Cuenta hasta diez

“Cuenta hasta diez”, esta es una recomendación que se nos da cuando estamos agitados, enojados, desesperados o a punto de estallar. El contar hasta diez es simplemente una manera de decir que nos tomemos el tiempo para calmarnos, pensar bien las cosas y no actuar abruptamente de manera que nos arrepintamos en un futuro no muy lejano.

Hay algunos que necesitan contar hasta 100 o 200 para poderse calmar. Otros, ni si quiera necesitan contar porque se calman rápidamente. Sin embargo, esto nos pone a meditar en un principio fundamental para vivir nuestra vida en plenitud. Este es: “debemos pensar antes de actuar”. Si no pensamos antes de actuar, nos podremos arrepentir de lo que diremos o haremos. No podemos vivir la vida bajo el motor de propulsión del enojo. No es recomendable actuar ni por instinto, ni por impulso, ni por cólera, ni por emocionalismos torpes de los cuales tengamos que arrepentirnos después.

Así que si eres de los que se le suben los humos fácilmente, “cuenta hasta diez”. Quizá no solo sea de beneficio para tu vida sino para la vida de todos lo que te rodean. El actuar sin pensar es la receta perfecta para ser un fiasco en la vida. La Biblia dice en Proverbios 15:1, “La respuesta apacible desvía el enojo, pero las palabras ásperas encienden los ánimos”, (NTV).

Sin anestesia

“Así, sin anestesia”, es una de las expresiones que escuchaba comúnmente cuando estaba pequeño. Lo que quiere decir es, “dímelo directamente aunque duela, sin rodeos ni vueltas por más difícil que sea”. ¿Te han dado noticias sin anestesia? Por ejemplo, la muerte de un ser querido, la pérdida de un negocio o una ruptura emocional. Creo que todos hemos recibido noticias sin estar preparados para que nos duela menos, es decir, sin anestesia.

La vida está llena de momentos “sin anestesia”. Tenemos que enfrentar desafíos y situaciones sin mucha preparación. Nos enteramos de noticias que no esperábamos. Nos informamos de eventos trágicos. Nos vemos afectados por enfermedades que producen dolor. Nos vemos incluidos en situaciones que quisiéramos haber evitado. Nos vemos obligados a decir cosas que no quisiéramos decir y frecuentar lugares que quisiéramos haber evitado. En otras palabras, la vida esta llena de situaciones de dolor, pena, y desesperanza.

Entonces, ¿cómo vivir una vida sin anestesia? Dios diseña estos momentos sin anestesia para que después se conviertan en la anestesia que necesitamos para enfrentar lo que se nos presente por delante. Es decir, el haber pasado por algo fuerte y doloroso se convierte en el mismo antídoto para sobrepasar el dolor en un futuro. Esta transformación solo la puede hacer Dios. Él es experto en esto. La Biblia dice en Juan 16:20b, “…Ustedes se lamentarán, pero su dolor se convertirá de pronto en una alegría maravillosa”, (NTV).

Un regalo apreciado

¿Cuántas veces hemos recibido un regalo apreciado? Desde aquellos regalos sorpresa que abríamos en navidad como aquellos momentos preciados con personas cercanas a nosotros que se convierten en regalos maravillosos. Todos hemos recibido regalos que no esperábamos y regalos que aunque los esperemos, no han llegado, ni llegarán.

Sea que hayamos recibido o no muchos regalos, la vida está llena de innumerables dádivas. El aire que respiramos, la salud, la familia, las relaciones cercanas, los proyectos y aún los mismos desafíos. Cosas como el caminar, el tacto, el olfato, la visión y la escucha. Todos y cada uno de los detalles de la vida son un regalo cuando no se tienen. Por ejemplo, hay algunos que desean caminar y no pueden. Otros desean ver y no pueden. Otros desean tener contacto humano pudiendo tocar a alguien pero no lo pueden hacer por sus condiciones de salud. Algunos desean hablar y no pueden producir sonido alguno con su garganta. Y, ¿qué decir de los muchos regalos inexplicables que podemos experimentar? Aquellas gratas sorpresas que nos da la vida y las oportunidades que se nos presentan.

Sin lugar a duda, el regalo más grande es Jesús. Él vino a salvar lo insalvable y a ofrecer Su vida en rescate por muchos. Él vino a darnos el regalo de la vida eterna. La Biblia dice en Efesios 2:8, “Dios los salvó por su gracia cuando creyeron. Ustedes no tienen ningún mérito en eso; es un regalo de Dios”, (NTV).

Por primera vez

¿Te acuerdas del sentimiento que has tenido cuando haces algo por primera vez? Desde niños las primeras palabras, los primeros pasos, el primer día en la escuela, los primeros amigos, la primera participación en público, el primer amor, el primer trabajo, la primera decepción, etc. Existe un sentimiento implícito en la novedad. Al crecer, aumentan cada vez más las expectativas y el grado de dificultad suele incrementarse. Lo que antes era simple y novedoso, ahora parece complejo y dificultoso.

