Ver para creer

Quizá has escuchado el dicho que dice: “Ver para creer”. En otras palabras, hasta no comprobarse visualmente, no se puede creer. El creer sin ver puede ser desafiante para algunos y casi imposible para otros. El creer sin ver requiere de fe y de confianza en la persona que comparte la información o en la información que se recibe. Una persona dijo: “Si eres de los que dice ver para creer, entonces, mírate al espejo y comienza a creer”. Me hizo reír dicha frase, pero tiene algo de verdad. 

En muchas ocasiones somos escépticos de lo que nosotros mismos hemos visto o podemos hacer y aún más de lo que no vemos. Entonces, yo diría lo contrario. ¿Por qué no tratar lo siguiente? No hay que ver para creer, sino creer para ver. En cierta instancia tenemos que hacer lo opuesto. Tenemos que comenzar a creer, comenzar a adoptar una nueva manera de pensar para poder ver cambios en nuestra vida. 
Hoy te invito para que hagas algo diferente en tu vida. No esperes siempre ver lo que deseas ver, comienza por creer lo que no puedes ver y de esa manera serás sorprendido(a) de recibir lo que jamás hayas podido ver. Podrás recibir lo imposible como posible lo cual es típico de una persona de fe. La Biblia dice en Hebreos 11:1,La fe demuestra la realidad de lo que esperamos; es la evidencia de las cosas que no podemos ver” (NTV) 

Sin Dirección

¿Cuántas veces has tratado de llegar a un lugar específico sin la dirección a la mano? Para algunos quienes poseen una memoria fotográfica esto es algo muy fácil, para otros a quienes el sentido de ubicación no es su fuerte, les es supremamente difícil llegar a un lugar sin la dirección exacta.

De la misma manera podemos vivir nuestras vidas. Podemos tratar de saber para dónde vamos, pero si no sabemos el destino final, podemos dar muchas vueltas, perdernos con facilidad y perder el propósito por el cual hemos emprendido la carrera. A eso le llamamos una vida con o sin propósito. Cuando sabemos nuestro propósito de vida no dejamos que las cosas nos distraigan, que los obstáculos nos desvíen y no queremos tomar atajos para llegar más rápidamente.

Al saber el propósito por el cual hemos sido diseñados, todo nuestro enfoque, nuestra perspectiva y nuestro esfuerzo están canalizados para llegar a su destino final. Para los creyentes es conocer de Jesús y de la vida eterna lo cual nos da un destino final y una plenitud de vida. Y tú, ¿sabes cuál es tu destino? Si no tienes propósito, dirección y rumbo en tu vida, Dios te lo puede dar. La Biblia dice en Efesios 2:10, “Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás” (NTV)

Pérdida De Atención

¿Has sufrido de la pérdida de atención? ¿Has quedado mal en algo o con alguien por la pérdida de atención? Las estadísticas arrojan que alrededor de un 10 a un 14% de la población mundial padece de la pérdida de atención. Esto es un número alarmante dado a que muchos ignoran dicha realidad. 

La pérdida de atención nos hace poco infructuosos, poco eficientes y nos acarrea múltiples desafíos en la vida. La pérdida de atención causa problemas académicos, laborales y relacionales. Lo más interesante es que la mayor parte de las personas que padecen de esta psicopatología no saben que padecen de la misma siendo una condición clínica. 
Pero ¿qué decir de las personas, situaciones y circunstancias donde no prestamos atención simplemente por no querer hacerlo? ¿Qué decir de las etapas donde necesitábamos concentrarnos y no prestamos la atención debida? Medita por unos minutos en las cosas, personas o situaciones que requieren más de tu atención. Atesora los mejores momentos, aprecia los mayores esfuerzos y aprende de cada uno de tus sacrificios. Cuando prestas atención más detenidamente te darás cuenta que de las simplezas y pequeñeces surgen las más grandes lecciones y experiencias. Sólo abre tus ojos y presta atención que Dios puede estarte hablando y tú no lo estas escuchando.   La Biblia dice en Hebreos 2:1, “Así que debemos prestar mucha atención a las verdades que hemos oído, no sea que nos desviemos de ellas” (NTV)

Sueños

¿Has soñado alguna vez con algo o con alguien? Una vez escuché una frase que me llamó la atención en referencia a esto que dice: “La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante”. Así que, nunca desistas de tu sueño, Pero ¿qué es un sueño? Un sueño es un anhelo o deseo que parece ser inalcanzable, pero a su misma vez existen posibilidades de que pueda llegar a pasar. De manera práctica, lo sueños son objetivos que se pueden concretar. 

