Desvíos Inesperados

¿Cuántos de nosotros hemos experimentado desvíos inesperados? Es decir, vamos con el tiempo preciso para un destino en particular y de repente nos desvían causando un retraso para llegar a tiempo a nuestro destino final. Los desvíos son frustrantes, pero son necesarios. Si no nos desviamos y nos quedamos en la misma vía, no podemos llegar nunca a nuestro destino final. 

De la misma manera nos pasa en nuestra vida diaria. La vida está llena de muchos desvíos. Por ejemplo, una noticia inesperada, una relación infructuosa, una pérdida de trabajo, un colapse económico repentino, una enfermedad desafiante, una situación frustrante, en fin, la vida está llena de múltiples desvíos que tienden a desanimarnos y a inmovilizarnos para no llegar a nuestro objetivo final. Sin embargo, los desvíos o problemas son necesarios. 
Es en medio de los desvíos que descubrimos nuevas maneras de enfrentar los desafíos y proseguir hacia adelante. Es en medio de los desvíos que somos enseñados, fortalecidos e instruidos. Es en medio de los desvíos que podemos crecer como nunca antes lo habíamos hecho. La clave es saber que lo que Dios hace en los desvíos de la vida llega a conducirnos a nuestro destino final, ya que la vida es una jornada y no un destino. La Biblia dice en Proverbios 3:6,Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar” (NTV) 

Permanencia

La permanencia es fundamental en la vida. Yo tengo un dicho que he usado en repetidas ocasiones que dice: “El que no permanece perece”. En otras palabras, el que no reconoce que debe continuar, caminar y luchar es fácil que perezca en su propósito de vida. La permanencia marcará la diferencia en todas las áreas de nuestra vida. Si no permanecemos no lograremos todo lo que Dios tiene preparado para nosotros. 

Hemos sido diseñados para resistir, permanecer y conquistar los objetivos en el propósito por el cual hemos sido creados. Sin embargo, tenemos muchas cosas que nos hacen desistir. La primera es la falta de un propósito claro. La segunda es la falta de preparación, planeación y anticipación. La tercera es el desánimo y la constante frustración. La cuarta son los enemigos del creyente: Satanás, el mundo y la carne. Pero la más recurrente de todas es la falta de diligencia y permanencia en las tareas que nos han sido asignadas. 
Recordemos que las grandes cosas se conquistan por la permanencia y por la fidelidad. Entonces, todos debemos pedirle a Dios ayuda para ser permanentes y poder ver el cumplimiento de las grandes obras que Él tiene preparadas para cada uno de nosotros. La Biblia dice en Juan 15:7,Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pueden pedir lo que quieran, ¡y les será concedido!” (NTV)  

Perseverancia

Un dicho común dice: “El que persevera alcanza”. La verdad es que el dicho tiene mucha razón. La perseverancia es considerada como una de las virtudes con las que más tiene que trabajar el ser humano. La perseverancia involucra constancia, responsabilidad, intencionalidad, puntualidad, paciencia, espera y sobre todo, mucho trabajo. 

La perseverancia es un distintivo calificativo de las personas más exitosas y progresistas que haya podido tener la humanidad. La perseverancia es necesaria en los inventores, creadores, deportistas, doctores, abogados, ingenieros, arquitectos, ministros, pastores, misioneros, maestros, etc. La perseverancia en necesaria en toda rama y área de la vida. Por ejemplo, la medicina, la ciencia, la industria, la cinematografía, las artes, la religión, etc. Nadie quien desee ser exitoso lo podrá lograr sin aplicar la perseverancia como una axioma fundamental en la vida. 
¿Qué tan perseverante eres? Así como las gotas forman un riachuelo y después un frondoso río, así también la perseverancia alcanza lo inalcanzable y lo que parece ser imposible. ¿Deseas el éxito? Sé un poco más perseverante, que como dice el dicho: El que persevera alcanza. La Biblia dice en Gálatas 6:9, “Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos” (NTV)

No Sé Qué Hacer

¿Cuántos nos hemos visto en una encrucijada donde decimos: No sé qué hacer? Le piensas, le das vueltas al asunto y por más que lo analizas llegas a la misma simple y llana conclusión: no sé qué hacer. Muchos nos hemos visto en esa disyuntiva en algunas ocasiones. Al evaluar o mirar hacia atrás, nos damos cuenta que de una u otra manera pudimos resolver o salir del asunto en el que estábamos metidos. ¿Cómo? Sólo por la gracias de Dios. 

