Retomar

¿Qué difícil nos es retomar algo cuando lo hemos dejado de hacer por algún periodo de tiempo? Por ejemplo, una rutina de ejercicio, un hábito alimenticio, una rutina de estudio, la práctica de la escritura, etc. Muchas veces el retomar algo es se torna más complicado que el iniciarlo por primera vez. En otras palabras, debemos dar un primer paso como si fuera por primera vez, porque como dice un dicho que leí el otro día: El primer paso no te lleva a donde quieres ir, pero te saca de donde estás.  

Lo bonito de la vida es que la misma creación nos anima a comenzar de nuevo. Cada día trae en sí un amanecer y un atardecer. Cada minuto es un nuevo comienzo y cada día se presenta con nuevas oportunidades. Sin embargo, para tomar dichas oportunidades necesitamos de esfuerzo y empeño. 
Entonces, ¿qué necesitas retomar? ¿En qué área necesitas comenzar de nuevo? Pídele a Dios que te de fuerzas, sabiduría y entendimiento y Él te proporcionará todo lo que necesites. Él fructificará y multiplicará cada uno de tus esfuerzos. La Biblia dice en Lamentaciones 3:22-23,¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. 23 Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana”. (NTV) 

Tú Eres Mi Todo

“Tú eres mi todo y sólo a ti te pertenezco”. Eres mi profundo amor quien sacia mi sed infinita. Esta parece una frase romántica, pero es una frase que escuché el otro día en una canción cristiana dirigida a Dios. Habla de que Dios es el único que puede saciar nuestra sed de amor. Él es infinito, majestuoso y poderoso. No hay nada ni nadie que se compare con Él.

El rey David y muchos salmistas hablaron de la sed que tenían de estar en la presencia de Dios. Muchas veces nuestra sed física no se sacia a no ser que tomemos agua. Podemos tomar refrescos, comer un delicioso helado, un granizado, o una rica paleta. Aunque todas estas opciones frías tratan de saciar nuestra sed, lo que hacen es saciar nuestro antojo por algo frío. Sin embargo, lo único que nos puede saciar la sed es el agua. De la misma manera nos ocurre en nuestra vida espiritual. Él único que puede saciar verdaderamente nuestra sed es Jesús.

¿Con qué o con quién estás tratando de saciar tu sed emocional y espiritual? ¿Todavía tienes sed? Te recomiendo para que juntos tomemos del agua de vida que nos ofrece el Señor Jesús. La Biblia dice en el Salmo 42:2, “Tengo sed de Dios, del Dios viviente. ¿Cuándo podré ir para estar delante de él?” (NTV)

Ni siquiera lo supe

“No sabía que esto iba a pasar, ni siquiera lo supe, si hubiese sabido, sería diferente”. Estas y muchas frases más las decimos a diario para compartir que hemos omitido alguna información que nos hubiera ayudado con alguna relación, en algún momento oportuno o alguna situación en especial. A veces omitimos cosas porque no nos damos cuenta y en otras oportunidades porque de verdad las queremos omitir. 

“Ni siquiera lo supe” también puede ser que no lleguemos a un lugar que debíamos haber llegado, no nos dimos cuenta de una fecha en especial, no asistimos a algo importante o simplemente el que hicimos algo que hirió a una persona(s) sin darnos cuenta. ¿Te ha pasado? Ni siquiera lo supe también puede ser una simple excusa para hacerle pensar a otros que no lo sabíamos cuando de verdad sí nos habíamos dado cuenta. 
¿Qué hacer para evitar el omitir o ignorar a los demás? Hay algo que se llama “sentido de percepción”. Debemos estar totalmente presentes donde estemos lo cual es difícil con las múltiples distracciones que tenemos. Debemos estar al pendiente de nuestros alrededores y de los que están cerca de nosotros. Debemos ser más organizados, mejores estrategas y más puntuales en lo que hacemos. Eso nos ayudará de decir menos: “Ni siquiera lo supe”.  La Biblia dice en Santiago 1:19a,19 Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar..” (NTV)

Orando Con Autoridad

Recuerdo hace algunos años en un viaje misionero a Etiopía, un niño en un orfanatorio, al despedirse me dijo: ¿Puedo orar por ti? Yo sorprendido por este lindo acto le respondí: “Claro que sí”. El niño oró con las siguientes palabras: “Dios, te pido por este pastor. Te pido por su vida, su familia, su iglesia y por todas las cosas que tú sabes y yo no sé, pero que tú puedes responder por tu poder. Lo pido en fe, por la autoridad en el nombre de Jesús, amén”. Fueron palabras menos o palabras más, pero esa fue la esencia de su oración. 

