tal si le tuviésemos el mismo cuidado de no contagiarnos del virus como lo que puede contagiar nuestra mente y nuestro corazón? Por ejemplo, de no contagiarnos de mentiras, de resentimientos, de temores y de raíces de amargura. El no contagiarnos de chismes infructuosos, de malos hábitos, ni de prácticas inapropiadas.      
En conclusión, el peor contagio al cual podemos estar expuestos se llama pecado. ¿Qué tal si lo evitamos? Y si hemos pecado, ¿qué tal si pedimos perdón por cada uno de ellos? La Biblia dice en Isaías 1:18b:Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana”. (NTV)   

Pilotos En Tormentas

Los mejores pilotos se dan a conocer en medio de las tormentas más grandes de la vida. Un veterano piloto y amigo mío me dijo: “Al comenzar mi carrera de piloto entendí que cuando no había tormentas, todos deseábamos pilotear, pero cuando estábamos en medio de tormentas, todos pensamos en cuánto tiempo más duraría la tormenta. Con el tiempo y miles de horas en el aire, las tormentas son parte de nuestra vida como pilotos que ahora yo prefiero pilotear cuando hay tormentas. Me gusta porque es más desafiante y gratificante”. 

Mi amigo también añadió: “He entendido que no hay tormenta eterna y que la probabilidad de que yo muera piloteando en la tormenta es la misma que tengo cuando estoy manejando en una tormenta en tierra. De modo que, paso por las tormentas como algo usual en la vida”. En cierta instancia, todos somos pilotos en tormentas. La vida tiene múltiples tormentas y entre más aprendamos a vivir y pilotear en medio de cada una de ellas, mucho mejor será. 
Recordemos que no hay tormentas eternas y que como dice el dicho popular: Después de cada tormenta, llega la calma. Pidámosle dirección, protección y sabiduría a Dios para atravesar cada una de nuestras tormentas. La Biblia dice en Mateo 5:45b, “Pues él da la luz de su sol tanto a los malos como a los buenos y envía la lluvia sobre los justos y los injustos por igual” (NTV)   

El Miedo Vende

El miedo vende más que cualquier cosa en la vida. Desde temprano el miedo y el temor se convierten en el vendedor más grande para el ser humano. El miedo vende todo tipo de producto para la vida cotidiana. Por ejemplo, el miedo a morir vende seguros de vida, el miedo a envejecer y arrugarse vende las cremas más costosas para las arrugas. El miedo a no ser querido trata de comprar el amor a través de regalos. El miedo al fracaso vende una seguridad sin necesidad de tomar ningún riesgo en la vida y seguir en un status quo. El miedo a enfermarse vende todo tipo de vitaminas y el miedo a empeorar una enfermedad vende las medicinas más costosas. 

Aunque todo esto es muchas veces necesario y bueno, lo que no debemos tener siempre en mente es que la motivación de muchas decisiones sea el miedo. Si nuestras motivaciones son el miedo para todo, entonces la solución no es ni el activismo, ni la pasividad. La solución es pedir sabiduría a Dios para no ser motivados por el miedo y tomar las decisiones incorrectas. 
Aunque el miedo venda mucho de lo que compramos, adoptamos o decidimos en la vida, no dejemos que sea el propulsor de nuestras decisiones. En conclusión, no seamos vencidos ni convencidos por el miedo. La Biblia dice en el Salmo 56:3,Pero cuando tenga miedo, en ti pondré mi confianza” (NTV)  

El Juego Del Silencio

Desde pequeños muchos de nosotros jugamos el juego del silencio. La verdad que cuando decían: “vamos a jugar a que todos nos quedemos callados y el primero que hable pierde”. Recuerdo que siempre había uno que no duraba ni un minuto sin poder hablar. Era cómico, divertido y entretenido ver quién perdía primero. Debo confesar que algunas veces fui yo el que perdió a primera instancia. 

Cuando crecemos y nos convertimos en padres, solemos jugar este juego con nuestros hijos. Al verlos que no suelen callarse, les decimos: “Juguemos al juego del silencio”. En mi caso, mi hijo David, era el que casi siempre hablaba primero. ¿Por qué nos es difícil estar en silencio? Simplemente porque Dios nos hizo para comunicarnos y para vivir en comunidad.
Escuché una frase que dice: “El no comunicarse también es comunicación”. En otras palabras, el silencio, también comunica. Aunque hay muchas cosas que tenemos que callar por prudencia y madurez en la vida, hay otras que no debemos callar. Por ejemplo, no debemos callar el compartir las bendiciones que Dios nos da diariamente. No debemos callar los buenos momentos, ni las buenas decisiones. Así que, no calles las bendiciones de Dios. Será de bendición para ti y para los que te rodean. La Biblia dice en el Salmo 59:16,En cuanto a mí, yo cantaré de tu poder; cada mañana cantaré con alegría acerca de tu amor inagotable. Pues tú has sido mi refugio, un lugar seguro cuando estoy angustiado” (NTV) 