En especial hay dos características fundamentales que se experimentan cuando haces algo por primera vez. La primera es un sentido de satisfacción y plenitud por la tarea realizada. La segunda es un sentimiento de frustración y negatividad a lo ya experimentado. En otras palabras, nuestra mente lo registra como un buen episodio o como un lapso traumático que no queremos volver a repetir. Nuestra capacidad de decisión y el libre albedrío nos hace tomar decisiones correctas y erráticas de las cuales aprendemos diariamente. Sin embargo, cuando lo que se hace por primera vez se logra conectar con un sentido de plenitud, se vuelve a repetir cuantas veces y sea posible como si fuera la primera vez.

Así que ríe, ama, trabaja, desafíate, y entrega el todo de sí como por primera vez. Dios restaura lo que pasó, bendice lo que pasa y estará a cargo de todo lo que pasará. La Biblia dice en 1 Corintios 16:13, “Estén alerta. Permanezcan firmes en la fe. Sean valientes. Sean fuertes”, (NTV).

Va a estar difícil

“Va a estar difícil”, esta es la frase que usamos cuando nos enfrentamos con un desafío, obstáculo o una nueva tarea. De repente se vienen a mente todas las razones posibles que harán de dicha tarea algo desafiante. Tenemos dos opciones: dejarnos invadir del sentimiento de temor y no asumir riesgos quedándonos estáticos, o enfrentar el desafío aunque no se sepan todos los pormenores encarando las tareas con esperanza, perseverancia y fe.

De la misma manera debemos aprender una premisa práctica para nuestra vida: “Dios permite los problemas no para que huyamos, sino para que permanezcamos refugiados en Él”. En otras palabras, los obstáculos y situaciones difíciles crean en nosotros una dependencia en Dios. Es allí donde nos damos cuenta que aunque “va a estar difícil”, Él está con nosotros.

La realidad es que “sí estará difícil”. Sin embargo, debemos recordar que aunque sea o este difícil, no será imposible. Aún cuando parezca imposible, Dios es el Dios de las imposibilidades. Así que cuando venga de nuevo este sentimiento de dificultad, solo recuerda que lo difícil se torna en fácil cuando dependemos de las fuerzas de Dios. La Biblia dice en Deuteronomio 31:8, “no temas ni te desalientes, porque el propio Señor irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonará”, (NTV).

Me tengo que ir

“Me tengo que ir”. Esa es la frase que constantemente escuchamos o que usamos a diario. Significa que ya no podemos estar en un lugar, evento o compromiso porque hay algún factor interno o externo que nos mueve a salir en breve de donde actualmente nos encontremos. Esto puede suceder con situaciones de rutina en la vida diaria. Pero, ¿qué decir de las personas que dicen “me tengo que ir” como una excusa para abandonar su situación? ¿Qué de aquellos que sienten prisa en salirse de algo como un escape donde perciben que ya no hay otra opción? ¿Qué de aquellos que contemplan hasta el quitarse la vida porque piensan que se tienen que ir de alguna forma abandonando la circunstancia que están viviendo?

Hay una gran diferencia entre “tener que” a “querer” hacerlo. Un buen número de personas no tienen que irse pero desean irse. Aunque parece ser un ejemplo muy cotidiano, piensa en las cosas de las cuales deseas huir. ¿Por qué deseas salir de esa relación o esa situación? ¿Cuáles son los verdaderos motivos que te quieren hacer salir corriendo? ¿Tienes que salir por alguna situación que está fuera de tu control o porque solo deseas huir? ¿Estás cansado(a) de la rutina? Todas estas preguntas tienen que ver con el estado de tu corazón. Entonces, la pregunta primaria debe ser, ¿cómo está tu corazón?

Dios desea que consideres bien las situaciones que estás viviendo. Él desea que busques ayuda y consejo en Su Palabra y con mentores que te puedan aconsejar. No es bueno “salir por salir”. Muchas veces es imprescindible, pero en otras, es solo una excusa más para no enfrentar la realidad. La Biblia dice en Juan 16:13, “Cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad. Él no hablará por su propia cuenta, sino que les dirá lo que ha oído y les contará lo que sucederá en el futuro”, (NTV).

Clases de Manejo

A través de los años las estadísticas en los Estados Unidos han arrojado que las personas que toman clases de manejo antes de presentar el examen de la licencia salen mejor preparados y con menos riesgos de incurrir en un accidente automovilístico. La diferencia se reporta en un 5% menos de personas que no pierden la vida en accidentes fatales cuando han tomado los cursos de manejo. Al ver la estadística se puede pensar que no es mucha la diferencia. Sin embargo, si hablamos de un millón de personas, serían 50,000 los que no estarían al borde de la muerte gracias a las clases de manejo. Hace la diferencia, ¿verdad?

¿Cuántas veces el entrenamiento que puede ser recibido a través de los principios de la Palabra de Dios podrían salvar muchas áreas de nuestra vida? Yo diría que diariamente e innumerablemente. Sin embargo, pensamos que no hará mucha la diferencia y no tomamos “las clases que Dios nos quiere enseñar” para evitar encontrarnos en riesgos innecesarios y prevenir accidentes en nuestra vida diaria. Hay muchos accidentes que no se pueden evitar pero sí se puede responder apropiadamente a cada uno de ellos. El entrenamiento es supremamente importante y hasta nos puede salvar la vida.

