Los Sentimientos Cambian

Nuestros sentimientos son cambiantes, por eso no nos podemos basar en ellos. Como leí el otro día: “La gente cambia, los sentimientos cambian, las cosas cambian, pero la vida sigue y para poder avanzar, hay que aceptar y soltar”. Uno de los problemas más recurrentes con los que batalla el ser humano es con sus propios sentimientos. Sin embargo, los sentimientos son un distintivo de que estamos vivos y de que somos diferentes a los demás. Alguien dijo lo siguiente: ¨Los sentimientos son aquellos que nos recuerdan que estamos vivos, que somos más que máquinas y que tenemos corazón¨. ¡Esa es una gran verdad!

Parece ser que los sentimientos se convierten en un obstáculo para algunos, ya que los sentimientos no mueren fácilmente porque nuestra memoria los continúa alimentando. Entonces, debemos trabajar en nuestros pensamientos para poder controlar nuestros emociones. La frustración radica en el hecho que tratamos de hacer lo contrario. Procuramos esperar que cambien los sentimientos cuando lo primero que tiene que cambiar son los pensamientos que alimentan nuestros sentimientos.

De modo que trabajemos en alimentar bien nuestros pensamientos para poder modificar nuestros sentimientos. De otra manera, nuestros sentimientos serán cambiantes y muy frustrantes. La Biblia dice en el Salmo 139:23, “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan” (NTV).

Renunciar

¿Cuántas veces hemos querido desistir o renunciar a sueños, situaciones o relaciones en nuestra vida? El sentido de renuncia es innato al ser humano. Como dicen comúnmente: ¨Queremos tirar la toalla¨. Pero, ¿qué difícil es decidir cuando tu mente te dice renuncia y el corazón te pide a gritos un último intento? John D. Rockefeller dijo: ¨No tengas miedo de renunciar a lo bueno para ir a lo mejor¨. Muchas veces tienes que renunciar a personas, no porque no te importen, sino porque no les importas a ellos.

No obstante, la vida cristiana pide que renunciemos constantemente a nuestro yo, a nuestro ego. Es más, si no renunciamos a nuestro ego, no podremos vivir una vida cristiana fructífera y en bendición. Pero, ¿cómo nos cuesta renunciar a nosotros mismos, verdad? No nos gusta renunciar a nuestros ideales egoístas, a nuestros planes altruistas y a algunas de nuestras metas equívocas. Sin embargo, para llegar realmente a Dios y tener una comunión con Él, debemos entregar y renunciar a muchas cosas de este mundo.

La vida cristiana está llena de sacrificio y entrega. Es una renuncia constante de nuestro ¨Yo¨ para que ¨El gran Yo Soy¨ pueda reinar en nosotros. Entonces, ¿a qué tienes que renunciar hoy? La Biblia dice en Lucas 9:62, “62 Jesús le respondió: Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios.” (NVI).

Da Un Paso Con Fe

Martin Luther King dijo: “Da tu primer paso con fe, no es necesario que veas la escalera completa, sólo da tu primer paso”. Dar el primer paso siempre es desafiante. Desde el niño que está tambaleando tratando de balancearse para dar su primer paso, como el adulto que analiza una y otra vez antes de dar un paso hacia delante, al igual que el que se queda estático con temor de no poder proseguir. Un viaje de mil millas comienza con el primer paso.

Déjame darte unas razones por las cuales no das el primer paso: ¨Temor, confusión, inseguridad, incertidumbre, ansiedad, preocupación y la falta de preparación, entre otros¨. Dios desea que des un paso de fe. Esto no quiere decir que la fe es incierta o insegura, al contrario, cuando damos pasos de fe, estamos demostrando que creemos en un Dios poderoso, protector, amoroso y que desea lo mejor para nosotros.

Entonces, ¿qué esperas para dar un paso de fe? Como decía un viejo amigo: ¨Quien no mira hacia delante, atrás se queda¨. Mira hacia delante, porque el primer paso no te lleva a dónde quieres ir, pero te saca de dónde estás. La Biblia dice en Proverbios 3:6 “6Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino correcto” (DHH)

Una Nueva Etapa

Las nuevas etapas son importantes en nuestras vidas. Leí una frase que decía: “El hombre no puede descubrir nuevos océanos a menos que tenga el coraje de perder de vista la costa” (André Gide). Muchas veces nos pasa lo mismo. Nos enfocamos en la costa de nuestro pasado y la conveniencia de nuestro presente sin observar el océano que tenemos al frente. Nos acostumbramos a lo viejo, a lo rutinario, cerrándonos a nuevas posibilidades que están al frente de nuestros ojos. ¿Por qué nos pasa esto? Simplemente porque no queremos aceptar que quizá estemos entrando en una nueva etapa.

