No Hay Días Malos

¡No he tenido un día bueno en mucho tiempo! Fue el comentario que recibí de un señor en el aeropuerto recientemente. Es más, esta persona añadió diciendo: “Parece ser que hay muchos días malos y solo unos pocos buenos”. Al escuchar esas palabras, me puse a pensar en lo que le respondería. Lo primero que se me pasó por la mente fue decirle: “No hay días malos, solo días en los que tenemos que aprender a confiar más en Dios”. El señor me volteó a mirar firmemente, pensé que me había metido en problemas por mi comentario, pero después me dijo: “Cuéntame de ese Dios que dices, porque yo no lo conozco y quizá sea lo que necesite”. Tuvimos una conversación muy amena acerca de Dios y de su fe. Al final, antes de abordar el avión, me dijo: “Ya lo entendí, no hay días malos, solo días donde debemos aprender de Dios”. ¿No es así?

La Palabra de Dios menciona que cada día ha sido hecho para confiar, pedir y depender en Él. Sus misericordias se renuevan cada mañana y grande es Su fidelidad. Su amor no se agota. Además, cada día está lleno de nuevas oportunidades.

Entonces, ¿recibirás cada día como un regalo de parte de Él? Recuerda que no hay días malos, sino que cada uno de ellos trae una lección de parte de Dios. La Biblia dice en el Salmo 23:6, “Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor viviré por siempre” (NTV).

Sentimientos De Liberación

Mucho se habla hoy en día sobre diferentes tipos de ¨liberación¨. Por ejemplo, la liberación femenina, la liberación del yo, la liberación sexual, la liberación individual, etc. Parece ser que hay un auge con el término ¨liberación¨. Alguien dijo: ¨La sabiduría es la liberación de la cabeza. El amor es la liberación del corazón. La belleza es la liberación de los sentidos y el rito es la liberación del acto¨. Pero, ¿cuáles son los sentimientos más frecuentes de los que tenemos que ser liberados?

En una encuesta reciente acerca de los sentimientos que más albergan los adultos mayores de 20 años, se identificaron los siguientes sentimientos: la decepción, la culpabilidad, el rencor, la falta de perdón, la traición, la auto conmiseración, el temor, la amargura, el odio, los deseos reprimidos y la baja autoestima. Todos estos sentimientos se albergan en lo más profundo del corazón y tienden a gobernar los pensamientos, y por ende, las acciones. Bob Marley dijo: ¨Nadie más que uno, puede liberar su mente de la esclavitud¨. Yo añadiría: ¨Nadie más que Dios puede liberar la mente, el alma y el cuerpo de cualquier esclavitud¨.

Medita en los sentimientos y pensamientos de los cuales desearías ser liberado. ¡Dios desea liberarte! ¿Dejarás que Él lo haga? La Biblia dice en 2 de Samuel 22:2-3, “2«El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi salvador; 3 mi Dios, mi roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro. Él es mi refugio, mi salvador, el que me libra de la violencia” (NTV).

Decepción

Un día leí una frase en el tema de la decepción que se me quedó grabada y dice: “No permitas que las decepciones de hoy pongan una sombra en tus sueños y propósitos del mañana”. Las decepciones son parte normal en esta vida porque nosotros decepcionamos a otros tanto como otros nos decepcionan a nosotros. Entonces, las decepciones no están diseñadas para destruirnos, sino para fortalecernos.

Una de las quejas más recurrentes de la gente de hoy en día son las muchas decepciones a las que se enfrentan día con día. Se podría decir que vivimos en un mundo de “decepcionados o desilusionados”. ¿Qué debemos hacer? Entender que nosotros somos los primeros que decepcionamos a otros y que nos decepcionamos a nosotros mismos. Trabajar para que las decepciones no nos hagan detenernos en la carrera que tenemos por delante. Enfocarnos en mejorar para no causar ninguna decepción a otros. También perdonar a aquellos que nos decepcionan y pedirle a Dios que nos ayude para no decepcionarnos fácilmente.

Dios nunca nos decepcionará, ¿lo crees? La Biblia dice en Deuteronomio 7:9, “Reconoce, por lo tanto, que el Señor tu Dios es verdaderamente Dios. Él es Dios fiel, quien cumple su pacto por mil generaciones y derrama su amor inagotable sobre quienes lo aman y obedecen sus mandatos” (NTV).

El Secreto De Cerrar La Puerta

¿Cuántas veces has literalmente cerrado alguna puerta? Desde el joven que cierra con enojo su cuarto para excluirse en su mundo y en su propia realidad, como aquellos que cierran la puerta para una reunión importante y poder concentrarse en los temas que se han de tratar. Algunas veces hemos cerrado la puerta consciente o inconscientemente. Otras veces a propósito para que no nos vean o para excluir a alguien que no queremos y entre particularmente en donde estamos. Pero, ¿qué decir de las puertas que nos cierran a nosotros? Aquellas que queremos abrir y nadie suele abrirlas. Es decir, las oportunidades por las cuales “tocamos a la puerta” pero parece que nadie sale a abrirla. 