Esta oración fue simple, pero a su vez muy profunda. Lo que más me llamó la atención aparte de la sinceridad, fe y confianza de este niño, fueron las palabras al finalizar su oración cuando dijo: “Por la autoridad en el nombre de Jesús”. Este niño aunque no tenía muchos estudios, no tenía padres biológicos y mucho menos posesiones materiales, supo encapsular su oración en una verdad bíblica fundamental para la oración: “Oramos por la autoridad que tenemos en el nombre de Jesús”. ¿Crees en ese tipo de autoridad? ¿Crees que Dios puede hacer lo que dice que puede hacer? ¿Crees que Jesús es suficiente?
Quizá estamos orando, pero nos falta orar con autoridad como este niño. De modo que, oremos con la autoridad en el nombre de Jesús y veremos Su gloria de una manera viva y real. La Biblia dice en Juan 16:24,No lo han hecho antes. Pidan en mi nombre y recibirán y tendrán alegría en abundancia” (NTV)  

Ignorando las Advertencias

¡Ya está advertido! Dijo una mamá al venir de hablar con su pequeño hijo antes de una presentación. Le advertí que no hablara, porque le fascina hacerlo. Después de unos pocos minutos el pequeño niño se le olvidó la advertencia de su mamá. ¿Cuántos de nosotros aunque no seamos chicos actuamos de la misma manera? 

En repetidas ocasiones ignoramos las advertencias en diferentes áreas de nuestras vidas. Ignoramos las advertencias en cuanto nuestro cuerpo, ignoramos las advertencias en cuanto a nuestras relaciones, ignoramos las advertencias laborales, ignoramos las advertencias del tiempo, en fin, somos expertos en ignorar o en obviar advertencias. 
Sin embargo, las advertencias existen para prevenirnos de muchas cosas, en especial, de vivir vidas desenfrenadas, sin rumbo, sin límites y sin un propósito en particular. Las advertencias existen para ayudarnos, guiarnos y guardarnos de llegar a nuestro destino final. Entonces medita en cuáles advertencias estas ignorando, en qué cambios debes hacer y en qué cosas debes hacer para seguir cumpliendo los propósitos de Dios. La Biblia dice en Proverbios 12:1,Para aprender, hay que amar la disciplina; es tonto despreciar la corrección” (NTV)   

Análisis

“El exceso de análisis produce parálisis”. Muchas veces analizamos, analizamos y analizamos, pero el tanto analizar nos produce una parálisis. Es decir, no hacemos nada después de pensar una y otra vez. ¿Te ha pasado? Quizá hayas pensado en repetidas ocasiones en alguna decisión, en algo o en alguien. Sin embargo, no has hecho nada al respecto. Pero ¿qué puedes hacer cuando te encuentras en esa situación?

He aquí unos pequeños consejos: Primero, debes reconocer que el análisis es bueno cuando se produce de la manera correcta. Segundo, debes aprender a analizar poniendo todas las opciones o información sobre la mesa, pero con el objetivo de llevarte a una acción. Tercero, debes pedir ayuda para evaluar consecuentemente y no por emociones con una persona madura, un mentor(a) espiritual o alguien experto en el tema. En cuarto lugar, debes tomar una decisión sabiendo que hay riesgos que se puedan afrontar. Por último, toma los riesgos concienzudamente, pero confiando siempre en Dios. Él puede hacer de todos tus análisis una buena realidad y verdad.

La Biblia dice en Santiago 1:5, “ Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla” (NTV)

Las cosas no son como parecen

“Las cosas no son como parecen”. Este es un dicho que comunica una gran verdad. No todo lo que se ve es así y lo que no se ve, muchas veces no es como nos lo imaginamos. Las apariencias son reales y todos hemos aparentado sentirnos de cierta manera cuando por dentro muchas veces nos podamos estar desmoronando. ¿Por qué lo hacemos? Simplemente, porque no podemos ventilar los anhelos, desafíos y preocupaciones a cada momento. 