Yo siempre digo que los sueños se convierten en realidad cuando se plasman en objetivos trazables y alcanzables. Los sueños se convierten en los propulsores de gratos esfuerzos, de múltiples sacrificios y de numerosos intentos para alcanzar lo que se quiere. Como dicen: “el futuro pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños”, porque en cierta instancia Dios nos diseñó con la capacidad de soñar, de planear y de ejecutar. Usualmente digo que si puedes soñarlo, puedes concretarlo. ¿Cómo? Con mucho esfuerzo, ahínco y sacrificio. Soñar es el único derecho que no puede prohibirse. 

Recuerda que Dios puede convertir tus sueños en realidades si éstas están de acuerdo con Su voluntad.     La Biblia dice en Proverbios 3:6,Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar” (NTV)  

Si Necesidad

¿Cuántas cosas se hacen sin necesidad? Por ejemplo, no tenemos necesidad de comer algo que deseamos, pero como quiera que sea nos lo compramos y nos lo comemos. No tenemos necesidad de hablar de más, pero muchas veces hablamos de más. No tenemos necesidad de ofender, pero en repetidas ocasiones ofendemos a personas sin tener que hacerlo. No tenemos necesidad de comprar de más, pero muchas veces compramos cosas que no son necesarias. No tenemos necesidad de frecuentar ciertos lugares, andar con ciertas personas o unirnos a ciertas cosas, pero aún así lo hacemos. 

La pregunta que surge es, ¿por qué lo hacemos? ¿Por qué razón hacemos cosas sin necesidad de hacerlas y por consiguiente quedamos mal? La respuesta radica en nuestra naturaleza egoísta, en nuestra tendencia pecaminosa que tiende siempre tomar el beneficio propio, a ser egoístas y a herir a los demás. Hacemos cosas sin necesidad por nuestra necedad, por nuestra innata insatisfacción y por nuestros múltiples temores. Hacemos las cosas simplemente por nuestra condición caída. Entonces, ¿cuál es la solución?
La Biblia nos enseña de amar a Dios para poder amar a los demás, de pensar en los otros antes que en nosotros mismos y de servir a los demás antes de servirnos a nosotros mismos. Estos tres simples pasos pueden transformar nuestras vidas. La Biblia dice en Filipenses 2:4, “No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás(NTV) 

¿Te has lamentado?

¿Te has lamentado de haber dicho o hecho algo en tu vida? ¿Te has lamentado de una oportunidad perdida, de una relación quebrantada o de una situación que se ha salido fuera de tu control? Creo que todos sin excepción alguna nos hemos lamentado de palabras, decisiones y situaciones que nos hubiésemos podido evitar si hubiéramos pensado mejor, orado más y tomado el tiempo para analizar mejor las cosas. 

La Biblia está llena lamentos. Es más, hay un libro completo llamado Lamentaciones que graba los lamentos de todo un pueblo, de las personas y de las situaciones que parecían y se habían salido de control. Muchas veces los lamentos fueron por la condición pecaminosa, otros por la situación deplorable en la que se encontraba todo un pueblo y en otras ocasiones, por la terquedad y las consecuencias que se estaban enfrentando. Sin embargo, en medio de todos los lamentos, hay también una palabra de esperanza y de confianza en Dios. Muchos han podido experimentar que Dios puede cambiar nuestro lamento en alabanza, ¿deseas experimentarlo personalmente?  
La Biblia dice en el Salmo 30:11-12,11 Tú cambiaste mi duelo en alegre danza; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de alegría,12 para que yo te cante alabanzas y no me quede callado. Oh Señor mi Dios, ¡por siempre te daré gracias!” (NTV) 

Mamá

“Mamá”, esa es una de las primeras palabras que todo ser humano articula con sus labios. Mamá es una palabra llena de significado por la relevancia y rol que funge en nuestra vida. Sólo el hecho de dar a luz es en sí un milagro otorgado por Dios para cada mamá. Sin embargo, mamá no es sólo la que da a luz a un hermoso bebé, sino también aquella que nutre, cuida, disciplina, anima, sustenta y se sacrifica por cada uno de sus hijos. Como bien lo encapsula una frase: Una madre entiende, perdona, cuida, protege, defiende, pero sobretodo te ama más que a ella misma. Una mamá es aquella persona que puede tomar el lugar de todos, pero nadie puede tomar el lugar de ella. 
Las mamás tienen un don especial para transmitir con sus ojos corrección, paz, tranquilidad y profundo amor al mismo tiempo. Las mamás son heroínas, luchadoras y propulsoras de vida para cada uno de sus hijos. Las mamás son un regalo de Dios para la humanidad. De modo que si eres mamá o funges una función maternal, ¡Felicidades! La Biblia dice en Éxodo 20:12, “12 »Honra a tu padre y a tu madre. Entonces tendrás una vida larga y plena en la tierra que el Señor tu Dios te da.” (NTV)