A lo largo de la vida aprendemos que hay puertas que se abren sin siquiera intentarlas abrir. En cambio hay otras que aunque se traten de abrir, nunca se abren. Hay puertas que abrimos deliberadamente y hay otras que cerramos porque si no lo hacemos, lo que entra puede hacernos mucho daño. En cierta manera, la vida es un abrir y cerrar de puertas. 

Sin embargo, hay una puerta que es necesario cerrarla para crecer espiritualmente. Esa es la puerta que deja afuera las distracciones mientras oras a Dios. Cuando cierras la puerta de tu habitación para entrar con Dios en oración, Él abre las ventanas de los cielos y los portones de bendición. La Biblia dice en Mateo 6:6, “Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará en público”, (NVI).

Oportunidades

Muchas veces hemos escuchado el dicho: “Las oportunidades se pierden”. Yo suelo decir: “Las oportunidades no se pierden, simplemente se le pasan a otra persona”. En repetidas ocasiones pensamos que ya no volveremos a tener oportunidades porque estas han pasado con el tiempo, con las personas o con las circunstancias. Sin embargo, la Palabra de Dios está llena de promesas en cuando a las oportunidades. Es más, Dios se dio a sí mismo la oportunidad de crear al ser humano aun sabiendo que podía desviarse de Sus caminos. No obstante, creó al hombre a Su imagen y conforme a Su semejanza. 

Su creación máxima pecó. Le erró al blanco una y otra vez. Trató de hacer el bien en repetidas ocasiones y no pudo. Pero Dios, quien es grande en misericordia, ya tenía un plan y una promesa para otorgar una oportunidad inmerecida a la perdición del hombre. Él envió señales de respaldo a Su pueblo escogido. Les sustentó en el cautiverio y en medio del desierto. Les envió comida, sustento, sombra, luz y les profería una Palabra de oportunidad a través de sus profetas una y otra vez. La historia bíblica está llena de oportunidades que pasaron de una persona a otra. Dios nunca se dio por vencido con un pueblo obstinado, terco y pecador.

La oportunidad más grande fue palpable al enviar a Su mismo Hijo para salvar a la humanidad. Jesús, es la “oportunidad” que le da sentido a las demás oportunidades. Entonces, ¿deseas la oportunidad verdadera a través de Jesús? 

La Biblia dice en Lamentaciones 3:22-23, “¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana” (NTV).

Truenos De La Vida

Soy una de esas personas que ha aprendido a disfrutar las tormentas fuertes pero no siempre ha sido así. Cuando estaba chico y llovía fuertemente, el sonido que producía la lluvia en el techo de la casa donde crecí era muy escandaloso. Lo que me hacía correr hacia el cuarto de mis padres no era la lluvia, eran los grandes truenos y su impetuoso sonido. Este sonido tan peculiar me hacía sentir un poco nervioso porque no entendía el por qué se producía. Más adelante, cuando tenía unos cinco años de edad mi madre me enseñó con fotos el proceso que se suscita en las nubes y el porqué de dicho sonido. Recuerdo que me dijo: “no te dejes asustar por el sonido de los truenos. Recuerda que los truenos son necesarios y normales para que sea una tormenta buena y cumpla su objetivo de regar la tierra que Dios ha creado”. Aunque entendí el concepto de los truenos y su propósito, no dejé de ir al cuarto de mis padres hasta cuando lo consideré necesario.

Esto me puso a pensar en los muchos ruidos extraños y fuertes que suelen atormentar nuestra vida. Hay problemas tan fuertes que nos aturden y nos hacen esconder bajo el techo del temor y de la preocupación. Hay otros que no nos permiten escuchar ni ver lo que está alrededor nuestro. Debemos aprender que así como los truenos son necesarios para que las tormentas naturales se acaben, así lo son las circunstancias difíciles que enfrentamos diariamente. 

A pesar de los truenos de la vida, nunca pierdas la esperanza. No dejes que el ruido de este mundo te impida escuchar la voz de Dios. La Biblia dice en Salmo 4:3, “Sepan que el Señor honra al que le es fiel; el Señor me escucha cuando lo llamo”, (NVI).

Ladridos De Perro

“Perro que ladra no muerde”, es el dicho de muchos al escuchar el ladrido de los perros. Sin embargo, hay perros que ladran y por supuesto que muerden. Un sin número de perros son juguetones y ladran para llamar la atención, pero otros ladran para advertirnos de que están cuidando un territorio que les ha sido asignado. 