Entonces, ¿Cuál es la solución? La respuesta radica en ser sinceros y afrontar las cosas, los desafíos y los problemas con toda intencionalidad y claridad. Debemos reconocer la etapa donde nos encontramos, ser sinceros con nuestro estado actual, evaluar las posibilidades que tengamos para enfrentar la situación, pedir consejo espiritual y profesional y sobre todo buscar lo que dice la Palabra de Dios, orar más fervientemente y descansar en el Señor. 
Dios nos ayudará a cambiar lo incambiable, a revertir lo que parece ser irrevertible y nos proveerá la sabiduría para tomar las mejores decisiones. La Biblia dice en Jeremías 29:13, “Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme” (NTV)   

Esperar Cambios Haciendo Lo Mismo

Hay una frase muy famosa que dice: “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. Aunque se le ha atribuido esta frase a Albert Einstein o a otros famosos en la historia, no se ha podido comprobar a bien a ciertas si les pertenece o no. Lo que sí es verídico es su significado. Lo más irónico del asunto es que todos hemos experimentado esta frase en nuestro diario vivir. Muchas veces esperamos cambios cuando no hacemos nada al respecto. 

Entonces, ¿qué debemos hacer? Lo primero es reconocer que algo no está funcionando. En segundo lugar, debemos estar dispuestos a gestionar algunos cambios, y en tercer lugar intentar implementar dichos cambios por un corto periodo de tiempo para poder experimentar de primera mano resultados diferentes. Por último, debemos recordar que aunque los cambios puedan ser desafiantes, esperar cambios haciendo siempre lo mismo es casi un milagro. 
Entonces, deseas ver cambios. Haz algo diferente desde el día de hoy. La Biblia dice en Romanos 12:2, No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta” (NTV)  

Estoy Satisfecho

“Estoy satisfecho”. Esta es la frase que usamos comúnmente cuando hemos comido y ya estamos llenos. También usamos esta frase para decir que estamos satisfechos con un proyecto, con una tarea o con un acuerdo específico. El estar satisfechos es algo momentáneo porque pronto volvemos a estar insatisfechos. Por ejemplo, volvemos a tener hambre en el día, volvemos a sentirnos insatisfechos con alguna situación, volvemos a sentirnos insatisfechos con alguna tarea que hemos realizado o dejado de realizar, nos sentimos insatisfechos con alguna relación, etc. En fin, el estar insatisfechos es parte de la vida. 

Entonces, si estaremos insatisfechos en la vida, ¿qué podemos hacer? Debemos recordar que las cosas materiales, que las posiciones laborales, que los proyectos y aún algunas relaciones, son temporales. Aunque queramos que nuestra satisfacción sea permanente, siempre tendremos un sentido de insatisfacción. La pregunta que surge es ¿Por qué? Simplemente porque nuestro destino final no está relacionado con este mundo, sino con la vida eterna.  
En otras palabras, no estaremos totalmente satisfechos en esta vida temporal hasta que lleguemos a la eternidad. Para ello debemos tener una relación con Jesús quien ofrece una vida plena y una vida eterna. Entonces, ¿quieres estar satisfecho o insatisfecho? La Biblia dice en Juan 17:16-17,16 Al igual que yo, ellos no pertenecen a este mundo. 17 Hazlos santos con tu verdad; enséñales tu palabra, la cual es verdad” (NTV)   

Reseteando

¿Cuántas veces hemos tenido que “resetear” algo? Por ejemplo, un computador, un teléfono, una tableta electrónica u otro dispositivo el cual no podamos usar a no ser que sea reseteado. En muchos casos dicho dispositivo se resetea a su modo original de fábrica perdiendo toda la información adquirida en el tiempo de uso antes de resetearse. Para aquellos quienes tenían grabada toda la información el resetear algo no es problema, para otros, este proceso representa pérdidas sustanciales de tiempo, de esfuerzo y material que no podrá ser recuperado. Qué frustración tan grande, ¿verdad?

Pensemos por unos momentos en nuestra vida emocional y espiritual. ¿Qué debemos resetear por completo? Quizá alguna mala enseñanza, algunas memorias, algunos eventos, circunstancias o traumas? La verdad es que aunque tratemos de oprimir el botón de reseteo, aún lidiamos con muchas de estas cosas en nuestros pensamientos. Entonces, ¿qué podemos hacer? Simplemente presentar todos nuestros pensamientos y nuestra vida misma ante Dios quien sabe cuidar de nosotros. 
Dios sabe resetear nuestro pasado, darnos una nueva oportunidad y un futuro lleno de esperanza. ¿Deseas que Él lo haga? La Biblia dice en Lamentaciones 3:23 ,Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana” (NTV)