Sin La Constancia

La constancia marca la diferencia. Alguien dijo que no es la fuerza, sino la perseverancia de los altos sentimientos la que hace a los hombres superiores. La constancia lo alcanza todo sin prisa, pero también sin descanso. En muchas ocasiones dedicarse constantemente a una misma cosa vence con frecuencia al talento y al arte. No obstante, el que no es constante, es poco exitoso en la vida. 

Hay miles de personas talentosas, pero poco constantes y no se puede contar con ellas. Por otro lado, hay muchas personas exitosas, pero no tan talentosas. ¿Cuál es la diferencia? La diferencia es la constancia con la que pueden afrontar y enfrentar las cosas. La constancia es la virtud por las que todas las cosas dan fruto. De modo que si deseas que algo crezca y de fruto, debes ser constante, ya que la constancia marcará la diferencia. 
Medita en lo siguiente: ¿En qué áreas de tu vida necesitas ser más constante? ¿Cómo puedes ejercitar la constancia para llegar a cumplir el propósito que Dios tiene preparado para ti? Hoy podemos decidir ser más constantes esperando cosas grandes de parte de Dios, aprendiendo en los aciertos y desaciertos de la vida, pero siempre con la fe enfocada sabiendo que lo mejor está por venir. La Biblia dice 1 Corintios 15:58, “Por lo tanto, mis amados hermanos, permanezcan fuertes y constantes. Trabajen siempre para el Señor con entusiasmo, porque ustedes saben que nada de lo que hacen para el Señor es inútil” (NTV)   

Dos actitudes hacia Dios

En resumidas cuentas, hay dos actitudes comunes al referirse a Dios: “Unos lo honran y otros lo odian”. ¿Por qué? Dios mismo dice que algunos le servirán y otros no lo honrarán. El Salmo 50 dice que todos los que odian a Dios lo ignoran y se olvidan de Él (v.22). El salmista también habla de los que aman Su instrucción o de los que la rechazan.
En nuestros días vemos las consecuencias nefastas de aquellos que deciden ignorar las instrucciones de Dios. Usualmente aquellos que lo ignoran viven en constante conflicto, en un abrumador desosiego y en una batalla que no pueden parar ya que brota de ellos mismos. Los que ignoran la instrucción de Dios se jactan en sí mismos, se apoyan en su propia prudencia y se jactan en su propia opinión.

Y tú, ¿cuál actitud posees? ¿Honras a Dios o le ignoras completamente? Si le honras, puedes experimentar el cumplimiento de las promesas que son reales y seguras para aquellos que le aman y le siguen. Por ejemplo, Él ha prometido suplirte las necesidades, estar contigo en todo momento y trabajar las cosas a tu favor en Su voluntad. Entonces, ¿deseas seguirle? Te aseguro que no te arrepentirás. La Biblia dice en Deuteronomio 30:19a, “19 »Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes” (NTV)

Dos manera de vivir

Albert Einstein dijo: “Sólo hay dos maneras de vivir la vida, una pensando que nada es un milagro y la otra pensando que todo es un milagro”. En cierta instancia esto es verdad. Por un lado creemos y por otro lado podemos ser totalmente incrédulos. El Señor Jesús afirmó esto cuando dijo que sólo había dos maneras de vivir, dos caminos a seguir, dos puertas para entrar, dos destinos a los cuales llegar y dos grupos de personas a los cuales se podía pertenecer. Al parecer, la vida está llena de múltiples opciones, pero sólo hay dos caminos que se pueden escoger. Uno es el camino de la vida y la verdad y el otro es el camino de la mentira y de la muerte. 

Medita en cómo estás viviendo tu vida y en qué tipo de camino estas. ¿Qué estás escogiendo para tu diario vivir? ¿Crees en la verdad o eres prisionero de una mentira? Recuerda que el que cree en la verdad no puede nunca ser prisionero de una mentira. De modo que, elije la verdad y el amor que Dios te puede ofrecer. Él desea darte una vida abundante, una vida en plenitud y una vida llena de significado. 
Así que al escoger tu vida, escoge el camino correcto y la opción indicada que te producirá vida en todo lo que hagas. La Biblia dice en Juan 10:10,10 El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante” (NTV)