En múltiples ocasiones que salimos a visitar diferentes hogares hemos visto el anuncio que dice, “cuidado con los perros”. En otras palabras, entren a su propia discreción y conscientes del riesgo. Algunas veces son perros pequeños y juguetones, en otras, son perros grandes, guardianes y bravos. Por eso, al mirar los perros, preferimos llamar a las personas para que salgan y nos puedan dejar entrar a salvo a sus casas. 

De allí surgen los dichos, “ladridos de perro o perro que ladra no muerde”. Se refiere a que hay personas que hablan mucho, se quejan, parecen estar bravas pero en realidad no lo son. Otras parecen estar peleando, discutiendo o llorando por todo pero solo son ladridos como los de un perro. Solo lo hacen para “llamar la atención”. 

Evita los ladridos de perro, no sirven para nada. Antes bien, adopta una postura de confianza, mansedumbre y humildad ante los demás. Te aseguro que te irá mejor. La Biblia dice en Colosenses 3:8, “Pero ahora es el momento de eliminar el enojo, la furia, el comportamiento malicioso, la calumnia y el lenguaje sucio”, (NTV).

Cosas Grandes De Dios

El famoso misionero y escritor William Carey dijo: “Espera grandes cosas de Dios y emprende grandes cosas para Dios”. ¿Qué esperamos de Dios? ¿Cuál es la proporción y la medida de nuestra fe? ¿Qué emprendemos en el servicio a Dios? Estas son solo algunas preguntas que nos hacen pensar en la dimensión de nuestro Dios y en la magnitud de nuestra fe.

Muchas veces aunque digamos que esperamos cosas grandes de parte de Dios, no las creemos. Dudamos que Él verdaderamente pueda obrar a nuestro favor. Dudamos que si emprendemos algo por Él y de acuerdo a Su voluntad, podremos impresionarnos de los resultados. Pensamos que Dios es grande, entendemos que es poderoso, pero no vivimos esperando experimentar de Sus grandezas. 

No se trata del tamaño de nuestra fe, sino de la grandeza del Dios en el cual depositamos nuestra fe. En este caso es Jesús el Hijo de Dios, quien resucitó de los muertos y quien está sentado a la diestra del Padre. Él tiene todo el poder para hacer cosas grandes “en y a través” de nosotros. ¿Qué esperas? Confía en las promesas de Dios y emprende las cosas que Él ha puesto en tu corazón. Te aseguro que te sorprenderás de los resultados. 

La Biblia dice en Salmo 37:7,“ Quédate quieto en la presencia del Señor, y espera con paciencia a que él actúe. No te inquietes por la gente mala que prospera, ni te preocupes por sus perversas maquinaciones” (NTV).

Descansar

¿Para qué descansar? Es una de las preguntas con la que respondo satíricamente al excusarme de mis excesos en el trabajo y el poco descanso. La verdad es que desde pequeño he sido una persona de mucha actividad y poco descanso. Desde entonces, mi papá jocosamente me llama “El ejecutivo”. Sin embargo, a través del tiempo, he aprendido a “la brava”, como dicen, que el descanso es necesario e indispensable para la salud. La Biblia está llena de instrucciones sobre el descanso y la recreación. De hecho, es tan importante que Dios lo plasmó en los diez mandamientos. Es más, después de haber terminado la creación, Dios mismo pausó el séptimo día para descansar. No lo hizo porque estuviese cansado, sino para ejemplificar lo importante que es el descanso.

Jesús dijo en Marcos 2:27 “El día de descanso se hizo para satisfacer las necesidades de la gente, y no para que la gente satisfaga los requisitos del día de descanso” (NTV). En otras palabras, Dios creó esta idea de que tomes un día libre para restaurarte, adorarle, meditar y seguir adelante. Es un principio para tu propio beneficio y para no desgastarte. Es bíblico, provechoso y saludable. La Biblia dice en Éxodo 34:21: “Tienes seis días en la semana para hacer tu trabajo habitual, pero el séptimo día dejarás de trabajar, incluso durante la temporada del arado y de la cosecha” (NTV).

Sin Fronteras Ni Barreras

No hay fronteras ni barreras cuando se habla del verdadero amor. El lenguaje del amor trasciende a la cultura, sobrepasa los tiempos, conquista todas las edades, vence las tradiciones, convence los corazones y estabiliza el todo de nuestro ser. 

No hay fronteras ni barreras en frente al amor, especialmente cuando hablamos del amor de Dios. Su amor es infinito, real, vivencial y transcendental. Su amor es, ha sido y siempre será. Su amor es profetizado, proclamado y encarnado en Su Hijo Jesús. Su amor es sacrificado, vituperado, pero también ratificado. Su amor es personal y colectivo. Su amor es activo y es pasivo. Su amor es Su esencia, Su ser y Su sentir. Tú y yo somos la expresión máxima de Su amor. 

¿Has recibido Su amor? ¿Deseas experimentar este amor sin fronteras ni barreras?  La Biblia dice en 1 Juan 3:1a, “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (RV1960)