He aquí algunos pasos para que los apliques bajo dichas situaciones: Detente para pensar, examina tus posibilidades, enumera tus recursos disponibles, habla con alguien que tenga experiencia o que haya pasado por algo similar, comparte el problema con un mentor, amigo o pastor, desarrolla un plan de acción, ataca el problema un proyecto a la vez y un día a la vez, trabaja diligentemente paso por paso, sé paciente, rodéate de personas que te ayudan a salir adelante y sobre todo, pide la dirección, la intervención y los recursos de parte de Dios. Él sabe qué hacer en tu vida y con tu vida cuando tú no sabes qué hacer.    
La Biblia dice en Proverbios 2:6, ¡Pues el Señor concede sabiduría! De su boca provienen el saber y el entendimiento” (NTV)

Desesperados

¿Cuántos nos hemos sentido desesperados por alguna situación en la vida? Nos sentimos desesperados por las circunstancias que no dependen de nosotros, por las relaciones que suelen ser desafiantes y conflictivas, por las condiciones alrededor nuestro, por alguna condición física, etc. La desesperación llega porque literalmente se hace difícil esperar cuando no se quiere, cuando no se puede o cuando no hay otra opción sino la espera.

Nuestra vida esta llena de cortas y largas esperas. Esperamos algo que siempre hemos anhelado y aún no ha llegado. Esperamos algo que siempre hemos necesitado y no hemos recibido. Esperamos cambios en otras personas o situaciones que parecen nunca llegar. Esperamos remuneraciones, ascensos, incrementos y muchas cosas más que aunque se avecinan, no parecen llegar. Sin embargo, el cúmulo de todo esto nos hace desesperarnos, angustiarnos y desestabilizarnos. 
Si te has sentido desesperado(a), confía en el Señor. Él es el único que te puede ayudar en tu larga espera. Él es el único quien puede hacer de tu espera algo que cobre significado, propósito y te proporcione un gran aprendizaje. ¡No te desesperes, sino que espera en el Señor! La Biblia dice en el Salmo 27:14,Espera con paciencia al Señor; sé valiente y esforzado; sí, espera al Señor con paciencia” (NTV) 

Corazón De Corazones

El corazón comúnmente representa las emociones en el ser humano. De modo que teneos dichos como: “Esa persona es puro corazón, es decir, que es muy linda en su carácter y en sus emociones”. Por otro lado, también se escucha: “Esa persona no tiene corazón para expresar que no le importan sus emociones, ni las emociones de los demás”. 

La realidad es que todos tenemos un corazón físico, pero todos podemos progresar más en desarrollar nuestra parte emocional. Debemos pensar en desarrollar un corazón de corazones, porque hay que escuchar la cabeza, pero hay que dejar hablar al corazón. Muchas veces lo que siente el corazón, no se puede razonar, pero quizá lo que siente tu corazón hoy, mañana lo podrá entender tu cabeza. Un hombre o mujer de noble corazón, podrá llegar muy lejos. 
Entonces, evalúa cómo esta tu corazón y cómo lo puedes nutrir de tal manera que compartas una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala con el diario vivir.    La Biblia dice en Proverbios 4:23, “ Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque este determina el rumbo de tu vida” (NTV) 

Angustia Descontrolada

El sentimiento de angustia es algo que surge en todo ser humano. Estadísticamente se afirma que cada uno de nosotros se angustia más de dos veces en el día por algo que se tenga que hacer, algo que no se haya hecho o algo que se esté haciendo al momento. En otras palabras, la angustia es parte natural de la vida. Vivimos bajo un grado de angustia inevitable y en la zozobra de un futuro incierto que nos suele cargar fácilmente. 
Pero ¿qué decir de la angustia descontrolada? ¿Qué decir del sentimiento de angustia prolongado y constante que es causante de ansiedades, fobias y múltiples psicopatologías? Los estudiosos afirman que los sentimientos de angustia se pueden controlar como cualquier otra emoción en su etapa inicial. Sin embargo, también se pueden almacenar, desarrollar y multiplicar fuera de proporción de una manera acelerada. He aquí algunos consejos para aminorar la angustia: “sé realista y no exageres, no te apresures a sacar conclusiones rápidas, no tomes decisiones a la ligera, es mejor esperar y pensar antes de actuar que el actuar y después lamentarse; toma un tiempo para respirar, analizar y evaluar la situación; recuerda que nadie puede controlarlo todo, pero sí puede tomar el control de sí. Pide consejo cuando sea necesario, rodéate de personas tranquilas, no ansiosas y que te proporcionen la calma. Enfrenta cada uno de tus problemas un paso a la vez y sobre todo mantén una postura de fe ante cualquier circunstancia. En todos estos pasos, toma en cuenta a Dios, Él te ayudará a aminorar cada una de tus angustias. La Biblia dice en el Salmo 50:15, “E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás”. (RV1960)