El entrar en una nueva etapa no es fácil. Suele ser desafiante. Estamos acostumbrados a lo conocido, a lo habitual y a lo predecible. Nos sentimos cómodos y nos da miedo pensar en una incomodidad. El salir de la rutina es causante de ansiedad y de preocupación. Como dice una frase: ¨A veces el final es solo el comienzo de algo nuevo¨. Porque: ¿Qué sería de la vida si no tuviéramos al valor de intentar algo nuevo?

Quizá Dios desee que intentes algo nuevo, ¿lo harás? La Biblia dice en Apocalipsis 21:5, “ Y el que estaba sentado en el trono dijo: «¡Miren, hago nuevas todas las cosas!». Entonces me dijo: «Escribe esto, porque lo que te digo es verdadero y digno de confianza”, (NTV).

Sentimientos De Liberación

Mucho se habla hoy en día sobre diferentes tipos de ¨liberación¨. Por ejemplo, la liberación femenina, la liberación del yo, la liberación sexual, la liberación individual, etc. Parece ser que hay un auge con el término ¨liberación¨. Alguien dijo: ¨La sabiduría es la liberación de la cabeza. El amor es la liberación del corazón. La belleza es la liberación de los sentidos y el rito es la liberación del acto¨. Pero, ¿cuáles son los sentimientos más frecuentes de los que tenemos que ser liberados?

En una encuesta reciente acerca de los sentimientos que más albergan los adultos mayores de 20 años, se identificaron los siguientes sentimientos: la decepción, la culpabilidad, el rencor, la falta de perdón, la traición, la auto conmiseración, el temor, la amargura, el odio, los deseos reprimidos y la baja autoestima. Todos estos sentimientos se albergan en lo más profundo del corazón y tienden a gobernar los pensamientos, y por ende, las acciones. Bob Marley dijo: ¨Nadie más que uno, puede liberar su mente de la esclavitud¨. Yo añadiría: ¨Nadie más que Dios puede liberar la mente, el alma y el cuerpo de cualquier esclavitud¨.

Medita en los sentimientos y pensamientos de los cuales desearías ser liberado. ¡Dios desea liberarte! ¿Dejarás que Él lo haga? La Biblia dice en 2 de Samuel 22:2-3, “2«El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi salvador; 3 mi Dios, mi roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro. Él es mi refugio, mi salvador, el que me libra de la violencia” (NTV).

No Comprendo

¨No comprendo¨ o ¨No comprender¨ es lo que dicen algunas personas cuando están aprendiendo nuestra preciosa lengua española. Pero, ¿qué de aquellos que entienden lo que se dice, pero aún no lo comprenden? Hay personas que aunque entiendan muy bien el lenguaje y el mensaje no lo logran comprender, porque hay una gran diferencia entre entender y comprender.

Es posible entender una frase, pero no comprenderla. Entender es percibir el significado de algo aunque no se comprenda. Comprender es hacer propio lo que se entiende y actuar en resultado de dicho entendimiento. En otras palabras, el entender es la percepción con claridad de una situación en especial mientras que el comprender tiene que ver con la toma de conciencia de una situación al integrarla a uno mismo. Algunos le llaman la interiorización del conocimiento. Es fácil entender una situación cualquiera como una ecuación matemática, pero esta misma ecuación ya entendida, se comprenderá en el momento que se aplique.

Dios desea que no solo sepamos de Él, sino que comprendamos quién es. Él desea que no solo sepamos de Su Palabra, sino que la podamos aplicar en nuestro diario vivir. De modo que Dios quiere que entiendas, pero también que comprendas. La Biblia dice en el Salmo 147:5, “¡Qué grande es nuestro Señor! ¡Su poder es absoluto! ¡Su comprensión supera todo entendimiento!” (NTV).

Sugerencias vs Mandatos

La diferencia entre una sugerencia y un mandato radica en que uno es opcional y el otro se debe llevar a cabo. Una sugerencia tiende a proponer algo que será para el buen beneficio, mientras que un mandato es una ley que si se rompe o se ignora podrá acarrear grandes consecuencias. Alguien dijo que ¨Las ideas se corroboran con las sugerencias¨. Yo diría: ¨Las mejores ideas son resultado de seguir ciertos mandatos¨. Los mandatos están conectados con las reglas, lineamientos y estructuras. Las sugerencias están relacionadas con la optimización, la innovación y la creación.

Tanto los mandatos como las sugerencias deben ser tomadas en cuenta. Sin embargo, cuando se infringe una regla, se suelen afrontar consecuencias, pero cuando se ignora una sugerencia, las consecuencias no son tan evidentes. No obstante, tanto los mandatos como las sugerencias poseen en sí un sentido de responsabilidad y de acción.