¿Deseas ser entrenado en las clases de manejo de tu vida por el mejor instructor posible? Jesús fue, es y será siempre el mejor maestro. Él prepara el camino, va con nosotros durante el viaje de nuestra vida y nos espera al final de nuestro destino. La Biblia dice en el Salmo 119:105, “Tu Palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino” (NTV)

Un adelanto

“Un adelanto” es lo que muchos desean en esta vida. Un adelanto de lo que puede llegar a sucedernos mañana es algo que muchos exploran a diario. Hay algunos que consultan a personas quienes aseguran saber qué será de ellos y sus seres queridos el día de mañana. Otros simplemente quieren un adelanto de dinero en su trabajo, un adelanto del final de la película que están viendo, o un adelanto de lo que alguien les va a decir.

Parece ser que el ser humano tiene la tendencia de adelantarse y perder el enfoque de su presente. La vida no se puede vivir ni en el pasado ni en el futuro. Se debe vivir en el presente planeando hacia un buen futuro pero disfrutando de todo lo bueno que el presente nos ofrece. Nuestra premisa de vida debe ser, “aprender del pasado, sembrar y planear lo mejor disfrutando del presente y esperar con confianza en el futuro que tenemos por delante”.

Dios nos ha dado un adelanto en la Biblia de lo que será nuestro futuro si le tenemos a Él. Será un mundo ideal sin tristezas, sin dolores, ni preocupaciones. Tendremos nuevos cuerpos y no estaremos limitados a lo finito. Pero para vivir así, debemos vivir a través de Él. De modo que, disfruta tu presente y espera con fe el futuro hermoso que Dios tiene preparado para ti. La Biblia dice en Mateo 6:34 , “Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy”, (NTV).

Ya estás cerca

¿Estás cerca papá? Esta es la pregunta que me hacen mis hijos cuando salgo de viaje y nos hablamos por teléfono. Algunas veces se suscitan retrasos en los vuelos o congestión en el tráfico inesperado y no logro llegar al tiempo propuesto. En otras ocasiones logro sorprenderlos al llegar más temprano lo de planeado.

Esto me puso a pensar en mi Padre celestial. Las Escrituras enseñan que muchas personas le han hecho este tipo de cuestionamientos a Dios. Preguntas como: Señor, ¿estás ahí? ¿Estas cerca de mí? ¿Me escuchas? ¿Estas atento a mi clamor? Son unas de las muchas que vemos impregnadas en la Biblia. La tendencia del ser humano es a sentirse distante de Dios. Nuestro pecado y egoísmo nos hacen estar distantes de Dios. Pero, Dios se ha acercado a nosotros. Él ha acortado el tramo de distancia que nos separaba de Él al enviar a Su Hijo Cristo para vivir una vida perfecta en medio de imperfectos. Jesús se acercó a nosotros dejando la comodidad de Su trono para venir a reinar en los corazones de todo aquel que le recibe.

Recuerda que aunque te sientas distante de Dios, Él nunca se encuentra distante de ti. Tu tienes libre acceso a Él y te puedes acercar en cada momento para buscar ayuda, dirección, paz, gozo y contentamiento en tu vida.
Dios está cerca de ti, ¿lo estás tu de Él? La Biblia lo dice en el Salmo 145:18, “El Señor está cerca de todos los que lo invocan, sí, de todos los que lo invocan de verdad” (NTV)

Nunca te voy a perdonar

“Nunca te voy a perdonar” son las palabras de una persona que se encuentra supremamente herida por el abandono, el abuso, la traición, o el rechazo. Se ha determinado que una vez y la persona ha decidido no perdonar, es casi imposible hacer que se perdone a si misma o logre perdonar a otros. Porque perdonar es una decisión. Primero se decide perdonar para emprender el camino hacia el perdón de corazón.

¿Te imaginas que Dios nos hubiese dicho lo mismo? Nunca te voy a perdonar. No hubiera cuidado de Su pueblo escogido. No hubiera enviado a Su único Hijo a morir por nosotros y no hubiera seguido con Su plan de salvación para humanidad perdida. Al contrario, la Palabra de Dios dice que Sus misericordias son nuevas cada mañana y que Él ha decidido echar nuestros pecados al fondo del mar y nunca más acordarse de ellos (Miqueas 7:19). La memoria de Dios es diferente a la nuestra ya que nuestra mente nos hace recordar, sentir y regresar al pasado para decidir “no perdonar”.

El perdonar es liberador. No lo debes hacer por las personas que te han ofendido. Lo debes hacer porque tú mismo serás libre. Pídele a Dios que te ayude a emprender el camino hacia el perdón. Él sabe todos los detalles de cómo ser paciente, constante y persistente en amar lo que no se podía amar. Él reemplazó el “nunca” por el “siempre”. La Biblia dice en Colosenses 3:13, “sean compresivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofenda. Recuerden que el Señor los perdonó a ustedes, así que ustedes deben perdonar a otros”. (NTV).