Frustración

¿Te has frustrado alguna vez por algo simple que se complicó en sólo un momento? ¿Te has frustrado por algo que pensabas y saldría de cierta manera, pero resultó saliendo de otra? ¿Te has frustrado tanto que tu ánimo ha sido alterado, tus emociones han sido descontroladas y tu aspecto físico ha sido desmejorado? Creo que todos sin lugar a duda hemos pasado por estos episodios de frustración que suelen ser una parte desagradable en nuestra vida. 

Piensa en lo que te frustra y en las razones que suelen hacerlo. Piensa en las frustraciones que han sido provocadas por otros, por las circunstancias o por ti mismo. Piensa en las frustraciones que han sido inevitables y en otras que te hubieras podido evitar. Alguien dijo que nos frustramos de más, porque siempre queremos de más. ¿Será esta una razón real? La verdad es que hay frustraciones con razón justa y otras que nosotros gestionamos por nosotros mismos. 

¿Qué podemos hacer? Al igual que el salmista en la Biblia debemos entregarle todas nuestras emociones de frustración y descontento a Dios. Él puede controlar nuestras emociones, canalizar nuestros sentimientos y enseñarnos a vivir cada día con perspectiva en la eternidad. Así que, no te frustres tanto y entrégale hoy todas tus frustraciones a Dios. Él las cargará por ti.   La Biblia dice en Mateo 11:28, “Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso” (NTV) 

Los “Peros” Más Grandes

Yo he escuchado frecuentemente lo que le llamo los “peros” más grandes. Entre ellos están: “pero no tengo tiempo, pero no se me ha dado la oportunidad, pero no soy capaz, pero no tengo la experiencia, pero no creo que pueda, pero no podré hacerlo”, entre otros más. Los peros son múltiples excusas, quejas o pretextos que usamos para no querer hacer algo, para no emprenderlo o para obviar lo que es debido.

Medita en las veces que en un día cotidiano usas estos peros más grandes como si fueran parte esencial de tu vida. Alguien dijo que si comenzamos a eliminar los peros de nuestro léxico podremos habilitar los cómos para poder llevar a cabo lo que parece ser imposible.

Dios es experto en eliminar los peros de nuestras vidas y transformarlos siempre para Su gloria. Por ejemplo, nosotros merecíamos condenación, pero Él nos dio libertad. Nosotros merecíamos muerte, pero Él nos dio vida eterna. Nosotros merecíamos la separación, pero Él nos ha adoptado como Sus hijos. Nosotros no merecíamos tanto amor, pero Él nos ha amado con amor eterno. Es decir, los peros nuestros, son muchas veces las oportunidades para relucir en la gracia y en el amor de Dios. De modo que, elimina tus peros y deja que Dios obre realmente en ti.

La Biblia dice en Efesios 2:4-5, “4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),” (NTV)

El Tiempo

¿Cuántas veces escuchamos la frase: “Dale tiempo al tiempo”? Nos referimos a esta frase cuando sabemos que al transcurrir el tiempo las cosas se aclararán, la verdad saldrá a la luz, la genuinidad se verá y sobre todo, la vida podrá cobrar otro sentido y una perspectiva totalmente diferente. 

El tiempo es el abogado de algunos, el juez de otros y el jurado de muchos. El tiempo es el amigo anhelado, el confidente esperado y el responsable de muchas cosas. El tiempo es esencial para sanar, es primordial para olvidar y la mejor terapia para restaurarse en todas y cada una de las áreas en la vida. A veces lo que necesitamos no son recursos tangibles, ni muchas cosas más. Lo que verdaderamente necesitamos es como dice un dicho: “Darle tiempo al tiempo”. 

Entonces, deja que el tiempo trabaje a tu favor. Espera cosas imposibles, trabaja diligentemente en tu salud integral en tu área física, emocional y espiritual y confía en que Dios usará el tiempo como un agente transformador, restaurador y liberador para tu vida.   La Biblia dice en el Salmo 31:15, “En tu mano están mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores” (RV1960)