Algo que no podemos ignorar en la vida son los principios de la Palabra de Dios. Si los tomamos como sugerencias, enfrentaremos severas consecuencias, pero si los adoptamos como mandatos por los cuales vivir, nuestra vida será mucho mejor. La Biblia dice en Deuteronomio 30:16, “16 Pues hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios y cumplas sus mandatos, decretos y ordenanzas andando en sus caminos. Si lo haces, vivirás y te multiplicarás, y el Señor tu Dios te bendecirá a ti y también a la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer” (NTV).

Escogidos

Me gusta el siguiente refrán que dice: ¨Dios no escoge a los capaces, Dios capacita a los escogidos¨. Me fascina esta frase, porque es Dios mismo quien por Su gracia nos ha escogido. Él no lo ha hecho porque lo merezcamos, sino porque le ha placido hacerlo. El mismo Jesús lo dijo: ¨Porque muchos son llamados y pocos los escogidos¨(Mateo 22:14). La invitación es para todos, pero no todos responden. Sin embargo, aquellos que responden pueden experimentar Su gran amor porque Dios escogió a los débiles para cumplir Sus planes. Parece una ironía, ¿verdad?

Recuerda que en esta vida muchos querrán destruir tu llamado, retrasar tus logros y opacar la obra de Dios en ti, pero recuerda que es Dios quien te ha escogido. Dios no mira como mira el hombre, por eso te ha escogido a ti para llevar a cabo Sus planes. Tú no eres parte del montón, eres alguien especial. Tienes un diseño individual, un plan único, un caminar seguro y un futuro pleno si respondes favorablemente a la elección de Dios.

Debemos reconocer que Él escoge lo mejor para nosotros, nos capacita de la mejor manera posible, nos acompaña en el recorrido y nos promete la victoria. Entonces, ¿recibes la elección de Dios para ti? La Biblia dice en Efesios 1:5, “5 Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo” (NTV).

Sonríe

Al subirme a un bus de transporte, leí la siguiente frase que me llamó la atención: ¨La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz¨. Otros dicen: ¨Sonreír no cuesta nada¨. Yo diría que solo cuesta nuestra disposición de corazón, porque una sonrisa puede cambiarlo todo. Sonreír trae aliento a nuestro ánimo y fortalece nuestro corazón. Sonreír es vivir.

Muchos piensan que para sonreír, se debe primero sentir, pero están equivocados. La sonrisa es una expresión externa que se puede cultivar sin ser hipócritas. Se ha comprobado que las personas que sonríen tienen una mejor salud tanto física como emocional. El sonreír ayuda a expulsar toxinas, a proporcionar una mejor respiración al oxigenar mejor el celebro con sensaciones únicas que son muy benéficas para el diario vivir. Una simple sonrisa puede transformar la manera de sentir y de accionar. Como bien lo expresa la siguiente frase: ¨Una sonrisa significa mucho. Enriquece a quien la recibe, sin empobrecer a quien la ofrece. Dura un segundo, pero su recuerdo nunca se borra¨.

Entonces, sonríe un poco más. Una sonrisa es más poderosa que muchas palabras, embellece el rostro y es más efectiva que largas horas de instrucción en los momentos más indicados. De modo que si sonríes vivirás mucho mejor. La Biblia dice en Job 8:21, “Él volverá a llenar tu boca de risas y tus labios con gritos de alegría” (NTV).

No Se Puede Olvidar

Hay cosas que no se pueden olvidar tan fácilmente, pero hay otras que se olvidan rápidamente. Benjamín Franklin dijo: ¨Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo¨. Parece ser que el no olvidar tiene que ver con lo que aprendemos en nuestro involucramiento que se vive en nuestras experiencias. Usualmente las cosas que se experimentan y que se viven a plenitud son difíciles de olvidarse.

Por otro lado, hay cosas que es necesario olvidarlas para que no dañen en nada nuestro proceder. Como dicen por ahí: ¨El olvido es una forma de libertad¨. El estar cautivo a pensamientos, actitudes y sentimientos no es bueno para la salud integral. Dios desea liberarnos de los pensamientos que nos aturden, de las memorias que no podemos borrar y de las cosas que no podemos cambiar. Para Él olvidar es sanar nuestro corazón para que no nos duela y no nos aflija más.

De modo que lo que tu pienses no poder olvidar, Dios te lo puede quitar. Él puede limpiar cada uno de tus recuerdos, ministrar tu mente y corazón y transformar todo tu ser. Él desea que olvides todo lo malo, pero que nunca te olvides de Él. Entonces, ¿decides olvidar? La Biblia dice en el Salmo 50:22 , “Ustedes que se olvidan de Dios, consideren lo que he dicho; de lo contrario, los haré pedazos, y no habrá nadie que los salve” (NVI).