Tragedia: Vivir muriendo

La peor tragedia del mundo es vivir muriendo. Es decir, no saber gozar y vivir en plenitud de vida. Es el vivir sin propósito y sin pasión. Yo digo que la peor tragedia no es el que muramos, porque nadie puede huirle a la muerte. La peor tragedia es vivir sin dirección y sin propósito. Es como vivir sólo esperando el día de nuestra partida. ¡Qué triste sería la vida al vivir solo de esta manera!

Debemos vivir con significado, haciendo lo mejor que podamos cada día. Para esto, no solo debemos hablar, sino actuar, no debemos solo decir, sino demostrar y no prometer, sino cumplir. Recordemos que solo aquellos quienes arriesgan yendo muy lejos, pueden descubrir lo lejos que pueden llegar. Un hombre o mujer sin metas y planes para luchar en la vida, será como un barco zarpado sin destino.

Dios nos ha creado para vivir con propósito y aunque cada día estamos más cerca de nuestra partida momentánea, estamos más cerca de nuestra morada celestial. Pidámosle a Dios que nos aclare cada vez más Sus propósitos para nuestras vidas y la tenacidad para cumplir cada uno de ellos. La Biblia dice en el Salmo 138:8: “ El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida, pues tu fiel amor, oh Señor, permanece para siempre. No me abandones, porque tú me creaste” (NTV)

Potencial Si Explotar

A menudo se conocen grandes potenciales sin ser explotados. Por ejemplo, en el ámbito de la naturaleza, las grandes minas de minerales, de piedras preciosas o hallazgos cuyos descubrimientos dejan a todos asombrados. En el ámbito empresarial, nos referimos a las oportunidades de negocios, a las inversiones que producen grandes dividendos y a las iniciativas que sorprendentemente dan mucho resultado. 

Pero ¿qué decir del potencial humano? En otras palabras, los talentos no descubiertos y mucho menos, los que no han sido explorados, ni explotados. ¿Qué decir de las grandes habilidades escondidas y de los grandes dotes sin ser ni siquiera usados? Estadísticamente, el ser humano no logra explotar ni un 30 por ciento de todo el potencial con el que nace, ¿te imaginas si llegásemos a desarrollar más que esto?

Debemos tomar un tiempo para evaluar cuáles son los dones y talentos que no hemos usado. Debemos comenzar a usarlos al servir a los demás. Debemos perfeccionar nuestras mejores habilidades, entrenarnos para mejorar cada vez más con el objetivo de servir eficazmente. Así que, desarrollemos un poco más nuestro potencial para servir a los demás. La Biblia dice en Romanos 12:6ª: Dios, en su gracia, nos ha dado dones diferentes para hacer bien determinadas cosas” (NTV)    

El Estancamiento

¿Te has sentido estancado(a) alguna vez en un área de tu vida? ¿Has experimentado el estancamiento físico, emocional, relacional, financiero o espiritual? Todos, sin excepción alguna nos hemos sentido estancados alguna vez. ¿Por qué? El estancamiento llega por diferentes razones. Quizá surge a raíz de un ciclo que concluyó naturalmente en nuestras vidas al cual estábamos acostumbrados. Otras veces surge por la rutina, la falta de interés, la carencia de creatividad o el desenvolverse en un ambiente muy cerrado y hostil.

Medita en las áreas que puedas identificar tu estancamiento y las maneras de cómo puedas salir de allí. He aquí unos breves consejos: “Trata de salir de tu zona de comodidad y explorar cambios graduales para tu vida. Además, sal de tu monotonía y de las rutinas que te cortan la creatividad y no te permiten formular ni progresar. De la misma manera, sepárate de la gente que esta estancada y únete a aquellos que suelen ser emprendedores. Corta con todo lo que te robe la paz, la fuerza y el ánimo. Sobre todo, busca la dirección de Dios. Él te sacará del estancamiento donde estás y te ayudará a conquistar nuevos horizontes que ya tiene preparados para ti.      
El salmista cuando se sintió estancado dijo en el Salmo 40:2, Me sacó del foso de desesperación, del lodo y del fango. Puso mis pies sobre suelo firme y a medida que yo caminaba, me estabilizó” (NTV)